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Fil.2:8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.


OBEDIENTE HASTA LA MUERTE...



 Frente a ese “misterio de la piedad…”, referenciado en 1ºTim.3:16 "E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:  Dios fue manifestado en carne,  Justificado en el Espíritu,  Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo,  Recibido arriba en gloria"... No podemos sino adorar, sin pretender explicar el porqué fue necesaria esa humillación tan completa, ese amor llevado hasta el supremo sacrificio: podemos decir que: ha sido necesario… pues de no haberlo sido, Dios seguramente no lo habría exigido, Jn.3:14 "Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado..."
 Para el cumplimiento de un plan, cualquiera sea, debe obedecerse al pie de las letras y hasta los detalles que se acuerdan anticipadamente y a las directrices cotidianas por las variaciones de campos y estados de personas o cosas, por lo que la OBEDIENCIA es necesariamente indispensables si es que pretendemos conformar un conjunto... 
 Quien decide unirse a un cuerpo, debe necesariamente obedecer a los reglamentos establecidos y las disposiciones instantáneas, ya sea solo para permanecer o para proyectar al conjunto, lo cual implica que haya algunos que deberán necesariamente dar ejemplos y estar dispuestos a sacrificios, por el bien común...
 Aquí nos encontramos con Uno que decidió por amor estar dispuesto a obedecer a Dios el Padre en todo, toda la existencia de Cristo como Dios y como hombre está marcada por la obediencia, porque el cielo es orden, por que la obediencia es la llave de la felicidad, tiene un precio, que nosotros no estamos dispuestos a pagar por causa del pecado que engendra muerte y muerte significa separación, cuando no estamos dispuestos a obedecer nos separamos de lo que sea, nos separamos de la congregación, de nuestra casa paterna, de nuestro trabajo o de nuestras esposas, o esposos, padres o hijos, separación del alma del cuerpo: muerte = separación, pecado = rebelión, desobediencia...
 Cristo, encontrándose en la condición de hombre, que ya era bastante humillación, se despojó a si mismo de todo derecho, por amor y en obediencia, estando en la condición humillante de hombre, fue el siervo de siervos, por amor y obediencia, y sigue mas abajo, más humillación con gozo y por amor, se humilló a sí mismo, ni siquiera hablaba, si el Padre no le indicaba, los milagros que hizo, fueron en obediencia al Padre, los lugares a donde fue, fueron todos en obediencia al Padre. 
 Hay un versículo que dice: "Por lo que padeció, aprendió la obediencia..." El conocía muy bien la obediencia y las consecuencias de las desobediencias, pero sí aprendió algo de la obediencia estando en las limitaciones de un ser humano, aunque ese versículo tiene una interpretación mas profunda...
 El climax de su obediencia de Cristo, esta en el Getsemaní, cuando ora diciendo: "Padre, si es posible pasa de mi esta copa sin que yo la beba, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya..." Señor mi mente en este momento... allí esta el príncipe del cielo, el unigénito de Dios, humillado y angustiado hasta la muerte, sus discípulos no le pueden acompañar, todo el infierno prensándolo como se prensa las olivas machucandolo haciendo su sudor sangriento, bien podría haber dicho: "Basta... basta que no resisto pelear esta batalla así, bien podría haber dicho, mira Padre no valen la pena, uno(s) me esta (n) traicionando, otro(s) va(n) a decir que no me conoce(n), casi todos se asustan y son esparcidos, son muy débiles... Oh!! si, la oración del Getsemaní bien podría haber sido bastante diferente sino fuera por el amor y la obediencia... Suprema obediencia con amor que lo llevó a morir en la muerte ignominiosa de la cruz, mas todavía, mas abajo, bien abajo, bien humillado, Para los judíos, era maldito todo aquel que moría colgado de un madero ( Dt 21:23; Gá 3:13), y para los romanos, la muerte de cruz era una muerte degradante a la cual sus ciudadanos no podían ser condenados. 
 Uno podría llegar a sufrir muchos tormentos en un cuarto cerrado, puede gritar que nadie le escucha, pero estar colgado y traspasado en una cruz a la vista de todos provocando un espectáculo cruento, tiritando de dolor, siendo inocente y aun teniendo la omnipotencia para resplandecer y salir de esa situación, Uyh!, Señor... cuanto me falta aprender del supremo ejemplo... Pero fue obediente hasta la muerte y mas bajo todavía, ¡Y muerte de cruz!, pero a mayor humillación, mayor gloria... Por lo cual, dice el apóstol Pablo, por haberse humillado hasta lo sumo, Dios lo exaltó a lo sumo y le dio un Nombre que es sobre todo nombre... la humillación y la obediencia son inversamente proporcional a la gloria y exaltación por lo cual entendemos con nuestra pequeñez que a mayor humillación, mayor glorificación... 
 No se cual sea tu situación, ¿Que es lo que tienes que obedecer y tus razonamientos te lo impiden?, piensa que hay una bendición en la obediencia misma, siempre que este de acuerdo a la Palabra de Dios según las luces recibidas... Hay niños que no quieren obedecer, sepan que hay una obediencia ideal en Cristo, hay jóvenes que no quieren sujetarse, sepan que no les traerá bendición el no seguir los pasos del Salvador, por mas que se emocionen con canciones y predicadores foráneos... Ese jefe difícil en tu trabajo secular, te da los peores trabajos, no quiere que crezcas en la empresa, obedece y trabaja como para el Señor, acuérdate de José en Egipto; Hay ministros evangélicos que no quieren obedecer... Si hay un siervo puesto en un lugar, es por El Señor, obedezcamos, parece que te tiene el pie en la cabeza por celos, envidias o por que no te quiere dejar crecer ministerialmente, allá el, usted crea en el Señor, obedezca con alegría, que sobre el alto hay uno mas alto...  ¿Que le quito a Cristo en gloria el haberse humillado y obedecer?, Nada, al contrario regresó como victorioso, como Rey de reyes y Señor de señores, todo lo que toco en su humillación lo trocó en bendición, aun la cruz y el sepulcro... Tu quieres señorío, aprende el señorío de ti mismo, cuando señorees sobre tu carácter, sobre tu orgullo, entonces tendrás señorío contra todas las fuerzas opositoras, aún de las enfermedades, porque el señorío comienza sobre nuestro corazón al sujetarlo a la obediencia, a Cristo, o como Cristo... Señor ayúdanos a tomar este ejemplo de la obediencia ¡hasta la muerte...! por ese amor con que nos has amado amen.-





