“Aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”. (Lucas 13:4-5).-
SI NO OS ARREPENTÍS
En tiempos de Jesús, ser galileo, era ser considerado por la metrópolis de Jerusalén como un ser humano de inferior categoría.- El Señor Jesús llevó el estigma de ser llamado nazareno y galileo, pero hoy nosotros el pueblo cristiano nos regocijamos que nuestro Rey sea Jesús de Nazaret, (de donde no podía venir nada bueno, según las palabras de un verdadero israelita Juan 1:46), "el pueblo asentado en tinieblas... Galilea de los gentiles...".- La puerta del Siloé con su torre, restaurada por el Gobernador de Mizpa es mencionada Nehemías 3:15.- A Jesús se le informa que Pilatos había realizado un sacrilegio mezclando la sangre de ellos y Jesús comenta otro caso cuando aquella torre cayo aplastando a los revolucionarios patriotas galileos.- Estos informantes foráneos estaban tentando a Jesús, porque El también era galileo...
Ellos presentirían con anticipación al observar las facciones escrutando Su rostro y descubrir en el, la reacción que produciría el nombre de "los galileos". El castigo a los galileos había sido tan atroz que la sangre humana había sido mezclada con la de los sacrificios.
Jesús no defendió a las victimas ni pronunció palabra contra Pilato. Sino que dirigió, por así decirlo, un haz de luz sobre aquellos acusadores. El gratuito informe había sido como una indirecta pregunta, mientras continuaban mirando a Jesús con expresión de lo que diría: ¿Qué dices tú?: “Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos?. Así queda demostrado que los de Jerusalén o de cualquier otra metrópolis no valen mas que nadie, sino que si no hay arrepentimiento todos perecerán, porque la condición del perdón es el arrepentimiento...
Con el progreso de la técnica hoy en día aumentan también los accidentes. Cuántas personas fallecen en accidentes de autos, de trenes, de aviones o a causa de explosiones, derrumbes de puentes. etc. incluso enfermedades. Otrora, cuando se creía más en el gobierno de Dios sobre los acontecimientos mundiales, la gente culpaba de ciertos pecados a los muertos en circunstancias violentas o sufrientes. Pero el Señor Jesús se oponía terminantemente a semejante opinión ya que ocupaban un estrado de jueces, donde no les correspondía. Jesús sabía que todos los hombres son culpables ante Dios y que, por esa razón, todos deben morir, lo que significa perdición eterna si no confiesan sinceramente sus pecados y piden el perdón de ellos.
Hoy en día, miles de personas pueden fallecer en forma trágica sin que nadie piense en imputarles pecados. La gente es manifiestamente indiferente a las cosas divinas y a las cuestiones eternales.- Nacimos como hijos de ira y raza caída, hagamos lo que hagamos, "sin arrepentimiento no hay perdón de pecados..."
¿Pertenece usted lector a esa categoría de personas que cree que unos son mas culpables que otros o que hay inferiores? ¡Entonces, déjeme sacudirle un poco!.- O ¿dice en su corazón: “No hay Dios”? Ay!!... ¡No podría haber más grande falta de cordura!. Día tras día puede ver la sabiduría de Dios tanto en los poderosos cuerpos celestes como en los pequeños átomos que El creó. Diariamente El toma nota de todo lo que cada cual hace. Y el día viene —puede estar seguro de ello— en el cual El nos pedirá que se le rinda cuentas.
¿Qué dará usted como excusas cuando vuelva a encontrarse con cada uno de sus pecados, (que no han sido remitidos) incluso con aquel pecado que le parece el más pequeño? Le ruego que permita la obra del arrepentimiento por el Espíritu Santo en su corazón y deje anotar su nombre en el libro de la Vida antes que sea demasiado tarde.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 11
Los dos testigos
Apoc.11:1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.
Apoc.11:2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.
Apoc.11:3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.
Apoc.11:4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.
Apoc.11:5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.
Apoc.11:6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.
Apoc.11:7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.
Apoc.11:8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.
Apoc.11:9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.
Apoc.11:10 Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.
Apoc.11:11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.
Apoc.11:12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.
Apoc.11:13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.
Apoc.11:14 El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto.
La séptima trompeta
Apoc.11:15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.
Apoc.11:16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,
Apoc.11:17 diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.
Apoc.11:18 Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.
Apoc.11:19 Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.
ESTER
Capítulo 1
La reina Vasti desafía a Asuero
Est.1:1 Aconteció en los días de Asuero, el Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias,
Est.1:2 que en aquellos días, cuando fue afirmado el rey Asuero sobre el trono de su reino, el cual estaba en Susa capital del reino,
Est.1:3 en el tercer año de su reinado hizo banquete a todos sus príncipes y cortesanos, teniendo delante de él a los más poderosos de Persia y de Media, gobernadores y príncipes de provincias,
Est.1:4 para mostrar él las riquezas de la gloria de su reino, el brillo y la magnificencia de su poder, por muchos días, ciento ochenta días.
