“El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mi me desecha; y el que me desecha a mi, desecha al que me envió”. (Lucas 10:16).-
“El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”. (Juan 12:48).-
OPONERSE A DIOS.-
Uno de nuestros hermanos relató la visita que hizo a una enferma creyente de esta manera: «Una mujer que había salido recientemente del hospital, donde había tenido que ser operada me había invitado a que fuera a verla. Me habló de los días pasados en el hospital y luego me pidió que le leyera una porción de la Escritura. Mientras yo estaba leyendo, llegó el hijo de la enferma. Lo saludé y me disponía a continuar con la lectura cuando el joven me detuvo, diciéndome que no quería que yo siguiera, pues cada cual es libre de pensar lo que desee. La madre, entristecida, insistió para que yo volviera a nuestra lectura y declaró que, si su hijo no necesitaba alimento espiritual, ella en cambio sentía una gran necesidad. Agregó aun que, mientras estaba en el hospital había experimentado los fieles cuidados y el socorro de Dios. Entonces el hijo se volvió hacia su madre y alzando la voz, le dijo con tono irritado: «Pues yo no quiero. Vengo a verte y me encuentro con un charlatán. No lo necesito, no quiero saber nada de esto».
No me quedó otra solución que la de cerrar mi Biblia. Pero, atendiendo al pedido de la madre oré, aunque con dificultad por sentirme tan oprimido. Mientras lo bacía, el joven iba de un lado a otro de la habitación, impaciente y furioso. Una vez terminada la oración, salí después de haber saludado a la madre, la cual, con su manera de apretarme la mano, supo expresarme su profunda tristeza».
El comportamiento de este joven, incrédulo ante su madre, da pena; ante un forastero que testimonia su fe, esa actitud es irrespetuosa; ante Dios que habla en su Palabra, es de suma gravedad.
Dios no habla en vano. El que no quiere “su consejo” y menosprecia las advertencias. “comerá del fruto de su camino”, lejos del Dios a quien no quiso escuchar, en la eterna desdicha.
«Cada cual es libre de pensar lo que desee» decía el joven. Esto no es cierto.
Una voz, venida del cielo, se hace oír; es la voz de Dios y todo el que la oye debe escucharla. Es la voz de la verdad que resuena en un mundo de mentiras, la luz que resplandece en las tinieblas. No recibir el testimonio que Dios da acerca de su Hijo, es hacerle mentiroso (1 Juan 5:10). Si a alguno de los lectores le parecen cansadoras las advertencias que se hacen por este medio o también aburridas las visitas que pudiera recibir de los que se preocupan por las almas, que sepa que llegará el día en que esas voces callarán para siempre, pero entonces “un poder engañoso” será enviado a todos los que hayan rehusado el Evangelio de la gracia y no quisieron creer a la verdad para ser salvos (2 Tesalonicenses 1:11).
Los llamamientos de la gracia divina se hacen oír aún hoy. No los menosprecie. Pronto los que no quisieron prestarles oído deberán escuchar la sentencia del juicio.
“Por cuanto aborrecieron la sabiduría y no escogieron el temor del Señor, ni quisieron mi consejo... comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos”. (Proverbios 1:29-31).
“Prepárate para venir al encuentro de tu Dios” (Amós 4:12).-
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 6
Ef.6:1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.
Ef.6:2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;
Ef.6:3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.
Ef.6:4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
Ef.6:5 Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo;
Ef.6:6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios;
Ef.6:7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres,
Ef.6:8 sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.
Ef.6:9 Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.
La armadura de Dios
Ef.6:10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Ef.6:11 Vestios de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Ef.6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Ef.6:13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
Ef.6:14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,
Ef.6:15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
Ef.6:16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
Ef.6:17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
Ef.6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;
Ef.6:19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,
Ef.6:20 por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.
Salutaciones finales
Ef.6:21 Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor,
Ef.6:22 el cual envié a vosotros para esto mismo, para que sepáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones.
Ef.6:23 Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo.
Ef.6:24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén.
Capítulo 17
Parábola de las águilas y la vid
Ez.17:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
Ez.17:2 Hijo de hombre, propón una figura, y compón una parábola a la casa de Israel.
Ez.17:3 Y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: Una gran águila, de grandes alas y de largos miembros, llena de plumas de diversos colores, vino al Líbano, y tomó el cogollo del cedro.
Ez.17:4 Arrancó el principal de sus renuevos y lo llevó a tierra de mercaderes, y lo puso en una ciudad de comerciantes.
