“¡Cuán grandes son tus obras, oh Señor. Muy profundos son tus pensamientos. Has aumentado, oh Señor Dios mío, tus maravillas y tus pensamientos para con nosotros, no es posible contarlos ante ti”. (Salmos 92:5 y 40:5).-
Leer los Salmos 92 y 93.-
Las grandes obras de Dios y sus muy profundos pensamientos son los inagotables temas de la adoración del cristiano salvado. Pero el hombre que no reconoce al Creador en Sus obras es necio e insensato a los ojos de Dios, aunque sea el más genial científico.
A su tiempo, la hierba crece y florece; luego es cortada. Tal es la suerte de los impíos; ellos perecen, como “se pierden” aquellos a quienes “el dios de este siglo cegó el entendimiento” (2 Cor. 4:3-4).
En cambio, el justo se parece a la palmera o al cedro del Líbano. ¡Cuánto tiempo hace falta para que esos hermosos árboles alcancen su pleno desarrollo. Pero tienen su lugar en los atrios del templo de Dios y prosperan allí para Su gloria.
Alabanza por la bondad de Dios
Salmo. Cántico para el día de reposo.
Sal.92:1 Bueno es alabarte, oh Jehová,
Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;
Sal.92:2 Anunciar por la mañana tu misericordia,
Y tu fidelidad cada noche,
Sal.92:3 En el decacordio y en el salterio,
En tono suave con el arpa.
Sal.92:4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras;
En las obras de tus manos me gozo.
Sal.92:5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!
Muy profundos son tus pensamientos.
Sal.92:6 El hombre necio no sabe,
Y el insensato no entiende esto.
Sal.92:7 Cuando brotan los impíos como la hierba,
Y florecen todos los que hacen iniquidad,
Es para ser destruidos eternamente.
Sal.92:8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
Sal.92:9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová,
Porque he aquí, perecerán tus enemigos;
Serán esparcidos todos los que hacen maldad.
Sal.92:10 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo;
Seré ungido con aceite fresco.
Sal.92:11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos;
Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
Sal.92:12 El justo florecerá como la palmera;
Crecerá como cedro en el Líbano.
Sal.92:13 Plantados en la casa de Jehová,
En los atrios de nuestro Dios florecerán.
Sal.92:14 Aun en la vejez fructificarán;
Estarán vigorosos y verdes,
Sal.92:15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,
Y que en él no hay injusticia.
Bueno es alabarte oh, Dios, ¿será que Dios necesita mi alabanza?, ¿No tiene El Arcángeles, Serafines y Querubines y Ángeles que le alaban?, Si, por cierto El lo tiene todo y no hay nada que yo pueda ofrecer que le beneficie, pero si le satisface mi pobre alabanza... Algunos dicen que quieren llenar su trono de alabanza, esto es imposible, pues ese trono esta lleno de alabanzas de las mas altas perfecciones, pero es bueno alabarle porque nosotros mismos somos beneficiados cuando llenamos, no su trono, sino su propio corazón de afecto y eso es lo que nos llena a nosotros, cuando le adoramos y le alabamos, como los objetos de su amor, con todo el corazón en "espíritu y verdad...".- En tono SUAVE, porque no toda música es para ser presentada delante del Señor, por mas que tengan letras con temas del Evangelio, porque hay música para la sensualidad, hay música para la violencia, para la melancolía, para la protesta, y otras categorías, pero la música de la alabanza a Dios son cantos y salmos espirituales que elevan el espíritu y no incentivan la carne... Allí El aumentará nuestras fuerzas como las del Búfalo, Es allí que serás ungido con aceite fresco, es allí que florecerá como la palmera, firme como cedro del Líbano y aun en la vejez fructificarán y estarán vigorosos y fuertes, y todo ello porque "Bueno es alabarte Oh, Señor y cantar salmos a tu Nombre Oh, Altísimo.-
El Salmo 93 nos recuerda que el poder de Dios es más antiguo (“Tú eres eternamente”, v 2) y más grande que el poder del Enemigo. Las ondas nos hablan de la agitación del mundo. El profeta Isaías nos dice que “los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo” (Is. 57:20). En cambio, podemos fiarnos en la Palabra de Dios: “Sus testimonios son muy firmes”.
