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SETIEMBRE 23

Fil.4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Literal: en el que me fortalece, que es Cristo.- Así demuestra Pablo con su propia experiencia, que su palabra de orden constante “en el Señor…”, es realmente la llave de todos los tesoros divinos, el secreto de todas las posibilidades,

Jn.15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 

Jn.15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.-

“Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece”. (Filipenses 4:13).

SE CUENTA LA HISTORIA de un niño muy pequeño que hacía gran empeño por levantar un objeto muy pesado. Su papá, al entrar en la pieza, vio la lucha que sostenía su hijo y le preguntó:

— ¿Estás usando todas tus fuerzas?

— ¡Por cierto que si! — contestó impaciente el niño.

— No — le respondió su padre—, no me has pedido que te ayude.

Si la carga nos resulta muy pesada de llevar, es hora que le pidamos ayuda a nuestro Padre Celestial. Nuestra pequeña provisión de fuerzas es insuficiente para los desengaños y dificultades que tenemos que enfrentar. Formémonos el hábito de pedir la ayuda de Dios. Dios no te permitirá pasar por sufrimientos ni pruebas que no puedas resistir. Él dice en 1ra. Corintios 10:13: “Fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar, antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.”

“Hay una antiquísima leyenda que cuenta que una vez los habitantes de la tierra se lamentaron en voz alta. Cada cual pensaba que había recibido una carga más pesada que los demás, y que si podían intercambiar sus trabajos, la vida les seria más fácil. El clamor se oyó por tanto tiempo, que los dioses decidieron hacer algo. Se arregló todo de tal manera que cierto día cada hombre llevara su carga a un lugar señalado y la dejara allí para siempre. También se acordó que cada hombre escogiera una de aquellas cargas más liviana que por tanto tiempo había envidiado.

“¡Qué día fue aquél!” La gente fue y arrojó sus viejas cargas, dolores, enfermedades, problemas, responsabilidades y pecados. Entonces fueron manoseando las cargas, tomándole el peso a una, luego a la otra, para hallar al fin que eran más pesadas e incómodas que sus antiguas cargas. Por fin, se dice, cada hombre recogió su propia carga, que le era familiar. Es un hecho simple que cualquier carga resulta pesada si se toma por e1 lado malo. Y cualquier carga, aunque sea liviana, se hace intolerable si uno se dedica a pensar en su peso. Jesús dijo: “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados que yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mi... y hallaréis descanso para vuestras almas” — (Del Boletín de la Iglesia Protestante Episcopal San Esteban). Manantiales en el Desierto II.- 22 de Enero.-





PLAN DE LECTURA BÍBLICA ANUAL


HABACUC

Capítulo 1 

Habacuc se queja de injusticia  

Hab.1:1 La profecía que vio el profeta Habacuc.  
Hab.1:2 ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?  
Hab.1:3 ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.  
Hab.1:4 Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.  


Los caldeos castigarán a Judá  

Hab.1:5 Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. 
Hab.1:6 Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas.  
Hab.1:7 Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad.  
Hab.1:8 Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar.  
Hab.1:9 Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena.  
Hab.1:10 Escarnecerá a los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza, y levantará terraplén y la tomará.  
Hab.1:11 Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su dios.  


Protesta de Habacuc  

Hab.1:12 ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar.  
Hab.1:13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él,  
Hab.1:14 y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne?  
Hab.1:15 Sacará a todos con anzuelo, los recogerá con su red, y los juntará en sus mallas; por lo cual se alegrará y se regocijará.  
Hab.1:16 Por esto hará sacrificios a su red, y ofrecerá sahumerios a sus mallas; porque con ellas engordó su porción, y engrasó su comida.  
Hab.1:17 ¿Vaciará por eso su red, y no tendrá piedad de aniquilar naciones continuamente?  


Capítulo 2 

Jehová responde a Habacuc  

Hab.2:1 Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.  
Hab.2:2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.  
Hab.2:3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. 
Hab.2:4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. 
Hab.2:5 Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí todos los pueblos.  


Ayes contra los injustos  

Hab.2:6 ¿No han de levantar todos éstos refrán sobre él, y sarcasmos contra él? Dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda?  
Hab.2:7 ¿No se levantarán de repente tus deudores, y se despertarán los que te harán temblar, y serás despojo para ellos?  
Hab.2:8 Por cuanto tú has despojado a muchas naciones, todos los otros pueblos te despojarán, a causa de la sangre de los hombres, y de los robos de la tierra, de las ciudades y de todos los que habitan en ellas.  
Hab.2:9 ¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!  
Hab.2:10 Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida.  
Hab.2:11 Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá.  
Hab.2:12 ¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!  
Hab.2:13 ¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano.  
Hab.2:14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar. 
Hab.2:15 ¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!  
Hab.2:16 Te has llenado de deshonra más que de honra; bebe tú también, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová vendrá hasta ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria.  
Hab.2:17 Porque la rapiña del Líbano caerá sobre ti, y la destrucción de las fieras te quebrantará, a causa de la sangre de los hombres, y del robo de la tierra, de las ciudades y de todos los que en ellas habitaban.  
Hab.2:18 ¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?  
Hab.2:19 ¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro y plata, y no hay espíritu dentro de él.  
Hab.2:20 Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.  


