“¿Quiero yo la muerte del impío?, dice el Señor. ¿No vivirá si se apartare de sus caminos?”.- (Ezequiel 18:23)
La respuesta de Dios
Cierta familia acostumbraba a reunirse una vez al año en la casa de uno de los hijos. Aquel año, la comida familiar tuvo lugar en la del hijo mayor. Después que todos se sentaran a la mesa, el padre, un creyente anciano, se dispuso a dar gracias. “No tienes el derecho de agradecer a Dios por lo que está sobre la mesa —dijo el hijo mayor al levantarse —. Todo lo que hay, lo he provisto yo. Por lo demás, Dios no existe y te lo voy a probar”. Un silencio glacial siguió a esas palabras irreverentes. El joven puso su reloj sobre la mesa y prosiguió: “Le doy a Dios cinco minutos. Si existe, que me mate”. Un escalofrío estremeció a los presentes, Uno tras otro, lentamente, trascurrieron los cinco minutos.
— Ja, si ¿Qué me dicen de esto? ¿Dónde está tu Dios?
—Hijo mío —contestó el padre—, durante estos cinco minutos no dejé de suplicar a Dios por ti.
No sabemos cómo terminó la comida. Pero muchos años más tarde, después de una vida licenciosa, aquel hijo mayor halló el camino de la salvación. Dios contestó las oraciones de su padre.
Tal vez usted que lee estas lineas se extrañe de que Dios no le haya tomado la palabra al blasfemo y que la gracia divina perdone aun al impío. Podemos citar otro ejemplo más: Dios dejó que hombres malvados echasen mano de su propio Hijo, le cubriesen de insultos, le escupiesen al rostro, azotasen su cuerpo, le diesen vinagre de beber, le despojasen de sus vestidos y lo clavasen sobre una cruz. A todo esto, ¿cómo respondió Dios?:
Oyendo la oración de su Hijo amado: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. ¿Podrá esto dejarnos indiferente?.-
La respuesta de Dios
Cierta familia acostumbraba a reunirse una vez al año en la casa de uno de los hijos. Aquel año, la comida familiar tuvo lugar en la del hijo mayor. Después que todos se sentaran a la mesa, el padre, un creyente anciano, se dispuso a dar gracias. “No tienes el derecho de agradecer a Dios por lo que está sobre la mesa —dijo el hijo mayor al levantarse —. Todo lo que hay, lo he provisto yo. Por lo demás, Dios no existe y te lo voy a probar”. Un silencio glacial siguió a esas palabras irreverentes. El joven puso su reloj sobre la mesa y prosiguió: “Le doy a Dios cinco minutos. Si existe, que me mate”. Un escalofrío estremeció a los presentes, Uno tras otro, lentamente, trascurrieron los cinco minutos.
— Ja, si ¿Qué me dicen de esto? ¿Dónde está tu Dios?
—Hijo mío —contestó el padre—, durante estos cinco minutos no dejé de suplicar a Dios por ti.
No sabemos cómo terminó la comida. Pero muchos años más tarde, después de una vida licenciosa, aquel hijo mayor halló el camino de la salvación. Dios contestó las oraciones de su padre.
Tal vez usted que lee estas lineas se extrañe de que Dios no le haya tomado la palabra al blasfemo y que la gracia divina perdone aun al impío. Podemos citar otro ejemplo más: Dios dejó que hombres malvados echasen mano de su propio Hijo, le cubriesen de insultos, le escupiesen al rostro, azotasen su cuerpo, le diesen vinagre de beber, le despojasen de sus vestidos y lo clavasen sobre una cruz. A todo esto, ¿cómo respondió Dios?:
Oyendo la oración de su Hijo amado: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. ¿Podrá esto dejarnos indiferente?.-
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BIBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Ayes sobre las ciudades
impenitentes - (Lc. 10. 13-16)
Mat.11:20 Entonces comenzó a
reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros,
porque no se habían arrepentido, diciendo:
Mat.11:21 Ay de ti, Corazín! Ay
de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros
que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en
cilicio y en ceniza.
Mat.11:22 Por tanto os digo que
en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que
para vosotras.
Mat.11:23 Y tú, Capernaum, que
eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en
Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría
permanecido hasta el día de hoy.
Mat.11:24 Por tanto os digo que
en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma,
que para ti.
Venid a mí y descansad - (Lc.
10. 21-22)
Mat.11:25 En aquel tiempo,
respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los
niños.
Mat.11:26 Sí, Padre, porque así
te agradó.
