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JULIO 1

Sant.2:23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

à La fe no puede ser, sin injusticia, imputada a justicia si ella no constriñera, por así decir, al creyente a dar a Dios lo que le es debido, volviéndole así realmente justo;

Rom.3:21-26 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; -la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, -por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, -siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, -a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, -con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

à ¿Podría Dios llamar su “amigo…” a alguien que no tuviera una confianza absoluta en su amor?.- Nada hay más hiriente y ofensivo para él que comprobar cómo nos cuesta descansar sobre su palabra y confiar en su amor gratuito; y nada más dulce para su gran corazón que de encontrar hombres que se animan a confiar en él cuando pareciera sustraerse a su encuentro, esconderse de sus ojos o faltar a su palabra,

Sal.46:2-3 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; -Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah -Sal.46:4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo.

Sal.56:3 En el día que temo, Yo en ti confío. Sal.56:4 En Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?

Sal.125:1 Los que confían en Jehová son como el monte de Sion,  Que no se mueve, sino que permanece para siempre.

Sal.23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 

Is.8:17 Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré.

Lam.3:19 -25 Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel; -Lo tendré aún en memoria, porque mi alma está abatida dentro de mí; -Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto, esperaré. -Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. -Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. -Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.-Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Lam.3:29 Ponga su boca en el polvo, por si aun hay esperanza...

è Abraham no se le negó a Dios, creyó a sus promesas desde el día que le dijo “sal de tu tierra y de tu parentela…” camino entre tienda y altar… Le creyó a Dios cuando le dijo: “que le daría la tierra a él y a su descendencia…”, Su nombre cambiado de Abram a Abraham (Padre de multitudes) aun cuando su mujer Sara era estéril y ya envejecida…, con esperanza en donde no se podía esperar más nada... con la tierra llena de malos habitantes, llenos de dioses paganos, (idolatras, violentos e inmorales)... Cuando al fin ya tenía un descendiente porque “en Isaac…” le sería llamada descendencia… Dios se lo pide en holocausto, (tenia que degollarlo y quemarlo hasta las cenizas), entre sus muchos pensamientos, prevaleció en fe diciendo: “…iremos, adoraremos y volveremos…” Su fe y confianza en Dios, acompañada de su acción al levantar el cuchillo, lograron aquella expresión del Omnipotente, “Abraham, mi amigo…” Declaración que quedó clara para todo el ejercito de ángeles en el cielo, para todas las huestes espirituales de maldad y para todas las generaciones hasta el día de hoy, porque Su Amigo, que está sentado en el trono sublime, hizo pacto con el… y fue llamado “padre de la fe…”



è Señor Jesús, por medio de la Obra del Espíritu Santo, ayúdanos a que más allá de haber recibido a Cristo y tener potestad de ser llamados hijos de Dios, podamos ostentar el título de amigos, tan sencillamente como lo hacen los niños, y a través de todas las pruebas y vicisitudes podamos amarte más que familia… más allá de los beneficios de la sangre, porque “un amigo es más unido que un hermano…” Prov.18:24.-


Prov.3:3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;
             Atalas a tu cuello,
             Escríbelas en la tabla de tu corazón;


PLAN DE LECTURA BÍBLICA ANUAL


SALMOS 

LIBRO IV

Capítulo 90

La eternidad de Dios y la transitoriedad del hombre 
Oración de Moisés, varón de Dios. 

