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DICIEMBRE 15

Luc.19:9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 


ESTA CASA...

Mucho significad tiene este versículo al comenzar por el nombre Jesús, luego las palabras "dijo", la palabra "salvación" la palabra "casa" y el nombre Abraham...
Pero nos centraremos en la palabra "casa", que en las Sagradas Escrituras tiene varios significados, puesto que identificaría generalmente el lugar o dimensiones de dominio o lugar de descanso y seguridad de alguien, que puede ser desde una nación donde una persona se identifique con costumbres e idioma, pasando por la familia o genealogía, el lugar físico donde habita y aún el cuerpo mismo.
1) una familia que reside en la misma casa o toda la prole de un hombre
Abd.17 Mas en el monte de Sión habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones. 
Abd.18 La casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de Esaú estopa, y los quemarán y los consumirán; ni aun resto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho.
2) una morada como en el caso de Lot que albergó a los ángeles en Sodoma (Gé 19:2-4);
Gen.19:2 y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche. 
Gen.19:3 Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron. 
Gen.19:4 Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo.
3) el cuerpo físico y corruptible del ser humano
Ecl.12:3 cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas; 
3) el cuerpo celestial e incorruptible mencionado en (2Co 5:1);
2° Cor.5:1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 
Todas las veces conectados con la palabra hebrea Be o Bet como como el nombre de las ciudades Bet-el que significa "Casa de Dios" o "casa de El" y/o Belen que significa "Casa de pan" entre otros, Jesús se paró en una casa despreciada por todos los lugareños, allí donde nadie querría pararse para dejar una bendición, y luego que Su Presencia y Sus palabras obraron en el corazón del "dueño" de "casa", dijo aquellas palabras "...Hoy ha llegado la salvación a esta casa..." y la Salvación no necesariamente necesita llegar al espacio físico aunque lo hace, sino que le llega la Salvación a todos los contornos de lo que ama y de lo que para aquella persona tiene sentido de pertenencia, de todo aquello que dedica su vida para mejorar, por todo aquello que le aflige, sea su país, su familia, su cuerpo y persona...
Oh hermano/na, cuando permitimos que Jesús entre, nos llega la Salvación de una manera tan plena que todas las áreas de nuestras vidas son bendecidas de tal forma que no deberíamos preocuparnos mas por ellas pues se las hemos entregado todo al Señor en oración con arrepentimiento sincero para que no haya tabiques o diques que impidan que esa Salvación corra como un río que llena de vida y hace reverdecer nuestros desiertos...




PLAN DE LECTURA BÍBLICA ANUAL


La Epístola de Pablo a 
TITO
                     
Capítulo 1 

Salutación 
Tit.1:1 Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad,  
Tit.1:2 en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos,  
Tit.1:3 y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador,  
Tit.1:4 a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador.  


Requisitos de ancianos y obispos  

Tit.1:5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé;  
Tit.1:6 el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.  
Tit.1:7 Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas,  
Tit.1:8 sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo,  
Tit.1:9 retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. 
Tit.1:10 Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión,  
Tit.1:11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.  
Tit.1:12 Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.  
Tit.1:13 Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe,  
Tit.1:14 no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.  
Tit.1:15 Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas.  
Tit.1:16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.  


Capítulo 2

Enseñanza de la sana doctrina  

Tit.2:1 Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.  
Tit.2:2 Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.  
Tit.2:3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien;  
Tit.2:4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,  
Tit.2:5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.  
Tit.2:6 Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes;  
Tit.2:7 presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad,  
Tit.2:8 palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.  
Tit.2:9 Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones;  
Tit.2:10 no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.  
Tit.2:11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,  
Tit.2:12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,  
Tit.2:13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,  
Tit.2:14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.  
Tit.2:15 Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.  


Capítulo 3

Justificados por gracia  

Tit.3:1 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.  
Tit.3:2 Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.  
Tit.3:3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.  
Tit.3:4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,  
Tit.3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,  
Tit.3:6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,  
Tit.3:7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.  
Tit.3:8 Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.  
Tit.3:9 Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho.  
Tit.3:10 Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo,  
Tit.3:11 sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.  


Instrucciones personales  

Tit.3:12 Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno.  
Tit.3:13 A Zenas intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte.  
Tit.3:14 Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto.  


Salutaciones y bendición final  

Tit.3:15 Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. Amén.  


La Epístola del Apóstol San Pablo a 
FILEMÓN

Salutación 
Fil.1 Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro,  
Fil.2 y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa:  
Fil.3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.  


El amor y la fe de Filemón  

Fil.4 Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de tí en mis oraciones,  
Fil.5 porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos;  
Fil.6 para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús.  
Fil.7 Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos.  


Pablo intercede por Onésimo  

Fil.8 Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene,  
Fil.9 más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo;  
Fil.10 te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones,  
Fil.11 el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil,  
Fil.12 el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo.  
Fil.13 Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio;  
Fil.14 pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario.  
Fil.15 Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre;  
Fil.16 no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.  
Fil.17 Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo.  
Fil.18 Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta.  
Fil.19 Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también.  
Fil.20 Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta mi corazón en el Señor.  
Fil.21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo.  
Fil.22 Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido.  


Salutaciones y bendición final  

Fil.23 Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús,  
Fil.24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.  
Fil.25 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén. 

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