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“No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel… Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de vida”. (Apocalipsis 2:10)

TERTULIANO

 Tertuliano, uno de los más notables hombres de la Iglesia, nació en el año 160 dC, se convirtió hacia el fin del siglo segundo, pero no sabemos cómo ocurrió esto. Escribiendo a paganos, les decía: «Otrora, yo insultaba la religión cristiana, como vosotros lo hacéis hoy. Todos nosotros hemos sido de los vuestros, pues no se nace cristiano, uno llega a serlo… Sólo lo somos desde ayer y, sin embargo, llenamos vuestras ciudades, vuestras islas, vuestros castillos y vuestros pueblitos; sólo os dejamos vuestros templos. Si nos retirásemos a alguna otra región, os espantaríais de vuestra soledad».
  Tertuliano escribió aun: «Tomo como testigos vuestros registros: vosotros que juzgáis a los criminales, ¿encontráis uno solo de ellos que sea cristiano?» Y luego agregó: «Multiplicad vuestros instrumentos de tortura; vuestras más refinadas crueldades no sirven para nada. Cuanto más nos segáis, tanto más nos multiplicamos. La sangre cristiana que derramáis es como una simiente que sale de tierra y produce abundantemente. Varios de vuestros filósofos recomiendan en sus escritos sufrir con paciencia. El ejemplo que dan los discípulos de Cristo es más elocuente que esas palabras. ¿Quien puede ser testigo de su firmeza sin ser conmovido y conducido a buscar la causa de esa actitud? ¿Y quién, habiéndola hallado, no viene a reunirse con nosotros? ¿Quién jamás consideró cuidadosamente nuestra religión y no la abrazó? Por eso, les agradecemos los fallos que dictan contra nosotros. Vosotros nos condenáis sobre la tierra; Dios nos absuelve en el cielo». (Del libro: "Lo mejor de Tertuliano", de Alfonso Ropero, Libro I, Apología contra los gentiles, en defensa de los cristianos)
Fil.4:1 "Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados..."

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo







LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Capítulo 4

Regocijaos en el Señor siempre  

Fil.4:1 Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.  
Fil.4:2 Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.  
Fil.4:3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.  
Fil.4:4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!  
Fil.4:5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.  
Fil.4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.  
Fil.4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.  

En esto pensad  

Fil.4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.  
Fil.4:9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.  

Dádivas de los filipenses  

Fil.4:10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.  
Fil.4:11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.  
Fil.4:12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  
Fil.4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.  
Fil.4:14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.  
Fil.4:15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos;  
Fil.4:16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.
Fil.4:17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta.  
Fil.4:18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.  
Fil.4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.  
Fil.4:20 Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.  

Salutaciones finales  

Fil.4:21 Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan.  
Fil.4:22 Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César.  
Fil.4:23 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.  


Capítulo 24

Parábola de la olla hirviente  

Ez.24:1 Vino a mí palabra de Jehová en el año noveno, en el mes décimo, a los diez días del mes, diciendo:  
Ez.24:2 Hijo de hombre, escribe la fecha de este día; el rey de Babilonia puso sitio a Jerusalén este mismo día.  
Ez.24:3 Y habla por parábola a la casa rebelde, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Pon una olla, ponla, y echa también en ella agua;  
Ez.24:4 junta sus piezas de carne en ella; todas buenas piezas, pierna y espalda; llénala de huesos escogidos.  
Ez.24:5 Toma una oveja escogida, y también enciende los huesos debajo de ella; haz que hierva bien; cuece también sus huesos dentro de ella.  
Ez.24:6 Pues así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres, de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada! Por sus piezas, por sus piezas sácala, sin echar suerte sobre ella.  
Ez.24:7 Porque su sangre está en medio de ella; sobre una piedra alisada la ha derramado; no la derramó sobre la tierra para que fuese cubierta con polvo.  
Ez.24:8 Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondré su sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta.  
Ez.24:9 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres! Pues también haré yo gran hoguera,  
Ez.24:10 multiplicando la leña, y encendiendo el fuego para consumir la carne y hacer la salsa; y los huesos serán quemados.  
Ez.24:11 Asentando después la olla vacía sobre sus brasas, para que se caldee, y se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se consuma su herrumbre.  
Ez.24:12 En vano se cansó, y no salió de ella su mucha herrumbre. Sólo en fuego será su herrumbre consumida.  
Ez.24:13 En tu inmunda lujuria padecerás, porque te limpié, y tú no te limpiaste de tu inmundicia; nunca más te limpiarás, hasta que yo sacie mi ira sobre ti.  
Ez.24:14 Yo Jehová he hablado; vendrá, y yo lo haré. No me volveré atrás, ni tendré misericordia, ni me arrepentiré; según tus caminos y tus obras te juzgarán, dice Jehová el Señor.  

Muerte de la esposa de Ezequiel  

Ez.24:15 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:  
Ez.24:16 Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas.  
Ez.24:17 Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de enlutados.  
Ez.24:18 Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue mandado.  
Ez.24:19 Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que haces?  
Ez.24:20 Y yo les dije: La palabra de Jehová vino a mí, diciendo:  
Ez.24:21 Di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestro poderío, el deseo de vuestros ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis caerán a espada.  
Ez.24:22 Y haréis de la manera que yo hice; no os cubriréis con rebozo, ni comeréis pan de hombres en luto.  
Ez.24:23 Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies; no endecharéis ni lloraréis, sino que os consumiréis a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros.  
Ez.24:24 Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor.  
Ez.24:25 Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus almas, y también sus hijos y sus hijas,  
Ez.24:26 ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer las noticias.  
Ez.24:27 En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo, y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy Jehová.  


Capítulo 52

Dios librará del cautiverio a Sion  

Is.52:1 Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo.  
Is.52:2 Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.  
Is.52:3 Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados.  
Is.52:4 Porque así dijo Jehová el Señor: Mi pueblo descendió a Egipto en tiempo pasado, para morar allá, y el asirio lo cautivó sin razón.  
Is.52:5 Y ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día.  
Is.52:6 Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente.  
Is.52:7 ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!  
Is.52:8 ¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sion.  
Is.52:9 Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.  
Is.52:10 Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro.  
Is.52:11 Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváislos utensilios de Jehová.  
Is.52:12 Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará el Dios de Israel.  

Sufrimientos del Siervo de Jehová  

Is.52:13 He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.  
Is.52:14 Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres,  

Is.52:15 así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

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