“Este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”. (Isaías 29:13).-
“(Dijo Jesús): Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres... invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas”. (Marcos 7:8 y 13).-
Leer la Biblia en ISAÍAS Capitulo 29 versículos 1 al 24.-
Después de la invasión mencionada en el capítulo 28. Jerusalén aún no está libre (véase cap. 40:2). Va a soportar un nuevo asalto de parte de una formidable coalición de pueblos. Pero esta vez todos esos enemigos se desvanecerán como un sueño porque acometieron contra “Ariel” (el león de David), la ciudad del verdadero David. Al mismo tiempo que la liberación. Dios va a cumplir otra obra maravillosa. Y ésta en la conciencia misma de su pueblo: los oídos sordos y los ojos enceguecidos serán abiertos. Le será devuelta la inteligencia y las palabras del libro precedentemente sellado serán comprendidas y recibidas. Con este motivo acordémonos que la Biblia es un libro cerrado para la inteligencia natural. Hace falta el Espíritu Santo para entenderla.
El versículo 13 será citado por el Señor en Mateo 15:5-8 a los escribas y a los fariseos, porque describe el estado de ellos. Honrar al Señor con los labios en tanto que el corazón permanece muy alejado de El, por desdicha queridos amigos ¿no nos ocurre nunca esto?. Tal hipocresía puede engañar a los demás al hacernos pasar por más piadosos de lo que somos, pero no se puede embaucar a Aquel que lee en nuestros corazones.
Hoy hay muchas congregaciones que se han alejado de lo que dicen las Escrituras... El Espíritu Santo puede obrar de multiformes maneras, pero si una vez fue bendecida una reunión porque, por ejemplo; un niño cantó, no significa que siempre deba cantar un niño... o porque sean de bendición unos coritos, ya no se use un Himnario, así es como muchos han cambiado la forma de orar, la forma de predicar, las formas de alabar a Dios de adoración etc. siguiendo testimonios o experiencias vividas. Siempre se debe volver a lo que dicen las Sagradas Escrituras, sino, se termina apostatando de la Verdad. Muchos con el pretexto de que: "...donde esta el Espíritu de Dios hay libertad", terminan haciendo cualquier cosa que muchas veces se publican y sinceramente nos causa mas que lástima; nos causa dolor, dado que por esas extravagancias el Evangelio es vituperado.-
Les pasó a los judíos en la diaspora, se escribió el Talmud babilónico a los fines de conservar la tradición oral, sin embargo terminaron llenádolo de anegdotas y otras cosas que no se condicen con la Tora, (el pentateuco) y nosotros como cristianos, si la leemos, vemos que no tienen asidero para lograr una inspiración bíblica, porque invalidaron el mandamiento y ya en los tiempos de Jesús en la tierra era bastante diferente a lo enseñado por los hijos de Aarón.-
Hemos de volver al mandamiento de Dios expresado claramente en las Sagradas Escrituras pidiendo al Espiritu Santo que nos guíe para que las Iglesias Evangelicas Pentecostales puedan tener una mejor disposición a la uniformidad y que si algún creyente viajase a otro lugar y necesitase congregarse, se sienta que esta entre hermanos que adoran a Dios en espíritu y en verdad, y no que se encuentre con desmanes de una adoración externa que suele estar muy lejos del verdadero recogimiento, del verdadero arrepentimiento de una vida consagrada, quedandoles solo una emoción que puede lograrse en un estadio alentando a algún equipo... Esto que expreso lo considero como una parte importante de la doctrina Nuevotestamentaria... Dios bendiga ricamente nuestros entendimientos.-
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 4
La unidad del Espíritu
Ef.4:1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,
Ef.4:2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,
Ef.4:3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
Ef.4:4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;
Ef.4:5 un Señor, una fe, un bautismo,
Ef.4:6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
Ef.4:7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
Ef.4:8 Por lo cual dice:
Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,
Y dio dones a los hombres.
Ef.4:9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?
Ef.4:10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
Ef.4:11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
Ef.4:12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
Ef.4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
Ef.4:14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
Ef.4:15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
Ef.4:16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
Capítulo 10
La gloria de Dios abandona el templo
Ez.10:1 Miré, y he aquí en la expansión que había sobre la cabeza de los querubines como una piedra de zafiro, que parecía como semejanza de un trono que se mostró sobre ellos.
Ez.10:2 Y habló al varón vestido de lino, y le dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, y llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines, y espárcelos sobre la ciudad. Y entró a vista mía.
Ez.10:3 Y los querubines estaban a la mano derecha de la casa cuando este varón entró; y la nube llenaba el atrio de adentro.
Ez.10:4 Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del querubín al umbral de la puerta; y la casa fue llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Jehová.
Ez.10:5 Y el estruendo de las alas de los querubines se oía hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla.
Ez.10:6 Aconteció, pues, que al mandar al varón vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, él entró y se paró entre las ruedas.
Ez.10:7 Y un querubín extendió su mano de en medio de los querubines al fuego que estaba entre ellos, y tomó de él y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cual lo tomó y salió.
Ez.10:8 Y apareció en los querubines la figura de una mano de hombre debajo de sus alas.
Ez.10:9 Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de crisólito.
Ez.10:10 En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma forma, como si estuviera una en medio de otra.
Ez.10:11 Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvían cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera, en pos de ella iban; ni se volvían cuando andaban.
Ez.10:12 Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor en sus cuatro ruedas.
Ez.10:13 A las ruedas, oyéndolo yo, se les gritaba: ¡Rueda!
Ez.10:14 Y cada uno tenía cuatro caras. La primera era rostro de querubín; la segunda, de hombre; la tercera, cara de león; la cuarta, cara de águila.
Ez.10:15 Y se levantaron los querubines; este es el ser viviente que vi en el río Quebar.
Ez.10:16 Y cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para levantarse de la tierra, las ruedas tampoco se apartaban de ellos.
Ez.10:17 Cuando se paraban ellos, se paraban ellas, y cuando ellos se alzaban, se alzaban con ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en ellas.
Ez.10:18 Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del umbral de la casa, y se puso sobre los querubines.
Ez.10:19 Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando ellos salieron, también las ruedas se alzaron al lado de ellos; y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima sobre ellos.
Ez.10:20 Estos eran los mismos seres vivientes que vi debajo del Dios de Israel junto al río Quebar; y conocí que eran querubines.
Ez.10:21 Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y figuras de manos de hombre debajo de sus alas.
Ez.10:22 Y la semejanza de sus rostros era la de los rostros que vi junto al río Quebar, su misma apariencia y su ser; cada uno caminaba derecho hacia adelante.
Capítulo 11
Reprensión de los príncipes malvados
Ez.11:1 El Espíritu me elevó, y me llevó por la puerta oriental de la casa de Jehová, la cual mira hacia el oriente; y he aquí a la entrada de la puerta veinticinco hombres, entre los cuales vi a Jaazanías hijo de Azur y a Pelatías hijo de Benaía, principales del pueblo.
Ez.11:2 Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo;
Ez.11:3 los cuales dicen: No será tan pronto; edifiquemos casas; esta será la olla, y nosotros la carne.
Ez.11:4 Por tanto profetiza contra ellos; profetiza, hijo de hombre.
Ez.11:5 Y vino sobre mí el Espíritu de Jehová, y me dijo: Di: Así ha dicho Jehová: Así habéis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro espíritu, yo las he entendido.
Ez.11:6 Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y habéis llenado de muertos sus calles.
Ez.11:7 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella, ellos son la carne, y ella es la olla; mas yo os sacaré a vosotros de en medio de ella.
Ez.11:8 Espada habéis temido, y espada traeré sobre vosotros, dice Jehová el Señor.
Ez.11:9 Y os sacaré de en medio de ella, y os entregaré en manos de extraños, y haré juicios entre vosotros.
Ez.11:10 A espada caeréis; en los límites de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová.
Ez.11:11 La ciudad no os será por olla, ni vosotros seréis en medio de ella la carne; en los límites de Israel os juzgaré.
Ez.11:12 Y sabréis que yo soy Jehová; porque no habéis andado en mis estatutos, ni habéis obedecido mis decretos, sino según las costumbres de las naciones que os rodean habéis hecho.
Ez.11:13 Y aconteció que mientras yo profetizaba, aquel Pelatías hijo de Benaía murió. Entonces me postré rostro a tierra y clamé con gran voz, y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Destruirás del todo al remanente de Israel?
Promesa de restauración y renovación
Ez.11:14 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
Ez.11:15 Hijo de hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu parentesco y toda la casa de Israel, toda ella son aquellos a quienes dijeron los moradores de Jerusalén: Alejaos de Jehová; a nosotros es dada la tierra en posesión.
Ez.11:16 Por tanto, di: Así ha dicho Jehová el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen.
Ez.11:17 Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel.
Ez.11:18 Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones.
Ez.11:19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,
Ez.11:20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.
Ez.11:21 Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová el Señor.
Ez.11:22 Después alzaron los querubines sus alas, y las ruedas en pos de ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos.
Ez.11:23 Y la gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad, y se puso sobre el monte que está al oriente de la ciudad.
Ez.11:24 Luego me levantó el Espíritu y me volvió a llevar en visión del Espíritu de Dios a la tierra de los caldeos, a los cautivos. Y se fue de mí la visión que había visto.
Ez.11:25 Y hablé a los cautivos todas las cosas que Jehová me había mostrado.
Capítulo 42
El Siervo de Jehová
Is.42:1 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
Is.42:2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
Is.42:3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
Is.42:4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
Is.42:5 Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:
Is.42:6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
Is.42:7 para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.
Is.42:8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
Is.42:9 He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.
Alabanza por la liberación poderosa de Jehová
Is.42:10 Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas.
Is.42:11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.
Is.42:12 Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas.
Is.42:13 Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos.
Is.42:14 Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.
Is.42:15 Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.
Is.42:16 Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.
Is.42:17 Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.
Israel no aprende de la disciplina
Is.42:18 Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.
Is.42:19 ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová,
Is.42:20 que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?
Is.42:21 Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.
Is.42:22 Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid.
Is.42:23 ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir?
Is.42:24 ¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.
Is.42:25 Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.

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