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He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. (San Mateo 1:23).-

“DIOS CON NOSOTROS…” 

  El hombre se ha perdido por haber tomado demasiado en serio la mentira de la serpiente que pretendía que Dios está contra nosotros. Todo el esfuerzo de Dios tiene por objeto contradecir esa mentira y afirmar que el hombre gozará de felicidad desde el momento en que se persuada de que Dios está con nosotros, aún cuando parecería que nos es contrario: dice Romanos 8:31 "¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?", Apocalipsis 21:3 "Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios". Apocalipsis 21:4 "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron".
 El don o regalo que Dios hizo, de su Hijo único al mundo, significa, pues, precisamente y ante todo, que eso es verdad. Veamos Juan1:14 "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad". y también Sofonías 3:17 dice: "Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos".  
  "HACE ALGUNOS años se publicó una postal de Navidades que llamó mucho la atención. Dicha postal se titulaba, “Si Cristo no hubiese venido.” Tenía su fundamento en las palabras de nuestro Salvador, “Si yo no hubiese venido.” La postal representaba a un pastor evangélico que en la mañana de Navidad, se había quedado dormido en su despacho y soñaba en un mundo en que Jesús nunca había venido.
  En su sueño, creía que estaba en su casa y no podía ver las botas y calcetines que en dicha festividad los niños colocan junto a la chimenea, ni campanitas de Navidad, ni coronas de acebo, ni Jesús para consolar, alegrar y salvar. Salió por las calles y no encontró iglesias con sus aspírales señalando hacia el cielo. Volvió a casa, se sentó en su biblioteca, pero todos los libros que hablaban del Maestro habían desaparecido.
 Sonó la campanilla de la puerta y un joven le dijo que fuese a visitar a su pobre madre que estaba muriéndose. Inmediatamente se fue con el hijo desconsolado para confortar a la madre, y al llegar a la casa se sentó a la cabecera de la cama y dijo, “Tengo algo que podrá consolarla.” Abrió su Biblia para buscar una promesa familiar, pero ella terminaba en Malaquías y no había ni Evangelio ni promesa de esperanza y salvación, así que lo único que pudo hacer fue inclinar su cabeza y llorar con ella con amargura y desesperación.
 Dos días después, se encontraba junto al ataúd de la mujer, conduciendo su funeral, pero no había ningún mensaje de consuelo, ni palabras referentes a la gloriosa resurrección, ni un cielo abierto, sino solamente “polvo y polvo, cenizas y cenizas, “y una larga y eterna despedida.” Finalmente se dio cuenta que “El no había venido” y comenzó a llorar amargamente en su sueño pesaroso.
  De repente despertó, y un gran grito de gozo y alabanza salió de sus labios cuando oyó cantar al coro de su iglesia que estaba junto a su casa:
          “Venid, fieles todos, alegres y triunfantes, 
          Venid, venid y marchemos a Belén
          Y al Rey de los Ángeles nacido veremos, 
          Venid, adoremos a Cristo el Señor”.
(Seleccionado de Manantiales en el Desierto I.- Diciembre 25).
  Alegrémonos y gocémonos hoy y todos los días porque “El ha venido.” Y recordemos la anunciación del ángel, “He aquí, os traigo nuevas de GRAN GOZO, que será para todo el pueblo, que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.” (Lucas 2:10, 11.)
 Pidamos a Dios que nos utilice para ayudar y extender Su reino entre aquellos que viven en países paganos y no saben nada de esta Gracia bendita. Y hablando espiritualmente oigamos el mandamiento: “¡id, comed carnes gordas, y bebed vinos sabrosos y ENVIAD PORCIONES A AQUELLOS PARA QUIENES NADIE HA HECHO PROVISIÓN!” (Nehemías 8:10, Versión Moderna.).-
 "Traducido" debe significar que diferentes naciones están involucradas. Tenemos el texto expresado primero en el hebreo "Emanuel," y luego es traducido a la lengua gentil, "Dios con nosotros;" "siendo interpretado," para que sepamos que somos invitados, que somos bienvenidos, que Dios ha visto nuestras necesidades y ha provisto para ellas, y que ahora podemos venir libremente, inclusive nosotros que éramos pecadores pertenecientes a los gentiles, y que estábamos muy alejados de Dios. Preservemos ambas formas del nombre precioso con amor reverente.- (...)
 "En relación a Jesús, los nombres indican cosas. "Y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz," (Isaías 9:6), porque realmente Él es todas esas cosas. Su nombre es llamado Jesús, pero no sin un motivo. Con cualquier otro nombre, Jesús no sería tan dulce, pues ningún otro nombre podría describir adecuadamente Su grandiosa obra de salvar de sus pecados a Su pueblo. Cuando se dice de Él, que es llamado esto o lo otro, significa realmente que lo es. No vemos que en alguna otra parte del Nuevo Testamento, nuestro Señor sea llamado otra vez Emanuel. El nombre de Emanuel esta mencionado en Isaías 7:14 y 8:8.- Pero no vemos que los apóstoles ni ninguno de Sus discípulos le llamen literalmente con ese nombre; pero descubrimos que de hecho todos ellos lo hacen, pues hablan de Él como "Dios fue manifestado en carne," y dicen, "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad." Ellos no usan esa propia palabra, pero la interpretan con frecuencia y nos dan traducciones libres e instructivas, cuando proclaman el sentido del augusto título y nos informan de diversas maneras lo que significa que Dios esté con nosotros en la persona del Señor Jesucristo. Es un glorioso hecho de la más alta importancia, que debido a que Cristo nació en el mundo, Dios está con nosotros". (...)
 "Él no era una deidad subordinada o un ser elevado a la Deidad, como lo han supuesto absurdamente algunos. Él es desde siempre tan ciertamente Dios como puede serlo Dios Padre, uno con el Padre y el siempre bendito Espíritu Santo. Si no fuera así, no solamente desaparecería la gran fortaleza de nuestra fe, sino que en lo relativo a este texto, su dulzura se evaporaría completamente. La propia esencia y gloria de la encarnación es que Él es Dios que fue cubierto con el velo de carne humana: si hubiese sido cualquier otro ser, un alienigena por ejemplo, que viniera así a nosotros en carne humana, no se vería nada notable en ello, ni ciertamente nada que nos consolara. Que un ángel se convierta en un hombre no es un asunto de grandes consecuencias para nosotros: que algún otro ser superior asuma la naturaleza de hombre, no trae gozo a nuestro corazón, ni abre ningún pozo de consuelo. Pero "Dios con nosotros" es un deleite exquisito. "Dios con nosotros": todo lo que "Dios" significa, la Deidad, el infinito Jehová con nosotros; esto, esto es digno del estallido del cántico de medianoche, cuando los ángeles sorprendieron a los pastores con sus villancicos, cantando "¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!" Esto fue digno del conocimiento anticipado de los profetas, digno de una nueva estrella en los cielos, digno del cuidado que ha manifestado la inspiración para preservar el registro. Esto, también, fue digno de las muertes por martirio de los apóstoles y de los confesores que no consideraron valiosas sus vidas por causa del Dios encarnado; y esto, hermanos míos, es digno el día de hoy de nuestros más denodados esfuerzos para difundir las buenas nuevas, digno de una vida santa para demostrar su poder consolador". (Seleccionado y adaptado del Sermón 1270 de C. H. Spurgeon - 26/12/1875).- 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo







LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Capítulo 2

Humillación y exaltación de Cristo  

Fil.2:1 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia,  
Fil.2:2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.  
Fil.2:3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;  
Fil.2:4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.  
Fil.2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,  
Fil.2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  
Fil.2:7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  
Fil.2:8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.  
Fil.2:9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,  
Fil.2:10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;  
Fil.2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.  


Capítulo 20

Modo de proceder de Dios con Israel  

Ez.20:1 Aconteció en el año séptimo, en el mes quinto, a los diez días del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehová, y se sentaron delante de mí.  
Ez.20:2 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:  
Ez.20:3 Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que no os responderé, dice Jehová el Señor.  
Ez.20:4 ¿Quieres tú juzgarlos? ¿Los quieres juzgar tú, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres,
Ez.20:5 y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: El día que escogí a Israel, y que alcé mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano y les juré diciendo: Yo soy Jehová vuestro Dios;  
Ez.20:6 aquel día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que les había provisto, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras;
Ez.20:7 entonces les dije: Cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios.  
Ez.20:8 Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto.  
Ez.20:9 Con todo, a causa de mi nombre, para que no se infamase ante los ojos de las naciones en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fui conocido, actué para sacarlos de la tierra de Egipto.  
Ez.20:10 Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto,  
Ez.20:11 y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá.  
Ez.20:12 Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.  
Ez.20:13 Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días de reposo profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramaría sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos.  
Ez.20:14 Pero actué a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.  
Ez.20:15 También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras;  
Ez.20:16 porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis días de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba su corazón.  
Ez.20:17 Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté, ni los exterminé en el desierto;  
Ez.20:18 antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos.
Ez.20:19 Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra;  
Ez.20:20 y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.  
Ez.20:21 Mas los hijos se rebelaron contra mí; no anduvieron en mis estatutos, ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá; profanaron mis días de reposo. Dije entonces que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el desierto.  
Ez.20:22 Mas retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.  
Ez.20:23 También les alcé yo mi mano en el desierto, jurando que los esparciría entre las naciones, y que los dispersaría por las tierras,
Ez.20:24 porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos y profanaron mis días de reposo, y tras los ídolos de sus padres se les fueron los ojos.  
Ez.20:25 Por eso yo también les di estatutos que no eran buenos, y decretos por los cuales no podrían vivir.  
Ez.20:26 Y los contaminé en sus ofrendas cuando hacían pasar por el fuego a todo primogénito, para desolarlos y hacerles saber que yo soy Jehová.  
Ez.20:27 Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando cometieron rebelión contra mí.  
Ez.20:28 Porque yo los traje a la tierra sobre la cual había alzado mi mano jurando que había de dársela, y miraron a todo collado alto y a todo árbol frondoso, y allí sacrificaron sus víctimas, y allí presentaron ofrendas que me irritan, allí pusieron también su incienso agradable, y allí derramaron sus libaciones.  
Ez.20:29 Y yo les dije: ¿Qué es ese lugar alto adonde vosotros vais? Y fue llamado su nombre Bama hasta el día de hoy.  
Ez.20:30 Di, pues, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No os contamináis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicáis tras sus abominaciones?  
Ez.20:31 Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habéis contaminado con todos vuestros ídolos hasta hoy; ¿y he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no os responderé.  
Ez.20:32 Y no ha de ser lo que habéis pensado. Porque vosotros decís: Seamos como las naciones, como las demás familias de la tierra, que sirven al palo y a la piedra.  
Ez.20:33 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros;  
Ez.20:34 y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado;  
Ez.20:35 y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara.  
Ez.20:36 Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová el Señor.  
Ez.20:37 Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto;  
Ez.20:38 y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis que yo soy Jehová.  
Ez.20:39 Y a vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho Jehová el Señor: Andad cada uno tras sus ídolos, y servidles, si es que a mí no me obedecéis; pero no profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos.  
Ez.20:40 Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas.  
Ez.20:41 Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones.  
Ez.20:42 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya traído a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a vuestros padres.  
Ez.20:43 Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis.  
Ez.20:44 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando haga con vosotros por amor de mi nombre, no según vuestros caminos malos ni según vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor.  

Profecía contra el Neguev  

Ez.20:45 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:  
Ez.20:46 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el sur, derrama tu palabra hacia la parte austral, profetiza contra el bosque del Neguev.  
Ez.20:47 Y dirás al bosque del Neguev: Oye la palabra de Jehová: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo enciendo en ti fuego, el cual consumirá en ti todo árbol verde y todo árbol seco; no se apagará la llama del fuego; y serán quemados en ella todos los rostros, desde el sur hasta el norte.  
Ez.20:48 Y verá toda carne que yo Jehová lo encendí; no se apagará.  
Ez.20:49 Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ellos dicen de mí: ¿No profiere éste parábolas?  


Capítulo 49

Israel, siervo de Jehová  

Is.49:1 Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.  
Is.49:2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba;  
Is.49:3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.  
Is.49:4 Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.  
Is.49:5 Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);  
Is.49:6 dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.
Is.49:7 Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.  

Dios promete restaurar a Sion  

Is.49:8 Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades;  
Is.49:9 para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.  
Is.49:10 No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.
Is.49:11 Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.  
Is.49:12 He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim.  
Is.49:13 Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.  
Is.49:14 Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí.  
Is.49:15 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.  
Is.49:16 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.  
Is.49:17 Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.  
Is.49:18 Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.  
Is.49:19 Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos.  
Is.49:20 Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more.  
Is.49:21 Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos?  
Is.49:22 Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.  
Is.49:23 Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí.  
Is.49:24 ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano?  
Is.49:25 Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.  
Is.49:26 Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.

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