“Pero lejos esté de mi gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”.- (Gálatas 6:14).-
VANAGLORIA...
Aun los niños manifiestan la general debilidad humana de vanagloriarse. A menudo, no sólo se lo hace con exageración, sino que se falta a la verdad. En todos los dominios de la vida se muestra esa odiosa tendencia, desde el deporte hasta los vuelos especiales; en todas partes el ser humano busca ponerse en evidencia y aún de aparentar opulencia. Dios traerá esto a juicio como lo hizo otrora con la torre de Babel. Pero hay un dominio en el cual es especialmente condenable que el ser humano se vanaglorie: y es en el ámbito religioso. Hay quienes gustan hablar de sus buenas obras, de su piedad y de su beneficencia, cosas que desde cierto punto de vista son útiles y valiosas. Pero tan pronto como se piensa que Dios debe complacerse en ello y recompensarle a uno con un lugar en el cielo, se cae en un lamentable error. Ante el Dios supremo y santo, esas obras de propia justicia no pueden ser objeto de alabanza y complacencia.
En todas las cosas conviene consultar la Sagrada Escritura, pues ella es la absoluta verdad. Nos dice que entre los hombres no hay nadie que haga lo bueno, “no hay siquiera uno”, Más aun: todos pecaron y merecieron el juicio. Todos necesitan un Salvador, el que Dios dio en la persona del Señor Jesús. El tuvo que morir en la cruz por los pecados de los hombres. Es necesario aceptarle a El por la fe para poder gloriarse en su cruz. Aun un hombre tan piadoso como el apóstol Pablo tuvo que reconocer toda su miseria ante Dios, refugiarse en la cruz del Gólgota y ponerse al abrigo de la sangre de Cristo para escapar del juicio que merecía su condición de pecador.
Si hay algo que mereciera ser increíble en las iglesias es ver como crece la vanagloria y el orgullo, justo detrás del púlpito, en lo que muchos llaman el "altar", el lugar que por varias razones sería el mas sagrado, pero como podemos maravillarnos?, si ese es el pecado mas viejo que se conoce, pecado del espíritu y que nació en el corazón de Luzbel, querubín protector, delante del trono mismo del Todopoderoso... Oremos mucho por todos esos valientes que se paran tras los púlpitos, que algunos son hábiles predicadores, buenos organizadores, pero que el enemigo muchas veces con halagos y otras estratagemas los hace sentir capaces, sabios y poderosos.- Hemos de entender que si hay alguna bendición, no somos nosotros, sino que "es el Señor...".- Los discípulos habían trabajado toda la noche en lo que era su oficio, pescando, pero a la mañana había alguien en la ribera que les dijo "Echad la red a la mano derecha...", y la red se lleno de peces, Juan le dijo a Pedro: "Es el Señor...".- Tu fuiste a un lugar, fuiste de bendición, "Pedro..., no fuiste vos eh!!!", puñadito de tierra, "fue El Señor..." que cada uno hagamos el inventario y meditación de lo que poseemos y podamos decir, no tengo nada, no soy nada, "Lejos este de mi en gloriarme, sino en la cruz de Cristo...", Allí es que tomamos posesión de una herencia con un manantial de aguas cristalinas, allí esta nuestra dicha, en la contemplación y meditación de la cruz de nuestro Salvador..., puesto que en el Reino de los cielos se crece hacia abajo, "bástele al discípulo ser como su Señor...", nuestra exaltación es inversamente proporcional a nuestra humillación, por lo que dice: "por cuanto se humilló a lo sumo, Dios lo exaltó a lo sumo..." y también, "humillaos pues bajo la poderosa mano del Señor, para que el os exalte cuando fuere tiempo..."
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 3
Carácter de los hombres en los postreros días
2ºTim.3:1 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
2ºTim.3:2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
2ºTim.3:3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
2ºTim.3:4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,
2ºTim.3:5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.
2ºTim.3:6 Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias.
2ºTim.3:7 Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.
2ºTim.3:8 Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.
2ºTim.3:9 Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos.
2ºTim.3:10 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia,
2ºTim.3:11 persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.
2ºTim.3:12 Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;
2ºTim.3:13 mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.
2ºTim.3:14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;
2ºTim.3:15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
2ºTim.3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
2ºTim.3:17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Capítulo 9
Jer.9:1 ¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!
Jer.9:2 ¡Oh, quién me diese en el desierto un albergue de caminantes, para que dejase a mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores.
Jer.9:3 Hicieron que su lengua lanzara mentira como un arco, y no se fortalecieron para la verdad en la tierra; porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehová.
Jer.9:4 Guárdese cada uno de su compañero, y en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con falacia, y todo compañero anda calumniando.
Jer.9:5 Y cada uno engaña a su compañero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente.
Jer.9:6 Su morada está en medio del engaño; por muy engañadores no quisieron conocerme, dice Jehová.
