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NOVIEMBRE 1

Prov.10:19 En las muchas palabras no falta pecado; 
             Mas el que refrena sus labios es prudente. 








PLAN DE LECTURA BÍBLICA ANUAL


Capítulo 3

Jesús y Nicodemo  

Jn.3:1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.  
Jn.3:2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.  
Jn.3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.  
Jn.3:4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 
Jn.3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.  
Jn.3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.  
Jn.3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.  
Jn.3:8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 
Jn.3:9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?  
Jn.3:10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?  
Jn.3:11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.  
Jn.3:12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?  
Jn.3:13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.  
Jn.3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 
Jn.3:15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.  


De tal manera amó Dios al mundo  

Jn.3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 
Jn.3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.  
Jn.3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.  
Jn.3:19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.  
Jn.3:20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.  
Jn.3:21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.  


El amigo del esposo  

Jn.3:22 Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba.  
Jn.3:23 Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados.  
Jn.3:24 Porque Juan no había sido aún encarcelado. 
Jn.3:25 Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación.  
Jn.3:26 Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él.  
Jn.3:27 Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.  
Jn.3:28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.  
Jn.3:29 El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido.  
Jn.3:30 Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.  


El que viene de arriba  

Jn.3:31 El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos.  
Jn.3:32 Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.  
Jn.3:33 El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz.  
Jn.3:34 Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.  
Jn.3:35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. 
Jn.3:36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.  


Capítulo 4

Jesús y la mujer samaritana  

Jn.4:1 Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan  
Jn.4:2 (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),  
Jn.4:3 salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.  
Jn.4:4 Y le era necesario pasar por Samaria.  
Jn.4:5 Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. 
Jn.4:6 Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.  
Jn.4:7 Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.  
Jn.4:8 Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.  
Jn.4:9 La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. 
Jn.4:10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.  
Jn.4:11 La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?  
Jn.4:12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?  
Jn.4:13 Respondió Jesús y le dijo:Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;  
Jn.4:14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.  
Jn.4:15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.  
Jn.4:16 Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. 
Jn.4:17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;  
Jn.4:18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. 
Jn.4:19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.  
Jn.4:20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.  
Jn.4:21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.  
Jn.4:22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.  
Jn.4:23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.  
Jn.4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.  
Jn.4:25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.  
Jn.4:26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.  
Jn.4:27 En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?  
Jn.4:28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:  
Jn.4:29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?  
Jn.4:30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.  
Jn.4:31 Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.  
Jn.4:32 El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 
Jn.4:33 Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?  
Jn.4:34 Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.  
Jn.4:35 ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.  
Jn.4:36 Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.  
Jn.4:37 Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.  
Jn.4:38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.  
Jn.4:39 Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.  
Jn.4:40 Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días.  
Jn.4:41 Y creyeron muchos más por la palabra de él, 
Jn.4:42 y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo. 


Jesús sana al hijo de un noble  

Jn.4:43 Dos días después, salió de allí y fue a Galilea.  
Jn.4:44 Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra. 
Jn.4:45 Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta.  
Jn.4:46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.  
Jn.4:47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.  
Jn.4:48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.  
Jn.4:49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.  
Jn.4:50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.  
Jn.4:51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.  
Jn.4:52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.  
Jn.4:53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.  
Jn.4:54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea. 

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