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JUNIO 21

Luc.6:27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen;










PLAN DE LECTURA BÍBLICA ANUAL


Capítulo 38

Oración de un penitente 
Salmo de David, para recordar. 

Sal.38:1 Jehová, no me reprendas en tu furor, 
Ni me castigues en tu ira. 
Sal.38:2 Porque tus saetas cayeron sobre mí, 
Y sobre mí ha descendido tu mano. 
Sal.38:3 Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; 
Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado. 
Sal.38:4 Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; 
Como carga pesada se han agravado sobre mí. 
Sal.38:5 Hieden y supuran mis llagas, 
A causa de mi locura. 
Sal.38:6 Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, 
Ando enlutado todo el día. 
Sal.38:7 Porque mis lomos están llenos de ardor, 
Y nada hay sano en mi carne. 
Sal.38:8 Estoy debilitado y molido en gran manera; 
Gimo a causa de la conmoción de mi corazón. 
Sal.38:9 Señor, delante de ti están todos mis deseos, 
Y mi suspiro no te es oculto. 
Sal.38:10 Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor, 
Y aun la luz de mis ojos me falta ya. 
Sal.38:11 Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, 
Y mis cercanos se han alejado. 
Sal.38:12 Los que buscan mi vida arman lazos, 
Y los que procuran mi mal hablan iniquidades, 
Y meditan fraudes todo el día. 
Sal.38:13 Mas yo, como si fuera sordo, no oigo; 
Y soy como mudo que no abre la boca. 
Sal.38:14 Soy, pues, como un hombre que no oye, 
Y en cuya boca no hay reprensiones. 
Sal.38:15 Porque en ti, oh Jehová, he esperado; 
Tú responderás, Jehová Dios mío. 
Sal.38:16 Dije: No se alegren de mí; 
Cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí. 
Sal.38:17 Pero yo estoy a punto de caer, 
Y mi dolor está delante de mí continuamente. 
Sal.38:18 Por tanto, confesaré mi maldad, 
Y me contristaré por mi pecado. 
Sal.38:19 Porque mis enemigos están vivos y fuertes, 
Y se han aumentado los que me aborrecen sin causa. 
Sal.38:20 Los que pagan mal por bien 
Me son contrarios, por seguir yo lo bueno. 
Sal.38:21 No me desampares, oh Jehová; 
Dios mío, no te alejes de mí. 
Sal.38:22 Apresúrate a ayudarme, 
Oh Señor, mi salvación. 


Capítulo 39

El carácter transitorio de la vida 
Al músico principal; a Jedutún. Salmo de David. 

Sal.39:1 Yo dije: Atenderé a mis caminos, 
Para no pecar con mi lengua; 
Guardaré mi boca con freno, 
En tanto que el impío esté delante de mí. 
Sal.39:2 Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; 
Y se agravó mi dolor. 
Sal.39:3 Se enardeció mi corazón dentro de mí; 
En mi meditación se encendió fuego, 
Y así proferí con mi lengua: 
Sal.39:4 Hazme saber, Jehová, mi fin, 
Y cuánta sea la medida de mis días; 
Sepa yo cuán frágil soy. 
Sal.39:5 He aquí, diste a mis días término corto, 
Y mi edad es como nada delante de ti; 
Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah 
Sal.39:6 Ciertamente como una sombra es el hombre; 
Ciertamente en vano se afana; 
Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. 
Sal.39:7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? 
Mi esperanza está en ti. 
39:8 Líbrame de todas mis transgresiones; 
No me pongas por escarnio del insensato. 
Sal.39:9 Enmudecí, no abrí mi boca, 
Porque tú lo hiciste. 
Sal.39:10 Quita de sobre mí tu plaga; 
Estoy consumido bajo los golpes de tu mano. 
Sal.39:11 Con castigos por el pecado corriges al hombre, 
Y deshaces como polilla lo más estimado de él; 
Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah 
Sal.39:12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. 
No calles ante mis lágrimas; 
Porque forastero soy para ti, 
Y advenedizo, como todos mis padres. 
Sal.39:13 Déjame, y tomaré fuerzas, 
Antes que vaya y perezca. 


Capítulo 40

Alabanza por la liberación divina     (Sal. 70. 1-5) 
Al músico principal. Salmo de David. 

Sal.40:1 Pacientemente esperé a Jehová, 
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 
Sal.40:2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; 
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 
Sal.40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. 
Verán esto muchos, y temerán, 
Y confiarán en Jehová. 
Sal.40:4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, 
Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira. 
Sal.40:5 Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; 
Y tus pensamientos para con nosotros, 
No es posible contarlos ante ti. 
Si yo anunciare y hablare de ellos, 
No pueden ser enumerados. 
Sal.40:6 Sacrificio y ofrenda no te agrada; 
Has abierto mis oídos; 
Holocausto y expiación no has demandado. 
Sal.40:7 Entonces dije: He aquí, vengo; 
En el rollo del libro está escrito de mí; 
Sal.40:8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, 
Y tu ley está en medio de mi corazón. 
Sal.40:9 He anunciado justicia en grande congregación; 
He aquí, no refrené mis labios, 
Jehová, tú lo sabes. 
Sal.40:10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; 
He publicado tu fidelidad y tu salvación; 
No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea. 
Sal.40:11 Jehová, no retengas de mí tus misericordias; 
Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. 
Sal.40:12 Porque me han rodeado males sin número; 
Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista. 
Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla. 
Sal.40:13 Quieras, oh Jehová, librarme; 
Jehová, apresúrate a socorrerme. 
Sal.40:14 Sean avergonzados y confundidos a una 
Los que buscan mi vida para destruirla. 
Vuelvan atrás y avergüéncense 
Los que mi mal desean; 
Sal.40:15 Sean asolados en pago de su afrenta 
Los que me dicen: ¡Ea, ea! 
Sal.40:16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, 
Y digan siempre los que aman tu salvación: 
Jehová sea enaltecido. 
Sal.40:17 Aunque afligido yo y necesitado, 
Jehová pensará en mí. 
Mi ayuda y mi libertador eres tú; 
Dios mío, no te tardes. 


Capítulo 41

Oración pidiendo salud 
Al músico principal. Salmo de David. 

Sal.41:1 Bienaventurado el que piensa en el pobre; 
En el día malo lo librará Jehová. 
Sal.41:2 Jehová lo guardará, y le dará vida; 
Será bienaventurado en la tierra, 
Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. 
Sal.41:3 Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; 
Mullirás toda su cama en su enfermedad. 
Sal.41:4 Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; 
Sana mi alma, porque contra ti he pecado. 
Sal.41:5 Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: 
¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre? 
Sal.41:6 Y si vienen a verme, hablan mentira; 
Su corazón recoge para sí iniquidad, 
Y al salir fuera la divulgan. 
Sal.41:7 Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; 
Contra mí piensan mal, diciendo de mí: 
Sal.41:8 Cosa pestilencial se ha apoderado de él; 
Y el que cayó en cama no volverá a levantarse. 
Sal.41:9 Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, 
Alzó contra mí el calcañar. 
Sal.41:10 Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, 
Y les daré el pago. 
Sal.41:11 En esto conoceré que te he agradado, 
Que mi enemigo no se huelgue de mí. 
Sal.41:12 En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, 
Y me has hecho estar delante de ti para siempre. 
Sal.41:13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, 
Por los siglos de los siglos. 
Amén y Amén. 
 
 
SALMOS 

LIBRO II

Capítulo 42

Mi alma tiene sed de Dios 
Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré. 

Sal.42:1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, 
Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. 
Sal.42:2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; 
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? 
Sal.42:3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, 
Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? 
Sal.42:4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; 
De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, 
Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. 
Sal.42:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, 
Y te turbas dentro de mí? 
Espera en Dios; porque aún he de alabarle, 
Salvación mía y Dios mío. 
Sal.42:6 Dios mío, mi alma está abatida en mí; 
Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, 
Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar. 
Sal.42:7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; 
Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. 
Sal.42:8 Pero de día mandará Jehová su misericordia, 
Y de noche su cántico estará conmigo, 
Y mi oración al Dios de mi vida. 
Sal.42:9 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? 
¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? 
Sal.42:10 Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, 
Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? 
Sal.42:11 ¿Por qué te abates, oh alma mía, 
Y por qué te turbas dentro de mí? 
Espera en Dios; porque aún he de alabarle, 
Salvación mía y Dios mío. 


Capítulo 43

Plegaria pidiendo vindicación y liberación 

Sal.43:1 Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa; 
Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo. 
Sal.43:2 Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? 
¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo? 
Sal.43:3 Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; 
Me conducirán a tu santo monte, 
Y a tus moradas. 
Sal.43:4 Entraré al altar de Dios, 
Al Dios de mi alegría y de mi gozo; 
Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío. 
Sal.43:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, 
Y por qué te turbas dentro de mí? 
Espera en Dios; porque aún he de alabarle, 
Salvación mía y Dios mío. 

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