“NO paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos... sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”. (Romanos 12:17-19).-
Leer en La Biblia el Salmo 94...
A diferencia del israelita de los últimos tiempos, el cristiano debe guardarse de todo deseo de venganza. "El Señor esta cerca..." (Fil.4:5).- No por eso el cristiano deja de sufrir a causa del mal y de la injusticia que reinan en este mundo, en el que la soberbia, la impiedad, la arrogancia, la vanagloria, la opresión y la violencia tienen libre curso. El creyente no puede atravesar esta tierra y permanecer insensible a lo que ve todos los días. Cuanto más conciencia tenga de la santidad de Dios, tanto más aborrecerá el mal (véase Salmo 97:10). Es un amor a las criaturas que crece odiando al pecado y es un odio al pecado que crece amando a los semejantes.- Por esa razón, Cristo, el hombre perfecto, sufrió de ello más que nadie. Veámosle “entristecido por la dureza de sus corazones” en el versículo 5 del capítulo 3 de Marcos. Y El mismo fue el objeto de la suprema injusticia (Salmo 94:21).
Salmo: Capítulo 94
Oración clamando por venganza
Sal.94:1 Jehová, Dios de las venganzas,
Dios de las venganzas, muéstrate.
Sal.94:2 Engrandécete, oh Juez de la tierra;
Da el pago a los soberbios.
Sal.94:3 ¿Hasta cuándo los impíos,
Hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?
Sal.94:4 ¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras,
Y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad?
Sal.94:5 A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan,
Y a tu heredad afligen.
Sal.94:6 A la viuda y al extranjero matan,
Y a los huérfanos quitan la vida.
Sal.94:7 Y dijeron: No verá JAH,
Ni entenderá el Dios de Jacob.
Sal.94:8 Entended, necios del pueblo;
Y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios?
Sal.94:9 El que hizo el oído, ¿no oirá?
El que formó el ojo, ¿no verá?
Sal.94:10 El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá?
¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?
Sal.94:11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres,
Que son vanidad.
Sal.94:12 Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges,
Y en tu ley lo instruyes,
Sal.94:13 Para hacerle descansar en los días de aflicción,
En tanto que para el impío se cava el hoyo.
Sal.94:14 Porque no abandonará Jehová a su pueblo,
Ni desamparará su heredad,
Sal.94:15 Sino que el juicio será vuelto a la justicia,
Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
Sal.94:16 ¿Quién se levantará por mí contra los malignos?
¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?
Sal.94:17 Si no me ayudara Jehová,
Pronto moraría mi alma en el silencio.
Sal.94:18 Cuando yo decía: Mi pie resbala,
Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.
Sal.94:19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí,
Tus consolaciones alegraban mi alma.
Sal.94:20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades
Que hace agravio bajo forma de ley?
Sal.94:21 Se juntan contra la vida del justo,
Y condenan la sangre inocente.
Sal.94:22 Mas Jehová me ha sido por refugio,
Y mi Dios por roca de mi confianza.
Sal.94:23 Y él hará volver sobre ellos su iniquidad,
Y los destruirá en su propia maldad;
Los destruirá Jehová nuestro Dios.
A menudo la constatación de ese mal que nos rodea produce en nosotros una “multitud de pensamientos” penosos: "...Que hacen agravio bajo forma de ley?" ¿No ve Dios estas cosas? ¿Por qué no interviene?... En respuesta a esas preguntas, generalmente el Señor no nos da explicaciones, pero siempre, siempre tiene para nosotros sus “consolaciones” para los que en El esperan. Al abrir nuestros ojos sobre la maldad que reina en este mundo, Dios nos ayuda a separarnos del mundo. Es para unirnos más a El y para que nuestra esperanza se vuelva más ferviente. Que las consolaciones de arriba puedan ser siempre las delicias de nuestra alma y que podamos decir como el salmista: “En la multitud de mis pensamientos dentro de mi, tus consolaciones alegraban mi alma” (Salmo 94:19). "Porque no desamparará su heredad..." Vers. 14.-
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 17
Ocasiones de caer (Mt. 18.6-7, 21-22; Mr. 9.42)
Luc.17:1 Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen!
Luc.17:2 Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.
Luc.17:3 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.
Luc.17:4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.
Auméntanos la fe
Luc.17:5 Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
Luc.17:6 Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
El deber del siervo
Luc.17:7 ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa?
Luc.17:8 ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú?
Luc.17:9 ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no.
Luc.17:10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.
Diez leprosos son limpiados
Luc.17:11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
Luc.17:12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos
Luc.17:13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
Luc.17:14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.
Luc.17:15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,
Luc.17:16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.
Luc.17:17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?
Luc.17:18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?
Luc.17:19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
La venida del Reino (Mt. 24.23-28, 36-41)
Luc.17:20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,
Luc.17:21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.
Luc.17:22 Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.
Luc.17:23 Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis.
Luc.17:24 Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.
Luc.17:25 Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.
