Jn.5:23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
TODOS HONREN AL HIJO...
“Que todos honren al Hijo como honran al Padre”. (Juan 5:23)
“Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre”. (1 Juan 2:23).-
Anfiloquio, obispo de Iconio (Asia Menor) en el siglo IV, velo con disgusto el favor del que gozaban los arrianos cerca del emperador Teodosio. Se sabe que los arrianos, aunque profesaban ser cristianos, negaban la eterna divinidad de Jesucristo. Por desdicha, en nuestros días ¡cuántos son arrianos sin llevar este nombre! (aun dentro de congregaciones cristianas). Como Teodosio acababa de asociar a su hijo Arcadio al imperio, el prelado aprovechó esa oportunidad para ir al palacio con la muchedumbre de los cortesanos que iba a felicitar a los emperadores.
Después de haber saludado deferentemente a Teodosio, el obispo se acercó al trono en que estaba sentado el joven Arcadio y le dijo, al pasarle familiarmente la mano sobre la cara: “Dios te guarde, hijo mío”. Toda la asistencia se ruborizó, y Teodosio, irritado, no sin razón, por el insulto que le había sido hecho en la persona de su hijo, su igual, iba a echar a ese anciano temerario, cuando Anfiloquio, volviéndose hacia el emperador, le dijo con noble libertad: “Señor, se te ofende cuando no se rinde a tu hijo el mismo honor que a ti mismo. ¿Piensas que el Padre celestial siente menos vivamente el insulto que se le hace cuando se rehúsa adorar a su Hijo y se le blasfema al negar su divinidad?”. Teodosio comprendió la sabiduría del piadoso obispo y se inclinó ante la verdad que éste defendía con tanta valentía.
Seamos celosos de la gloria de nuestro Salvador, el Hijo eterno del Padre, quien dijo: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30).
El poder divino del milagro demuestra que Jesús es el Hijo de Dios, y Él declara que obraba con el Padre, y como para Él, según le parezca bien. Los antiguos enemigos de Cristo le entendieron y se pusieron aún más violentos, acusándolo no sólo de quebrantar el día de reposo, sino de blasfemar al llamar Padre a Dios, e igualarse con Dios. Sin embargo, todas las cosas estaban encomendadas al Hijo, ahora y en el juicio final, intencionalmente, para que todos los hombres honren al Hijo, como honran al Padre; y todo aquel que no honre de este modo al Hijo, que piense o pretenda lo que sea, no honra al Padre que lo envió.
Pero tu iglesia te honra Señor, como no te honraría?, como no te respetaría?, como no te adoraría?, si Tu has dado todo por ella, Tu Iglesia se rinde ante ti, Jesús amado, como dice en Cant.2:5 y 6 "Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor." "Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace."... Mi alma te adora desde ahora y para siempre... Amen.-
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 36
Ex.36:1 Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.
Moisés suspende la ofrenda del pueblo
Ex.36:2 Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella.
Ex.36:3 Y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.
Ex.36:4 Tanto, que vinieron todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía,
Ex.36:5 y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga.
Ex.36:6 Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más;
Ex.36:7 pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba.
Construcción del tabernáculo (Ex. 26.1-37)
Ex.36:8 Todos los sabios de corazón de entre los que hacían la obra, hicieron el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y carmesí; las hicieron con querubines de obra primorosa.
Ex.36:9 La longitud de una cortina era de veintiocho codos, y la anchura de cuatro codos; todas las cortinas eran de igual medida.
Ex.36:10 Cinco de las cortinas las unió entre sí, y asimismo unió las otras cinco cortinas entre sí.
Ex.36:11 E hizo lazadas de azul en la orilla de la cortina que estaba al extremo de la primera serie; e hizo lo mismo en la orilla de la cortina final de la segunda serie.
Ex.36:12 Cincuenta lazadas hizo en la primera cortina, y otras cincuenta en la orilla de la cortina de la segunda serie; las lazadas de la una correspondían a las de la otra.
Ex.36:13 Hizo también cincuenta corchetes de oro, con los cuales enlazó las cortinas una con otra, y así quedó formado un tabernáculo.
Ex.36:14 Hizo asimismo cortinas de pelo de cabra para una tienda sobre el tabernáculo; once cortinas hizo.
Ex.36:15 La longitud de una cortina era de treinta codos, y la anchura de cuatro codos; las once cortinas tenían una misma medida.
Ex.36:16 Y unió cinco de las cortinas aparte, y las otras seis cortinas aparte.
Ex.36:17 Hizo además cincuenta lazadas en la orilla de la cortina que estaba al extremo de la primera serie, y otras cincuenta lazadas en la orilla de la cortina final de la segunda serie.
Ex.36:18 Hizo también cincuenta corchetes de bronce para enlazar la tienda, de modo que fuese una.
Ex.36:19 E hizo para la tienda una cubierta de pieles de carneros teñidas de rojo, y otra cubierta de pieles de tejones encima.
Ex.36:20 Además hizo para el tabernáculo las tablas de madera de acacia, derechas.
Ex.36:21 La longitud de cada tabla era de diez codos, y de codo y medio la anchura.
Ex.36:22 Cada tabla tenía dos espigas, para unirlas una con otra; así hizo todas las tablas del tabernáculo.
Ex.36:23 Hizo, pues, las tablas para el tabernáculo; veinte tablas al lado del sur, al mediodía.
Ex.36:24 Hizo también cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla, para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas.
Ex.36:25 Y para el otro lado del tabernáculo, al lado norte, hizo otras veinte tablas,
Ex.36:26 con sus cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla.
Ex.36:27 Y para el lado occidental del tabernáculo hizo seis tablas.
Ex.36:28 Para las esquinas del tabernáculo en los dos lados hizo dos tablas,
Ex.36:29 las cuales se unían desde abajo, y por arriba se ajustaban con un gozne; así hizo a la una y a la otra en las dos esquinas.
Ex.36:30 Eran, pues, ocho tablas, y sus basas de plata dieciséis; dos basas debajo de cada tabla.
Ex.36:31 Hizo también las barras de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado del tabernáculo,
Ex.36:32 cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernáculo hacia el occidente.
Ex.36:33 E hizo que la barra de en medio pasase por en medio de las tablas de un extremo al otro.
Ex.36:34 Y cubrió de oro las tablas, e hizo de oro los anillos de ellas, por donde pasasen las barras; cubrió también de oro las barras.
Ex.36:35 Hizo asimismo el velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido; lo hizo con querubines de obra primorosa.
Ex.36:36 Y para él hizo cuatro columnas de madera de acacia, y las cubrió de oro, y sus capiteles eran de oro; y fundió para ellas cuatro basas de plata.
Ex.36:37 Hizo también el velo para la puerta del tabernáculo, de azul, púrpura, carmesí y lino torcido, obra de recamador;
Ex.36:38 y sus cinco columnas con sus capiteles; y cubrió de oro los capiteles y las molduras, e hizo de bronce sus cinco basas.
Capítulo 37
Mobiliario del tabernáculo (Ex. 25.10-40; 27.1-8; 30.1-10)
Ex.37:1 Hizo también Bezaleel el arca de madera de acacia; su longitud era de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio.
Ex.37:2 Y la cubrió de oro puro por dentro y por fuera, y le hizo una cornisa de oro en derredor.
Ex.37:3 Además fundió para ella cuatro anillos de oro a sus cuatro esquinas; en un lado dos anillos y en el otro lado dos anillos.
Ex.37:4 Hizo también varas de madera de acacia, y las cubrió de oro.
Ex.37:5 Y metió las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca.
Ex.37:6 Hizo asimismo el propiciatorio de oro puro; su longitud de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio.
Ex.37:7 Hizo también los dos querubines de oro, labrados a martillo, en los dos extremos del propiciatorio.
Ex.37:8 Un querubín a un extremo, y otro querubín al otro extremo; de una pieza con el propiciatorio hizo los querubines a sus dos extremos.
Ex.37:9 Y los querubines extendían sus alas por encima, cubriendo con sus alas el propiciatorio; y sus rostros el uno enfrente del otro miraban hacia el propiciatorio.
