“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!... ¿Es éste… que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?
Pero así dice el Señor: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano: y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos”.
(Isaías 14:12-17 y 49:25).-
“El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies”. (Romanos 16:20).-
Leer la Biblia en ISAÍAS Capitulo 14 versículos 1 al 20.-
A causa de su compasión por el pequeño remanente de su pueblo. Dios derribará los más grandes imperios. Nada es difícil para El cuando se trata de liberar a los que El ama. ¡No temamos, pues! El tiene en sus manos todos los recursos para socorrer a sus hijos.
Después de Babilonia, se trata de su rey. Y nos hallamos ante una escena particularmente asombrosa. Por medio del pensamiento. Isaías nos transporta a la morada de los muertos e imagina la emoción causada por la llegada de aquel gran personaje. «¡Así que tú también llegaste aquí!» exclaman los que le conocieron en la cumbre de su poder. En ese rey de Babilonia, reconocemos al jefe del cuarto Imperio (romano), llamado también “la Bestia”. Sin embargo, a partir del versículo 11, el pensamiento del Espíritu va más allá de ese agente de Satanás para evocar a éste mismo. “!Cómo caíste del cielo...!” ¡Profundo misterio el de esa aparición del orgullo en Lucifer, el querubín de luz!. Llegado a ser el príncipe de las tinieblas, aún sabe, para seducir, disfrazarse “como ángel de luz” (2 Corintios 11:14). Hoy él hace temblar la tierra mediante el poder de las tinieblas y no suelta a sus prisioneros. Pero pronto Dios lo aplastará bajo nuestros pies (Romanos 18:20).
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 5
El rollo y el Cordero
Apoc.5:1 Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
Apoc.5:2 Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?
Apoc.5:3 Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.
Apoc.5:4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.
Apoc.5:5 Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.
Apoc.5:6 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.
Apoc.5:7 Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.
Apoc.5:8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;
Apoc.5:9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
Apoc.5:10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
Apoc.5:11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,
Apoc.5:12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.
Apoc.5:13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
Apoc.5:14 Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.
Los que volvieron con Zorobabel (Esd. 2.1-70)
Neh.7:5 Entonces puso Dios en mi corazón que reuniese a los nobles y oficiales y al pueblo, para que fuesen empadronados según sus genealogías. Y hallé el libro de la genealogía de los que habían subido antes, y encontré en él escrito así:
Neh.7:6 Estos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de los que llevó cautivos Nabucodonosor rey de Babilonia, y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad,
Neh.7:7 los cuales vinieron con Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Azarías, Raamías, Nahamani, Mardoqueo, Bilsán, Misperet, Bigvai, Nehum y Baana. El número de los varones del pueblo de Israel:
Neh.7:8 Los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos.
Neh.7:9 Los hijos de Sefatías, trescientos setenta y dos.
Neh.7:10 Los hijos de Ara, seiscientos cincuenta y dos.
Neh.7:11 Los hijos de Pahat-moab, de los hijos de Jesúa y de Joab, dos mil ochocientos dieciocho.
Neh.7:12 Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.
Neh.7:13 Los hijos de Zatu, ochocientos cuarenta y cinco.
Neh.7:14 Los hijos de Zacai, setecientos sesenta.
Neh.7:15 Los hijos de Binúi, seiscientos cuarenta y ocho.
Neh.7:16 Los hijos de Bebai, seiscientos veintiocho.
Neh.7:17 Los hijos de Azgad, dos mil seiscientos veintidós.
Neh.7:18 Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete.
Neh.7:19 Los hijos de Bigvai, dos mil sesenta y siete.
Neh.7:20 Los hijos de Adín, seiscientos cincuenta y cinco.
Neh.7:21 Los hijos de Ater, de Ezequías, noventa y ocho.
Neh.7:22 Los hijos de Hasum, trescientos veintiocho.
Neh.7:23 Los hijos de Bezai, trescientos veinticuatro.
Neh.7:24 Los hijos de Harif, ciento doce.
Neh.7:25 Los hijos de Gabaón, noventa y cinco.
Neh.7:26 Los varones de Belén y de Netofa, ciento ochenta y ocho.
Neh.7:27 Los varones de Anatot, ciento veintiocho.
Neh.7:28 Los varones de Bet-azmavet, cuarenta y dos.
Neh.7:29 Los varones de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot, setecientos cuarenta y tres.
Neh.7:30 Los varones de Ramá y de Geba, seiscientos veintiuno.
Neh.7:31 Los varones de Micmas, ciento veintidós.
Neh.7:32 Los varones de Bet-el y de Hai, ciento veintitrés.
Neh.7:33 Los varones del otro Nebo, cincuenta y dos.
Neh.7:34 Los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.
Neh.7:35 Los hijos de Harim, trescientos veinte.
Neh.7:36 Los hijos de Jericó, trescientos cuarenta y cinco.