Ez.17:5 Tomó también de la simiente de la tierra, y la puso en un campo bueno para sembrar, la plantó junto a aguas abundantes, la puso como un sauce.
Ez.17:6 Y brotó, y se hizo una vid de mucho ramaje, de poca altura, y sus ramas miraban al águila, y sus raíces estaban debajo de ella; así que se hizo una vid, y arrojó sarmientos y echó mugrones.
Ez.17:7 Había también otra gran águila, de grandes alas y de muchas plumas; y he aquí que esta vid juntó cerca de ella sus raíces, y extendió hacia ella sus ramas, para ser regada por ella por los surcos de su plantío.
Ez.17:8 En un buen campo, junto a muchas aguas, fue plantada, para que hiciese ramas y diese fruto, y para que fuese vid robusta.
Ez.17:9 Diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Será prosperada? ¿No arrancará sus raíces, y destruirá su fruto, y se secará? Todas sus hojas lozanas se secarán; y eso sin gran poder ni mucha gente para arrancarla de sus raíces.
Ez.17:10 Y he aquí está plantada; ¿será prosperada? ¿No se secará del todo cuando el viento solano la toque? En los surcos de su verdor se secará.
Ez.17:11 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
Ez.17:12 Di ahora a la casa rebelde: ¿No habéis entendido qué significan estas cosas? Diles: He aquí que el rey de Babilonia vino a Jerusalén, y tomó a tu rey y a sus príncipes, y los llevó consigo a Babilonia.
Ez.17:13 Tomó también a uno de la descendencia real e hizo pacto con él, y le hizo prestar juramento; y se llevó consigo a los poderosos de la tierra,
Ez.17:14 para que el reino fuese abatido y no se levantase, a fin de que guardando el pacto, permaneciese en pie.
Ez.17:15 Pero se rebeló contra él, enviando embajadores a Egipto para que le diese caballos y mucha gente. ¿Será prosperado, escapará el que estas cosas hizo? El que rompió el pacto, ¿podrá escapar?
Ez.17:16 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que morirá en medio de Babilonia, en el lugar donde habita el rey que le hizo reinar, cuyo juramento menospreció, y cuyo pacto hecho con él rompió.
Ez.17:17 Y ni con gran ejército ni con mucha compañía hará Faraón nada por él en la batalla, cuando se levanten vallados y se edifiquen torres para cortar muchas vidas.
Ez.17:18 Por cuanto menospreció el juramento y quebrantó el pacto, cuando he aquí que había dado su mano, y ha hecho todas estas cosas, no escapará.
Ez.17:19 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Vivo yo, que el juramento mío que menospreció, y mi pacto que ha quebrantado, lo traeré sobre su misma cabeza.
Ez.17:20 Extenderé sobre él mi red, y será preso en mi lazo, y lo haré venir a Babilonia, y allí entraré en juicio con él por su prevaricación con que contra mí se ha rebelado.
Ez.17:21 Y todos sus fugitivos, con todas sus tropas, caerán a espada, y los que queden serán esparcidos a todos los vientos; y sabréis que yo Jehová he hablado.
Ez.17:22 Así ha dicho Jehová el Señor: Tomaré yo del cogollo de aquel alto cedro, y lo plantaré; del principal de sus renuevos cortaré un tallo, y lo plantaré sobre el monte alto y sublime.
Ez.17:23 En el monte alto de Israel lo plantaré, y alzará ramas, y dará fruto, y se hará magnífico cedro; y habitarán debajo de él todas las aves de toda especie; a la sombra de sus ramas habitarán.
Ez.17:24 Y sabrán todos los árboles del campo que yo Jehová abatí el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco. Yo Jehová lo he dicho, y lo haré.
Capítulo 46
Is.46:1 Se postró Bel, se abatió Nebo; sus imágenes fueron puestas sobre bestias, sobre animales de carga; esas cosas que vosotros solíais llevar son alzadas cual carga, sobre las bestias cansadas.
Is.46:2 Fueron humillados, fueron abatidos juntamente; no pudieron escaparse de la carga, sino que tuvieron ellos mismos que ir en cautiverio.
Is.46:3 Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz.
Is.46:4 Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.
Is.46:5 ¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes?
Is.46:6 Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; se postran y adoran.
Is.46:7 Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar; allí se está, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni libra de la tribulación.
Is.46:8 Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores.
Is.46:9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,
Is.46:10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;
Is.46:11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.
Is.46:12 Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia:
Is.46:13 Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.

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