Finalmente, dice el salmista, “la santidad conviene a tu casa”. No soportamos en nuestra casa la suciedad ni el desorden. Comprendemos que, con mayor motivo, el Dios santo no puede tolerar el pecado en su casa, la que es hoy en día la Iglesia, o sea el conjunto de los creyentes a quienes es dicho: “Vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo (2 Corintios 6:16).-
La majestad de Jehová
Sal.93:1 Jehová reina; se vistió de magnificencia;
Jehová se vistió, se ciñó de poder.
Afirmó también el mundo, y no se moverá.
Sal.93:2 Firme es tu trono desde entonces;
Tú eres eternamente.
Sal.93:3 Alzaron los ríos, oh Jehová,
Los ríos alzaron su sonido;
Alzaron los ríos sus ondas.
Sal.93:4 Jehová en las alturas es más poderoso
Que el estruendo de las muchas aguas,
Más que las recias ondas del mar.
Sal.93:5 Tus testimonios son muy firmes;
La santidad conviene a tu casa,
Oh Jehová, por los siglos y para siempre
Recordar en nuestra alabanza que El REINA, que su poder es sobre todas las cosas, mas que la del diablo, ese antiguo Luzbel que siendo como un vaso formado por las manos del alfarero, se reveló contra su Hacedor... Por ello, por mas grande que sea el enemigo, que venga como un río estruendoso, Jehová en las alturas es mas poderoso, que el estruendo de muchas aguas, (que multitudes de gentes), que las ondas del mar, (el mundo todo en su conjunto), por ello enfatiza... "La santidad conviene a tu casa, Oh Señor Dios Por los siglos y para siempre"...
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Tesoro en el cielo (Mt. 6.19-21)
Luc.12:32 No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.
Luc.12:33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye.
Luc.12:34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
El siervo vigilante
Luc.12:35 Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas;
Luc.12:36 y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.
Luc.12:37 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.
Luc.12:38 Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.
Luc.12:39 Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.
Luc.12:40 Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.
El siervo infiel (Mt. 24.45-51)
Luc.12:41 Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?
Luc.12:42 Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración?
Luc.12:43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
Luc.12:44 En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.
Luc.12:45 Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,
Luc.12:46 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles.
Luc.12:47 Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.
Luc.12:48 Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
Jesús, causa de división (Mt. 10.34-36)
Luc.12:49 Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?
Luc.12:50 De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!
Luc.12:51 ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión.
Luc.12:52 Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.
Luc.12:53 Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.
¿Cómo no reconocéis este tiempo? (Mt. 16.1-4; Mr. 8.11-13)
Luc.12:54 Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y así sucede.
Luc.12:55 Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace.
Luc.12:56 ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?
Arréglate con tu adversario (Mt. 5.25-26)
Luc.12:57 ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?
Luc.12:58 Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.
Luc.12:59 Te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado aun la última blanca.
Capítulo 22
Dios ordena a Abraham que sacrifique a Isaac
Gen.22:1 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Gen.22:2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Gen.22:3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.
Gen.22:4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.
Gen.22:5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.
Gen.22:6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.
Gen.22:7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Gen.22:8 Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
Gen.22:9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.
Gen.22:10 Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
Gen.22:11 Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Gen.22:12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.
Gen.22:13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
Gen.22:14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
Gen.22:15 Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,
Gen.22:16 y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;
Gen.22:17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.
Gen.22:18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
Gen.22:19 Y volvió Abraham a sus siervos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba.
Gen.22:20 Aconteció después de estas cosas, que fue dada noticia a Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha dado a luz hijos a Nacor tu hermano:
Gen.22:21 Uz su primogénito, Buz su hermano, Kemuel padre de Aram,
Gen.22:22 Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel.
Gen.22:23 Y Betuel fue el padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que dio a luz Milca, de Nacor hermano de Abraham.
Gen.22:24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, dio a luz también a Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.
Capítulo 15
Los que habitarán en el monte santo de Dios
Salmo de David.
Sal.15:1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?
¿Quién morará en tu monte santo?
Sal.15:2 El que anda en integridad y hace justicia,
Y habla verdad en su corazón.
Sal.15:3 El que no calumnia con su lengua,
Ni hace mal a su prójimo,
Ni admite reproche alguno contra su vecino.
Sal.15:4 Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado,
Pero honra a los que temen a Jehová.
El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;
Sal.15:5 Quien su dinero no dio a usura,
Ni contra el inocente admitió cohecho.
El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

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