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“Jesús clamó y dijo:… Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas”. (Juan 12:44 y 46).-

El testimonio del creyente

 Cuando hablamos de la luz de las estrellas, pensamos habitualmente en la luz estelar del cielo nocturno. Sin embargo, recordando que nuestro Sol es una estrella, está claro que la luz estelar incluye la del Sol. Este es por cierto, el más importante factor en la vida terrestre y, como tal, es un adecuado símbolo del Señor y Dios, quien es “el Sol de justicia”.
 Sin el Sol, nuestro mundo no existiría. De igual manera, sin Dios, nuestras vidas son nulas. El hecho de estar conscientes de su Presencia trae luz y gozo en el diario vivir.
 Si la revelación de Dios en la naturaleza es motivo de admiración, ¡cuántos motivos de adoración nos da el Dios revelado en la Persona de nuestro Señor Jesucristo! El mostró la semblanza de Dios como el Dios de amor. Pudo decir: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” y luego manifestó su amor —y el del Padre— al dar su vida por amigos y enemigos y orando para que fuesen perdonados los que le crucificaron.
 Después de morir por nuestros pecados y de resucitar para nuestra justificación, El ordenó a los suyos: “Id y haced discípulos a todas las naciones… y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. ¿Por qué lo dijo?: Para que ellos no guardaran ese maravilloso conocimiento sólo para sí mismos. Si fuéramos ciegos y un cirujano nos devolviera la posibilidad de contemplar las obras del Creador, ¡cuán agradecidos estaríamos!. Por lo cual nosotros también, manifestemos nuestra gratitud a Dios por habernos hecho conocer la verdadera “Luz”… al acordarnos de la gran deuda que tenemos para con los que, a causa de su ceguera espiritual, viven en las tinieblas de un mundo sin Dios.
 El Señor Jesús dice: "Vosotros sois la luz del mundo..." (Mat.5:14) y "ni se enciende una luz y la pone debajo del almud..." (o vasija que se usaba de medida para granos)(Mat.5:15).- Hemos de manifestar nuestra luz, nuestro conocimiento del Evangelio a las personas, no solo con nuestras palabras, sino con nuestras actitudes, maneras y obras, "para que vean vuestras buenas obras,  y glorifiquen a vuestro Padre que esta en los cielos"(Mat.5:16).-
 Por cierto que debemos pensar mas allá de nosotros y nuestra congregación, porque estamos hablando de que las almas se pierden para toda la eternidad, lejos de Dios en un lago que arde con fuego y azufre, con todos los dolores sobre sus cuerpos resucitados para la condenación... ¿Estamos realmente conscientes nosotros los creyentes de la realidad del infierno?, o ¿creemos que Cristo vino a salvarnos solo de un estado moral, a educarnos como teníamos que vivir socialmente bien? y/o ¿para que Ud. haga mayordomía y pueda tener su casa y auto y empresa en esta tierra y después el cielo?, pero cuantos de nostros aceptamos la verdad de un cielo esplendoroso y no aceptamos la verdad de que los que mueren sin Cristo, sus cuerpos resucitados para condenación han de arder sin consumirse como aquel rico que reseño Jesús en Lucas 16:19.- 
 Según el Texto enunciado, Cristo Jesús es la luz y nosotros, su pueblo hemos de vivir en santidad, en transparencia de vida para poder transmitir esa "luz verdadera que alumbra a todo hombre...", porque si solo lo hacemos de palabras o con mezclas, sin entregar todo nuestro corazón, no estaremos presentando un Evangelio genuino, un Evangelio para salvación, sino mezcla...
 Pero usted entonces dirá: ¿Yo voy a ser luz del mundo?, y Jesús le dice: Si justamente usted, que cree que no puede por ser tan pecador, justamente a usted el Señor esta llamando para la salvación de los que le rodean, presentándose usted como testimonio viviente de la obra redentora obrada por un cambio total de vida ahora consagrada... Creyentes, quédense si quieren, ahora mismo en silencio, y escuchen, escuchen los latidos de sus corazones, y piensen sobre la realidad que voy a decirles: Cada latido de nuestros corazones, un alma despierta en el infierno para no volver mas de los tormentos deseados ni siquiera a los peores enemigos mas crueles... Señor Jesús, ayúdanos a brillar con toda paciencia y longanimidad con la luz pura de tu ser.-

      Un rayito hermoso de luz pura se
      como la que dora campo y cielo azul
      Se un reflejo claro de un fulgente sol
      que es el bello rostro del Señor Jesús.-

         Mi pequeñita luz, la dejare brillar
         doquiera que yo valla, la dejaré brillar
         también en mi CASITA, la dejare brillar
         brillará, brillará, brillará.-

         Mi luz alumbra ya, alegre brillará, 
         Esconderse no podrá, Esconderse no podrá
         alegre brillará, alegre brillará
         brillará, brillará, brillará...

         No se me apagará, alegre brillará,
         brilla en tu lugar, brilla en tu lugar
         haz al Señor gozar, haz al Señor gozar
         Sin cesar, Sin cesar, Sin cesar...

¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? (Job 1:18).-

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Capítulo 11

Jesús y la oración  (Mt. 6.9-15; 7.7-11)  

Luc.11:1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.  
Luc.11:2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.  
Luc.11:3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.  
Luc.11:4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
Luc.11:5 Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes,  
Luc.11:6 porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante;  
Luc.11:7 y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos?  
Luc.11:8 Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.  
Luc.11:9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.  
Luc.11:10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.  
Luc.11:11 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?  
Luc.11:12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?  
Luc.11:13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?  

Una casa dividida contra sí misma  (Mt. 12.22-30; Mr. 3.20-27)  

Luc.11:14 Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló.  
Luc.11:15 Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.
Luc.11:16 Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo.
Luc.11:17 Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.  
Luc.11:18 Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios.  
Luc.11:19 Pues si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.  
Luc.11:20 Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.  
Luc.11:21 Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee.  
Luc.11:22 Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.  
Luc.11:23 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

El espíritu inmundo que vuelve  (Mt. 12.43-45)

Luc.11:24 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí.  
Luc.11:25 Y cuando llega, la halla barrida y adornada.  
Luc.11:26 Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.  

Los que en verdad son bienaventurados  

Luc.11:27 Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste.  
Luc.11:28 Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.


Capítulo 19

Destrucción de Sodoma y Gomorra  

Gen.19:1 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo,  
Gen.19:2 y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche.  
Gen.19:3 Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.  
Gen.19:4 Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo.  
Gen.19:5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.  
Gen.19:6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí,  
Gen.19:7 y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.  
Gen.19:8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.  
Gen.19:9 Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.  
Gen.19:10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta.  
Gen.19:11 Y a los hombrs que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.  
Gen.19:12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar;  
Gen.19:13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.
Gen.19:14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.  
Gen.19:15 Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.  
Gen.19:16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.  
Gen.19:17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.  
Gen.19:18 Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos.  
Gen.19:19 He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera.  
Gen.19:20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida.  
Gen.19:21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.  
Gen.19:22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.  
Gen.19:23 El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.  
Gen.19:24 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;  
Gen.19:25 y destruyó las ciudades,  y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.  
Gen.19:26 Entonces la mujer de Lot  miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.  
Gen.19:27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová.  
Gen.19:28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.
Gen.19:29 Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.  
Gen.19:30 Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una cueva él y sus dos hijas.  
Gen.19:31 Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra.
Gen.19:32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre descendencia.  
Gen.19:33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.  
Gen.19:34 El día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia.  
Gen.19:35 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y durmió con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.  
Gen.19:36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.  
Gen.19:37 Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy.  
Gen.19:38 La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben- ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy.


Capítulo 12

Oración pidiendo ayuda contra los malos
Al músico principal; sobre Seminit. Salmo de David.

Sal.12:1 Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos;
Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.
Sal.12:2 Habla mentira cada uno con su prójimo;
Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón.
Sal.12:3 Jehová destruirá todos los labios lisonjeros,
Y la lengua que habla jactanciosamente;
Sal.12:4 A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos;
Nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros?
Sal.12:5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos,
Ahora me levantaré, dice Jehová;
Pondré en salvo al que por ello suspira.
Sal.12:6 Las palabras de Jehová son palabras limpias,
Como plata refinada en horno de tierra,
Purificada siete veces.
Sal.12:7 Tú, Jehová, los guardarás;
De esta generación los preservarás para siempre.
Sal.12:8 Cercando andan los malos,

Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.

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