Sal.90:1 Señor, tú nos has sido refugio 
De generación en generación. 
Sal.90:2 Antes que naciesen los montes 
Y formases la tierra y el mundo, 
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. 
Sal.90:3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, 
Y dices: Convertíos, hijos de los hombres. 
Sal.90:4 Porque mil años delante de tus ojos 
Son como el día de ayer, que pasó, 
Y como una de las vigilias de la noche. 
Sal.90:5 Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, 
Como la hierba que crece en la mañana. 
Sal.90:6 En la mañana florece y crece; 
A la tarde es cortada, y se seca. 
Sal.90:7 Porque con tu furor somos consumidos, 
Y con tu ira somos turbados. 
Sal.90:8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, 
Nuestros yerros a la luz de tu rostro. 
Sal.90:9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; 
Acabamos nuestros años como un pensamiento. 
Sal.90:10 Los días de nuestra edad son setenta años; 
Y si en los más robustos son ochenta años, 
Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, 
Porque pronto pasan, y volamos. 
Sal.90:11 ¿Quién conoce el poder de tu ira, 
Y tu indignación según que debes ser temido? 
Sal.90:12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, 
Que traigamos al corazón sabiduría. 
Sal.90:13 Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo? 
Y aplácate para con tus siervos. 
Sal.90:14 De mañana sácianos de tu misericordia, 
Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. 
Sal.90:15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste, 
Y los años en que vimos el mal. 
Sal.90:16 Aparezca en tus siervos tu obra, 
Y tu gloria sobre sus hijos. 
Sal.90:17 Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, 
Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; 
Sí, la obra de nuestras manos confirma. 


Capítulo 91

Morando bajo la sombra del Omnipotente 

Sal.91:1 El que habita al abrigo del Altísimo 
Morará bajo la sombra del Omnipotente. 
Sal.91:2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; 
Mi Dios, en quien confiaré. 
Sal.91:3 El te librará del lazo del cazador, 
De la peste destructora. 
Sal.91:4 Con sus plumas te cubrirá, 
Y debajo de sus alas estarás seguro; 
Escudo y adarga es su verdad. 
Sal.91:5 No temerás el terror nocturno, 
Ni saeta que vuele de día, 
Sal.91:6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, 
Ni mortandad que en medio del día destruya. 
Sal.91:7 Caerán a tu lado mil, 
Y diez mil a tu diestra; 
Mas a ti no llegará. 
Sal.91:8 Ciertamente con tus ojos mirarás 
Y verás la recompensa de los impíos. 
Sal.91:9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, 
Al Altísimo por tu habitación, 
Sal.91:10 No te sobrevendrá mal, 
Ni plaga tocará tu morada. 
Sal.91:11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, 
Que te guarden en todos tus caminos. 
Sal.91:12 En las manos te llevarán, 
Para que tu pie no tropiece en piedra. 
Sal.91:13 Sobre el león y el áspid pisarás; 
Hollarás al cachorro del león y al dragón. 
Sal.91:14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; 
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 
Sal.91:15 Me invocará, y yo le responderé; 
Con él estaré yo en la angustia; 
Lo libraré y le glorificaré. 
Sal.91:16 Lo saciaré de larga vida, 
Y le mostraré mi salvación. 


Capítulo 92

Alabanza por la bondad de Dios 
Salmo. Cántico para el día de reposo. 

Sal.92:1 Bueno es alabarte, oh Jehová, 
Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; 
Sal.92:2 Anunciar por la mañana tu misericordia, 
Y tu fidelidad cada noche, 
Sal.92:3 En el decacordio y en el salterio, 
En tono suave con el arpa. 
Sal.92:4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; 
En las obras de tus manos me gozo. 
Sal.92:5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! 
Muy profundos son tus pensamientos. 
Sal.92:6 El hombre necio no sabe, 
Y el insensato no entiende esto. 
Sal.92:7 Cuando brotan los impíos como la hierba, 
Y florecen todos los que hacen iniquidad, 
Es para ser destruidos eternamente. 
Sal.92:8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo. 
Sal.92:9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, 
Porque he aquí, perecerán tus enemigos; 
Serán esparcidos todos los que hacen maldad. 
Sal.92:10 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; 
Seré ungido con aceite fresco. 
Sal.92:11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; 
Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos. 
Sal.92:12 El justo florecerá como la palmera; 
Crecerá como cedro en el Líbano. 
Sal.92:13 Plantados en la casa de Jehová, 
En los atrios de nuestro Dios florecerán. 
Sal.92:14 Aun en la vejez fructificarán; 
Estarán vigorosos y verdes, 
Sal.92:15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, 
Y que en él no hay injusticia. 