Mat.11:27 Todas las cosas me
fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al
Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
Mat.11:28 Venid a mí todos los
que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Mat.11:29 Llevad mi yugo sobre
vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis
descanso para vuestras almas;
Mat.11:30 porque mi yugo es
fácil, y ligera mi carga.
Capítulo 13
Leyes acerca de la lepra
Lev.13:1 Habló Jehová a Moisés
y a Aarón, diciendo:
Lev.13:2 Cuando el hombre
tuviere en la piel de su cuerpo hinchazón, o erupción, o mancha blanca, y
hubiere en la piel de su cuerpo como llaga de lepra, será traído a Aarón el
sacerdote o a uno de sus hijos los sacerdotes.
Lev.13:3 Y el sacerdote mirará
la llaga en la piel del cuerpo; si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y
pareciere la llaga más profunda que la piel de la carne, llaga de lepra es; y
el sacerdote le reconocerá, y le declarará inmundo.
Lev.13:4 Y si en la piel de su
cuerpo hubiere mancha blanca, pero que no pareciere más profunda que la piel,
ni el pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrará al llagado
por siete días.
Lev.13:5 Y al séptimo día el
sacerdote lo mirará; y si la llaga conserva el mismo aspecto, no habiéndose
extendido en la piel, entonces el sacerdote le volverá a encerrar por otros
siete días.
Lev.13:6 Y al séptimo día el
sacerdote le reconocerá de nuevo; y si parece haberse oscurecido la llaga, y
que no ha cundido en la piel, entonces el sacerdote lo declarará limpio: era
erupción; y lavará sus vestidos, y será limpio.
Lev.13:7 Pero si se extendiere
la erupción en la piel después que él se mostró al sacerdote para ser limpio,
deberá mostrarse otra vez al sacerdote.
Lev.13:8 Y si reconociéndolo el
sacerdote ve que la erupción se ha extendido en la piel, lo declarará inmundo:
es lepra.
Lev.13:9 Cuando hubiere llaga
de lepra en el hombre, será traído al sacerdote.
Lev.13:10 Y éste lo mirará, y
si apareciere tumor blanco en la piel, el cual haya mudado el color del pelo, y
se descubre asimismo la carne viva,
Lev.13:11 es lepra crónica en
la piel de su cuerpo; y le declarará inmundo el sacerdote, y no le encerrará,
porque es inmundo.
Lev.13:12 Mas si brotare la
lepra cundiendo por la piel, de modo que cubriere toda la piel del llagado
desde la cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote,
Lev.13:13 entonces éste le
reconocerá; y si la lepra hubiere cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al
llagado; toda ella se ha vuelto blanca, y él es limpio.
Lev.13:14 Mas el día que
apareciere en él la carne viva, será inmundo.
Lev.13:15 Y el sacerdote mirará
la carne viva, y lo declarará inmundo. Es inmunda la carne viva; es lepra.
Lev.13:16 Mas cuando la carne
viva cambiare y se volviere blanca, entonces vendrá al sacerdote,
Lev.13:17 y el sacerdote
mirará; y si la llaga se hubiere vuelto blanca, el sacerdote declarará limpio
al que tenía la llaga, y será limpio.
Lev.13:18 Y cuando en la piel
de la carne hubiere divieso, y se sanare,
Lev.13:19 y en el lugar del
divieso hubiere una hinchazón, o una mancha blanca rojiza, será mostrado al
sacerdote.
Lev.13:20 Y el sacerdote
mirará; y si pareciere estar más profunda que la piel, y su pelo se hubiere
vuelto blanco, el sacerdote lo declarará inmundo; es llaga de lepra que se
originó en el divieso.
Lev.13:21 Y si el sacerdote la
considerare, y no apareciere en ella pelo blanco, ni fuere más profunda que la
piel, sino oscura, entonces el sacerdote le encerrará por siete días;
Lev.13:22 y si se fuere
extendiendo por la piel, entonces el sacerdote lo declarará inmundo; es
llaga.
Lev.13:23 Pero si la mancha
blanca se estuviere en su lugar, y no se hubiere extendido, es la cicatriz del
divieso, y el sacerdote lo declarará limpio.
Lev.13:24 Asimismo cuando
hubiere en la piel del cuerpo quemadura de fuego, y hubiere en lo sanado del
fuego mancha blanquecina, rojiza o blanca,
Lev.13:25 el sacerdote la
mirará; y si el pelo se hubiere vuelto blanco en la mancha, y ésta pareciere
ser más profunda que la piel, es lepra que salió en la quemadura; y el sacerdote
lo declarará inmundo, por ser llaga de lepra.
