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“(El) Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay... no se dejó a sí mismo sin testimonio”. 
(Hechos 14:15 y 17).-

El testimonio de Dios

 Al caminar cierta noche por los jardines de la casa donde le hospedaban el presidente Lincoln le dijo al amigo que estaba con El, mirando hacia las estrellas: “Nunca las contemplo sin tener la impresión de que miro el rostro de Dios. Entiendo que sea posible que un hombre que mira hacia la tierra sea un ateo, pero no concibo que haya quienes puedan mirar los cielos y decir que Dios no existe”.
  Durante la segunda guerra mundial, a menudo se oía afirmar que “no hay ateos en las trincheras”. En ese mismo sentido, también se ha dicho que no hay ateos entre los que contemplan las estrellas y aun entre los astrónomos profesionales. Las cosas que ellos observan a muchos les incita a creer en un Ser Supremo con poder y leyes infinitas. El Universo que se contempla no pudo ser el resultado del azar y todo en él rinde testimonio de la existencia de Dios, quien no se dejó sin “un testigo fiel en el cielo”, según la expresión del salmista. Sin embargo, el Dios de muchos astrónomos, no es el Dios revelado en las Escrituras, sino una clase de “personificación impersonal” de la inteligencia y del poder. Para ellos es una casual chispa de vida, un big bang, de alguna manera fue controlada por una ley... Pero ¿Qué pueden decir del legislador? Muchos científicos pueden explicar las leyes que gobiernan los cuerpos celestes, pero no pueden explicar de dónde vienen esas leyes. Felizmente, muchos han visto al “testigo fiel en el cielo” y han creído en su testimonio. Se dice de uno de los precursores de la astrología, Tycho Brahe (1546-1601), que había quedado tan impresionado por la majestad de la obra divina en los astros que rehusaba observar las estrellas si no llevaba puesto su traje de etiqueta. Con el rey David, podía asegurar que “los cielos cuentan la gloria de Dios”.
 * Así, los cielos declaran, esto es, hacen que los hombres declaren la gloria de Dios a causa de su estructura, movimientos e influencias admirables. La predicación de los cielos a través de las estrellas es maravillosa en tres aspectos: 1) como predicación realizada toda la noche y todo el día, sin interrupción, 2) como predicación en todos los lenguajes, 3) como predicación en todas partes del mundo, y en cada congregación. Ellas son ministros diligentes, que predican sin cesar; son ministros entendidos, que predican en todas las lenguas; y ministros universales que predican en todas las ciudades Daniel 12:3.-
 Éste es el primer libro de lectura de Dios, como si dijéramos, para toda clase de personas... El libro de la naturaleza tienes tres hojas: el cielo, la tierra y el mar, de los cuales el cielo es el primero y el más glorioso, y con su ayuda podemos ver las bellezas de los otros dos. El que empieza a leer la creación estudiando las estrellas empieza el libro en el lugar debido.
 "La expansión está llena de obras que muestran la habilidad suprema de las manos creadoras del Señor. En la expansión encima de nosotros Dios hace volar, por así decirlo, su bandera estrellada, para mostrar que el rey está en casa, y cuelga su escudo para que los ateos vean cómo El desprecia sus increpaciones. El que mira el firmamento y luego se hace llamar ateo, se muestra como un necio o un mentiroso". C. H. S.
 "Los cielos manifiestan su sabiduría, su poder, su bondad; y así no hay una criatura, por pequeña que sea, que no admire al Creador en ellos. Como una habitación en cuyas paredes cuelgan espejos representa el rostro en cualquier dirección en que uno se vuelva, así también todo el mundo muestra la misericordia y la magnificencia de Dios; aunque visible, con todo, se descubre a un Dios invisible y con atributos invisibles". Anthony Burges.-
* Las siguientes son partes tomadas del libro "Los Tesoros de David de (C. H. Spurgeon)

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo






LECTURA BÍBLICA DE HOY La Biblia en un Año.-

Capítulo 10

Jesús se regocija (Mt. 11.25-27; 13.16-17)

Luc.10:21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.  
Luc.10:22 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.  
Luc.10:23 Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis;  
Luc.10:24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.  

El buen samaritano  

Luc.10:25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?  
Luc.10:26 El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?  
Luc.10:27 Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.
Luc.10:28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.
Luc.10:29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?  
Luc.10:30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.  
Luc.10:31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.  
Luc.10:32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.  
Luc.10:33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia;  
Luc.10:34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.  
Luc.10:35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.  
Luc.10:36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?  
Luc.10:37 El dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

Jesús visita a Marta y a María  

Luc.10:38 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.  
Luc.10:39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.  
Luc.10:40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.  
Luc.10:41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.  
Luc.10:42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.


Capítulo 18

Promesa del nacimiento de Isaac  

Gen.18:1 Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día.  
Gen.18:2 Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra,  
Gen.18:3 y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.  
Gen.18:4 Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,  
Gen.18:5 y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.
Gen.18:6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas  de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.  
Gen.18:7 Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo.  
Gen.18:8 Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron.  
Gen.18:9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.  
Gen.18:10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo.  Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.  
Gen.18:11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.  
Gen.18:12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor  ya viejo?  
Gen.18:13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara dieciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?  
Gen.18:14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?  Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.  
Gen.18:15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.  

Abraham intercede por Sodoma  

Gen.18:16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.  
Gen.18:17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,  
Gen.18:18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?  
Gen.18:19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.  
Gen.18:20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,  
Gen.18:21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.  
Gen.18:22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.  
Gen.18:23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?  
Gen.18:24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?  
Gen.18:25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?  
Gen.18:26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.
Gen.18:27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.  
Gen.18:28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.  
Gen.18:29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.  
Gen.18:30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.  
Gen.18:31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.  
Gen.18:32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.  
Gen.18:33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.  


Capítulo 11

El refugio del justo
Al músico principal. Salmo de David.

Sal.11:1 En Jehová he confiado;
¿Cómo decís a mi alma,
Que escape al monte cual ave?
Sal.11:2 Porque he aquí, los malos tienden el arco,
Disponen sus saetas sobre la cuerda,
Para asaetear en oculto a los rectos de corazón.
Sal.11:3 Si fueren destruidos los fundamentos,
¿Qué ha de hacer el justo?
Sal.11:4 Jehová está en su santo templo;
Jehová tiene en el cielo su trono;
Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.
Sal.11:5 Jehová prueba al justo;
Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.
Sal.11:6 Sobre los malos hará llover calamidades;
Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.
Sal.11:7 Porque Jehová es justo, y ama la justicia;

El hombre recto mirará su rostro.

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