Ex.37:10 Hizo también la mesa de madera de acacia; su longitud de dos codos, su anchura de un codo, y de codo y medio su altura;
Ex.37:11 y la cubrió de oro puro, y le hizo una cornisa de oro alrededor.
Ex.37:12 Le hizo también una moldura de un palmo menor de anchura alrededor, e hizo en derredor de la moldura una cornisa de oro.
Ex.37:13 Le hizo asimismo de fundición cuatro anillos de oro, y los puso a las cuatro esquinas que correspondían a las cuatro patas de ella.
Ex.37:14 Debajo de la moldura estaban los anillos, por los cuales se metían las varas para llevar la mesa.
Ex.37:15 E hizo las varas de madera de acacia para llevar la mesa, y las cubrió de oro.
Ex.37:16 También hizo los utensilios que habían de estar sobre la mesa, sus platos, sus cucharas, sus cubiertos y sus tazones con que se había de libar, de oro fino.
Ex.37:17 Hizo asimismo el candelero de oro puro, labrado a martillo; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores eran de lo mismo.
Ex.37:18 De sus lados salían seis brazos; tres brazos de un lado del candelero, y otros tres brazos del otro lado del candelero.
Ex.37:19 En un brazo, tres copas en forma de flor de almendro, una manzana y una flor, y en otro brazo tres copas en figura de flor de almendro, una manzana y una flor; así en los seis brazos que salían del candelero.
Ex.37:20 Y en la caña del candelero había cuatro copas en figura de flor de almendro, sus manzanas y sus flores,
Ex.37:21 y una manzana debajo de dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de otros dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos del mismo, conforme a los seis brazos que salían de él.
Ex.37:22 Sus manzanas y sus brazos eran de lo mismo; todo era una pieza labrada a martillo, de oro puro.
Ex.37:23 Hizo asimismo sus siete lamparillas, sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro.
Ex.37:24 De un talento de oro puro lo hizo, con todos sus utensilios.
Ex.37:25 Hizo también el altar del incienso, de madera de acacia; de un codo su longitud, y de otro codo su anchura; era cuadrado, y su altura de dos codos; y sus cuernos de la misma pieza.
Ex.37:26 Y lo cubrió de oro puro, su cubierta y sus paredes alrededor, y sus cuernos, y le hizo una cornisa de oro alrededor.
Ex.37:27 Le hizo también dos anillos de oro debajo de la cornisa en las dos esquinas a los dos lados, para meter por ellos las varas con que había de ser conducido.
Ex.37:28 E hizo las varas de madera de acacia, y las cubrió de oro.
Ex.37:29 Hizo asimismo el aceite santo de la unción, y el incienso puro, aromático, según el arte del perfumador.
Capítulo 38
Ex.38:1 Igualmente hizo de madera de acacia el altar del holocausto; su longitud de cinco codos, y su anchura de otros cinco codos, cuadrado, y de tres codos de altura.
Ex.38:2 E hizo sus cuernos a sus cuatro esquinas, los cuales eran de la misma pieza, y lo cubrió de bronce.
Ex.38:3 Hizo asimismo todos los utensilios del altar; calderos, tenazas, tazones, garfios y palas; todos sus utensilios los hizo de bronce.
Ex.38:4 E hizo para el altar un enrejado de bronce de obra de rejilla, que puso por debajo de su cerco hasta la mitad del altar.
Ex.38:5 También fundió cuatro anillos a los cuatro extremos del enrejado de bronce, para meter las varas.
Ex.38:6 E hizo las varas de madera de acacia, y las cubrió de bronce.
Ex.38:7 Y metió las varas por los anillos a los lados del altar, para llevarlo con ellas; hueco lo hizo, de tablas.
Ex.38:8 También hizo la fuente de bronce y su base de bronce, de los espejos de las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión.
El atrio del tabernáculo (Ex. 27.9-19)
Ex.38:9 Hizo asimismo el atrio; del lado sur, al mediodía, las cortinas del atrio eran de cien codos, de lino torcido.
