“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida”. (Juan 11:25).-
¿HAY UNA RESURRECCIÓN?
Un profesor universitario habló cierta vez sobre el tema. «Hay una resurrección?» El dio un «no» rotundo a esa pregunta. Con una sonrisa compasiva terminó su conferencia diciendo a los estudiantes: «Lamento haber tenido que quitarles la última chispa de piadosa creencia en la Biblia. Si les dijera: Hay una resurrección, sería volver, en nuestra época esclarecida por la ciencia moderna, a la oscura mística de la Edad Media. Consuélense; no era más que una amable locura. La ciencia declara: No hay resurrección de los muertos».
El día siguiente, los estudiantes se enteraron de que la noche anterior, después de una aparentemente exitosa operación, la joven esposa del profesor había fallecido de repente. Todos aguardaban con curiosidad la continuación de las conferencias de ese profesor. Quince días más tarde, él prosiguió con el mismo tema. Un silencio sepulcral reinaba en la sala colmada cuando el profesor, visiblemente conmovido, empezó, diciendo: «¡Hay una resurrección de los muertos! El grande y poderoso Dios que habita los cielos, pero que también está con los de corazón quebrantado me ha mostrado claramente, de un modo consternador, junto al lecho de muerte de mi querida esposa, durante la noche posterior a mi conferencia dogmática: No sólo hay un Dios eterno, hay también una resurrección. Perdónenme —como Dios me lo ha perdonado— que yo haya dicho lo contrario. Hoy retiro todas mis palabras. ¿Qué podría hacer, yo. pobre hombre, para encontrar consuelo y sostén, si no hubiera una resurrección?». No pudo decir más. Con un grito de dolor, el hombre se desplomó.
Sí, hay una resurrección. No les creas, lector, a los seductores intelectuales.
Que nadie te engañe, la naturaleza misma nos enseña, parecen que los inviernos son largos, crueles e intensos, pero cuanto mas largo el invierno, mas hermosa la primavera, puede que como planta que plantó el Padre, se te prenda la nieve, haciéndose hielo en tus huesos, pero permanece y espera que todo viene de arriba y se manifestará el Poder de la Resurreción... La noche es larga, muy negra y fría, pero espera, espera la mañana sin nubes de un sol esplendente lleno de tibias caricias... Oh!! son innumerables las pruebas de resurrección, plagadas en esta naturaleza sujeta a vanidad, pero hay pruebas y muchísimos testimonios de que El Resucitó entre nosotros los creyentes... Y si Cristo Resucitó, nosotros también seremos resucitados con El, esa resurrección nos pertenece desde ahora y en un eterno Amen.-
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 20
La resurrección - (Mt. 28.1-10; Mr. 16.1-8; Lc. 24.1-12)
Jn.20:1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.
Jn.20:2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.
Jn.20:3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.
Jn.20:4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
Jn.20:5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.
Jn.20:6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí,
Jn.20:7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
Jn.20:8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.
Jn.20:9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.
Jn.20:10 Y volvieron los discípulos a los suyos.
Jesús se aparece a María Magdalena - (Mr. 16.9-11)
Jn.20:11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;
Jn.20:12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
Jn.20:13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
Jn.20:14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.
Jn.20:15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
Jn.20:16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).
Jn.20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
Jn.20:18 Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
Capítulo 31
2°Cron.31:1 Hechas todas estas cosas, todos los de Israel que habían estado allí, salieron por las ciudades de Judá, y quebraron las estatuas y destruyeron las imágenes de Asera, y derribaron los lugares altos y los altares por todo Judá y Benjamín, y también en Efraín y Manasés, hasta acabarlo todo. Después se volvieron todos los hijos de Israel a sus ciudades, cada uno a su posesión.
Ezequías reorganiza el servicio de los sacerdotes y levitas
2°Cron.31:2 Y arregló Ezequías la distribución de los sacerdotes y de los levitas conforme a sus turnos, cada uno según su oficio, los sacerdotes y los levitas para ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, para que ministrasen, para que diesen gracias y alabasen dentro de las puertas de los atrios de Jehová.
