T R A S L A T E - Traducir esta Pagina

1°Jn.4:19 "Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero".   


NOSOTROS...


 Así somos, de nosotros no nace el amor, suele haber apegos por diferentes causas, pero el amor verdadero sin egoísmos ni intereses nace de algo que hemos recibido de Dios y mucho menos deseamos naturalmente amar al mismo Creador... 
 Pero al considerar el amor que nos tiene, si es que hemos crecido suficientemente como para poder contemplarlo, no podemos menos que amarle, pues es necesario comprender con todos los santos la altura, la profundidad, lo ancho y largo de ese amor que excede a todo conocimiento y dejar que vaya produciendo en nosotros esa gradualidad que nos haga amarle, como el versículo de la fecha lo indica, ser parte de ese "nosotros" que le aman, que reconocen que El nos amo desde antes de la fundación del mundo, estábamos en su corazón antes de todas las cosas Tit.1:2 "en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos...", ¡¡Que amor!!!. No estaban todavía el ejercito de los cielos, cuando ya estábamos en su corazón, ya tenia preparado un Salvador desde antes del principio de los siglos... 
 Que no nos engañe Satanás, que por cualquier cosa "mala" que estés pasando, Dios si te ama, siempre te amo y te amará por toda eternidad con amor inalterable, pues te conoce muy bien... 
 Que Dios nos ayude en este año que comienza a amarle mucho mas de lo que le veníamos amando, comprendiendo un poco mas de Dios, pasando seguido por la cruz del calvario, pues esa es la mas alta expresión de su amor y así poder asegurar a viva voz, YO TAMBIÉN LE AMO, también si pertenezco al "nosotros" porque cuando nadie mas me podía amar el me amo igual y su amor llena mi corazón, por lo cual también cumpliré con fidelidad aquello que esta puesto en mi corazón para el crecimiento de la Obra de Dios... Pues sirves por amor al que te amo y se entregó por ti. 
 Si su amor es inalterable, ese es el amor que debe prevalecer hasta que cierres tus ojos, has de dar prueba de que verdaderamente le amas mostrando fidelidad sea cual sean las circunstancias personales y externas como, desprecios, decepciones, traiciones etc. tu has de ser parte del "nosotros, le amamos a El..."... Gloria a su soberano Nombre. Amen.-





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-

Capítulo 27

Jacob obtiene la bendición de Isaac  

Gen.27:1 Aconteció que cuando Isaac envejeció, y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: Heme aquí.  
Gen.27:2 Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte.  
Gen.27:3 Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y tráeme caza;  
Gen.27:4 y hazme un guisado como a mí me gusta, y tráemelo, y comeré, para que yo te bendiga antes que muera.  
Gen.27:5 Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac a Esaú su hijo; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer.  
Gen.27:6 Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo:  
Gen.27:7 Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera.  
Gen.27:8 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando.  
Gen.27:9 Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta;  
Gen.27:10 y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte.  
Gen.27:11 Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño.  
Gen.27:12 Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición.  
Gen.27:13 Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y vé y tráemelos.  
Gen.27:14 Entonces él fue y los tomó, y los trajo a su madre; y su madre hizo guisados, como a su padre le gustaba.  
Gen.27:15 Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor;  
Gen.27:16 y cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello, con las pieles de los cabritos;  
Gen.27:17 y entregó los guisados y el pan que había preparado, en manos de Jacob su hijo.  
Gen.27:18 Entonces éste fue a su padre y dijo: Padre mío. E Isaac respondió: Heme aquí; ¿quién eres, hijo mío?  
Gen.27:19 Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendigas.  
Gen.27:20 Entonces Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios hizo que la encontrase delante de mí.  
Gen.27:21 E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no.  
Gen.27:22 Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.  
Gen.27:23 Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y le bendijo.  
Gen.27:24 Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo soy.  
Gen.27:25 Dijo también: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió.  
Gen.27:26 Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío.  
Gen.27:27 Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo:  
Mira, el olor de mi hijo,  
Como el olor del campo que Jehová ha bendecido;  
Gen.27:28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo,  
Y de las grosuras de la tierra,  
Y abundancia de trigo y de mosto.  
Gen.27:29 Sírvante pueblos,  
Y naciones se inclinen a ti;  
Sé señor de tus hermanos,  
Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre.  
Malditos los que te maldijeren,  
Y benditos los que te bendijeren.  
Gen.27:30 Y aconteció, luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú su hermano volvió de cazar. 
Gen.27:31 E hizo él también guisados, y trajo a su padre, y le dijo: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga.  
Gen.27:32 Entonces Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él le dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.  
Gen.27:33 Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito.  
Gen.27:34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también a mí, padre mío.  
Gen.27:35 Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición.  
Gen.27:36 Y Esaú respondió: Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura,  y he aquí ahora ha tomado mi bendición. Y dijo: ¿No has guardado bendición para mí?  
Gen.27:37 Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino le he provisto; ¿qué, pues, te haré a ti ahora, hijo mío?  
Gen.27:38 Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró.  
Gen.27:39 Entonces Isaac su padre habló y le dijo:  
He aquí, será tu habitación en grosuras de la tierra,  
Y del rocío de los cielos de arriba;  
Gen.27:40 Y por tu espada vivirás, y a tu hermano servirás;  
Y sucederá cuando te fortalezcas,  
Que descargarás su yugo de tu cerviz.  

Jacob huye de Esaú  

Gen.27:41 Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.  
Gen.27:42 Y fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor; y ella envió y llamó a Jacob su hijo menor, y le dijo: He aquí, Esaú tu hermano se consula acerca de ti con la idea de matarte.  
Gen.27:43 Ahora pues, hijo mío, obedece a mi voz; levántate y huye a casa de Labán mi hermano en Harán,  
Gen.27:44 y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue; 
Gen.27:45 hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que le has hecho; yo enviaré entonces, y te traeré de allá. ¿Por qué seré privada de vosotros ambos en un día?  
Gen.27:46 Y dijo Rebeca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?  

Capítulo 28 

Gen.28:1 Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán.  
Gen.28:2 Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.  
Gen.28:3 Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos;  
Gen.28:4 y te dé la bendición de Abraham,  y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que moras, que Dios dio a Abraham.  
Gen.28:5 Así envió Isaac a Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labán hijo de Betuel arameo, hermano de Rebeca madre de Jacob y de Esaú.  
Gen.28:6 Y vio Esaú cómo Isaac había bendecido a Jacob, y le había enviado a Padan-aram, para tomar para sí mujer de allí; y que cuando le bendijo, le había mandado diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán;  
Gen.28:7 y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padan-aram.  
Gen.28:8 Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal a Isaac su padre;  
Gen.28:9 y se fue Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer a Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, además de sus otras mujeres.  

Dios se aparece a Jacob en Bet-el  

Gen.28:10 Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán.  
Gen.28:11 Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.  
Gen.28:12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.  
Gen.28:13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.  
Gen.28:14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.  
Gen.28:15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.  
Gen.28:16 Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.  
Gen.28:17 Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.  
Gen.28:18 Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.  
Gen.28:19 Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.  
Gen.28:20 E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,  
Gen.28:21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.  
Gen.28:22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.  

- * - * - * -

Los que querían seguir a Jesús - (Lc. 9. 57-62) 

Mat.8:18 Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado. 
Mat.8:19 Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. 
Mat.8:20 Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza. 
Mat.8:21 Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. 
Mat.8:22 Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos. 

Jesús calma la tempestad - (Mr. 4. 35-41; Lc. 8. 22-25) 

Mat.8:23 Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. 
Mat.8:24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. 
Mat.8:25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 
Mat.8:26 El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. 
Mat.8:27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen? 

Los endemoniados gadarenos - (Mr. 5. 1-20; Lc. 8. 26-39) 

Mat.8:28 Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. 
Mat.8:29 Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? 
Mat.8:30 Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. 
Mat.8:31 Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. 
Mat.8:32 El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas. 
Mat.8:33 Y los que los apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados. 
Mat.8:34 Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos. 


Lecturas Matutinas de Spurgeon

ENERO 11.-
Arraigarse en Jesús con fidelidad y amor 
“Éstas no tienen raíces” (Lucas 8:13).-
Alma, examínate a la luz de este texto. Tú has recibido con gozo la Palabra y tus sentimientos han sido vivamente impresionados; pero, tienes que recordar que recibir la Palabra en los oídos es una cosa y recibir a Jesús en el alma es otra coso muy diferente. La emoción superficial se une frecuentemente a la dureza de corazón, y la viva impresión, que suele hacer la Palabra, no siempre es duradero. En la parábola se nos dice que una parte de la semilla cayó sobre la piedra, en lo cual había un poco de tierra. Cuando la semilla empezó o echar raíces, su desarrollo se vio impedido por la dureza de la roca, y, en consecuencia la planta empleó su fuerzo en ramas y en hojas, pero como su raíz no tenía humedad, se secó. ¿Es éste mi caso? ¿He estado haciendo externa exhibición de cristianismo sin tener la vida interior correspondiente? Las plantas, para tener un desarrollo normal, tienen que crecer para arriba y para abajo al mismo tiempo. ¿Estoy yo arraigado en Jesús con sincera fidelidad y con amor? Si mi corazón queda sin ser ablandado y fertilizado por la gracia, la buena semilla puede germinar por un tiempo, pero al fin se secará, pues no puede Florecer en un corazón pedregoso, indómito y no santificado. Debo temer a la piedad que crece y se seca tan pronto como la calabacera de Jonás. Tengo que saber lo que cuesta ser seguidor de Jesucristo; ante todo, tengo que sentir la energía de su Espíritu Santo, y entonces poseeré en mi alma una simiente duradera. Si mi mente permanece tan insensible como lo fue por naturaleza, el sol de la prueba la secará, y mi duro corazón contribuirá a que el color se proyecte más terriblemente sobre la semilla mal cubierta; mi religión morirá pronto y mi desesperación será terrible. En vista de esto, árame primero, oh celestial sembrador, siembra en mí la verdad, y permíteme producir para ti una abundante cosecha. 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

No hay comentarios: