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SETIEMBRE 29

1ºTes.4:17 (a) "Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes..."

“Luego nosotros los que vivimos…” Literalmente el apóstol Pablo en este texto, se refiere a la vida natural, pero dando por entendido implícitamente a los que vive la Vida verdadera…

 El Señor Jesucristo, al participar de carne dice: Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia… y en su segunda venida también vendrá para que poseamos le herencia de los santificados en su plenitud, cuando la gracia que es la gloria velada se trasforme en gloria esplendente…

Si bien para Dios todos viven, hay muchos que No viven, sino que desgraciadamente penan sumergidos en delitos y pecados, muertos y ajenos de la vida de Dios, del pacto hecho con sangre en la cruz y de todas las promesas, otros que están medio muertos en teologías y falsas doctrinas y los hay de muchos que tienen el nombre de que viven pero están muertos…

Este versículo está en el contexto del arrebatamiento, y en verdad el Espíritu Santo nos indica a que vivamos en este contexto, esperando la venida de Señor, estando preparados para partir, librados de toda ligadura, (sin enojos, iras, contiendas, abiertos al perdón y libres de vicios) podamos vivir la vida celestial, para poder ser contados entre los que viven para Dios… Que cada uno de nosotros podamos verificar, cada día, las pulsaciones de nuestro corazón, si está latiendo para vida eterna o está latiendo para vida pasajera…

Oh! Señor, permite que cuando tu vengas, pueda ser contado entre los que viven, amen.- 



PLAN DE LECTURA BÍBLICA ANUAL


Capítulo 5

El Sermón del monte: Las bienaventuranzas - (Lc. 6. 20-23) 

Mat.5:1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 
Mat.5:2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: 
Mat.5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 
Mat.5:4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. 
Mat.5:5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 
Mat.5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 
Mat.5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 
Mat.5:8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. 
Mat.5:9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 
Mat.5:10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 
Mat.5:11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 
Mat.5:12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. 


La sal de la tierra 

Mat.5:13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 


La luz del mundo 

Mat.5:14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 
Mat.5:15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 
Mat.5:16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos. 


Jesús y la ley 

Mat.5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 
Mat.5:18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará 
de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 
Mat.5:19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. 
Mat.5:20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. 


Jesús y la ira - (Lc. 12. 57-59)
 
Mat.5:21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 
Mat.5:22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 
Mat.5:23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 
Mat.5:24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 
Mat.5:25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 
Mat.5:26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. 


Jesús y el adulterio 

Mat.5:27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 
Mat.5:28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 
Mat.5:29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 
Mat.5:30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 


Jesús y el divorcio 

Mat.5:31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. 
Mat.5:32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. 


Jesús y los juramentos 

Mat.5:33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. 
Mat.5:34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera;ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 
Mat.5:35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 
Mat.5:36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 
Mat.5:37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. 


El amor hacia los enemigos - (Lc. 6. 27-36).- 

Mat.5:38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 
Mat.5:39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 
Mat.5:40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 
Mat.5:41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla,vecon él dos. 
Mat.5:42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. 
Mat.5:43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 
Mat.5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 
Mat.5:45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 
Mat.5:46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 
Mat.5:47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 
Mat.5:48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. 


Capítulo 6

Jesús y la limosna 

Mat.6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. 
Mat.6:2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 
Mat.6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 
Mat.6:4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 


Jesús y la oración - (Lc. 11. 2-4)
 
Mat.6:5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 
Mat.6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 
Mat.6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 
Mat.6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. 
Mat.6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 
Mat.6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 
Mat.6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 
Mat.6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 
Mat.6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. 
Mat.6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 
Mat.6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. 


Jesús y el ayuno 

Mat.6:16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 
Mat.6:17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 
Mat.6:18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 


Tesoros en el cielo - (Lc. 12. 32-34) 

Mat.6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 
Mat.6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 
Mat.6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. 


La lámpara del cuerpo - (Lc. 11. 33-36) 

Mat.6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; 
Mat.6:23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estaráen tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? 


Dios y las riquezas 

Mat.6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. 


El afán y la ansiedad .- (Lc. 12. 22-31) 

Mat.6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 
Mat.6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 
Mat.6:27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 
Mat.6:28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 
Mat.6:29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 
Mat.6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 
Mat.6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 
Mat.6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 
Mat.6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 
Mat.6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. 

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