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"Si fueres flojo en el día de trabajo,  Tu fuerza será reducida. (O tu fuerza es poca) Proverbios 24:10.-    
“¿Por qué habrás de destruirte?”
“¿Por qué habrás de morir antes de tiempo?” 
(Eclesiastés 7:16 y 17).-

SALVADO DEL ABISMO DE LA DESESPERACIÓN

 Disgustado con la vida que llevaba, un joven artista estaba muy decidido a ponerle fin. Pensaba dejar su habitación del hotel en cuanto los empleados hubieran terminado su trabajo y se hubieran retirado a sus cuartos. Una puerta de servicio se abría sobre una terraza. Le bastaría pasar por encima de la valla y dejarse caer al Tíber (Río de Italia). Nerviosamente, el joven ponía un poco de orden en sus papeles, cuando descubrió en el fondo de su baúl un Nuevo Testamento que su tía le había regalado. El libro dormía allí desde hacía ocho años.
 El joven tomó el libro, lo abrió a la ventura y leyó: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él” (Hebreos 12:5). ¿Quién le hablaba así?, Dios. En lugar de hacer caer sobre él todo el peso de su ira y agobiarlo con reproches. El le decía “Hijo mío”. ¿Era posible que Dios le hablara con amor? El joven no lo conocía. Le decía todavía: “No desmayes”. Era cierto, él había perdido el ánimo. Pero si Dios hablaba así, él debía detenerse para escuchar su voz. Era necesario que Dios le hablase aún. El escucharía y obedecería. Si fuese necesario, lo dejaría todo y se pondría al servicio de su Señor.
 Así lo hizo. Renunció a su siniestro proyecto. Abandonó incluso sus pinceles y su único anhelo fue el de traer almas al Señor Jesús.
 Ahora usted que lee estas lineas, ¿como cree que Dios le hablará??, ¿no ha escuchado su voz aún?, todo se sustenta con la palabra de Su poder, ¿cree que usted subsiste por una naturaleza sin un creador y sustentador?, Quizá entrena en los gimnasios, y posee un cuerpo atlético, pero ¿que puede hacer ello en la angustia, en el luto o el infortunio?. El ejercicio corporal es provechoso si, pero para poco tiempo, pero el ocuparse de ejercitar la fe con oración, con lectura bíblica y alabanzas a Dios es Vida y Paz... Espero que haya oído hoy esa voz de Dios, para ser librado del día malo en que las mentes permeables a la maldad, son reducidas a mortal angustia... (Jueces 16:16).-

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Capítulo 10


El ángel con el librito  


Apoc.10:1 Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.  
Apoc.10:2 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;  
Apoc.10:3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.  
Apoc.10:4 Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.  
Apoc.10:5 Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,  
Apoc.10:6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,  
Apoc.10:7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.
Apoc.10:8 La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.  
Apoc.10:9 Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.  
Apoc.10:10 Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.
Apoc.10:11 Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.


Capítulo 13


Reformas de Nehemías  


Neh.13:1 Aquel día se leyó en el libro de Moisés, oyéndolo el pueblo, y fue hallado escrito en él que los amonitas y moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios,  
Neh.13:2 por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que dieron dinero a Balaam para que los maldijera; mas nuestro Dios volvió la maldición en bendición.
Neh.13:3 Cuando oyeron, pues, la ley, separaron de Israel a todos los mezclados con extranjeros.  
Neh.13:4 Y antes de esto el sacerdote Eliasib, siendo jefe de la cámara de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías,  
Neh.13:5 y le había hecho una gran cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes.  
Neh.13:6 Mas a todo esto, yo no estaba en Jerusalén, porque en el año treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia fui al rey; y al cabo de algunos días pedí permiso al rey  
Neh.13:7 para volver a Jerusalén; y entonces supe del mal que había hecho Eliasib por consideración a Tobías, haciendo para él una cámara en los atrios de la casa de Dios.  
Neh.13:8 Y me dolió en gran manera; y arrojé todos los muebles de la casa de Tobías fuera de la cámara,  
Neh.13:9 y dije que limpiasen las cámaras, e hice volver allí los utensilios de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso.  
Neh.13:10 Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad.  
Neh.13:11 Entonces reprendí a los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y los reuní y los puse en sus puestos.  
Neh.13:12 Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes.
Neh.13:13 Y puse por mayordomos de ellos al sacerdote Selemías y al escriba Sadoc, y de los levitas a Pedaías; y al servicio de ellos a Hanán hijo de Zacur, hijo de Matanías; porque eran tenidos por fieles, y ellos tenían que repartir a sus hermanos.  
Neh.13:14 Acuérdate de mí, oh Dios, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio.  
Neh.13:15 En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones.  
Neh.13:16 También había en la ciudad tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de Judá en Jerusalén.
Neh.13:17 Y reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo?  
Neh.13:18 ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el día de reposo?  
Neh.13:19 Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran carga.  
Neh.13:20 Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía.  
Neh.13:21 Y les amonesté y les dije: ¿Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en día de reposo.  
Neh.13:22 Y dije a los levitas que se purificasen y viniesen a guardar las puertas, para santificar el día del reposo. También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la grandeza de tu misericordia.  
Neh.13:23 Vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas;  
Neh.13:24 y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo.  
Neh.13:25 Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos, y les hice jurar, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos.
Neh.13:26 ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas naciones no hubo rey como él, que era amado de su Dios, y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras.
Neh.13:27 ¿Y obedeceremos a vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras?  
Neh.13:28 Y uno de los hijos de Joiada hijo del sumo sacerdote Eliasib era yerno de Sanbalat horonita; por tanto, lo ahuyenté de mí.  
Neh.13:29 Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los levitas.  
Neh.13:30 Los limpié, pues, de todo extranjero, y puse a los sacerdotes y levitas por sus grupos, a cada uno en su servicio;  
Neh.13:31 y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.


Sal.104:24 ¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!
Hiciste todas ellas con sabiduría;
La tierra está llena de tus beneficios.
Sal.104:25 He allí el grande y anchuroso mar,
En donde se mueven seres innumerables,
Seres pequeños y grandes.
Sal.104:26 Allí andan las naves;
Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él.
Sal.104:27 Todos ellos esperan en ti,
Para que les des su comida a su tiempo.
Sal.104:28 Les das, recogen;
Abres tu mano, se sacian de bien.
Sal.104:29 Escondes tu rostro, se turban;
Les quitas el hálito, dejan de ser,
Y vuelven al polvo.
Sal.104:30 Envías tu Espíritu, son creados,
Y renuevas la faz de la tierra.
Sal.104:31 Sea la gloria de Jehová para siempre;
Alégrese Jehová en sus obras.
Sal.104:32 El mira a la tierra, y ella tiembla;
Toca los montes, y humean.
Sal.104:33 A Jehová cantaré en mi vida;
A mi Dios cantaré salmos mientras viva.
Sal.104:34 Dulce será mi meditación en él;
Yo me regocijaré en Jehová.
Sal.104:35 Sean consumidos de la tierra los pecadores,
Y los impíos dejen de ser.
Bendice, alma mía, a Jehová.

Aleluya.

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