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OCTUBRE 17

2° Cor.5:19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 

La iniciativa de nuestra total Salvación, pertenece a Dios.- El no tiene por qué "reconciliarse..." con nosotros; somos nosotros, quienes sintiéndonos culpables, no nos atrevíamos a creer en su amor.- Después de haber dado a su Hijo como prenda de perdón, suscita mensajeros elegidos "embajadores...", encargados de suplicar a los culpables que crean en el increíble amor de ese Padre santo que anhela estrechar sobre su pecho a sus hijos rebeldes.-

 “Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo a Si”.

SE CUENTA DE una tribu de indios norteamericanos que vivía nómada en las proximidades del Niágara, que cada año ofrecían una joven virgen en sacrificio al Espíritu del Poderoso Río. A la sacrificada la llamaban “la novia de las cascadas”.

Un año la suerte cayó en la hija única del cacique. Le llevaron la noticia mientras estaba sentado en su tienda. Oyó la noticia y siguió fumando su pipa, sin revelar sus sentimientos.-

El día señalado para el sacrificio, prepararon una canoa blanca llena de frutas maduras, y adornada con hermosas flores. Allí estaba lista esperando la “novia”.

A la hora señalada, ella se ubicó en la frágil barquilla. Ésta fue empujada hacia la corriente para que fuera arrastrada rápidamente hacia poderosa catarata.

Ante el asombro de todos los que se habían reunido a presenciar el sacrificio, en un punto más abajo de la ribera apareció una segunda canoa. En ella estaba sentado el viejo cacique. Con rapidez remó hasta alcanzar la canoa donde estaba su amada hija, se aferró firmemente de ella. Los ojos de ambos se encontraron en una última mirada de amor. Entonces, padre e hija juntos, fueron arrastrados por la rápida corriente hasta perderse en la rugiente cascada y perecer juntos.

Dios estaba en Cristo, reconciliando el mundo a si. No tenía por qué hacerlo. Nadie lo obligó. La única fuerza detrás de su sacrificio era su profundo amor por un mundo perdido. — Seleccionado.

Consideremos, creamos y sigamos alegremente sus pasos hasta llegar al servicio que no se detiene ante el sacrificio. Manantiales en el Desierto II.- 8 de Marzo y Manantiales en el Desierto III – 7 de Junio.

 “El que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”. (Apocalipsis 22:17).-

LA DÁDIVA DE DIOS

En ninguna parte la Biblia dice que la salvación puede obtenerse por medio de la oración; sólo habla de pecadores salvados de una única manera: mediante la simple fe en la obra cumplida por el Señor Jesucristo. ¿Qué dijo el Señor a Nicodemo?: ¿Ora y serás salvado? En absoluto. Le aseguró que “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. A la angustiosa pregunta del carcelero de Filipos, ¿qué contesta el apóstol Pablo: ¿Ora sinceramente y obtendrás el perdón? No, sino: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”.

No es necesario que el lector pida a Dios que le salve, ya que El mismo en este momento le pide que acepte la salvación. “Dios… nos reconcilió consigo mismo por Cristo... os rogamos en nombre de Cristo; Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:18-20). Si usted espera ser salvo mediante la oración, quedará decepcionado. ¿Cómo se atrevería a pedir a Dios la salvación mientras permanece culpable del aborrecible pecado de hacer a Dios mentiroso? “El que no cree, a Dios le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo” (1 Juan. 5:10-11).

No sirve, pues, orar por obtener la salvación, pero se puede pedir a Dios la fe mediante la cual se consigue la salvación. “Por gracia sois salvos por medio de la fe” (Efesios 2:8), esa fe que viene “del oír por medio de la palabra de Dios” (Romanos 10:17) Hermano/a, si no lo ha hecho aún, tome la mano traspasada del Señor Jesús y recibirá gratuitamente la salvación eterna, pues “la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.-




PLAN DE LECTURA BÍBLICA ANUAL


Capítulo 15 

Jesús ante Pilato  (Mt. 27. 1-2,  11-14; Lc. 23. 1-5; Jn. 18. 28-38) 

Mar.15:1 Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato.  
Mar.15:2 Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.  
Mar.15:3 Y los principales sacerdotes le acusaban mucho.  
Mar.15:4 Otra vez le preguntó Pilato, diciendo: ¿Nada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan.  
Mar.15:5 Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.  


Jesús sentenciado a muerte  (Mt. 27. 15-31; Lc. 23. 13-25; Jn. 18. 38E9.16)  

Mar.15:6 Ahora bien, en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.  
Mar.15:7 Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían cometido homicidio en una revuelta.  
Mar.15:8 Y viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciese como siempre les había hecho.  
Mar.15:9 Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?  
Mar.15:10 Porque conocía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes.  
Mar.15:11 Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más bien a Barrabás.  
Mar.15:12 Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?  
Mar.15:13 Y ellos volvieron a dar voces: ¡Crucifícale!  
Mar.15:14 Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun más: ¡Crucifícale!  
Mar.15:15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.  
Mar.15:16 Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía.  
Mar.15:17 Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas,  
Mar.15:18 comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos!  
Mar.15:19 Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias.  
Mar.15:20 Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle. 


Crucifixión y muerte de Jesús  (Mt. 27. 32-56; Lc. 23. 26-49; Jn. 19. 17-30)  

Mar.15:21 Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz.  
Mar.15:22 Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera.  
Mar.15:23 Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.  
Mar.15:24 Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.  
Mar.15:25 Era la hora tercera cuando le crucificaron.  
Mar.15:26 Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDÍOS.  
Mar.15:27 Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda.  
Mar.15:28 Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos. 
Mar.15:29 Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, 
Mar.15:30 sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz. 
Mar.15:31 De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciendo, se decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar.  
Mar.15:32 El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le injuriaban.  
Mar.15:33 Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.  
Mar.15:34 Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 
Mar.15:35 Y algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: Mirad, llama a Elías.  
Mar.15:36 Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarle.  
Mar.15:37 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró.  
Mar.15:38 Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.  
Mar.15:39 Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.  
Mar.15:40 También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé,  
Mar.15:41 quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.  


Jesús es sepultado  - (Mt. 27. 57-61; Lc. 23. 50-56; Jn. 19. 38-42)  

Mar.15:42 Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo,  
Mar.15:43 José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.  
Mar.15:44 Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya estaba muerto.  
Mar.15:45 E informado por el centurión, dio el cuerpo a José,  
Mar.15:46 el cual compró una sábana, y quitándolo, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.  
Mar.15:47 Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían.  


Capítulo 16 

La resurrección  - (Mt. 28. 1-10; Lc. 24. 1-12; Jn. 20. 1-10)  

Mar.16:1 Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.  
Mar.16:2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.  
Mar.16:3 Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?  
Mar.16:4 Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.  
Mar.16:5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.  
Mar.16:6 Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.  
Mar.16:7 Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.  
Mar.16:8 Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo.  


Jesús se aparece a María Magdalena  (Jn. 20. 11-18) 

Mar.16:9 Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios.  
Mar.16:10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.  
Mar.16:11 Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.  


Jesús se aparece a dos de sus discípulos  (Lc. 24.13-35) 

Mar.16:12 Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo.  
Mar.16:13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron.  


Jesús comisiona a los apóstoles  (Mt. 28. 16-20; Lc. 24. 36-49; Jn. 20. 19-23)  

Mar.16:14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.  
Mar.16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 
Mar.16:16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.  
Mar.16:17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;  
Mar.16:18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.  


La ascensión  (Lc. 24. 50-53) 

Mar.16:19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.  
Mar.16:20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.  

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