2°Cron.31:3 el rey contribuyó de su propia hacienda para los holocaustos a mañana y tarde, y para los holocaustos de los días de reposo, nuevas lunas, y fiestas solemnes, como está escrito en la ley de Jehová.
2°Cron.31:4 Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalén , que diese la porción a los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicasen a la ley de Jehová.
2°Cron.31:5 Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra: trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas.
2°Cron.31:6 También los hijos de Israel y de Judá, que habitaban en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las cosas que habían prometido a Jehová su Dios, y los depositaron en montones.
2°Cron.31:7 En el mes tercero comenzaron a formar aquellos montones, y terminaron en el mes séptimo.
2°Cron.31:8 Cuando Ezequías y los príncipes vinieron y vieron los montones, bendijeron a Jehová, y a su pueblo Israel.
2°Cron.31:9 Y preguntó Ezequías a los sacerdotes y a los levitas acerca de esos montones.
2°Cron.31:10 Y el sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc, le contestó: Desde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehová, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho: porque Jehová ha bendecido su pueblo, y ha quedado esta abundancia de provisiones.
2°Cron.31:11 Entonces mandó Ezequías que preparasen cámaras en la casa de Jehová; y las prepararon.
2°Cron.31:12 Y en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello al levita Conanías, el principal, y Simei su hermano fue el segundo.
2°Cron.31:13 Y Jehiel, Azazías, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Mahat, y Benaía, fueron los mayordomos al servicio de Conanías y de Simei su hermano, por mandamiento del rey Ezequías y de Azarías, príncipe de la casa de Dios.
2°Cron.31:14 Y el levitaCoré hijo de Imna, guarda de la puerta oriental, tenía cargo de las ofrendas voluntarias para Dios, y de la distribución de las ofrendas dedicadas a Jehová, y de las cosas santísimas.
2°Cron.31:15 Y a su servicio estaba Edén, Benjamín, Jesúa, Semaías, Amarías, y Secanías, en las ciudades de los sacerdotes, para dar con fidelidad a sus hermanos sus porciones conforme a sus grupos, así al mayor como al menor;
2°Cron.31:16 a los varones anotados por sus linajes, de tres años arriba, a todos los que entraban en la casa de Jehová, para desempeñar su ministerio, según sus oficios y grupos;
2°Cron.31:17 También a los que eran contados entre los sacerdotes según sus casas paternas; y a los levitas de edad de veinte años arriba, conforme a sus oficios y grupos;
2°Cron.31:18 Eran inscritos con todos sus niños, sus mujeres, sus hijos e hijas, toda la multitud; porque con fidelidad se consagraban a las cosas santas.
2°Cron.31:19 Del mismo modo para los hijos de Aarón, sacerdotes, que estaban en los ejidos de sus ciudades, por todas las ciudades, los varones nombrados tenían cargo de dar sus porciones a todos los varones de entre los sacerdotes, y a todo el linaje de los levitas.
2°Cron.31:20 De esta manera hizo Ezequías en todo Judá: y ejecutó lo bueno, recto, y verdadero, delante de Jehová su Dios.
2°Cron.31:21 En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado.
Capítulo 87
El privilegio de morar en Sion
A los hijos de Coré. Salmo. Cántico.
Sal.87:1 Su cimiento está en el monte santo.
Sal.87:2 Ama Jehová las puertas de Sion
Más que todas las moradas de Jacob.
Sal.87:3 Cosas gloriosas se han dicho de ti,
Ciudad de Dios. Selah
Sal.87:4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen;
He aquí Filistea y Tiro, con Etiopía;
Este nació allá.
Sal.87:5 Y de Sion se dirá: Este y aquél han nacido en ella,
Y el Altísimo mismo la establecerá.
Sal.87:6 Jehová contará al inscribir a los pueblos:
Este nació allí. Selah
Sal.87:7 Y cantores y tañedores en ella dirán:
Todas mis fuentes están en ti.

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