Jer.9:7 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los refinaré y los probaré; porque ¿qué más he de hacer por la hija de mi pueblo?
Jer.9:8 Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas.
Jer.9:9 ¿No los he de castigar por estas cosas? dice Jehová. De tal nación, ¿no se vengará mi alma?
Jer.9:10 Por los montes levantaré lloro y lamentación, y llanto por los pastizales del desierto; porque fueron desolados hasta no quedar quien pase, ni oírse bramido de ganado; desde las aves del cielo hasta las bestias de la tierra huyeron, y se fueron.
Jer.9:11 Reduciré a Jerusalén a un montón de ruinas, morada de chacales; y convertiré las ciudades de Judá en desolación en que no quede morador.
Amenaza de ruina y exilio
Jer.9:12 ¿Quién es varón sabio que entienda esto? ¿y a quién habló la boca de Jehová, para que pueda declararlo? ¿Por qué causa la tierra ha perecido, ha sido asolada como desierto, hasta no haber quien pase?
Jer.9:13 Dijo Jehová: Porque dejaron mi ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni caminaron conforme a ella;
Jer.9:14 antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres.
Jer.9:15 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que a este pueblo yo les daré a comer ajenjo, y les daré a beber aguas de hiel.
Jer.9:16 Y los esparciré entre naciones que ni ellos ni sus padres conocieron; y enviaré espada en pos de ellos, hasta que los acabe.
Jer.9:17 Así dice Jehová de los ejércitos: Considerad, y llamad plañideras que vengan; buscad a las hábiles en su oficio;
Jer.9:18 y dense prisa, y levanten llanto por nosotros, y desháganse nuestros ojos en lágrimas, y nuestros párpados se destilen en aguas.
Jer.9:19 Porque de Sion fue oída voz de endecha: ¡Cómo hemos sido destruidos! En gran manera hemos sido avergonzados, porque abandonamos la tierra, porque han destruido nuestras moradas.
Jer.9:20 Oíd, pues, oh mujeres, palabra de Jehová, y vuestro oído reciba la palabra de su boca: Enseñad endechas a vuestras hijas, y lamentación cada una a su amiga.
Jer.9:21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios, para exterminar a los niños de las calles, a los jóvenes de las plazas.
Jer.9:22 Habla: Así ha dicho Jehová: Los cuerpos de los hombres muertos caerán como estiércol sobre la faz del campo, y como manojo tras el segador, que no hay quien lo recoja.
El conocimiento de Dios es la gloria del hombre
Jer.9:23 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.
Jer.9:24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.
Jer.9:25 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que castigaré a todo circuncidado, y a todo incircunciso;
Jer.9:26 a Egipto y a Judá, a Edom y a los hijos de Amón y de Moab, y a todos los arrinconados en el postrer rincón, los que moran en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón.
Capítulo 10
Los falsos dioses y el Dios verdadero
Jer.10:1 Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.
Jer.10:2 Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman.
Jer.10:3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril.
Jer.10:4 Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva.
Jer.10:5 Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.
Jer.10:6 No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío.
Jer.10:7 ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti.
Jer.10:8 Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño.
Jer.10:9 Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos es todo.
Jer.10:10 Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación.
Jer.10:11 Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos.
Jer.10:12 El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría;
Jer.10:13 a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.
Jer.10:14 Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella.
Jer.10:15 Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán.
Jer.10:16 No es así la porción de Jacob; porque él es el Hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad; Jehová de los ejércitos es su nombre.
Asolamiento de Judá
Jer.10:17 Recoge de las tierras tus mercaderías, la que moras en lugar fortificado.
Jer.10:18 Porque así ha dicho Jehová: He aquí que esta vez arrojaré con honda los moradores de la tierra, y los afligiré, para que lo sientan.
Jer.10:19 ¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Pero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla.
Jer.10:20 Mi tienda está destruida, y todas mis cuerdas están rotas; mis hijos me han abandonado y perecieron; no hay ya más quien levante mi tienda, ni quien cuelgue mis cortinas.
Jer.10:21 Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a Jehová; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado se esparció.
Jer.10:22 He aquí que voz de rumor viene, y alboroto grande de la tierra del norte, para convertir en soledad todas las ciudades de Judá, en morada de chacales.
Jer.10:23 Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.
Jer.10:24 Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles.
Jer.10:25 Derrama tu enojo sobre los pueblos que no te conocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre; porque se comieron a Jacob, lo devoraron, le han consumido, y han asolado su morada.
Capítulo 123
Plegaria pidiendo misericordia
Cántico gradual.
Sal.123:1 A ti alcé mis ojos,
A ti que habitas en los cielos.
Sal.123:2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores,
Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora,
Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios,
Hasta que tenga misericordia de nosotros.
Sal.123:3 Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros,
Porque estamos muy hastiados de menosprecio.
Sal.123:4 Hastiada está nuestra alma
Del escarnio de los que están en holgura,
Y del menosprecio de los soberbios.

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