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“Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. (Mateo 4:4).-  (Deuteronomio 8:3).-

VERDADEROS BIENES

 Todo aquello con lo cual el mundo pretende alimentar el alma humana no es sino pan engañador. «Los alimentos terrenales» no van más allá de la existencia de aquí abajo. Para los más sabios y los más profundos pensadores de esta tierra, el destino del hombre permanece como un completo misterio.
 Lo que le hace falta al hombre, sea miserable u opulento, sea obrero. campesino, patrón o estadista, en todas las situaciones, en todas las naciones, es estar en relación con Dios, su Creador.
 Sólo lo puede lograr mediante una revelación. Esa revelación existe, ya que palabras han salido “de la boca de Dios”. Todo aquel que las recibe sabe lo que importa saber y se alimenta de lo que es verdaderamente la vida. No hay otra fuente de felicidad y de paz duraderas y nunca engañó a quien bebió de ella de esa fuente.
 La Palabra de Dios nos dice que somos pecadores, cosa difícil de aceptar para nuestro orgulloso corazón. Cuando nos hemos despojado de toda pretensión, el Dios tan santo y justo como poderoso nos ofrece su gracia. Recibirla mediante el Evangelio, que nos habla del Salvador dado al hombre incapaz de salvarse, es recibir una nueva vida. Entonces, como hijos de Dios, vivimos en la dependencia del Padre que conoce nuestras necesidades. El se encarga de ellas; me pide que deje todo en sus manos y que esté dispuesto a servirle aquí abajo. Entonces ya no hay mas por qué envidiar, odiar ni codiciar.
 Si todos los seres humanos llegásemos a este punto, la paz social y la paz entre las naciones estarían aseguradas. Pero el mundo se obstina en querer organizarse sin Dios. Pero aquellos que quieren los únicos bienes imperecederos, apartan la vista de tal mundo para venir a Jesús, del cual este mundo no quiere saber nada.

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Capítulo 4


La vida que agrada a Dios  


1ºTes.4:1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.  
1ºTes.4:2 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús;  
1ºTes.4:3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;  
1ºTes.4:4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;  
1ºTes.4:5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;  
1ºTes.4:6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.  
1ºTes.4:7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.  
1ºTes.4:8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.  
1ºTes.4:9 Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;  
1ºTes.4:10 y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más;  
1ºTes.4:11 y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado,  
1ºTes.4:12 a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.


La venida del Señor  


1ºTes.4:13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  
1ºTes.4:14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.  
1ºTes.4:15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.  
1ºTes.4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  
1ºTes.4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
1ºTes.4:18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.  

Capítulo 20


Predicción de la conquista de Egipto y de Etiopía por Asiria  


Is.20:1 En el año que vino el Tartán a Asdod, cuando lo envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó;  
Is.20:2 en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías hijo de Amoz, diciendo: Ve y quita el cilicio de tus lomos, y descalza las sandalias de tus pies. Y lo hizo así, andando desnudo y descalzo.  
Is.20:3 Y dijo Jehová: De la manera que anduvo mi siervo Isaías desnudo y descalzo tres años, por señal y pronóstico sobre Egipto y sobre Etiopía,  
Is.20:4 así llevará el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y los deportados de Etiopía, a jóvenes y a ancianos, desnudos y descalzos, y descubiertas las nalgas para vergüenza de Egipto.  
Is.20:5 Y se turbarán y avergonzarán de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria.  
Is.20:6 Y dirá en aquel día el morador de esta costa: Mirad qué tal fue nuestra esperanza, a donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria; ¿y cómo escaparemos nosotros?  


Capítulo 21


Profecía sobre el desierto del mar  


Is.21:1 Profecía sobre el desierto del mar. Como torbellino del Neguev, así viene del desierto, de la tierra horrenda.  
Is.21:2 Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor destruye. Sube, oh Elam; sitia, oh Media. Todo su gemido hice cesar.  
Is.21:3 Por tanto, mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de mí, como angustias de mujer de parto; me agobié oyendo, y al ver me he espantado.  
Is.21:4 Se pasmó mi corazón, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me volvió en espanto.  
Is.21:5 Ponen la mesa, extienden tapices; comen, beben. ¡Levantaos, oh príncipes, ungid el escudo!  
Is.21:6 Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que vea.  
Is.21:7 Y vio hombres montados, jinetes de dos en dos, montados sobre asnos, montados sobre camellos; y miró más atentamente,  
Is.21:8 y gritó como un león: Señor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de día, y las noches enteras sobre mi guarda;  
Is.21:9 y he aquí vienen hombres montados, jinetes de dos en dos. Después habló y dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra.  
Is.21:10 Oh pueblo mío, trillado y aventado, os he dicho lo que oí de Jehová de los ejércitos, Dios de Israel.  