Luc.17:26 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.
Luc.17:27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.
Luc.17:28 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;
Luc.17:29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.
Luc.17:30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.
Luc.17:31 En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.
Luc.17:32 Acordaos de la mujer de Lot.
Luc.17:33 Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
Luc.17:34 Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.
Luc.17:35 Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada.
Luc.17:36 Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.
Luc.17:37 Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? El les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.
Capítulo 29
Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea
Gen.29:1 Siguió luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales.
Gen.29:2 Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él, porque de aquel pozo abrevaban los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del pozo.
Gen.29:3 Y juntaban allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y volvían la piedra sobre la boca del pozo a su lugar.
Gen.29:4 Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos.
Gen.29:5 El les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos.
Gen.29:6 Y él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas.
Gen.29:7 Y él dijo: He aquí es aún muy de día; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a apacentarlas.
Gen.29:8 Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños, y remuevan la piedra de la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.
Gen.29:9 Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora.
Gen.29:10 Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas de Labán el hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre.
Gen.29:11 Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró.
Gen.29:12 Y Jacob dijo a Raquel que él era hermano de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió, y dio las nuevas a su padre.
Gen.29:13 Así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo, y lo abrazó, lo besó, y lo trajo a su casa; y él contó a Labán todas estas cosas.
Gen.29:14 Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él durante un mes.
Gen.29:15 Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario.
Gen.29:16 Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.
Gen.29:17 Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer.
Gen.29:18 Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.
Gen.29:19 Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo.
Gen.29:20 Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba.
Gen.29:21 Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para unirme a ella.
Gen.29:22 Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete.
Gen.29:23 Y sucedió que a la noche tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él se llegó a ella.
Gen.29:24 Y dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por criada.
Gen.29:25 Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?
Gen.29:26 Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.
Gen.29:27 Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hagas conmigo otros siete años.
Gen.29:28 E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla; y él le dio a Raquel su hija por mujer.
Gen.29:29 Y dio Labán a Raquel su hija su sierva Bilha por criada.
Gen.29:30 Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.
Capítulo 22
Un grito de angustia y un canto de alabanza
Al músico principal; sobre Ajelet-sahar. Salmo de David.
Sal.22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
Sal.22:2 Dios mío, clamo de día, y no respondes;
Y de noche, y no hay para mí reposo.
Sal.22:3 Pero tú eres santo,
Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
Sal.22:4 En ti esperaron nuestros padres;
Esperaron, y tú los libraste.
Sal.22:5 Clamaron a ti, y fueron librados;
Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.
Sal.22:6 Mas yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
Sal.22:7 Todos los que me ven me escarnecen;
Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:
Sal.22:8 Se encomendó a Jehová; líbrele él;
Sálvele, puesto que en él se complacía.
Sal.22:9 Pero tú eres el que me sacó del vientre;
El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.
Sal.22:10 Sobre ti fui echado desde antes de nacer;
Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
Sal.22:11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca;
Porque no hay quien ayude.
Sal.22:12 Me han rodeado muchos toros;
Fuertes toros de Basán me han cercado.
Sal.22:13 Abrieron sobre mí su boca
Como león rapaz y rugiente.
Sal.22:14 He sido derramado como aguas,
Y todos mis huesos se descoyuntaron;
Mi corazón fue como cera,
Derritiéndose en medio de mis entrañas.
Sal.22:15 Como un tiesto se secó mi vigor,
Y mi lengua se pegó a mi paladar,
Y me has puesto en el polvo de la muerte.
Sal.22:16 Porque perros me han rodeado;
Me ha cercado cuadrilla de malignos;
Horadaron mis manos y mis pies.
Sal.22:17 Contar puedo todos mis huesos;
Entre tanto, ellos me miran y me observan.
Sal.22:18 Repartieron entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echaron suertes.
Sal.22:19 Mas tú, Jehová, no te alejes;
Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.
Sal.22:20 Libra de la espada mi alma,
Del poder del perro mi vida.
Sal.22:21 Sálvame de la boca del león,
Y líbrame de los cuernos de los búfalos.
Sal.22:22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos;
En medio de la congregación te alabaré.
Sal.22:23 Los que teméis a Jehová, alabadle;
Glorificadle, descendencia toda de Jacob,
Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.
Sal.22:24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido,
Ni de él escondió su rostro;
Sino que cuando clamó a él, le oyó.
Sal.22:25 De ti será mi alabanza en la gran congregación;
Mis votos pagaré delante de los que le temen.
Sal.22:26 Comerán los humildes, y serán saciados;
Alabarán a Jehová los que le buscan;
Vivirá vuestro corazón para siempre.
Sal.22:27 Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra,
Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.
Sal.22:28 Porque de Jehová es el reino,
Y él regirá las naciones.
Sal.22:29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra;
Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo,
Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma.
Sal.22:30 La posteridad le servirá;
Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.
Sal.22:31 Vendrán, y anunciarán su justicia;
A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.

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