Capítulo 93

La majestad de Jehová 

Sal.93:1 Jehová reina; se vistió de magnificencia; 
Jehová se vistió, se ciñó de poder. 
Afirmó también el mundo, y no se moverá. 
Sal.93:2 Firme es tu trono desde entonces; 
Tú eres eternamente. 
Sal.93:3 Alzaron los ríos, oh Jehová, 
Los ríos alzaron su sonido; 
Alzaron los ríos sus ondas. 
Sal.93:4 Jehová en las alturas es más poderoso 
Que el estruendo de las muchas aguas, 
Más que las recias ondas del mar. 
Sal.93:5 Tus testimonios son muy firmes; 
La santidad conviene a tu casa, 
Oh Jehová, por los siglos y para siempre. 


Capítulo 94

Oración clamando por venganza 

Sal.94:1 Jehová, Dios de las venganzas, 
Dios de las venganzas, muéstrate. 
Sal.94:2 Engrandécete, oh Juez de la tierra; 
Da el pago a los soberbios. 
Sal.94:3 ¿Hasta cuándo los impíos, 
Hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos? 
Sal.94:4 ¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, 
Y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad? 
Sal.94:5 A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, 
Y a tu heredad afligen. 
Sal.94:6 A la viuda y al extranjero matan, 
Y a los huérfanos quitan la vida. 
Sal.94:7 Y dijeron: No verá JAH, 
Ni entenderá el Dios de Jacob. 
Sal.94:8 Entended, necios del pueblo; 
Y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios? 
Sal.94:9 El que hizo el oído, ¿no oirá? 
El que formó el ojo, ¿no verá? 
Sal.94:10 El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? 
¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia? 
Sal.94:11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres, 
Que son vanidad. 
Sal.94:12 Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, 
Y en tu ley lo instruyes, 
Sal.94:13 Para hacerle descansar en los días de aflicción, 
En tanto que para el impío se cava el hoyo. 
Sal.94:14 Porque no abandonará Jehová a su pueblo, 
Ni desamparará su heredad, 
Sal.94:15 Sino que el juicio será vuelto a la justicia, 
Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. 
Sal.94:16 ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? 
¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad? 
Sal.94:17 Si no me ayudara Jehová, 
Pronto moraría mi alma en el silencio. 
Sal.94:18 Cuando yo decía: Mi pie resbala, 
Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. 
Sal.94:19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, 
Tus consolaciones alegraban mi alma. 
Sal.94:20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades 
Que hace agravio bajo forma de ley? 
Sal.94:21 Se juntan contra la vida del justo, 
Y condenan la sangre inocente. 
Sal.94:22 Mas Jehová me ha sido por refugio, 
Y mi Dios por roca de mi confianza. 
Sal.94:23 Y él hará volver sobre ellos su iniquidad, 
Y los destruirá en su propia maldad; 
Los destruirá Jehová nuestro Dios. 


Capítulo 95

Cántico de alabanza y de adoración 

Sal.95:1 Venid, aclamemos alegremente a Jehová; 
Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. 
Sal.95:2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; 
Aclamémosle con cánticos. 
Sal.95:3 Porque Jehová es Dios grande, 
Y Rey grande sobre todos los dioses. 
Sal.95:4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra, 
Y las alturas de los montes son suyas. 
Sal.95:5 Suyo también el mar, pues él lo hizo; 
Y sus manos formaron la tierra seca. 
Sal.95:6 Venid, adoremos y postrémonos; 
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. 
Sal.95:7 Porque él es nuestro Dios; 
Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. 
Si oyereis hoy su voz, 
Sal.95:8 No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, 
Como en el día de Masah en el desierto, 
Sal.95:9 Donde me tentaron vuestros padres, 
Me probaron, y vieron mis obras. 
Sal.95:10 Cuarenta años estuve disgustado con la nación, 
Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, 
Y no han conocido mis caminos. 
Sal.95:11 Por tanto, juré en mi furor 
Que no entrarían en mi reposo. 

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