“A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo”. (Efesios 3:8).-
“Yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios”.
(1 Corintios 15:9).-
LOS INSTRUMENTOS QUE DIOS EMPLEA
Es interesante ver cuáles son los instrumentos que Dios emplea para cumplir sus propósitos.
Después que un rey cruel ordenó echar al Nilo a todos los varoncitos que naciesen de los hebreos. Dios condujo hacia la ribera del río a la hija misma del monarca e inclinó su corazón para salvar al pequeño Moisés, pese al decreto de su padre. Y ese niño que lloraba en su arquilla de juncos llegaría a ser “hijo de la hija de Faraón” (Hebreos 11:24).
Para alimentar a su profeta cerca del arroyo de Querit. Dios mandó a los cuervos que le llevasen pan y carne (1 Reyes 17:4-6). Como por falta de lluvia se secó el arroyo. Dios envió a Elías a una ciudad situada fuera de los limites de Israel a la casa de una mujer viuda y sin recursos. Y esa mujer, que no tenía víveres más que para un día, vio cómo su poco de harina y aceite se multiplicaba para alimentar al siervo de Dios. ¡Cómo nos equivocaríamos si pudiéramos guiar la mano de Dios!
La lección que sacamos de esos hechos es que Dios no necesita los recursos del hombre. Se sirve de instrumentos sin medios ni fuerzas. Los elige de condición tal que ni el fiel jamás podría contar con ellos: ¿Podía Elías confiar que pájaros tan voraces como los cuervos le traerían carne? Y los padres de Moisés. ¿habrían acaso pensado en la hija del cruel monarca para criar a su hijo? No, Dios quiere que contemos con El y que, al confiar en sus promesas, estemos seguros de su fidelidad.
Pablo se considera el mas pequeño e indigno, por haber perseguido a la Iglesia del Señor, fijémonos de no ser también responsables de perseguir a la Iglesia del Señor, esa iglesia esta diseminada en toda la faz de la tierra, esa Iglesia esta entre todas las diferentes denominaciones, esa Iglesia no es una Organización, es un Organismo, son almas, almas fieles, son la niña de su ojo, si hermano, hermana se encuentra en tu congregación, ojala seas tu que estas leyendo estas lineas, de aquellas almas que integran la Iglesia que El va a transformar en un abrir y cerrar de ojos, aquella abuela o abuelo que viene con su nieto, que pasan desapercibidos, aquel niño quizá un poco inquieto, aquel joven, aquella madre que llora en silencio, aquel varón que vino cansado de un día agobiante y viene a escuchar la Palabra Santa, todo siervo o sierva que lo hace por amor, solo por amor que no es mercenario (que sirve, no por contienda ni por vanagloria) allí, si allí están, esa, esa es la Iglesia del Señor, de esos se sirve El Señor, de lo que no es, para deshacer lo que tiene apariencia de ser, del polvo y la ceniza, de aquellos que no se consideran mas que un puñadito de tierra, y le oran y le dicen... ¿Como te alabará el polvo y la ceniza Señor, si tu no lo soplas??, sopla ahora Dios mío, ahora antes que muera la tarde, sopla sobre mí "Espíritu, ven de los cuatro vientos..." haz que eleve mi alma para tu servicio, usa estos hierros oxidados y forja un instrumento, habla sobre estos huesos y di "Huesos secos, oíd palabra del Señor...", ¿Que si para otros soy tan negro como los cuervos?, Si tu Dios y Señor mío eres mi fortaleza, mi médula osea, mi Gloria y el que levanta mi cabeza, entonces estoy dispuesto a ser un sencillo servidor en medio de los que me tengan en poco... Aleluyaa...!!!
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Anuncio del nacimiento de Jesús
Luc.1:26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
Luc.1:27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
Luc.1:28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
Luc.1:29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
Luc.1:30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
Luc.1:31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Luc.1:32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
Luc.1:33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Luc.1:34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
Luc.1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
Luc.1:36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;
Luc.1:37 porque nada hay imposible para Dios.
Luc.1:38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
María visita a Elizabeth
Luc.1:39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá;
Luc.1:40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.
Luc.1:41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,
Luc.1:42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
Luc.1:43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
Luc.1:44 Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
Luc.1:45 Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.
Luc.1:46 Entonces María dijo:
Engrandece mi alma al Señor;
Luc.1:47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Luc.1:48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
Luc.1:49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;
Santo es su nombre,
Luc.1:50 Y su misericordia es de generación en generación
A los que le temen.
Luc.1:51 Hizo proezas con su brazo;
Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Luc.1:52 Quitó de los tronos a los poderosos,
Y exaltó a los humildes.
Luc.1:53 A los hambrientos colmó de bienes,
Y a los ricos envió vacíos.
Luc.1:54 Socorrió a Israel su siervo,
Acordándose de la misericordia
Luc.1:55 De la cual habló a nuestros padres,
Para con Abraham y su descendencia para siempre.
Luc.1:56 Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa.
Capítulo 34
Profecía contra los pastores de Israel
Ez.34:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
Ez.34:2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?
Ez.34:3 Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.
Ez.34:4 No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
Ez.34:5 Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.
Ez.34:6 Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.
Ez.34:7 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
Ez.34:8 Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas;
Ez.34:9 por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
Ez.34:10 Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.
Ez.34:11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.
Ez.34:12 Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.
Ez.34:13 Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del país.
Ez.34:14 En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.
Ez.34:15 Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor.
Ez.34:16 Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.
Ez.34:17 Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.
Ez.34:18 ¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que también holláis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas claras, enturbiáis además con vuestros pies las que quedan?
Ez.34:19 Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habéis enturbiado.
Ez.34:20 Por tanto, así les dice Jehová el Señor: He aquí yo, yo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca,
Ez.34:21 por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos a todas las débiles, hasta que las echasteis y las dispersasteis.
Ez.34:22 Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja.
Ez.34:23 Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor.
Ez.34:24 Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos. Yo Jehová he hablado.
Ez.34:25 Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques.
Ez.34:26 Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán.
Ez.34:27 Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su fruto, y estarán sobre su tierra con seguridad; y sabrán que yo soy Jehová, cuando rompa las coyundas de su yugo, y los libre de mano de los que se sirven de ellos.
Ez.34:28 No serán más por despojo de las naciones, ni las fieras de la tierra las devorarán; sino que habitarán con seguridad, y no habrá quien las espante.
Ez.34:29 Y levantaré para ellos una planta de renombre, y no serán ya más consumidos de hambre en la tierra, ni ya más serán avergonzados por las naciones.
Ez.34:30 Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor.
Ez.34:31 Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor.
Capítulo 58
El verdadero ayuno
Is.58:1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.
Is.58:2 Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.
Is.58:3 ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.
Is.58:4 He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.
Is.58:5 ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?
Is.58:6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
Is.58:7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
Is.58:8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.
Is.58:9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;
Is.58:10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.
Is.58:11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.
Is.58:12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.
La observancia del día de reposo
Is.58:13 Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras,
Is.58:14 entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.

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