T R A S L A T E - Traducir esta Pagina

ENERO 18

Prov.14:8 La ciencia del prudente está en entender su camino;
             Mas la indiscreción de los necios es engaño.  


Entender su camino...

Jer.9:23-25 "Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas." "Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová." "He aquí que vienen días, dice Jehová, en que castigaré a todo circuncidado, y a todo incircunciso;"
 No hay prudencia nacida del ser humano si no hay parámetros con fiscalizaciones y castigos, pues muy pocos alcanzan algún grado de sabiduría para entender su propio camino con los pasos que se deben dar y las consecuencias que se proyecten de estos, consecuencias para si o para otros, por ello también es importante poder entender cuales son las circunstancias que nos toca vivir, hay quienes quedan huérfanos de madre o padre o de ambos y su camino deberá entenderlo de forma diferente que el que tiene la seguridad paternal y familiar y así varían las circunstancias particulares de cada quien por las cuales nos especializamos también en el pecar...
 Dice en Is.53:6 "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros".
 A través de este versículo vemos que "todos nosotros" somos pecadores en general, pero "cada cual" tiene una singularidad o relevancia en un pecado diferente, una especificidad particular... Entender este  nuestro camino y poder arrepentirnos es todo una ciencia en la que debe actuar el Espíritu Santo, pues es El quien convence al hombre de pecado (Jn.16:8).- Entender también cuales son aquellas obras que debemos hacer "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." Ef.2:10.-
 En todo camino terreno hay un principio y un final, un nacimiento terreno y una muerte y juicio, en Cristo que es el verdadero camino, hay un principio para nosotros mas no sabes en donde esta el principio del camino ni hasta donde puedes llegar "El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu" (Jn.3:8), porque es un camino eterno, es el camino de la Vida eterna y somos participantes del llamamiento celestial...
Esta es la verdadera ciencia "entenderme y conocerme" dice el Señor "el estudio apropiado de los elegidos de Dios, es el propio Dios. El estudio apropiado del cristiano es la Deidad. La ciencia más elevada, la especulación más sutil, la filosofía más poderosa que puedan jamás atraer la atención de un hijo de Dios, es el nombre, la naturaleza, la Persona, la obra, los hechos, y la existencia de ese grandioso Dios, a quien el cristiano llama Padre.
 En la contemplación de la Divinidad hay algo extraordinariamente beneficioso para la mente. Es un tema tan amplio que todos nuestros pensamientos se pierden en su inmensidad; tan profundo, que nuestro orgullo se ahoga en su infinitud. Nosotros podemos abarcar y enfrentar otros temas; en ellos sentimos una especie de auto-satisfacción y proseguimos con nuestro camino pensando: “he aquí, yo soy sabio.” Pero cuando nos aproximamos a esta ciencia de las ciencias y encontramos que nuestra plomada no puede medir su profundidad y que nuestro ojo de águila no puede ver su altura, nos alejamos pensando que el hombre vano quisiera ser sabio, pero que es como un ignorante...
 Ningún tema de contemplación tenderá a humillar la mente en mayor medida que los pensamientos de Dios.
 Pero si el tema humilla la mente, también la expande. Aquel que piensa en Dios con frecuencia tendrá una mente más grande que el hombre que simplemente camina con pesadez alrededor de este globo estrecho.
Porque el estudio más excelente para ensanchar el alma es la ciencia de Cristo, y Cristo crucificado, y el conocimiento de la Deidad en la gloriosa Trinidad.
 Nada hay que pueda desarrollar tanto el intelecto, nada hay que engrandezca tanto el alma del hombre como la investigación devota, sincera y continua del grandioso tema de la Deidad.
 ¡Oh, en la contemplación de Cristo hay un ungüento para cada herida! En la meditación sobre el Padre, hay descanso para cada aflicción y en la influencia del Espíritu Santo hay un bálsamo para cada llaga. ¿Quieres liberarte de tus penas? ¿Quieres ahogar tus preocupaciones? Entonces ve y lánzate a lo más profundo del mar de la Deidad; piérdete en su inmensidad. Y saldrás de allí como cuando te levantas de un lecho de descanso, renovado y lleno de vigor.
 No conozco nada que pueda consolar tanto al alma, que calme a las creciente olas de dolor y tristeza, que hable de tanta paz a los vientos de las pruebas, como una devota reflexión sobre el tema de la Deidad. (Seleccionado y adaptado del Sermon N° 1 de C.H.Spurgeon - año 1855)





