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“El hombre morirá, y será cortado; perecerá el hombre, ¿y dónde estará él? (Dios) cercó de vallado mi camino, y no pasaré; …me ha despojado de mi gloria, y quitado la corona de mi cabeza… y perezco”. (Job 14:10 y 19:8-10).-

¿DONDE ESTA SU ALMA?

 ¡Cuán tristes son las quejas de Job! (el integro) ¿Qué es el fuego del infierno, sino la ira de Dios? Las conciencias cauterizadas lo sentirán en el más allá, pero ahora no lo temen: las conciencias iluminadas lo temen ahora, pero no lo sentirán en el más allá. Error muy corriente es pensar que Dios trata como enemigo a quien aflige. —Toda criatura es para nosotros lo que Dios hace que sea.-
 Un renombrado hombre de ciencia, tal vez demasiado consciente de su saber. A menudo decía a sus alumnos, jóvenes estudiantes, que en ese momento existían sólo siete hombres ilustres sobre la tierra y, sin duda, él se contaba entre ellos. Pero enfermó de un terrible mal, un cáncer de estómago. Derribado por el mal, vio su cuerpo decaer poco a poco y los dolores se volvieron cada vez más agudos. Repasaba en su mente todas las grandes teorías que habían nutrido su pensamiento. Buscaba ahora una explicación a otro problema en el que había pensado aplicándolo a los demás pero nunca en relación consigo mismo: ¿Qué era la muerte? ¿Qué había más allá? y tal vez ¿a quién debía encontrar más allá de la muerte? ¿Y qué ocurriría con su cuerpo y su alma? ¿Debía él morir como cualquiera, el, cuyo cerebro se hallaba lleno de ricos conocimientos? Era injusto. Un científico no debería morir como un hombre común. El se rebeló.
 Un creyente fue a visitarle y trató de hacerle entrever otros horizontes. Fue en vano. Porque Dios usa a los que se hallan más cerca del necesitado para tender una mano ayudadora, para consolar, para sacar de la desesperación, para abatir la disconformidad, aun para sacar del error. Porque ¿cómo puede el alma desalentada y descontenta experimentar el amor de Dios si no es por medio del amor de alguien que se encuentre a su lado listo para dar amor? El alma desalentada y abatida sentirá un toque alentador y recibirá paz, cuando se extienda hacia ella una mano muy amiga con tierno interés. Dios usa las manos que han sido consagradas a Él para dar bendición. Pero hay casos como el de este hombre de ciencia que se hundió en una noche moral sin salida y murió sin haber hallado consuelo ni esperanza.
 Una estatua de bronce se levanta en su memoria. Un ilustre nombre está grabado en la piedra. Pero lo que la piedra no dice es la desesperación del hombre cuando se dio cuenta, al morir, que riquezas, honores y ciencia sólo son vanidad. Una única cosa importa verdaderamente: conocer a Jesús como su personal Salvador. Conocerlo íntimamente...

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo






LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Capítulo 5


La fe que vence al mundo  


1°Jn.5:1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.  
1°Jn.5:2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos.  
1°Jn.5:3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.  
1°Jn.5:4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.  
1°Jn.5:5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?  


El testimonio del Espíritu  


1°Jn.5:6 Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.  
1°Jn.5:7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.  
1°Jn.5:8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.  
1°Jn.5:9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo.  
1°Jn.5:10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.  
1°Jn.5:11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
1°Jn.5:12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.  



El conocimiento de la vida eterna  


1°Jn.5:13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.  
1°Jn.5:14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.  
1°Jn.5:15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.  
1°Jn.5:16 Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.  
1°Jn.5:17 Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte.  
1°Jn.5:18 Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.  
1°Jn.5:19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.  
1°Jn.5:20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.  
1°Jn.5:21 Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.

Capítulo 3


Restauración del altar y del culto  


Esd.3:1 Cuando llegó el mes séptimo, y estando los hijos de Israel ya establecidos en las ciudades, se juntó el pueblo como un solo hombre en Jerusalén.  
Esd.3:2 Entonces se levantaron Jesúa hijo de Josadac y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios.  
Esd.3:3 Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde.
Esd.3:4 Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernáculos, como está escrito, y holocaustos cada día por orden conforme al rito, cada cosa en su día;  
Esd.3:5 además de esto, el holocausto continuo, las nuevas lunas, y todas las fiestas solemnes de Jehová, y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria a Jehová.  
Esd.3:6 Desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a Jehová; pero los cimientos del templo de Jehová no se habían echado todavía.  
Esd.3:7 Y dieron dinero a los albañiles y carpinteros; asimismo comida, bebida y aceite a los sidonios y tirios para que trajesen madera de cedro desde el Líbano por mar a Jope, conforme a la voluntad de Ciro rey de Persia acerca de esto.  


Colocación de los cimientos del templo  


Esd.3:8 En el año segundo de su venida a la casa de Dios en Jerusalén, en el mes segundo, comenzaron Zorobabel hijo de Salatiel, Jesúa hijo de Josadac y los otros sus hermanos, los sacerdotes y los levitas, y todos los que habían venido de la cautividad a Jerusalén; y pusieron a los levitas de veinte años arriba para que activasen la obra de la casa de Jehová.  
Esd.3:9 Jesúa también, sus hijos y sus hermanos, Cadmiel y sus hijos, hijos de Judá, como un solo hombre asistían para activar a los que hacían la obra en la casa de Dios, junto con los hijos de Henadad, sus hijos y sus hermanos, levitas.  
Esd.3:10 Y cuando los albañiles del templo de Jehová echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas y con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf con címbalos, para que alabasen a Jehová, según la ordenanza de David rey de Israel.
Esd.3:11 Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová.  
Esd.3:12 Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría.  
Esd.3:13 Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos.  


Capítulo 4


Los adversarios detienen la obra  


Esd.4:1 Oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel,  
Esd.4:2 vinieron a Zorobabel y a los jefes de casas paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí.
Esd.4:3 Zorobabel, Jesúa, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.  
Esd.4:4 Pero el pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que no edificara.  
Esd.4:5 Sobornaron además contra ellos a los consejeros para frustrar sus propósitos, todo el tiempo de Ciro rey de Persia y hasta el reinado de Darío rey de Persia.  
Esd.4:6 Y en el reinado de Asuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los habitantes de Judá y de Jerusalén.  
Esd.4:7 También en días de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel y los demás compañeros suyos, a Artajerjes rey de Persia; y la escritura y el lenguaje de la carta eran en arameo.  
Esd.4:8 Rehum canciller y Simsai secretario escribieron una carta contra Jerusalén al rey Artajerjes.  
Esd.4:9 En tal fecha escribieron Rehum canciller y Simsai secretario, y los demás compañeros suyos los jueces, gobernadores y oficiales, y los de Persia, de Erec, de Babilonia, de Susa, esto es, los elamitas,  
Esd.4:10 y los demás pueblos que el grande y glorioso Asnapar transportó e hizo habitar en las ciudades de Samaria y las demás provincias del otro lado del río.  
Esd.4:11 Y esta es la copia de la carta que enviaron: Al rey Artajerjes: Tus siervos del otro lado del río te saludan.  
Esd.4:12 Sea notorio al rey, que los judíos que subieron de ti a nosotros vinieron a Jerusalén; y edifican la ciudad rebelde y mala, y levantan los muros y reparan los fundamentos.  
Esd.4:13 Ahora sea notorio al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren levantados, no pagarán tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será menoscabado.  
Esd.4:14 Siendo que nos mantienen del palacio, no nos es justo ver el menosprecio del rey, por lo cual hemos enviado a hacerlo saber al rey,  
Esd.4:15 para que se busque en el libro de las memorias de tus padres. Hallarás en el libro de las memorias, y sabrás que esta ciudad es ciudad rebelde, y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que de tiempo antiguo forman en medio de ella rebeliones, por lo que esta ciudad fue destruida.  
Esd.4:16 Hacemos saber al rey que si esta ciudad fuere reedificada, y levantados sus muros, la región de más allá del río no será tuya.
Esd.4:17 El rey envió esta respuesta: A Rehum canciller, a Simsai secretario, a los demás compañeros suyos que habitan en Samaria, y a los demás del otro lado del río: Salud y paz.  
Esd.4:18 La carta que nos enviasteis fue leída claramente delante de mí.  
Esd.4:19 Y por mí fue dada orden y buscaron; y hallaron que aquella ciudad de tiempo antiguo se levanta contra los reyes y se rebela, y se forma en ella sedición;  
Esd.4:20 y que hubo en Jerusalén reyes fuertes que dominaron en todo lo que hay más allá del río, y que se les pagaba tributo, impuesto y rentas.  
Esd.4:21 Ahora, pues, dad orden que cesen aquellos hombres, y no sea esa ciudad reedificada hasta que por mí sea dada nueva orden.  
Esd.4:22 Y mirad que no seáis negligentes en esto; ¿por qué habrá de crecer el daño en perjuicio de los reyes?  
Esd.4:23 Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, y de Simsai secretario y sus compañeros, fueron apresuradamente a Jerusalén a los judíos, y les hicieron cesar con poder y violencia.  
Esd.4:24 Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia.

Capítulo 92


Alabanza por la bondad de Dios
Salmo. Cántico para el día de reposo.


Sal.92:1 Bueno es alabarte, oh Jehová,
Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;
Sal.92:2 Anunciar por la mañana tu misericordia,
Y tu fidelidad cada noche,
Sal.92:3 En el decacordio y en el salterio,
En tono suave con el arpa.
Sal.92:4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras;
En las obras de tus manos me gozo.
Sal.92:5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!
Muy profundos son tus pensamientos.
Sal.92:6 El hombre necio no sabe,
Y el insensato no entiende esto.
Sal.92:7 Cuando brotan los impíos como la hierba,
Y florecen todos los que hacen iniquidad,
Es para ser destruidos eternamente.
Sal.92:8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
Sal.92:9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová,
Porque he aquí, perecerán tus enemigos;
Serán esparcidos todos los que hacen maldad.
Sal.92:10 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo;
Seré ungido con aceite fresco.
Sal.92:11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos;
Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
Sal.92:12 El justo florecerá como la palmera;
Crecerá como cedro en el Líbano.
Sal.92:13 Plantados en la casa de Jehová,
En los atrios de nuestro Dios florecerán.
Sal.92:14 Aun en la vejez fructificarán;
Estarán vigorosos y verdes,
Sal.92:15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,
Y que en él no hay injusticia.

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