Capítulo 3

Oración de Habacuc  

Hab.3:1 Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.  
Hab.3:2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.  
Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,  
En medio de los tiempos hazla conocer;  
En la ira acuérdate de la misericordia.  
Hab.3:3 Dios vendrá de Temán,  
Y el Santo desde el monte de Parán. Selah  
Su gloria cubrió los cielos,  
Y la tierra se llenó de su alabanza.  
Hab.3:4 Y el resplandor fue como la luz;  
Rayos brillantes salían de su mano,  
Y allí estaba escondido su poder.  
Hab.3:5 Delante de su rostro iba mortandad,  
Y a sus pies salían carbones encendidos.  
Hab.3:6 Se levantó, y midió la tierra;  
Miró, e hizo temblar las gentes;  
Los montes antiguos fueron desmenuzados,  
Los collados antiguos se humillaron.  
Sus caminos son eternos.  
Hab.3:7 He visto las tiendas de Cusán en aflicción;  
Las tiendas de la tierra de Madián temblaron.  
Hab.3:8 ¿Te airaste, oh Jehová, contra los ríos?  
¿Contra los ríos te airaste?  
¿Fue tu ira contra el mar  
Cuando montaste en tus caballos,  
Y en tus carros de victoria?  
Hab.3:9 Se descubrió enteramente tu arco;  
Los juramentos a las tribus fueron palabra segura. Selah  
Hendiste la tierra con ríos.  
Hab.3:10 Te vieron y tuvieron temor los montes;  
Pasó la inundación de las aguas;  
El abismo dio su voz,  
A lo alto alzó sus manos.  
Hab.3:11 El sol y la luna se pararon en su lugar;  
A la luz de tus saetas anduvieron,  
Y al resplandor de tu fulgente lanza.  
Hab.3:12 Con ira hollaste la tierra,  
Con furor trillaste las naciones.  
Hab.3:13 Saliste para socorrer a tu pueblo,  
Para socorrer a tu ungido.  
Traspasaste la cabeza de la casa del impío,  
Descubriendo el cimiento hasta la roca. Selah  
Hab.3:14 Horadaste con sus propios dardos las cabezas de sus guerreros,  
Que como tempestad acometieron para dispersarme,  
Cuyo regocijo era como para devorar al pobre encubiertamente.  
Hab.3:15 Caminaste en el mar con tus caballos,  
Sobre la mole de las grandes aguas.  
Hab.3:16 Oí, y se conmovieron mis entrañas;  
A la voz temblaron mis labios;  
Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; 
Si bien estaré quieto en el día de la angustia,  
Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.  
Hab.3:17 Aunque la higuera no florezca,  
Ni en las vides haya frutos,  
Aunque falte el producto del olivo,  
Y los labrados  
no den mantenimiento,  
Y las ovejas sean quitadas de la majada,  
Y no haya vacas en los corrales;  
Hab.3:18 Con todo, yo me alegraré en Jehová,  
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.  
Hab.3:19 Jehová el Señor es mi fortaleza,  
El cual hace mis pies como de ciervas, 
Y en mis alturas me hace andar. 

Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas. 



SOFONÍAS

Capítulo 1 

El día de la ira de Jehová 
 
Sof.1:1 Palabra de Jehová que vino a Sofonías hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en días de Josías hijo de Amón, rey de Judá.  
Sof.1:2 Destruiré por completo todas las cosas de sobre la faz de la tierra, dice Jehová.  
Sof.1:3 Destruiré los hombres y las bestias; destruiré las aves del cielo y los peces del mar, y cortaré a los impíos; y raeré a los hombres de sobre la faz de la tierra, dice Jehová.  
Sof.1:4 Extenderé mi mano sobre Judá, y sobre todos los habitantes de Jerusalén, y exterminaré de este lugar los restos de Baal, y el nombre de los ministros idólatras con sus sacerdotes;  
Sof.1:5 y a los que sobre los terrados se postran al ejército del cielo, y a los que se postran jurando por Jehová y jurando por Milcom;  
Sof.1:6 y a los que se apartan de en pos de Jehová, y a los que no buscaron a Jehová, ni le consultaron.  
Sof.1:7 Calla en la presencia de Jehová el Señor, porque el día de Jehová está cercano; porque Jehová ha preparado sacrificio, y ha dispuesto a sus convidados.  
Sof.1:8 Y en el día del sacrificio de Jehová castigaré a los príncipes, y a los hijos del rey, y a todos los que visten vestido extranjero.  
Sof.1:9 Asimismo castigaré en aquel día a todos los que saltan la puerta, los que llenan las casas de sus señores de robo y de engaño.  
Sof.1:10 Y habrá en aquel día, dice Jehová, voz de clamor desde la puerta del Pescado, y aullido desde la segunda puerta, y gran quebrantamiento desde los collados.  
Sof.1:11 Aullad, habitantes de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; destruidos son todos los que traían dinero.  
Sof.1:12 Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal. 
Sof.1:13 Por tanto, serán saqueados sus bienes, y sus casas asoladas; edificarán casas, mas no las habitarán, y plantarán viñas, mas no beberán el vino de ellas.  
Sof.1:14 Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente.  
Sof.1:15 Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento,  
Sof.1:16 día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres.  
Sof.1:17 Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol.  
Sof.1:18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.  


