“Cristo Jesús… se despojó a si mismo, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exalté hasta lo sumo”. (Filipenses 2:7-10).-
Pedestal
En honor al más ilustre de sus hijos, Napoleón, en la ciudad de Ajaccio le levantó un impresionante monumento. Sobre el plano inclinado que constituye el zócalo se halla esculpido este homenaje:
"Napoleón 1, Emperador de los franceses; le hemos visto subir, soberbio, las primeras gradas de los cielos".- Que Napoleón haya alcanzado en pocos años la cumbre de la grandeza humana ha sido motivo de asombro para muchas generaciones, uno de los motivos fue reflotar como en la antigua Grecia, el uso de las falanges para la guerra. Su gloria terrenal es indiscutible, porque muy cierto es que “el mundo pertenece a los soberbios”. ¡Pero no los cielos, contrariamente a esa pretenciosa afirmación!
Numerosas son las personas que consideran los valores humanos como gradas para llegar al cielo. La Biblia enseña precisamente lo contrario en versículos como estos: “Lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación” (Lucas 16:15). Y “si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). El más grande de los ejemplos ilustra este pensamiento: Antes de subir al cielo, Jesús empezó por humillarse más que cualquiera. Puso a un lado su gloria personal, vino a esta tierra y cumplió, en humillación, la obra de la redención. Sólo entonces subió, no algunas gradas, sino “por encima de todos los cielos” (Efesios 4:10). Para nosotros, el primer paso hacia el cielo consiste en descender de nuestro pedestal, es decir, de la alta opinión que tenemos de nosotros mismos.
Reconozcámonos indignos de la presencia de Dios y hallaremos en Jesús el verdadero camino a los cielos.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 13
Arrepentíos o pereceréis
Luc.13:1 En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos.
Luc.13:2 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos?
Luc.13:3 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
Luc.13:4 O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?
Luc.13:5 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
Parábola de la higuera estéril
Luc.13:6 Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.
Luc.13:7 Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?
Luc.13:8 El entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone.
Luc.13:9 Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.
Jesús sana a una mujer en el día de reposo
Luc.13:10 Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo;
Luc.13:11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.
Luc.13:12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.
Luc.13:13 Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.
Luc.13:14 Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo.
Luc.13:15 Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?
Luc.13:16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?
Luc.13:17 Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.
Capítulo 23
Muerte y sepultura de Sara
Gen.23:1 Fue la vida de Sara ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la vida de Sara.
Gen.23:2 Y murió Sara en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara, y a llorarla.
Gen.23:3 Y se levantó Abraham de delante de su muerta, y habló a los hijos de Het, diciendo:
Gen.23:4 Extranjero y forastero soy entre vosotros; dadme propiedad para sepultura entre vosotros, y sepultaré mi muerta de delante de mí.
Gen.23:5 Y respondieron los hijos de Het a Abraham, y le dijeron:
Gen.23:6 Oyenos, señor nuestro; eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu muerta; ninguno de nosotros te negará su sepulcro, ni te impedirá que entierres tu muerta.
Gen.23:7 Y Abraham se levantó, y se inclinó al pueblo de aquella tierra, a los hijos de Het,
Gen.23:8 y habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad de que yo sepulte mi muerta de delante de mí, oídme, e interceded por mí con Efrón hijo de Zohar,
Gen.23:9 para que me dé la cueva de Macpela, que tiene al extremo de su heredad; que por su justo precio me la dé, para posesión de sepultura en medio de vosotros.
Gen.23:10 Este Efrón estaba entre los hijos de Het; y respondió Efrón heteo a Abraham, en presencia de los hijos de Het, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:
Gen.23:11 No, señor mío, óyeme: te doy la heredad, y te doy también la cueva que está en ella; en presencia de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta tu muerta.
Gen.23:12 Entonces Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra,
Gen.23:13 y respondió a Efrón en presencia del pueblo de la tierra, deciendo: Antes, si te place, te ruego que me oigas. Yo daré el precio de la heredad; tómalo de mí, y sepultaré en ella mi muerta.
Gen.23:14 Respondió Efrón a Abraham, diciéndole:
Gen.23:15 Señor mío, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata; ¿qué es esto entre tú y yo? Entierra, pues, tu muerta.
Gen.23:16 Entonces Abraham se convino con Efrón, y pesó Abraham a Efrón el dinero que dijo, en presencia de los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes.
Gen.23:17 Y quedó la heredad de Efrón que estaba en Macpela al oriente de Mamre, la heredad con la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todos sus contornos,
Gen.23:18 como propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad.
Gen.23:19 Después de esto sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela al oriente de Mamre, que es Hebrón, en la tierra de Canaán.
Gen.23:20 Y quedó la heredad y la cueva que en ella había, de Abraham, como una posesión para sepultura, recibida de los hijos de Het.
Capítulo 16
Una herencia escogida
Mictam de David.
Sal.16:1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
Sal.16:2 Oh alma mía, dijiste a Jehová:
Tú eres mi Señor;
No hay para mí bien fuera de ti.
Sal.16:3 Para los santos que están en la tierra,
Y para los íntegros, es toda mi complacencia.
Sal.16:4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.
No ofreceré yo sus libaciones de sangre,
Ni en mis labios tomaré sus nombres.
Sal.16:5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa;
Tú sustentas mi suerte.
Sal.16:6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos,
Y es hermosa la heredad que me ha tocado.
Sal.16:7 Bendeciré a Jehová que me aconseja;
Aun en las noches me enseña mi conciencia.
Sal.16:8 A Jehová he puesto siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
Sal.16:9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
Mi carne también reposará confiadamente;
Sal.16:10 Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
Sal.16:11 Me mostrarás la senda de la vida;
En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre.

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