Profecía sobre Duma  


Is.21:11 Profecía sobre Duma. Me dan voces de Seir: Guarda, ¿qué de la noche? Guarda, ¿qué de la noche?  
Is.21:12 El guarda respondió: La mañana viene, y después la noche; preguntad si queréis, preguntad; volved, venid.  


Profecía sobre Arabia  


Is.21:13 Profecía sobre Arabia. En el bosque pasaréis la noche en Arabia, oh caminantes de Dedán.  
Is.21:14 Salid a encontrar al sediento; llevadle agua, moradores de tierra de Tema, socorred con pan al que huye.  
Is.21:15 Porque ante la espada huye, ante la espada desnuda, ante el arco entesado, ante el peso de la batalla.  
Is.21:16 Porque así me ha dicho Jehová: De aquí a un año, semejante a años de jornalero, toda la gloria de Cedar será deshecha;  
Is.21:17 y los sobrevivientes del número de los valientes flecheros, hijos de Cedar, serán reducidos; porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho.  


Capítulo 22


Profecía sobre el valle de la visión  


Is.22:1 Profecía sobre el valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que con todos los tuyos has subido sobre los terrados?  
Is.22:2 Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra.  
Is.22:3 Todos tus príncipes juntos huyeron del arco, fueron atados; todos los que en ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque habían huido lejos.  
Is.22:4 Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo.  
Is.22:5 Porque día es de alboroto, de angustia y de confusión, de parte del Señor, Jehová de los ejércitos, en el valle de la visión, para derribar el muro, y clamar al monte.  
Is.22:6 Y Elam tomó aljaba, con carros y con jinetes, y Kir sacó el escudo.  
Is.22:7 Tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de a caballo acamparon a la puerta.  
Is.22:8 Y desnudó la cubierta de Judá; y miraste en aquel día hacia la casa de armas del bosque.  
Is.22:9 Visteis las brechas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y recogisteis las aguas del estanque de abajo.
Is.22:10 Y contasteis las casas de Jerusalén, y derribasteis casas para fortificar el muro.  
Is.22:11 Hicisteis foso entre los dos muros para las aguas del estanque viejo; y no tuvisteis respeto al que lo hizo, ni mirasteis de lejos al que lo labró.  
Is.22:12 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio;  
Is.22:13 y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
Is.22:14 Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.  


Sebna será sustituido por Eliaquim  


Is.22:15 Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile:  
Is.22:16 ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?  
Is.22:17 He aquí que Jehová te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro.  
Is.22:18 Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor.  
Is.22:19 Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré.  
Is.22:20 En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías,  
Is.22:21 y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá.  
Is.22:22 Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
Is.22:23 Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre.  
Is.22:24 Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde las tazas hasta toda clase de jarros.  
Is.22:25 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será quitado; será quebrado y caerá, y la carga que sobre él se puso se echará a perder; porque Jehová habló.

Capítulo 115


Dios y los ídolos


Sal.115:1 No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros,
Sino a tu nombre da gloria,
Por tu misericordia, por tu verdad.
Sal.115:2 ¿Por qué han de decir las gentes:
¿Dónde está ahora su Dios?
Sal.115:3 Nuestro Dios está en los cielos;
Todo lo que quiso ha hecho.
Sal.115:4 Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombres.
Sal.115:5 Tienen boca, mas no hablan;
Tienen ojos, mas no ven;
Sal.115:6 Orejas tienen, mas no oyen;
Tienen narices, mas no huelen;
Sal.115:7 Manos tienen, mas no palpan;
Tienen pies, mas no andan;
No hablan con su garganta.
Sal.115:8 Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y cualquiera que confía en ellos.
Sal.115:9 Oh Israel, confía en Jehová;
El es tu ayuda y tu escudo.
Sal.115:10 Casa de Aarón, confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda y vuestro escudo.
Sal.115:11 Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda y vuestro escudo.
Sal.115:12 Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá;
Bendecirá a la casa de Israel;
Bendecirá a la casa de Aarón.
Sal.115:13 Bendecirá a los que temen a Jehová,
A pequeños y a grandes.
Sal.115:14 Aumentará Jehová bendición sobre vosotros;
Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
Sal.115:15 Benditos vosotros de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
Sal.115:16 Los cielos son los cielos de Jehová;
Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.
Sal.115:17 No alabarán los muertos a JAH,
Ni cuantos descienden al silencio;
Sal.115:18 Pero nosotros bendeciremos a JAH
Desde ahora y para siempre.
Aleluya.

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