Capítulo 2

Juicios contra las naciones vecinas  

Sof.2:1 Congregaos y meditad, oh nación sin pudor,  
Sof.2:2 antes que tenga efecto el decreto, y el día se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehová, antes que el día de la ira de Jehová venga sobre vosotros.  
Sof.2:3 Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová.  
Sof.2:4 Porque Gaza será desamparada, y Ascalón asolada; saquearán a Asdod en pleno día, y Ecrón será desarraigada.  
Sof.2:5 ¡Ay de los que moran en la costa del mar, del pueblo de los cereteos! La palabra de Jehová es contra vosotros, oh Canaán, tierra de los filisteos, y te haré destruir hasta no dejar morador.  
Sof.2:6 Y será la costa del mar praderas para pastores, y corrales de ovejas.  
Sof.2:7 Será aquel lugar para el remanente de la casa de Judá; allí apacentarán; en las casas de Ascalón dormirán de noche; porque Jehová su Dios los visitará, y levantará su cautiverio.  
Sof.2:8 Yo he oído las afrentas de Moab, y los denuestos de los hijos de Amón con que deshonraron a mi pueblo, y se engrandecieron sobre su territorio.  
Sof.2:9 Por tanto, vivo yo, dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que Moab será como Sodoma, y los hijos de Amón como Gomorra; campo de ortigas, y mina de sal, y asolamiento perpetuo; el remanente de mi pueblo los saqueará, y el remanente de mi pueblo los heredará.  
Sof.2:10 Esto les vendrá por su soberbia, porque afrentaron y se engrandecieron contra el pueblo de Jehová de los ejércitos.  
Sof.2:11 Terrible será Jehová contra ellos, porque destruirá a todos los dioses de la tierra, y desde sus lugares se inclinarán a él todas las tierras de las naciones.  
Sof.2:12 También vosotros los de Etiopía seréis muertos con mi espada.  
Sof.2:13 Y extenderá su mano sobre el norte, y destruirá a Asiria, y convertirá a Nínive en asolamiento y en sequedal como un desierto.  
Sof.2:14 Rebaños de ganado harán en ella majada, todas las bestias del campo; el pelícano también y el erizo dormirán en sus dinteles; su voz cantará en las ventanas; habrá desolación en las puertas, porque su enmaderamiento de cedro será descubierto.  
Sof.2:15 Esta es la ciudad alegre que estaba confiada, la que decía en su corazón: Yo, y no más. ¡Cómo fue asolada, hecha guarida de fieras! Cualquiera que pasare junto a ella, se burlará y sacudirá su mano.  


Capítulo 3 

El pecado de Jerusalén, y su redención  

Sof.3:1 ¡Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora!  
Sof.3:2 No escuchó la voz, ni recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios.  
Sof.3:3 Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes; sus jueces, lobos nocturnos que no dejan hueso para la mañana.  
Sof.3:4 Sus profetas son livianos, hombres prevaricadores; sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley.  
Sof.3:5 Jehová en medio de ella es justo, no hará iniquidad; de mañana sacará a luz su juicio, nunca faltará; pero el perverso no conoce la vergüenza.  
Sof.3:6 Hice destruir naciones; sus habitaciones están asoladas; hice desiertas sus calles, hasta no quedar quien pase; sus ciudades están asoladas hasta no quedar hombre, hasta no quedar habitante.  
Sof.3:7 Dije: Ciertamente me temerá; recibirá corrección, y no será destruida su morada según todo aquello por lo cual la castigué. Mas ellos se apresuraron a corromper todos sus hechos. 
Sof.3:8 Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra.  
Sof.3:9 En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento.  
Sof.3:10 De la región más allá de los ríos de Etiopía me suplicarán; la hija de mis esparcidos traerá mi ofrenda.  
Sof.3:11 En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte.  
Sof.3:12 Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová.  
Sof.3:13 El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice.  
Sof.3:14 Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.  
Sof.3:15 Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal.  
Sof.3:16 En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos.  
Sof.3:17 Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.  
Sof.3:18 Reuniré a los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga.  
Sof.3:19 He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a todos tus opresores; y salvaré a la que cojea, y recogeré la descarriada; y os pondré por alabanza y por renombre en toda la tierra.  
Sof.3:20 En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová. 

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