Ex.38:10 Sus columnas eran veinte, con sus veinte basas de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
Ex.38:11 Y del lado norte cortinas de cien codos; sus columnas, veinte, con sus veinte basas de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
Ex.38:12 Del lado del occidente, cortinas de cincuenta codos; sus columnas diez, y sus diez basas; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
Ex.38:13 Del lado oriental, al este, cortinas de cincuenta codos;
Ex.38:14 a un lado cortinas de quince codos, sus tres columnas y sus tres basas;
Ex.38:15 al otro lado, de uno y otro lado de la puerta del atrio, cortinas de quince codos, con sus tres columnas y sus tres basas.
Ex.38:16 Todas las cortinas del atrio alrededor eran de lino torcido.
Ex.38:17 Las basas de las columnas eran de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata; asimismo las cubiertas de las cabezas de ellas, de plata; y todas las columnas del atrio tenían molduras de plata.
Ex.38:18 La cortina de la entrada del atrio era de obra de recamador, de azul, púrpura, carmesí y lino torcido; era de veinte codos de longitud, y su anchura, o sea su altura, era de cinco codos, lo mismo que las cortinas del atrio.
Ex.38:19 Sus columnas eran cuatro, con sus cuatro basas de bronce y sus capiteles de plata; y las cubiertas de los capiteles de ellas, y sus molduras, de plata.
Ex.38:20 Todas las estacas del tabernáculo y del atrio alrededor eran de bronce.
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Capítulo 23
Jesús acusa a escribas y fariseos - (Mr. 12. 38-40; Lc. 11. 37-54; 20. 45-47)
Mat.23:1 Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:
Mat.23:2 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.
Mat.23:3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.
Mat.23:4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.
Mat.23:5 Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;
Mat.23:6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas,
Mat.23:7 y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí.
Mat.23:8 Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.
Mat.23:9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.
Mat.23:10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
Mat.23:11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
Mat.23:12 Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
Mat.23:13 Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
Mat.23:14 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.
Mat.23:15 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.
Mat.23:16 ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.
Mat.23:17 ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?
Mat.23:18 También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor.
Mat.23:19 ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?
Mat.23:20 Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;
Mat.23:21 y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita;
Mat.23:22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.
Lecturas Matutinas de Spurgeon
FEBRERO 5.-
La Salvación vino del Padre
“El Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo”.- (1ra. Juan 4:14).-
Es agradable pensar que Jesús no vino al mundo sin el consentimiento, sin el permiso, sin la autoridad y sin la asistencia de su Padre. Fue enviado por el Padre para que fuese el Salvador de los hombres. Estamos propensos a olvidarnos que si bien hay distinciones en cuanto a las personas de la Trinidad, no las hay en cuanto al honor de las mismas. Por otra parte, atribuimos con mucha frecuencia el honor de nuestra salvación —o por lo menos la profundidad de su bondad— más a Cristo Jesús que al Padre. Este es un grave error. ¿No fue el Padre el que envió a Jesús? Si Jesús habló maravillosamente, ¿no fue el Padre quien derramó gracia en sus labios para que fuese ministro capaz del nuevo pacto? El que conoce al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como debe conocerlos, los ama a todos por igual; los ve a los tres en Belén, en Getsemaní y en el Calvario, igualmente interesados en la obra de la salvación. ¡Oh, cristiano!, ¿has puesto tu confianza en el Hombre Cristo Jesús? ¿Has puesto tu fe únicamente en El? ¿Estás unido a El? Entonces cree que estás también unido al Dios del cielo. Por el hecho de que para el Hombre Cristo Jesús eres un hermano y tienes con El íntima comunión, tú estás unido al Dios eterno, y el «Anciano de días» es tu Padre y tu amigo. ¿Consideraste alguna vez la profundidad del amor que había en el corazón de Jehová, cuando Dios Padre preparó a su Hijo para la gran empresa de misericordia? Si no lo has hecho, medita hoy en esa verdad. ¡El Padre lo envió! Reflexiona en esta declaración. Piensa cómo Jesús obró lo que el Padre deseaba. Mira el amor del gran YO SOY en los heridas del agonizante Salvador. Que cada pensamiento relacionado con Jesús sea conectado con el Eterno, el Dios bendito para siempre, pues «Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento».
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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