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Capítulo 7

Ofrendas para la dedicación del altar 

Num.7:1 Aconteció que cuando Moisés hubo acabado de levantar el tabernáculo, y lo hubo ungido y santificado, con todos sus utensilios, y asimismo ungido y santificado el altar y todos sus utensilios, 
Num.7:2 entonces los príncipes de Israel, los jefes de las casas de sus padres, los cuales eran los príncipes de las tribus, que estaban sobre los contados, ofrecieron;  
Num.7:3 y trajeron sus ofrendas delante de Jehová, seis carros cubiertos y doce bueyes; por cada dos príncipes un carro, y cada uno un buey, y los ofrecieron delante del tabernáculo.  
Num.7:4 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:  
Num.7:5 Tómalos de ellos, y serán para el servicio del tabernáculo de reunión; y los darás a los levitas, a cada uno conforme a su ministerio.  
Num.7:6 Entonces Moisés recibió los carros y los bueyes, y los dio a los levitas.  
Num.7:7 Dos carros y cuatro bueyes dio a los hijos de Gersón, conforme a su ministerio,  
Num.7:8 y a los hijos de Merari dio cuatro carros y ocho bueyes, conforme a su ministerio bajo la mano de Itamar hijo del sacerdote Aarón.  
Num.7:9 Pero a los hijos de Coat no les dio, porque llevaban sobre sí en los hombros el servicio del santuario. 
Num.7:10 Y los príncipes trajeron ofrendas para la dedicación del altar el día en que fue ungido, ofreciendo los príncipes su ofrenda delante del altar.  
Num.7:11 Y Jehová dijo a Moisés: Ofrecerán su ofrenda, un príncipe un día, y otro príncipe otro día, para la dedicación del altar.  
Num.7:12 Y el que ofreció su ofrenda el primer día fue Naasón hijo de Aminadab, de la tribu de Judá.  
Num.7:13 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:14 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:15 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:16 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:17 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Naasón hijo de Aminadab.  
Num.7:18 El segundo día ofreció Natanael hijo de Zuar, príncipe de Isacar.  
Num.7:19 Ofreció como su ofrenda un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:20 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:21 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:22 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:23 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Natanael hijo de Zuar.  
Num.7:24 El tercer día, Eliab hijo de Helón, príncipe de los hijos de Zabulón.  
Num.7:25 Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:26 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:27 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:28 un macho cabrío para expiación; 
Num.7:29 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliab hijo de Helón.  
Num.7:30 El cuarto día, Elisur hijo de Sedeur, príncipe de los hijos de Rubén.  
Num.7:31 Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:32 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:33 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:34 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:35 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisur hijo de Sedeur.  
Num.7:36 El quinto día, Selumiel hijo de Zurisadai, príncipe de los hijos de Simeón.  
Num.7:37 Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:38 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:39 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:40 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:41 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Selumiel hijo de Zurisadai.  
Num.7:42 El sexto día, Eliasaf hijo de Deuel, príncipe de los hijos de Gad.  
Num.7:43 Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:44 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:45 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:46 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:47 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliasaf hijo de Deuel.  
Num.7:48 El séptimo día, el príncipe de los hijos de Efraín, Elisama hijo de Amiud.  
Num.7:49 Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:50 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:51 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:52 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:53 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisama hijo de Amiud.  
Num.7:54 El octavo día, el príncipe de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur.  
Num.7:55 Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos  de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:56 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:57 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:58 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:59 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Gamaliel hijo de Pedasur.  
Num.7:60 El noveno día, el príncipe de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.  
Num.7:61 Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:62 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:63 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:64 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:65 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Abidán hijo de Gedeoni.  
Num.7:66 El décimo día, el príncipe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai.  
Num.7:67 Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:68 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:69 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:70 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:71 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ahiezer hijo de Amisadai.  
Num.7:72 El undécimo día, el príncipe de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán.  
Num.7:73 Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:74 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:75 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:76 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:77 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Pagiel hijo de Ocrán.  
Num.7:78 El duodécimo día, el príncipe de los hijos de Neftalí, Ahira hijo de Enán.  
Num.7:79 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;  
Num.7:80 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;  
Num.7:81 un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;  
Num.7:82 un macho cabrío para expiación;  
Num.7:83 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ahira hijo de Enán.  
Num.7:84 Esta fue la ofrenda que los príncipes de Israel ofrecieron para la dedicación del altar, el día en que fue ungido: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce cucharas de oro.  
Num.7:85 Cada plato de ciento treinta siclos, y cada jarro de setenta; toda la plata de la vajilla, dos mil cuatrocientos siclos, al siclo del santuario.  
Num.7:86 Las doce cucharas de oro llenas de incienso, de diez siclos  cada cuchara, al siclo del santuario; todo el oro de las cucharas, ciento veinte siclos.  
Num.7:87 Todos los bueyes para holocausto, doce becerros; doce los carneros, doce los corderos de un año, con su ofrenda, y doce los machos cabríos para expiación.  
Num.7:88 Y todos los bueyes de la ofrenda de paz, veinticuatro novillos, sesenta los carneros, sesenta los machos cabríos, y sesenta los corderos de un año. Esta fue la ofrenda para la dedicación del altar, después que fue ungido.  
Num.7:89 Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo de reunión, para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y hablaba con él.  