Lev.13:26 Mas si el sacerdote
la mirare, y no apareciere en la mancha pelo blanco, ni fuere más profunda que
la piel, sino que estuviere oscura, le encerrará el sacerdote por siete
días.
Lev.13:27 Y al séptimo día el
sacerdote la reconocerá; y si se hubiere ido extendiendo por la piel, el
sacerdote lo declarará inmundo; es llaga de lepra.
Lev.13:28 Pero si la mancha se
estuviere en su lugar, y no se hubiere extendido en la piel, sino que estuviere
oscura, es la cicatriz de la quemadura; el sacerdote lo declarará limpio,
porque señal de la quemadura es.
Lev.13:29 Y al hombre o mujer
que le saliere llaga en la cabeza, o en la barba,
Lev.13:30 el sacerdote mirará
la llaga; y si pareciere ser más profunda que la piel, y el pelo de ella fuere
amarillento y delgado, entonces el sacerdote le declarará inmundo; es tiña, es
lepra de la cabeza o de la barba.
Lev.13:31 Mas cuando el
sacerdote hubiere mirado la llaga de la tiña, y no pareciere ser más profunda
que la piel, ni hubiere en ella pelo negro, el sacerdote encerrará por siete
días al llagado de la tiña;
Lev.13:32 y al séptimo día el
sacerdote mirará la llaga; y si la tiña no pareciere haberse extendido, ni
hubiere en ella pelo amarillento, ni pareciere la tiña más profunda que la
piel,
Lev.13:33 entonces le hará que
se rasure, pero no rasurará el lugar afectado; y el sacerdote encerrará por
otros siete días al que tiene la tiña.
Lev.13:34 Y al séptimo día
mirará el sacerdote la tiña; y si la tiña no hubiere cundido en la piel, ni
pareciere ser más profunda que la piel, el sacerdote lo declarará limpio; y
lavará sus vestidos y será limpio.
Lev.13:35 Pero si la tiña se
hubiere ido extendiendo en la piel después de su purificación,
Lev.13:36 entonces el sacerdote
la mirará; y si la tiña hubiere cundido en la piel, no busque el sacerdote el
pelo amarillento; es inmundo.
Lev.13:37 Mas si le pareciere
que la tiña está detenida, y que ha salido en ella el pelo negro, la tiña está
sanada; él está limpio, y limpio lo declarará el sacerdote.
Lev.13:38 Asimismo cuando el
hombre o la mujer tuviere en la piel de su cuerpo manchas, manchas
blancas,
Lev.13:39 el sacerdote mirará,
y si en la piel de su cuerpo aparecieren manchas blancas algo oscurecidas, es
empeine que brotó en la piel; está limpia la persona.
Lev.13:40 Y el hombre, cuando
se le cayere el cabello, es calvo, pero limpio.
Lev.13:41 Y si hacia su frente
se le cayere el cabello, es calvo por delante, pero limpio.
Lev.13:42 Mas cuando en la
calva o en la antecalva hubiere llaga blanca rojiza, lepra es que brota en su
calva o en su antecalva.
Lev.13:43 Entonces el sacerdote
lo mirará, y si pareciere la hinchazón de la llaga blanca rojiza en su calva o
en su antecalva, como el parecer de la lepra de la piel del cuerpo,
Lev.13:44 leproso es, es
inmundo, y el sacerdote lo declarará luego inmundo; en su cabeza tiene la
llaga.
Lev.13:45 Y el leproso en quien
hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado
pregonará: ¡Inmundo! ¡inmundo!
Lev.13:46 Todo el tiempo que la
llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del
campamento será su morada.
Lev.13:47 Cuando en un vestido
hubiere plaga de lepra, ya sea vestido de lana, o de lino,
Lev.13:48 o en urdimbre o en
trama de lino o de lana, o en cuero, o en cualquiera obra de cuero;
Lev.13:49 y la plaga fuere
verdosa, o rojiza, en vestido o en cuero, en urdimbre o en trama, o en
cualquiera obra de cuero; plaga es de lepra, y se ha de mostrar al
sacerdote.
Lev.13:50 Y el sacerdote mirará
la plaga, y encerrará la cosa plagada por siete días.
Lev.13:51 Y al séptimo día
mirará la plaga; y si se hubiere extendido la plaga en el vestido, en la
urdimbre o en la trama, en el cuero, o en cualquiera obra que se hace de cuero,
lepra maligna es la plaga; inmunda será.
Lev.13:52 Será quemado el
vestido, la urdimbre o trama de lana o de lino, o cualquiera obra de cuero en
que hubiere tal plaga, porque lepra maligna es; al fuego será quemada.
