T R A S L A T E - Traducir esta Pagina

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14:6).-

EL PUENTE DEL RÍO VIRILLA

 Se cuenta un suceso que ocurrió llamado "El accidente ferroviario del río Virilla", también conocido como la tragedia del Virilla, ocurrió el 14 de marzo de 1926 en la provincia de Heredia (Costa Rica), a 3,8 km al nor-noroeste del centro de la ciudad de San José de Costa Rica, cuando un tren repleto de pasajeros se descarriló mientras cruzaba el puente sobre el cañón del río Virilla. Es considerado el peor accidente ferroviario en la historia de Costa Rica, con un total de 248 personas muertas.
 El día domingo 14 de marzo de 1926, el convoy de la empresa británica realizaba una excursión de 40 km entre las ciudades de Alajuela y Cartago, pasando por la capital, San José de Costa Rica. En el tren viajaban aproximadamente 348 personas y fallecieron 300 personas y otros 8 cuerpos no se encontraron, muchas de las cuales se dirigían hacia la Basílica de Los Ángeles (en las afueras de Cartago). La excursión había sido organizada por el profesor Francisco Gómez Alizago con el objetivo de recaudar fondos para un hogar de ancianos. De hecho, los más de mil boletos colocados para el viaje fueron impresos bajo el lema «Para el beneficio de los ancianos de Cartago». En principio, se había dispuesto solamente una locomotora sencilla para realizar el viaje, sin embargo, la popularidad de la excursión hizo que la suscripción de personas aumentara, por lo que los encargados decidieron utilizar el convoy ofecido por la Northem Railway Co., el cual constaba de una locomotora, un cabús (vagoncito para maletas, generalmente ubicado al final del convoy) y seis vagones de pasajeros.
 A las 7:30 de la mañana del 14 de marzo, la locomotora partió de la ciudad de Alajuela con la mitad de su capacidad total. Realizó dos paradas más en la localidad de San Joaquín y en la ciudad de Heredia, donde se le unieron otros tres vagones de pasajeros. La cantidad de personas provocó que muchos no pudieran abordar el tren, por este mismo motivo los encargados decidieron no hacer la última de las paradas que estaban previstas.
 Al entrar a San José, unos cincuenta metros antes del puente sobre el cañón del río Virilla, el tren debía atravesar un descenso que a su vez formaba una curva.
 A las 8:20 de la mañana, la máquina y los primeros tres vagones ingresaron al puente. En este momento el maquinista aceleró para poder superar una cuesta que se encontraba más adelante, pero no se percató de que el último de los vagones aún no había atravesado la curva. La aceleración, sumada a la cantidad excesiva de personas en los vagones, hizo que el último de estos inclinara hacia la izquierda y se saliera de las vías, arrastrando a su vez a los dos vagones que lo precedían y que no habían llegado al puente. El último vagón quedó sobre un pastizal al lado de las vías del tren, en cambio los otros dos corrieron peor suerte: el penúltimo vagón se ladeó por completo y cayó una altura de sesenta metros en la barranca norte del cañón del río Virilla, matando instantáneamente a todos los pasajeros que se encontraban en su interior. El antepenúltimo vagón chocó contra la estructura del puente y se dobló por la mitad, quedando una parte sobre el puente y la otra colgada sobre el precipicio.
 En el camino al cielo son muchos los viajeros que quieren dirigirse hacia el puerto celestial y que confían en un conductor que los lleva sobre un puente. Dicen: «He leído en un libro… he oído de tal o cual predicador, "profeta", "apóstol", que el «buen Dios» nos recibirá si siempre nos esforzamos en ser buenos, somos generosos con el dinero que depositamos para tal ministerio. Dios es amor y todos somos pecadores. Siempre fui religioso y también he sido bautizado, me anoto para buenas obras como estos que recaudaban fondos para los ancianos de Cartago. Así, pues, espero que llegaré al cielo».
 Muchos, que se subieron a un tren que no conocen al conductor y prontos a atravesar el puente «espero que…» se han hundido en las tinieblas en lugar de llegar al reino de los cielos. A ese reino conduce sólo un puente, un único camino que Dios mismo ha indicado: JESUCRISTO.

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo







LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Primera Epístola del Apóstol San Pablo a los
TESALONICENSES


Capítulo 1


Salutación  


1ºTes.1:1 Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.  


Ejemplo de los tesalonicenses  


1ºTes.1:2 Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones,  
1ºTes.1:3 acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.  
1ºTes.1:4 Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección;  
1ºTes.1:5 pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.  
1ºTes.1:6 Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,  
1ºTes.1:7 de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.  
1ºTes.1:8 Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada;  
1ºTes.1:9 porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,  
1ºTes.1:10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.  

Capítulo 11


Reinado justo del Mesías  


Is.11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.
Is.11:2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.  
Is.11:3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;  
Is.11:4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.
Is.11:5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.  
Is.11:6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.  
Is.11:7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.  
Is.11:8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.  
Is.11:9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
Is.11:10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.  
Is.11:11 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.  
Is.11:12 Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.  
Is.11:13 Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín;  
Is.11:14 sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán.  
Is.11:15 Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias.
Is.11:16 Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto.  


Capítulo 12


Cántico de acción de gracias  


Is.12:1 En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado.  
Is.12:2 He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.  
Is.12:3 Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.  
Is.12:4 Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.  
Is.12:5 Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.  
Is.12:6 Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.  


Capítulo 13


Profecía sobre Babilonia  


Is.13:1 Profecía sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz.  
Is.13:2 Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes. Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria.  
Is.13:4 Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla.  
Is.13:5 Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra.  
Is.13:6 Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso.
Is.13:7 Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre,  
Is.13:8 y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas.  
Is.13:9 He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores.  
Is.13:10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor.
Is.13:11 Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.  
Is.13:12 Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre.  
Is.13:13 Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira.  
Is.13:14 Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra.  
Is.13:15 Cualquiera que sea hallado será alanceado; y cualquiera que por ellos sea tomado, caerá a espada.  
Is.13:16 Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres.  
Is.13:17 He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro.  
Is.13:18 Con arco tirarán a los niños, y no tendrán misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los hijos.  
Is.13:19 Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios.
Is.13:20 Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada;  
Is.13:21 sino que dormirán allí las fieras del desierto, y sus casas se llenarán de hurones; allí habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras salvajes.  
Is.13:22 En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas de deleite; y cercano a llegar está su tiempo, y sus días no se alargarán.  

Capítulo 112


Prosperidad del que teme a Jehová
Aleluya.


Sal.112:1 Bienaventurado el hombre que teme a Jehová,
Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
Sal.112:2 Su descendencia será poderosa en la tierra;
La generación de los rectos será bendita.
Sal.112:3 Bienes y riquezas hay en su casa,
Y su justicia permanece para siempre.
Sal.112:4 Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos;
Es clemente, misericordioso y justo.
Sal.112:5 El hombre de bien tiene misericordia, y presta;
Gobierna sus asuntos con juicio,
Sal.112:6 Por lo cual no resbalará jamás;
En memoria eterna será el justo.
Sal.112:7 No tendrá temor de malas noticias;
Su corazón está firme, confiado en Jehová.
Sal.112:8 Asegurado está su corazón; no temerá,
Hasta que vea en sus enemigos su deseo.
Sal.112:9 Reparte, da a los pobres;
Su justicia permanece para siempre;
Su poder será exaltado en gloria.
Sal.112:10 Lo verá el impío y se irritará;
Crujirá los dientes, y se consumirá.

El deseo de los impíos perecerá.

No hay comentarios: