1°Jn.2:13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.
CONOCER AL PADRE...
Es necesario ser padre para conocer realmente y sentir íntimamente la santa belleza y la ternura sublime de ese nombre de padre, como Aquel que es "desde el principio…”, de cuya fidelidad y amor inmutable hiciste ya la experiencia... veamos lo que dice otro apóstol, el apóstol Pablo en Gal. 4:19 "Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros," en Ef. 3:14 y 15 "Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo," "de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,".
Pero la gracia se manifiesta y le dice: te escribo, primeramente a ti, que has conocido, que has conocido al que es desde el principio. Ahí están los jóvenes fuertes a ellos es necesario escribirles, de ellos es necesario ocuparse y los que conocen deben hacer la tradición del conocimiento para que ellos también alcancen la misma bendición, pero muchos tienen el conocimiento dañado y han perdido la fe que no pueden transmitirla a sus hijos de la manera que ellos la recibieron, prolongando en sus mismas vidas un estado espiritual infantil. El apóstol decía: "...os escribo a vosotros padres porque habéis conocido al que es desde el principio...", alguno podrá decirme él está escribiendo a los padres de la fe a los apóstoles que estuvieron con Jesús, pero no, aquí les está escribiendo a los padres que creyeron, muchos ellos vieron milagros, muchos de ellos escucharon muchas predicaciones, es que han conocido que el que da vida es el Señor que los sacó de la miseria de la esclavitud y los puso en la gracia, y han conocido al que es desde el principio de todas las cosas. Algunos fueron trasladados al tercer cielo y vieron cosas gloriosas sobre el trono revelado del Señor porque hay cosas que no se saben y están ocultas y veladas a nuestros ojos, sobre el conocimiento del Padre, en el Apocalipsis, se nos habla algo de lo que es el cielo, de la gloria de las puertas de perlas, de las calles de oro, del mar de cristal, de las columnas, en Éxodo 24 se habla que fueron los ancianos y comieron delante del Señor y el lugar donde estaban era como un embaldosado de Zafiro, en Isaías capítulo 6 se habla de la gloria del templo, de aquellos serafines qué con dos alas cubrían sus pies con dos alas cubrían sus rostros y con dos volaban, algo revelado tenemos en la Escritura, más hay otras revelaciones personales, bendiciones de sueños en la noche y/o en éxtasis, de los que han sido llevados o transportados varios hermanos y han traído sus testimonios en las congregaciones. Pero para que no se pierdan esas revelaciones el apóstoles dice: "...os escribo a vosotros padres porque habéis conocido al que es desde el principio, os escribo a vosotros jóvenes porque habéis vencido al maligno, a través de ese conocimiento de quién es el que está sentado en el Trono, Quién es el que tiene el poder, es que los jóvenes pueden llegar a vencer Sabiendo que Jesús es el rey, Jesús es el Señor que está sentado en el Trono y es quien reina en un Trono alto y sublime...
Pero sigue diciendo: "...os escribo a vosotros hijitos porque habéis conocido al Padre..." ¿le hemos conocido nosotros? ¿hemos conocido al Padre?, Señor, ¡Ayúdanos!!. Qué día tras día podamos traer a nuestro corazón sabiduría para tener un conocimiento más profundo del Padre que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga Vida Eterna. Y conocer mas de la Santísima Trinidad en el nombre de Jesús, lo pedimos, y por él te alabamos por siempre... Amén.-
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año
Capítulo 9
La plaga en el ganado
Ex.9:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
Ex.9:2 Porque si no lo quieres dejar ir, y lo detienes aún,
Ex.9:3 he aquí la mano de Jehová estará sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga gravísima.
Ex.9:4 Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.
Ex.9:5 Y Jehová fijó plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra.
Ex.9:6 Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno.
Ex.9:7 Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.
La plaga de úlceras
Ex.9:8 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón;
Ex.9:9 y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto.
Ex.9:10 Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón, y la esparció Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como en las bestias.
Ex.9:11 Y los hechiceros no podían estar delante de Moisés a causa del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros y en todos los egipcios.
Ex.9:12 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés.
La plaga de granizo
Ex.9:13 Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
Ex.9:14 Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.
Ex.9:15 Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra.
Ex.9:16 Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.
Ex.9:17 ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo, para no dejarlos ir?
Ex.9:18 He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.
Ex.9:19 Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él, y morirá.
Ex.9:20 De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa;
Ex.9:21 mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo.
Ex.9:22 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.
Ex.9:23 Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego se descargó sobre la tierra; y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.
Ex.9:24 Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada.
Ex.9:25 Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.
Ex.9:26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
Ex.9:27 Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos.
Ex.9:28 Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.
Ex.9:29 Y le respondió Moisés: Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra.
Ex.9:30 Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová Dios.
Ex.9:31 El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.
Ex.9:32 Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos.
Ex.9:33 Y salido Moisés de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra.
Ex.9:34 Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos.
Ex.9:35 Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.
Capítulo 10
La plaga de langostas
Ex.10:1 Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales,
Ex.10:2 y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová.
Ex.10:3 Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
Ex.10:4 Y si aún rehúsas dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta,
Ex.10:5 la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que os fructifica en el campo.
Ex.10:6 Y llenará tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y se volvió y salió de delante de Faraón.
Ex.10:7 Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido?
Ex.10:8 Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir?
Ex.10:9 Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová.
Ex.10:10 Y él les dijo: ¡Así sea Jehová con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está delante de vuestro rostro!
Ex.10:11 No será así; id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia de Faraón.
Ex.10:12 Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para traer la langosta, a fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dejó.
Ex.10:13 Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana el viento oriental trajo la langosta.
Ex.10:14 Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después;
Ex.10:15 y cubrió la faz de todo el país, y oscureció la tierra; y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, en toda la tierra de Egipto.
Ex.10:16 Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros.
Ex.10:17 Mas os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis a Jehová vuestro Dios que quite de mí al menos esta plaga mortal.
Ex.10:18 Y salió Moisés de delante de Faraón, y oró a Jehová.
Ex.10:19 Entonces Jehová trajo un fortísimo viento occidental, y quitó la langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el país de Egipto.
Ex.10:20 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.
La plaga de tinieblas
Ex.10:21 Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.
Ex.10:22 Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días.
Ex.10:23 Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.
Ex.10:24 Entonces Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: Id, servid a Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas; vayan también vuestros niños con vosotros.
Ex.10:25 Y Moisés respondió: Tú también nos darás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para Jehová nuestro Dios.
Ex.10:26 Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá.
Ex.10:27 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.
Ex.10:28 Y le dijo Faraón: Retírate de mí; guárdate que no veas más mi rostro, porque en cualquier día que vieres mi rostro, morirás.
Ex.10:29 Y Moisés respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.
Capítulo 11
Anunciada la muerte de los primogénitos
Ex.11:1 Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo.
Ex.11:2 Habla ahora al pueblo, y que cada uno pida a su vecino, y cada una a su vecina, alhajas de plata y de oro.
Ex.11:3 Y Jehová dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios. También Moisés era tenido por gran varón en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón, y a los ojos del pueblo.
Ex.11:4 Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto,
Ex.11:5 y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias.
Ex.11:6 Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá.
Ex.11:7 Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas.
Ex.11:8 Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia de Faraón.
Ex.11:9 Y Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.
Ex.11:10 Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón; pues Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió a los hijos de Israel fuera de su país.
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La fe de la mujer cananea - (Mr. 7. 24-30)
Mat.15:21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.
Mat.15:22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
Mat.15:23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
Mat.15:24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Mat.15:25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!
Mat.15:26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.
Mat.15:27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
Mat.15:28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
Jesús sana a muchos
Mat.15:29 Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí.
Mat.15:30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;
Mat.15:31 de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.
Alimentación de los cuatro mil - (Mr. 8. 1-10)
Mat.15:32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.
Mat.15:33 Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande?
Mat.15:34 Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos.
Mat.15:35 Y mandó a la multitud que se recostase en tierra.
Mat.15:36 Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.
Mat.15:37 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas.
Mat.15:38 Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Mat.15:39 Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a la región de Magdala.
Lecturas Matutinas de Spurgeon
ENERO 24.-
Diversos modos de librarse.-
Él te librará del lazo del cazador (Salmo 91:3).-
Dios libra a los suyos del lazo del cazador en dos sentidos: Del lazo, y fuera del lazo. El los libro del lazo no permitiendo que caigan en el; y, si caen, los libra sacándolos fuera de allí. La primera promesa es la más preciosa para algunos; la segunda es la mejor para otros. «El te librará del lazo.» ¿En que manera? La aflicción es frecuentemente el medio por el cual Dios nos libra. Dios sabe que nuestra rebeldía terminará pronto en nuestra destrucción, y entonces El, en su misericordia, envío la vara. Nosotros decimos: «Señor, ¿porqué me pasa esto?», ignorando que nuestro aflicción ha sido el medio para librarnos de un mal mayor.
Muchos, por sus aflicciones y contrariedades, han sido librados de la ruina; esas aflicciones han espantado a los pájaros que estaban por caer en la red. En otras ocasiones Dios guarda a los suyos del lazo del cazador dándoles gran fortaleza espiritual, de modo que cuando sean tentados a hacer lo malo digan: «Cómo es posible que yo haga este horrible mal y peque contra Dios?» Pero, ¡qué bendición es pensar que si el creyente, en mala hora, cayere en el lazo, Dios lo sacará fuera de allí! Oh, extraviado, entristécete, mas no te desesperes! Aunque te has extraviado, oye lo que te dice tu Redentor: «Convertíos, hijos rebeldes; yo sanaré vuestras rebeliones». Tú dices que no puedes convertirte por ser un cautivo. Entonces presta atención a esta promesa: «El te librará del lazo del cazador». Tú serás sacado del mal en el cual has caído, y aunque nunca cesarás de arrepentirte de tus actos, sin embargo, el que te ama nunca te echará fuera. Jesús te recibirá y te dará gozo y alegría para que se recreen tus huesos abatidas. Ningún pájaro del Paraíso morirá en la red del cazador.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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