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“Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye; y si sabemos que el nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”. 
(1 Juan 5:14-15).-

LA ORACIÓN DE FE Y LA VOLUNTAD HUMANA

 Una persona que se hallaba turbada al constatar que muchas oraciones hechas con fe no eran "respondidas", habló de ello a un creyente experimentado. Este contestó: «Su dificultad proviene, según me parece, de la confusión que usted hace entre la oración de fe y su cumplimiento. No hay límite alguno para el cumplimiento de la oración de fe, pero existen ciertas restricciones, o más bien, limitaciones impuestas a esa oración.
 La primera condición es que esa oración no tenga nada que ver con la voluntad del hombre. Usted comprenderá fácilmente que no puede decir a Dios: «Haz lo que yo quiero». Aunque mi voluntad humana fuese perfecta (lo que es imposible, ya que está el viejo hombre en mí, cuya “mente carnal es enemistad contra Dios”), no podría decirle, si vivo en Su dependencia, «Haz mi voluntad». El Señor Jesús nos da el maravilloso ejemplo de ella en el Getsemani; pero no cabe duda de que nunca podremos hallamos en la posición en la cual se hallaba El, que iba a ser tratado como el pecado merecía serlo, el Hombre perfecto que no podía soportar estar separado de Dios ni ser rechazado por El, por eso dice: “Padre mío, si es posible, pase de mi esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como tú”. La voluntad de su Padre era dar a su Hijo por nosotros. Jesús somete, si se puede decir así, su perfecta voluntad a la perfecta voluntad del Padre. Nunca nos hallaremos en semejante posición; es necesario que nuestra propia voluntad —siempre mala— sea obligada a someterse a la voluntad de nuestro Padre por el poder de la nueva vida y del Espíritu de Dios. 
 No obstante esta la Voluntad SOBERANA de Dios y la Voluntad PERMISIVA de Dios Padre.- En 2º Reyes 20:1 al 11 encontramos que el Rey Ezequias había enfermado de muerte y vino el Profeta Isaías con palabra de Dios: "...Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás".- Ezequias oro con lágrimas y angustia, recordandole a Dios que había tratado siempre de hacer lo que le agradaba, y lloró Ezequías "con gran lloro...".- El profeta Isaías comenzó a retirarse y Dios le envió a decir: "Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas, te añadiré quince años de vida y te libraré del Rey de Asiria y ampararé esta ciudad por amor a mi mismo y a mi siervo David...".- La voluntad absoluta del Señor era que ya había cumplido su tiempo y la Voluntad permisiva del Señor le otorgo en respuesta a su oración angustiosa quince años que no le trajeron bien ni al Reino ni a su familia ni a el mismo... Dentro de esos quince años nació Manases que comenzó a reinar a los doce, e hizo lo malo de manera herética, pasando a sus hijos por fuego a los ídolos y Ezequías en vida aún recibió a los enviados de Babilonia y les mostró todos los tesoros que había en el reino y sus fortalezas, lo que sirvió de información para el saqueo porque antes del pecado de la envidia, existe un pecado que muy pocos le dan importancia, y es el pecado de la ostentación... Nos conviene siempre pedir, Señor, yo quisiera tal o cual cosa, pero hazme entender tu santa voluntad absoluta... Amen.- 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo




LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Capítulo 14


El cántico de los 144,000  


Apoc.14:1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.
Apoc.14:2 Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas.  
Apoc.14:3 Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.  
Apoc.14:4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;  
Apoc.14:5 y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.  


El mensaje de los tres ángeles  


Apoc.14:6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,  
Apoc.14:7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.  
Apoc.14:8 Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.  
Apoc.14:9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,  
Apoc.14:10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;  
Apoc.14:11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.  
Apoc.14:12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.  
Apoc.14:13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.  


La tierra es segada  


Apoc.14:14 Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.  
Apoc.14:15 Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.
Apoc.14:16 Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.  
Apoc.14:17 Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.  
Apoc.14:18 Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.  
Apoc.14:19 Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.  
Apoc.14:20 Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.


Capítulo 5


Ester invita al rey y a Amán a un banquete  


Est.5:1 Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento.  
Est.5:2 Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro.  
Est.5:3 Dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará.  
Est.5:4 Y Ester dijo: Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que he preparado para el rey.  
Est.5:5 Respondió el rey: Daos prisa, llamad a Amán, para hacer lo que Ester ha dicho. Vino, pues, el rey con Amán al banquete que Ester dispuso.
Est.5:6 Y dijo el rey a Ester en el banquete, mientras bebían vino: ¿Cuál es tu petición, y te será otorgada? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida.  
Est.5:7 Entonces respondió Ester y dijo: Mi petición y mi demanda es esta:  
Est.5:8 Si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si place al rey otorgar mi petición y conceder mi demanda, que venga el rey con Amán a otro banquete que les prepararé; y mañana haré conforme a lo que el rey ha mandado.  
Est.5:9 Y salió Amán aquel día contento y alegre de corazón; pero cuando vio a Mardoqueo a la puerta del palacio del rey, que no se levantaba ni se movía de su lugar, se llenó de ira contra Mardoqueo.  
Est.5:10 Pero se refrenó Amán y vino a su casa, y mandó llamar a sus amigos y a Zeres su mujer,  
Est.5:11 y les refirió Amán la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey le había engrandecido, y con que le había honrado sobre los príncipes y siervos del rey.  
Est.5:12 Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy convidado por ella con el rey.  
Est.5:13 Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey.  
Est.5:14 Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos  de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca.  


Capítulo 6


Amán se ve obligado a honrar a Mardoqueo  


Est.6:1 Aquella misma noche se le fue el sueño al rey, y dijo que le trajesen el libro de las memorias y crónicas, y que las leyeran en su presencia.  
Est.6:2 Entonces hallaron escrito que Mardoqueo había denunciado el complot de Bigtán y de Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, que habían procurado poner mano en el rey Asuero.
Est.6:3 Y dijo el rey: ¿Qué honra o qué distinción se hizo a Mardoqueo por esto? Y respondieron los servidores del rey, sus oficiales: Nada se ha hecho con él.  
Est.6:4 Entonces dijo el rey: ¿Quién está en el patio? Y Amán había venido al patio exterior de la casa real, para hablarle al rey para que hiciese colgar a Mardoqueo en la horca que él le tenía preparada.  
Est.6:5 Y los servidores del rey le respondieron: He aquí Amán está en el patio. Y el rey dijo: Que entre.  
Est.6:6 Entró, pues, Amán, y el rey le dijo: ¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey? Y dijo Amán en su corazón: ¿A quién deseará el rey honrar más que a mí?  
Est.6:7 Y respondió Amán al rey: Para el varón cuya honra desea el rey,  
Est.6:8 traigan el vestido real de que el rey se viste, y el caballo en que el rey cabalga, y la corona real que está puesta en su cabeza;  
Est.6:9 y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los príncipes más nobles del rey, y vistan a aquel varón cuya honra desea el rey, y llévenlo en el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey.  
Est.6:10 Entonces el rey dijo a Amán: Date prisa, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que se sienta a la puerta real; no omitas nada de todo lo que has dicho.  
Est.6:11 Y Amán tomó el vestido y el caballo, y vistió a Mardoqueo, y lo condujo a caballo por la plaza de la ciudad, e hizo pregonar delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey.  
Est.6:12 Después de esto Mardoqueo volvió a la puerta real, y Amán se dio prisa para irse a su casa, apesadumbrado y cubierta su cabeza.  
Est.6:13 Contó luego Amán a Zeres su mujer y a todos sus amigos, todo lo que le había acontecido. Entonces le dijeron sus sabios, y Zeres su mujer: Si de la descendencia de los judíos es ese Mardoqueo delante de quien has comenzado a caer, no lo vencerás, sino que caerás por cierto delante de él.  
Est.6:14 Aún estaban ellos hablando con él, cuando los eunucos del rey llegaron apresurados, para llevar a Amán al banquete que Ester había dispuesto.  


Sal.106:24 Pero aborrecieron la tierra deseable;
No creyeron a su palabra,
Sal.106:25 Antes murmuraron en sus tiendas,
Y no oyeron la voz de Jehová.
Sal.106:26 Por tanto, alzó su mano contra ellos
Para abatirlos en el desierto,
Sal.106:27 Y humillar su pueblo entre las naciones,
Y esparcirlos por las tierras.
Sal.106:28 Se unieron asimismo a Baal-peor,
Y comieron los sacrificios de los muertos.
Sal.106:29 Provocaron la ira de Dios con sus obras,
Y se desarrolló la mortandad entre ellos.
Sal.106:30 Entonces se levantó Finees e hizo juicio,
Y se detuvo la plaga;
Sal.106:31 Y le fue contado por justicia
De generación en generación para siempre.
Sal.106:32 También le irritaron en las aguas de Meriba;
Y le fue mal a Moisés por causa de ellos,
Sal.106:33 Porque hicieron rebelar a su espíritu,
Y habló precipitadamente con sus labios.
Sal.106:34 No destruyeron a los pueblos
Que Jehová les dijo;
Sal.106:35 Antes se mezclaron con las naciones,
Y aprendieron sus obras,
Sal.106:36 Y sirvieron a sus ídolos,
Los cuales fueron causa de su ruina.
Sal.106:37 Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios,
Sal.106:38 Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas,
Que ofrecieron en sacrificio a los ídolos de Canaán,
Y la tierra fue contaminada con sangre.
Sal.106:39 Se contaminaron así con sus obras,
Y se prostituyeron con sus hechos.
Sal.106:40 Se encendió, por tanto, el furor de Jehová sobre su pueblo,
Y abominó su heredad;
Sal.106:41 Los entregó en poder de las naciones,
Y se enseñorearon de ellos los que les aborrecían.
Sal.106:42 Sus enemigos los oprimieron,
Y fueron quebrantados debajo de su mano.
Sal.106:43 Muchas veces los libró;
Mas ellos se rebelaron contra su consejo,
Y fueron humillados por su maldad.
Sal.106:44 Con todo, él miraba cuando estaban en angustia,
Y oía su clamor;
Sal.106:45 Y se acordaba de su pacto con ellos,
Y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias.
Sal.106:46 Hizo asimismo que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.
Sal.106:47 Sálvanos, Jehová Dios nuestro,
Y recógenos de entre las naciones,
Para que alabemos tu santo nombre,
Para que nos gloriemos en tus alabanzas.
Sal.106:48 Bendito Jehová Dios de Israel,
Desde la eternidad y hasta la eternidad;
Y diga todo el pueblo, Amén.

Aleluya.

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