Capítulo 8

Aarón enciende las lámparas  

Num.8:1 Habló Jehová a Moisés, diciendo:  
Num.8:2 Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero.  
Num.8:3 Y Aarón lo hizo así; encendió hacia la parte anterior del candelero sus lámparas, como Jehová lo mandó a Moisés.  
Num.8:4 Y esta era la hechura del candelero, de oro labrado a martillo; desde su pie hasta sus flores era labrado a martillo; conforme al modelo que Jehová mostró a Moisés, así hizo el candelero.  

Consagración de los levitas  

Num.8:5 También Jehová habló a Moisés, diciendo:  
Num.8:6 Toma a los levitas de entre los hijos de Israel, y haz expiación por ellos.  
Num.8:7 Así harás para expiación por ellos: Rocía sobre ellos el agua de la expiación, y haz pasar la navaja sobre todo su cuerpo, y lavarán sus vestidos, y serán purificados.  
Num.8:8 Luego tomarán un novillo, con su ofrenda de flor de harina amasada con aceite; y tomarás otro novillo para expiación.  
Num.8:9 Y harás que los levitas se acerquen delante del tabernáculo de reunión, y reunirás a toda la congregación de los hijos de Israel.  
Num.8:10 Y cuando hayas acercado a los levitas delante de Jehová, pondrán los hijos de Israel sus manos sobre los levitas;  
Num.8:11 y ofrecerá Aarón los levitas delante de Jehová en ofrenda de los hijos de Israel, y servirán en el ministerio de Jehová.  
Num.8:12 Y los levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos; y ofrecerás el uno por expiación, y el otro en holocausto a Jehová, para hacer expiación por los levitas.  
Num.8:13 Y presentarás a los levitas delante de Aarón, y delante de sus hijos, y los ofrecerás en ofrenda a Jehová.  
Num.8:14 Así apartarás a los levitas de entre los hijos de Israel, y serán míos los levitas.  
Num.8:15 Después de eso vendrán los levitas a ministrar en el tabernáculo de reunión; serán purificados, y los ofrecerás en ofrenda.  
Num.8:16 Porque enteramente me son dedicados a mí los levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo primer nacido; los he tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel. Num.8:17 Porque mío es todo primogénito de entre los hijos de Israel, así de hombres como de animales; desde el día que yo herí a todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para mí.  
Num.8:18 Y he tomado a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel.  
Num.8:19 Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel; para que no haya plaga en los hijos de Israel, al acercarse los hijos de Israel al santuario.  
Num.8:20 Y Moisés y Aarón y toda la congregación de los hijos de Israel hicieron con los levitas conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés acerca de los levitas; así hicieron con ellos los hijos de Israel.  
Num.8:21 Y los levitas se purificaron, y lavaron sus vestidos; y Aarón los ofreció en ofrenda delante de Jehová, e hizo Aarón expiación por ellos para purificarlos.  
Num.8:22 Así vinieron después los levitas para ejercer su ministerio en el tabernáculo de reunión delante de Aarón y delante de sus hijos; de la manera que mandó Jehová a Moisés acerca de los levitas, así hicieron con ellos.  
Num.8:23 Luego habló Jehová a Moisés, diciendo:  
Num.8:24 Los levitas de veinticinco años arriba entrarán a ejercer su ministerio en el servicio del tabernáculo de reunión.  
Num.8:25 Pero desde los cincuenta años cesarán de ejercer su ministerio, y nunca más lo ejercerán.  
Num.8:26 Servirán con sus hermanos en el tabernáculo de reunión, para hacer la guardia, pero no servirán en el ministerio. Así harás con los levitas en cuanto a su ministerio. 


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Nada oculto que no haya de ser manifestado  - (Lc. 8. 16-18) 

Mar.4:21 También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? 
Mar.4:22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. 
Mar.4:23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 
Mar.4:24 Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís.  
Mar.4:25 Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 

Parábola del crecimiento de la semilla  

Mar.4:26 Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra;  
Mar.4:27 y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.  
Mar.4:28 Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;  
Mar.4:29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.  

Parábola de la semilla de mostaza  - (Mt. 13. 31-32; Lc. 13. 18-19)  

Mar.4:30 Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos?  
Mar.4:31 Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra;  
Mar.4:32 pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.  

El uso que Jesús hace de las parábolas  (Mt. 13. 34-35) 

Mar.4:33 Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír.  
Mar.4:34 Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos en particular les declaraba todo.  

Jesús calma la tempestad  - (Mt. 8. 23-27; Lc. 8. 22-25)  

Mar.4:35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.  
Mar.4:36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.  
Mar.4:37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.  
Mar.4:38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?  
Mar.4:39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.  
Mar.4:40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? 
Mar.4:41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?  



Lecturas Matutinas de Spurgeon

FEBRERO 23.-

Confiando en su promesa de ampararnos.-

“No te desampararé, ni te dejaré”.- (Hebreos 13:5).-

No hay ninguna promesa de particular interpretación. Cualquier cosa que Dios haya dicho a alguno de sus santos la dice a todos. Cuando abre una fuente para uno, lo hace para que beban todos. Cuando abre la puerta de algún granero para dar alimento, aunque la causa de ese acto sea un solo hambriento, todos los creyentes sin distinción pueden venir y alimentarse. Aunque originalmente Dios haya dado la palabra de promesa a Abraham o a Moisés, ahora te la da también a ti, como componente de la simiente del pacto. No hay bendición que sea demasiado elevada para ti, ni merced que sea demasiado grande. Levanta ahora tus ojos, mira al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, porque todo es tuyo. Sube a la cumbre del Pisga y mira el último límite de la promesa divina, porque la tierra es toda tuya. No hay un arroyo de aguas vivas del cual no puedas beber. Si la tierra fluye leche y miel, come la miel y bebe la leche, porque ambas cosas son tuyas. Sé osado para creer, pues El ha dicho: «No te desampararé, ni te dejaré». En esta promesa Dios da a su pueblo todas las cosas. «Yo no te dejaré.» Ningún atributo de Dios dejará de ser empleado para nuestro bien ¿Dios es poderoso?, Entonces manifestará su poder en bien de los que en El confían. ¿Es amor? Entonces con amor desinteresado tendrá misericordia de nosotros. Cualquier atributo que forme parte del carácter de la deidad, será empleado en tu favor. En resumen: No hoy nada que puedas desear, no hay nada que puedas solicitar, no hay nada que puedas necesitar en el tiempo o en la eternidad; nada que haya en este mundo o en el venidero; nada que haya en el momento presente ni en la mañana de la resurrección; y, por fin, nada que haya en el cielo, que no esté contenido en este texto «No te desampararé, ni te dejaré». 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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