Lev.13:53 Y si el sacerdote
mirare, y no pareciere que la plaga se haya extendido en el vestido, en la
urdimbre o en la trama, o en cualquiera obra de cuero,
Lev.13:54 entonces el sacerdote
mandará que laven donde está la plaga, y lo encerrará otra vez por siete
días.
Lev.13:55 Y el sacerdote mirará
después que la plaga fuere lavada; y si pareciere que la plaga no ha cambiado
de aspecto, aunque no se haya extendido la plaga, inmunda es; la quemarás al
fuego; es corrosión penetrante, esté lo raído en el derecho o en el revés de
aquella cosa.
Lev.13:56 Mas si el sacerdote
la viere, y pareciere que la plaga se ha oscurecido después que fue lavada, la
cortará del vestido, del cuero, de la urdimbre o de la trama.
Lev.13:57 Y si apareciere de
nuevo en el vestido, la urdimbre o trama, o en cualquiera cosa de cuero,
extendiéndose en ellos, quemarás al fuego aquello en que estuviere la
plaga.
Lev.13:58 Pero el vestido, la
urdimbre o la trama, o cualquiera cosa de cuero que lavares, y que se le
quitare la plaga, se lavará segunda vez, y entonces será limpia.
Lev.13:59 Esta es la ley para
la plaga de la lepra del vestido de lana o de lino, o de urdimbre o de trama, o
de cualquiera cosa de cuero, para que sea declarada limpia o inmunda.
Capítulo 25
Comparaciones y lecciones
morales
Prov.25:1 También estos son
proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequías, rey de
Judá:
Prov.25:2 Gloria de Dios es
encubrir un asunto;
Pero honra del rey es escudriñarlo.
Prov.25:3 Para la altura de los
cielos, y para la profundidad de la tierra,
Y para el corazón de los reyes, no hay
investigación.
Prov.25:4 Quita las escorias de
la plata,
Y saldrá alhaja al fundidor.
Prov.25:5 Aparta al impío de la
presencia del rey,
Y su trono se afirmará en justicia.
Prov.25:6 No te alabes delante
del rey,
Ni estés en el lugar de los grandes;
Prov.25:7 Porque mejor es que
se te diga: Sube acá,
Y no que seas humillado delante del príncipe
A quien han mirado tus ojos.
Prov.25:8 No entres apresuradamente
en pleito,
No sea que no sepas qué hacer al fin,
Después que tu prójimo te haya avergonzado.
Prov.25:9 Trata tu causa con tu
compañero,
Y no descubras el secreto a otro,
Prov.25:10 No sea que te
deshonre el que lo oyere,
Y tu infamia no pueda repararse.
Prov.25:11 Manzana de oro con
figuras de plata
Es la palabra dicha como conviene.
Prov.25:12 Como zarcillo de oro
y joyel de oro fino
Es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.
Prov.25:13 Como frío de nieve en
tiempo de la siega,
Así es el mensajero fiel a los que lo envían,
Pues al alma de su señor da refrigerio.
Prov.25:14 Como nubes y vientos
sin lluvia,
Así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad.
Prov.25:15 Con larga paciencia
se aplaca el príncipe,
Y la lengua blanda quebranta los huesos.
Prov.25:16 ¿Hallaste miel? Come
lo que te basta,
No sea que hastiado de ella la vomites.
Prov.25:17 Detén tu pie de la
casa de tu vecino,
No sea que hastiado de ti te aborrezca.
Prov.25:18 Martillo y cuchillo
y saeta aguda
Es el hombre que habla contra su prójimo falso
testimonio.
Prov.25:19 Como diente roto y
pie descoyuntado
Es la confianza en el prevaricador en tiempo de
angustia.
Prov.25:20 El que canta
canciones al corazón afligido
Es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que
sobre el jabón echa vinagre.
Prov.25:21 Si el que te
aborrece tuviere hambre, dale de comer pan,
Y si tuviere sed, dale de beber agua;
Prov.25:22 Porque ascuas
amontonarás sobre su cabeza,
Y Jehová te lo pagará.
Prov.25:23 El viento del norte
ahuyenta la lluvia,
Y el rostro airado la lengua detractora.
Prov.25:24 Mejor es estar en un
rincón del terrado,
Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.
Prov.25:25 Como el agua fría al
alma sedienta,
Así son las buenas nuevas de lejanas tierras.
Prov.25:26 Como fuente turbia y
manantial corrompido,
Es el justo que cae delante del impío.
Prov.25:27 Comer mucha miel no
es bueno,
Ni el buscar la propia gloria es gloria.
Prov.25:28 Como ciudad
derribada y sin muro
Es
el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.

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