Neh.7:37 Los hijos de Lod, Hadid y Ono, setecientos veintiuno.
Neh.7:38 Los hijos de Senaa, tres mil novecientos treinta.
Neh.7:39 Sacerdotes: los hijos de Jedaía, de la casa de Jesúa, novecientos setenta y tres.
Neh.7:40 Los hijos de Imer, mil cincuenta y dos.
Neh.7:41 Los hijos de Pasur, mil doscientos cuarenta y siete.
Neh.7:42 Los hijos de Harim, mil diecisiete.
Neh.7:43 Levitas: los hijos de Jesúa, de Cadmiel, de los hijos de Hodavías, setenta y cuatro.
Neh.7:44 Cantores: los hijos de Asaf, ciento cuarenta y ocho.
Neh.7:45 Porteros: Los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmón, los hijos de Acub, los hijos de Hatita y los hijos de Sobai, ciento treinta y ocho.
Neh.7:46 Sirvientes del templo: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot,
Neh.7:47 los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padón,
Neh.7:48 los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Salmai,
Neh.7:49 los hijos de Hanán, los hijos de Gidel, los hijos de Gahar,
Neh.7:50 los hijos de Reaía, los hijos de Rezín, los hijos de Necoda,
Neh.7:51 los hijos de Gazam, los hijos de Uza, los hijos de Paseah,
Neh.7:52 los hijos de Besai, los hijos de Mehunim, los hijos de Nefisesim,
Neh.7:53 los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur,
Neh.7:54 los hijos de Bazlut, los hijos de Mehída, los hijos de Harsa,
Neh.7:55 los hijos de Barcos, los hijos de Sísara, los hijos de Tema,
Neh.7:56 los hijos de Nezía, y los hijos de Hatifa.
Neh.7:57 Los hijos de los siervos de Salomón: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Perida,
Neh.7:58 los hijos de Jaala, los hijos de Darcón, los hijos de Gidel,
Neh.7:59 los hijos de Sefatías, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Amón.
Neh.7:60 Todos los sirvientes del templo e hijos de los siervos de Salomón, trescientos noventa y dos.
Neh.7:61 Y estos son los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Adón e Imer, los cuales no pudieron mostrar la casa de sus padres, ni su genealogía, si eran de Israel:
Neh.7:62 los hijos de Delaía, los hijos de Tobías y los hijos de Necoda, seiscientos cuarenta y dos.
Neh.7:63 Y de los sacerdotes: los hijos de Habaía, los hijos de Cos y los hijos de Barzilai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzilai galaadita, y se llamó del nombre de ellas.
Neh.7:64 Estos buscaron su registro de genealogías, y no se halló; y fueron excluidos del sacerdocio,
Neh.7:65 y les dijo el gobernador que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Tumim.
Neh.7:66 Toda la congregación junta era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta,
Neh.7:67 sin sus siervos y siervas, que eran siete mil trescientos treinta y siete; y entre ellos había doscientos cuarenta y cinco cantores y cantoras.
Neh.7:68 Sus caballos, setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta y cinco;
Neh.7:69 camellos, cuatrocientos treinta y cinco; asnos, seis mil setecientos veinte.
Neh.7:70 Y algunos de los cabezas de familias dieron ofrendas para la obra. El gobernador dio para el tesoro mil dracmas de oro, cincuenta tazones, y quinientas treinta vestiduras sacerdotales.
Neh.7:71 Los cabezas de familias dieron para el tesoro de la obra veinte mil dracmas de oro y dos mil doscientas libras de plata.
Neh.7:72 Y el resto del pueblo dio veinte mil dracmas de oro, dos mil libras de plata, y sesenta y siete vestiduras sacerdotales.
Neh.7:73 Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los del pueblo, los sirvientes del templo y todo Israel, en sus ciudades.
Capítulo 8
Esdras lee la ley al pueblo
Venido el mes séptimo, los hijos de Israel estaban en sus ciudades;
Neh.8:1 y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel.
Neh.8:2 Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo.
Neh.8:3 Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.
Neh.8:4 Y el escriba Esdras estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello, y junto a él estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías a su mano derecha; y a su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam.
Neh.8:5 Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.
Neh.8:6 Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra.
Neh.8:7 Y los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar.
Neh.8:8 Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.
Neh.8:9 Y Nehemías el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que hacían entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.
Neh.8:10 Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.
Neh.8:11 Los levitas, pues, hacían callar a todo el pueblo, diciendo: Callad, porque es día santo, y no os entristezcáis.
Neh.8:12 Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.
Capítulo 100
Exhortación a la gratitud
Salmo de alabanza
Sal.100:1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.
Sal.100:2 Servid a Jehová con alegría;
Venid ante su presencia con regocijo.
Sal.100:3 Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
Sal.100:4 Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre.
Sal.100:5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,
Y su verdad por todas las generaciones.
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