Est.1:5 Y cumplidos estos días, hizo el rey otro banquete por siete días en el patio del huerto del palacio real a todo el pueblo que había en Susa capital del reino, desde el mayor hasta el menor.
Est.1:6 El pabellón era de blanco, verde y azul, tendido sobre cuerdas de lino y púrpura en anillos de plata y columnas de mármol; los reclinatorios de oro y de plata, sobre losado de pórfido y de mármol, y de alabastro y de jacinto.
Est.1:7 Y daban a beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y mucho vino real, de acuerdo con la generosidad del rey.
Est.1:8 Y la bebida era según esta ley: Que nadie fuese obligado a beber; porque así lo había mandado el rey a todos los mayordomos de su casa, que se hiciese según la voluntad de cada uno.
Est.1:9 Asimismo la reina Vasti hizo banquete para las mujeres, en la casa real del rey Asuero.
Est.1:10 El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero,
Est.1:11 que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa.
Est.1:12 Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.
Est.1:13 Preguntó entonces el rey a los sabios que conocían los tiempos (porque así acostumbraba el rey con todos los que sabían la ley y el derecho;
Est.1:14 y estaban junto a él Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, siete príncipes de Persia y de Media que veían la cara del rey, y se sentaban los primeros del reino);
Est.1:15 les preguntó qué se había de hacer con la reina Vasti según la ley, por cuanto no había cumplido la orden del rey Asuero enviada por medio de los eunucos.
Est.1:16 Y dijo Memucán delante del rey y de los príncipes: No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasti, sino contra todos los príncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero.
Est.1:17 Porque este hecho de la reina llegará a oídos de todas las mujeres, y ellas tendrán en poca estima a sus maridos, diciendo: El rey Asuero mandó traer delante de sí a la reina Vasti, y ella no vino.
Est.1:18 Y entonces dirán esto las señoras de Persia y de Media que oigan el hecho de la reina, a todos los príncipes del rey; y habrá mucho menosprecio y enojo.
Est.1:19 Si parece bien al rey, salga un decreto real de vuestra majestad y se escriba entre las leyes de Persia y de Media, para que no sea quebrantado: Que Vasti no venga más delante del rey Asuero; y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella.
Est.1:20 Y el decreto que dicte el rey será oído en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor.
Est.1:21 Agradó esta palabra a los ojos del rey y de los príncipes, e hizo el rey conforme al dicho de Memucán;
Est.1:22 pues envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lenguaje, diciendo que todo hombre afirmase su autoridad en su casa; y que se publicase esto en la lengua de su pueblo.
Capítulo 105
Maravillas de Jehová a favor de Israel (1 Cr. 16. 7-22)
Sal.105:1 Alabad a Jehová, invocad su nombre;
Dad a conocer sus obras en los pueblos.
Sal.105:2 Cantadle, cantadle salmos;
Hablad de todas sus maravillas.
Sal.105:3 Gloriaos en su santo nombre;
Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
Sal.105:4 Buscad a Jehová y su poder;
Buscad siempre su rostro.
Sal.105:5 Acordaos de las maravillas que él ha hecho,
De sus prodigios y de los juicios de su boca,
Sal.105:6 Oh vosotros, descendencia de Abraham su siervo,
Hijos de Jacob, sus escogidos.
Sal.105:7 El es Jehová nuestro Dios;
En toda la tierra están sus juicios.
Sal.105:8 Se acordó para siempre de su pacto;
De la palabra que mandó para mil generaciones,
Sal.105:9 La cual concertó con Abraham,
Y de su juramento a Isaac.
Sal.105:10 La estableció a Jacob por decreto,
A Israel por pacto sempiterno,
Sal.105:11 Diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán
Como porción de vuestra heredad.
Sal.105:12 Cuando ellos eran pocos en número,
Y forasteros en ella,
Sal.105:13 Y andaban de nación en nación,
De un reino a otro pueblo,
Sal.105:14 No consintió que nadie los agraviase,
Y por causa de ellos castigó a los reyes.
Sal.105:15 No toquéis, dijo, a mis ungidos,
Ni hagáis mal a mis profetas.
Sal.105:16 Trajo hambre sobre la tierra,
Y quebrantó todo sustento de pan.
Sal.105:17 Envió un varón delante de ellos;
A José, que fue vendido por siervo.
Sal.105:18 Afligieron sus pies con grillos;
En cárcel fue puesta su persona.
Sal.105:19 Hasta la hora que se cumplió su palabra,
El dicho de Jehová le probó.
Sal.105:20 Envió el rey, y le soltó;
El señor de los pueblos, y le dejó ir libre.
Sal.105:21 Lo puso por señor de su casa,
Y por gobernador de todas sus posesiones,
Sal.105:22 Para que reprimiera a sus grandes como él quisiese,
Y a sus ancianos enseñara sabiduría.
Sal.105:23 Después entró Israel en Egipto,
Y Jacob moró en la tierra de Cam.
Sal.105:24 Y multiplicó su pueblo en gran manera,
Y lo hizo más fuerte que sus enemigos.
Sal.105:25 Cambió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo,
Para que contra sus siervos pensasen mal.

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