PLAN DE LECTURA BÍBLICA ANUAL
Genesis 49 y 50.-


Capítulo 49 

Profecía de Jacob acerca de sus hijos  

Gen.49:1 Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.  
Gen.49:2 Juntaos y oíd, hijos de Jacob,  
Y escuchad a vuestro padre Israel.  
Gen.49:3 Rubén, tú eres mi primogénito,  
mi fortaleza, y el principio de mi vigor;  
Principal en dignidad, principal en poder.  
Gen.49:4 Impetuoso como las aguas, no serás el principal,  
Por cuanto subiste al lecho de tu padre;  
Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado.  
Gen.49:5 Simeón y Leví son hermanos;  
Armas de iniquidad sus armas.  
Gen.49:6 En su consejo no entre mi alma,  
Ni mi espíritu se junte en su compañía.  
Porque en su furor mataron hombres,  
Y en su temeridad desjarretaron toros.  
Gen.49:7 Maldito su furor, que fue fiero;  
Y su ira, que fue dura.  
Yo los apartaré en Jacob,  
Y los esparciré en Israel.  
Gen.49:8 Judá, te alabarán tus hermanos;  
Tu mano en la cerviz de tus enemigos;  
Los hijos de tu padre se inclinarán a ti.  
Gen.49:9 Cachorro de león, Judá;  
De la presa subiste, hijo mío.  
Se encorvó, se echó como león,  
Así como león viejo: ¿quién lo despertará?  
Gen.49:10 No será quitado el cetro de Judá,  
Ni el legislador de entre sus pies,  
Hasta que venga Siloh;  
Y a él se congregarán los pueblos.  
Gen.49:11 Atando a la vid su pollino,  
Y a la cepa el hijo de su asna,  
Lavó en el vino su vestido,  
Y en la sangre de uvas su manto.  
Gen.49:12 Sus ojos, rojos del vino,  
Y sus dientes blancos de la leche. 
Gen.49:13 Zabulón en puertos de mar habitará;  
Será para puerto de naves,  
Y su límite hasta Sidón.  
Gen.49:14 Isacar, asno fuerte  
Que se recuesta entre los apriscos; 
Gen.49:15 Y vio que el descanso era bueno,  
y que la tierra era deleitosa;  
Y bajó su hombro para llevar,  
Y sirvió en tributo.  
Gen.49:16 Dan juzgará a su pueblo,  
Como una de las tribus de Israel. 
Gen.49:17 Será Dan serpiente junto al camino,  
Víbora junto a la senda,  
Que muerde los talones del caballo,  
Y hace caer hacia atrás al jinete. 
Gen.49:18 Tu salvación esperé, oh Jehová.  
49:19 Gad, ejército lo acometerá;  
Mas él acometerá al fin.  
Gen.49:20 El pan de Aser será substancioso,  
Y él dará deleites al rey.  
Gen.49:21 Neftalí, cierva suelta,  
Que pronunciará dichos hermosos.  
Gen.49:22 Rama fructífera es José,  
Rama fructífera junto a una fuente,  
Cuyos vástagos se extienden sobre el muro. 
Gen.49:23 Le causaron amargura,  
Le asaetearon,  
Y le aborrecieron los arqueros;  
Gen.49:24 Mas su arco se mantuvo poderoso,  
Y los brazos de sus manos se fortalecieron  
Por las manos del Fuerte de Jacob  
(Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel),  
Gen.49:25 Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará,  
Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá  
Con bendiciones de los cielos de arriba,  
Con bendiciones del abismo que está abajo,  
Con bendiciones de los pechos y del vientre.  
Gen.49:26 Las bendiciones de tu padre  
Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores;  
Hasta el término de los collados eternos  
Serán sobre la cabeza de José,  
Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos.  
Gen.49:27 Benjamín es lobo arrebatador;  
A la mañana comerá la presa,  
Y a la tarde repartirá los despojos.  
Muerte y sepelio de Jacob  
Gen.49:28 Todos éstos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo, al bendecirlos; a cada uno por su bendición los bendijo.  
Gen.49:29 Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo,  
Gen.49:30 en la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el heteo, para heredad de sepultura.  
Gen.49:31 Allí sepultaron a Abraham  y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac  y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea.  
Gen.49:32 La compra del campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de Het.  
Gen.49:33 Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró,  y fue reunido con sus padres.  

Capítulo 50

Gen.50:1 Entonces se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó.  
Gen.50:2 Y mandó José a sus siervos los médicos que embalsamasen a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel.  
Gen.50:3 Y le cumplieron cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados, y lo lloraron los egipcios setenta días.  
Gen.50:4 Y pasados los días de su luto, habló José a los de la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que habléis en oídos de Faraón, diciendo:  
Gen.50:5 Mi padre me hizo jurar, diciendo: He aquí que voy a morir; en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepulturás;  ruego, pues, que vaya yo ahora y sepulte a mi padre, y volveré.  
Gen.50:6 Y Faraón dijo: Ve, y sepulta a tu padre, como él te hizo jurar.  
Gen.50:7 Entonces José subió para sepultar a su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto,  
Gen.50:8 y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre; solamente dejaron en la tierra de Gosén sus niños, y sus ovejas y sus vacas.  
Gen.50:9 Subieron también con él carros y gente de a caballo, y se hizo un escuadrón muy grande.  
Gen.50:10 Y llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, y endecharon allí con grande y muy triste lamentación; y José hizo a su padre duelo por siete días.  
Gen.50:11 Y viendo los moradores de la tierra, los cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los egipcios; por eso fue llamado su nombre Abel-mizraim, que está al otro lado del Jordán.  
Gen.50:12 Hicieron, pues, sus hijos con él según les había mandado;  
Gen.50:13 pues lo llevaron sus hijos a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Efrón el heteo, al oriente de Mamre.  
Gen.50:14 Y volvió José a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que subieron con él a sepultar a su padre, después que lo hubo sepultado.  

Muerte de José  

Gen.50:15 Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.  
Gen.50:16 Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo:  
Gen.50:17 Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.  
Gen.50:18 Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos.  
Gen.50:19 Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?  
Gen.50:20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.  
Gen.50:21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.  
Gen.50:22 Y habitó José en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años.  
Gen.50:23 Y vio José los hijos de Efraín hasta la tercera generación; también los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron criados sobre las rodillas de José.  
Gen.50:24 Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.  
Gen.50:25 E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.  
Gen.50:26 Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto.

No hay comentarios: