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Jn.6:29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. 


LA OBRA DE DIOS...


 Algunos pensarían que para hacer la Obra de Dios es que hay que ir de misionero a algún país lejano, o hay que sacrificarse de alguna manera relevante. Nosotros estamos muchas veces dispuestos a quehaceres y menesteres, pensando que hacemos la Obra de Dios, corriendo de un lado al otro y muchas veces ni se ora suficientemente sobre esas cargas que tomamos en nuestros hombros, creyendo que hacemos la Obra de Dios, pero el versículo de la fecha dice algo vital, que si no he creído firmemente no estoy haciendo ninguna Obra para Dios... 
 Por ello muchos se presentarán un día delante del Señor con argumentos, "Señor, en tu Nombre hicimos esto o aquello, pero El Señor dirá, "Nunca os conocí, obradores de maldad...", pero si se ha creído y se disfruta de intimidad con el Señor, intercediendo y adorando, congregando fielmente y guardándose de inmundicias, no por castigo sino por conservar la santidad, por conservar sus vestiduras espirituales para presentarse delante del Señor, entonces puede ser enviado a donde sea, porque lo envía El Señor, muchas veces es enviado por el presbiterio y estará también haciendo la Obra de Dios...
 Hay una sola obra que Dios exige, y es la fe, la que abarca y sirve de base a todas las demás obras.- En Gal.5:6 “porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe  que obra por el amor”.- Hech.15:9 “y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones”.-
 Así, lo que Dios pide de nosotros es, ante todo, confianza en su amor gratuito, en ese amor que se dio a conocer cuando El envió a su Hijo Jesucristo.- Jn.3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.- 1 Jn.3:23 “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado”.-
 El amor de Dios, reforzado en nosotros o mejor dicho hecho más palpable con el amor del Hijo, del cuál Jesús naturalmente no habla, no da testimonio de sí. Para salvar al hombre, para arrancarlo del poder del diablo y de las garras del pecado, para llevarlo a la santidad, una cosa es necesaria, una sola cosa y que también es suficiente, y esta, es la de devolverle la confianza en Dios o a Dios, confianza perdida a partir de la caída en el huerto de Edén.-
 Todo el esfuerzo del acusador está concentrado en este punto: impedir que la criatura crea en el amor gratuito del Dios santo, su esfuerzo es ahondar y ensanchar siempre más el abismo puesto por el pecado entre la criatura y el Creador. Dios ha hecho hasta lo imposible, lo milagroso y prodigioso para reconquistar esa confianza perdida y echar algún puente sobre ese abismo.- Pero el diablo supo siempre destruir todos esos puentes… Dios entonces ha dado a su Hijo unigénito a este mundo incrédulo y rebelde… y ya millones de pecadores han recuperado la confianza, se han lanzado en ese océano de amor y han comprobado que no se ahogan en él, sino que Dios los toma realmente como hijos suyos muy amados, y les comunica la vida verdadera, la vida eterna, al difundir en sus corazones su amor, que no perece jamás.- 1 Jn.3:1 “Mirad cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios, por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él”.- Rom.5:5 “y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.- 1 Cor.13:8 “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará”.-
 El alma de toda la vida cristiana, es CREER Y AMAR.- Creer en el nombre de su Hijo Jesucristo, es creer en su amor gratuito, sin límites, y es dejarse llenar de ese amor, eso es amar.- 1Jn.4:19 “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”.-
 Su mandamiento: creer y amar. 
 Se equivocan, pues, aquellos que dicen que la fe y el amor no se corresponden: Se trata de tener la voluntad de creer junto a la actitud amorosa del creyente.-
 Señor ayúdanos a estar siempre compenetrados en tu Obra, en plena confianza y comunión contigo, para poder hacer realmente tu Obra y no la nuestra, a nuestro antojo, conveniencias o comodidades, creyendo que hacemos tu Obra podríamos llegar a facilitarle los planes al enemigo, que como un soldado obediente yo también pueda responder a las ordenes superiores para no dar ventaja al enemigo con perdidas irreparable, pensando que estamos haciendo la Obra de Dios.-


Guíame, ¡oh! Salvador 
Por la vía de la salud, 
A tu lado no hay temor 
Sólo hay gozo, paz, quietud.

¡Cristo! ¡Cristo! 
No me dejes ¡oh! Señor, 
Siendo Tú mi guía fiel 
Seré más que vencedor.

No me dejes, ¡oh Señor! 
Mientras en el mundo esté, 
Y haz que arribe sin temor 
Do feliz por fin seré.





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año

Capítulo 25

La ofrenda para el tabernáculo   (Ex. 35.4-9) 

Ex.25:1 Jehová habló a Moisés, diciendo: 
Ex.25:2 Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda. 
Ex.25:3 Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre, 
Ex.25:4 azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, 
Ex.25:5 pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, 
Ex.25:6 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, 
Ex.25:7 piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral. 
Ex.25:8 Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. 
Ex.25:9 Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis. 

El arca del testimonio   (Ex. 37.1-9) 

Ex.25:10 Harán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos  y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 
Ex.25:11 Y la cubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor. 
Ex.25:12 Fundirás para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus cuatro esquinas; dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado. 
Ex.25:13 Harás unas varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro. 
Ex.25:14 Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con ellas. 
Ex.25:15 Las varas quedarán en los anillos del arca; no se quitarán de ella. 
Ex.25:16 Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré. 
Ex.25:17 Y harás un propiciatorio de oro fino, cuya longitud será de dos codos  y medio, y su anchura de codo y medio. 
Ex.25:18 Harás también dos querubines de oro; labrados a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio. 
Ex.25:19 Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo; de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos. 
Ex.25:20 Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines. 
Ex.25:21 Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. 
Ex.25:22 Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel. 

La mesa para el pan de la proposición    (Ex. 37.10-16) 

Ex.25:23 Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos,  y de un codo su anchura, y su altura de codo y medio. 
Ex.25:24 Y la cubrirás de oro puro, y le harás una cornisa de oro alrededor. 
Ex.25:25 Le harás también una moldura alrededor, de un palmo menor  de anchura, y harás a la moldura una cornisa de oro alrededor. 
Ex.25:26 Y le harás cuatro anillos de oro, los cuales pondrás en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas. 
Ex.25:27 Los anillos estarán debajo de la moldura, para lugares de las varas para llevar la mesa. 
Ex.25:28 Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro, y con ellas será llevada la mesa. 
Ex.25:29 Harás también sus platos, sus cucharas, sus cubiertas y sus tazones, con que se libará; de oro fino los harás. 
Ex.25:30 Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente.  

El candelero de oro   (Ex. 37.17-24) 

Ex.25:31 Harás además un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán de lo mismo. 
Ex.25:32 Y saldrán seis brazos de sus lados; tres brazos del candelero a un lado, y tres brazos al otro lado. 
Ex.25:33 Tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, una manzana y una flor; y tres copas en forma de flor de almendro en otro brazo, una manzana y una flor; así en los seis brazos que salen del candelero; 
Ex.25:34 y en la caña central del candelero cuatro copas en forma de flor de almendro, sus manzanas y sus flores. 
Ex.25:35 Habrá una manzana debajo de dos brazos del mismo, otra manzana debajo de otros dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos del mismo, así para los seis brazos que salen del candelero. 
Ex.25:36 Sus manzanas y sus brazos serán de una pieza, todo ello una pieza labrada a martillo, de oro puro. 
Ex.25:37 Y le harás siete lamparillas, las cuales encenderás para que alumbren hacia adelante. 
Ex.25:38 También sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro. 
Ex.25:39 De un talento de oro  fino lo harás, con todos estos utensilios. 
Ex.25:40 Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.  

Capítulo 26

El tabernáculo  (Ex. 36.8-38) 

Ex.26:1 Harás el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y carmesí; y lo harás con querubines de obra primorosa. 
Ex.26:2 La longitud de una cortina de veintiocho codos, y la anchura de la misma cortina de cuatro codos; todas las cortinas tendrán una misma medida. 
Ex.26:3 Cinco cortinas estarán unidas una con la otra, y las otras cinco cortinas unidas una con la otra. 
Ex.26:4 Y harás lazadas de azul en la orilla de la última cortina de la primera unión; lo mismo harás en la orilla de la cortina de la segunda unión. 
Ex.26:5 Cincuenta lazadas harás en la primera cortina, y cincuenta lazadas harás en la orilla de la cortina que está en la segunda unión; las lazadas estarán contrapuestas la una a la otra. 
Ex.26:6 Harás también cincuenta corchetes de oro, con los cuales enlazarás las cortinas la una con la otra, y se formará un tabernáculo. 
Ex.26:7 Harás asimismo cortinas de pelo de cabra para una cubierta sobre el tabernáculo; once cortinas harás. 
Ex.26:8 La longitud de cada cortina será de treinta codos, y la anchura de cada cortina de cuatro codos; una misma medida tendrán las once cortinas. 
Ex.26:9 Y unirás cinco cortinas aparte y las otras seis cortinas aparte; y doblarás la sexta cortina en el frente del tabernáculo. 
Ex.26:10 Y harás cincuenta lazadas en la orilla de la cortina, al borde en la unión, y cincuenta lazadas en la orilla de la cortina de la segunda unión. 
Ex.26:11 Harás asimismo cincuenta corchetes de bronce, los cuales meterás por las lazadas; y enlazarás las uniones para que se haga una sola cubierta. 
Ex.26:12 Y la parte que sobra en las cortinas de la tienda, la mitad de la cortina que sobra, colgará a espaldas del tabernáculo. 
Ex.26:13 Y un codo  de un lado, y otro codo del otro lado, que sobra a lo largo de las cortinas de la tienda, colgará sobre los lados del tabernáculo a un lado y al otro, para cubrirlo. 
Ex.26:14 Harás también a la tienda una cubierta de pieles de carneros teñidas de rojo, y una cubierta de pieles de tejones encima. 
Ex.26:15 Y harás para el tabernáculo tablas de madera de acacia, que estén derechas. 
Ex.26:16 La longitud de cada tabla será de diez codos, y de codo y medio la anchura. 
Ex.26:17 Dos espigas tendrá cada tabla, para unirlas una con otra; así harás todas las tablas del tabernáculo. 
Ex.26:18 Harás, pues, las tablas del tabernáculo; veinte tablas al lado del mediodía, al sur. 
Ex.26:19 Y harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas; dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas. 
Ex.26:20 Y al otro lado del tabernáculo, al lado del norte, veinte tablas; 
Ex.26:21 y sus cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla. 
Ex.26:22 Y para el lado posterior del tabernáculo, al occidente, harás seis tablas. 
Ex.26:23 Harás además dos tablas para las esquinas del tabernáculo en los dos ángulos posteriores; 
Ex.26:24 las cuales se unirán desde abajo, y asimismo se juntarán por su alto con un gozne; así será con las otras dos; serán para las dos esquinas. 
Ex.26:25 De suerte que serán ocho tablas, con sus basas de plata, dieciséis basas; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla. 
Ex.26:26 Harás también cinco barras de madera de acacia, para las tablas de un lado del tabernáculo, 
Ex.26:27 y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernáculo, al occidente. 
Ex.26:28 Y la barra de en medio pasará por en medio de las tablas, de un extremo al otro. 
Ex.26:29 Y cubrirás de oro las tablas, y harás sus anillos de oro para meter por ellos las barras; también cubrirás de oro las barras. 
Ex.26:30 Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte. 
Ex.26:31 También harás un velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido; será hecho de obra primorosa, con querubines; 
Ex.26:32 y lo pondrás sobre cuatro columnas de madera de acacia cubiertas de oro; sus capiteles de oro, sobre basas de plata. 
Ex.26:33 Y pondrás el velo debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el arca del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el santísimo. 
Ex.26:34 Pondrás el propiciatorio sobre el arca del testimonio en el lugar santísimo. 
Ex.26:35 Y pondrás la mesa fuera del velo, y el candelero enfrente de la mesa al lado sur del tabernáculo; y pondrás la mesa al lado del norte. 
Ex.26:36 Harás para la puerta del tabernáculo una cortina de azul, púrpura, carmesí y lino torcido, obra de recamador. 
Ex.26:37 Y harás para la cortina cinco columnas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro, con sus capiteles de oro; y fundirás cinco basas de bronce para ellas.


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Nuevamente Jesús anuncia su muerte - (Mr. 10. 32-34; Lc. 18. 31-34) 

Mat.20:17 Subiendo Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo: 
Mat.20:18 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; 
Mat.20:19 y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará. 

Petición de Santiago y de Juan - (Mr. 10. 35-45) 

Mat.20:20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. 
Mat.20:21 El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 
Mat.20:22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. 
Mat.20:23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre. 
Mat.20:24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 
Mat.20:25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 
Mat.20:26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 
Mat.20:27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 
Mat.20:28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. 

Dos ciegos reciben la vista - (Mr. 10. 6-52; Lc. 18. 35-43) 

Mat.20:29 Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud. 
Mat.20:30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 
Mat.20:31 Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 
Mat.20:32 Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 
Mat.20:33 Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. 
Mat.20:34 Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.


Lecturas Matutinas de Spurgeon

ENERO 31.-

Siendo perfectos en Cristo Jesús.-

“Jehová, justicia nuestra”.- (Jeremías 23:6).-

El cristiano siempre experimentará grande calma, quietud, alivio y paz al pensar en la perfecta justicia de ¡Cuán a menudo los sanos de Dios están abatidos y tristes!. Sin embargo, no debiera ser así. Creo que no se sentirían abatidos si tuviesen presente la perfección que poseen en Cristo. Hay algunos que siempre hablan de la corrupción de la depravación del corazón y de la innata maldad del alma. Esto es muy cierto, pero, ¿por qué no ir un paso más adelante y recordar que somos perfectos en Cristo Jesús? No hay por qué admirarse de que los que se detienen a considerar su propia corrupción, muestren tal aspecto de abatimiento, pero si recordamos que «Cristo es hecho por nosotros justicia», estaremos de buen ánimo. Aunque la pena me aflija, aunque Satán me asalte, aunque haya muchas cosas que tenga que gustar antes de llegar al cielo, en el pacto de la gracia todo esto fue cumplido en mi favor; no hay nada que falte a mi Señor, Cristo lo hizo todo. En la cruz dijo: «Consumado es», y si está consumado, entonces yo estoy completo en El y puedo regocijarme con gozo inefable y glorificado, «no teniendo mi justicia que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios, por la fe». No hallaréis de este lado del cielo gente más santa que aquella que recibe en sus corazones la doctrina de la justicia de Cristo. Cuando el creyente dice: «Yo vivo solo en Cristo, confío para mi salvación únicamente en El, y creo que, aunque indigno, soy, sin embargo, salvo en Jesús», entonces viene este pensamiento como un motivo de gratitud: «¿No viviré para Cristo? ¿No lo amaré y serviré, viendo que soy salvo por sus méritos?» «El amor de Cristo nos constriñe.» «Los que viven, no vivan ya para sí, sino para el que murió por ellos.» Si somos salvos por justicia imputada valoraremos grandemente la justicia impartida.

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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