“Mas tú… sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe”.
(1 Timoteo 6:11-12).-
Lo que un creyente no debe hacer:
Tomar, como Abraham, el camino a Egipto, es ir al mundo. Allí, el patriarca negó su parentesco con Sara y no pudo levantar tienda ni altar. (Véase Génesis 12:9-13 y 13:3-4).
Permanecer ocioso, buscando sus comodidades, como David sobre la terraza de su casa, cuando hubiera tenido que combatir con el pueblo de Dios: es acercarse peligrosamente a la caída. (Véase 2 Samuel 11).
Sentarse desalentado, “debajo de un enebro” (1 Reyes 19:4), como el profeta Elías, pensando demasiado en sí mismo y no lo bastante en Dios: por más fiel que haya sido en otro tiempo este siervo, Dios lo pone, en cierta medida, a un lado.
Dudar, como Juan el Bautista, quien se preguntaba si Jesús era verdaderamente el Mesías, cuando él mismo le había proclamado como tal al decir: “He dado testimonio que éste es el Hijo de Dios” (Juan 1:29.36). La duda socava la fe, destruye el gozo, ahoga el celo y anula la esperanza.
Calentarse, como Pedro, al fuego de un mundo que rechaza a Jesús (véase Lucas 22:55): es ocupar un lugar cómodo pero muy expuesto al riesgo de caer. Por lo que clamamos con este himno:
Que de Ti nada pueda apartarme
Y, si de nuevo, Señor Jesús,
En mi flaqueza vuelvo a desviarme,
Haz que muy pronto torne a tu luz.
Tu inmensa gracia, que es sin mudanza,
Harás gustarme cada vez más,
Y así probada, de mi esperanza
Tú la corona siempre serás.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
El joven rico (Mt. 19.16-30; Mr. 10.17-31)
Luc.18:18 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
Luc.18:19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.
Luc.18:20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.
Luc.18:21 El dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.
Luc.18:22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
Luc.18:23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
Luc.18:24 Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
Luc.18:25 Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
Luc.18:26 Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
Luc.18:27 El les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.
Luc.18:28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido.
Luc.18:29 Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios,
Luc.18:30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
Nuevamente Jesús anuncia su muerte (Mt. 20.17-19; Mr. 10.32-34)
Luc.18:31 Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre.
Luc.18:32 Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido.
Luc.18:33 Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará.
Luc.18:34 Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía.
Un ciego de Jericó recibe la vista (Mt. 20.29-34; Mr. 10.46-52)
Luc.18:35 Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;
Luc.18:36 y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello.
Luc.18:37 Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno.
Luc.18:38 Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
Luc.18:39 Y los que iban delante le reprendían para que callase; pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
Luc.18:40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó,
Luc.18:41 diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista.
Luc.18:42 Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.
Luc.18:43 Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.
Capítulo 31
Gen.31:1 Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza.
Gen.31:2 Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como había sido antes.
Gen.31:3 También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo.
Gen.31:4 Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas,
Gen.31:5 y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo.
Gen.31:6 Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre;
Gen.31:7 y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.
Gen.31:8 Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados.
Gen.31:9 Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y me lo dio a mí.
Gen.31:10 Y sucedió que al tiempo que las ovejas estaban en celo, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y abigarrados.
Gen.31:11 Y me dijo el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí.
Gen.31:12 Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás que todos los machos que cubren a las hembras son listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.
Gen.31:13 Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.
Gen.31:14 Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos acaso parte o heredad en la casa de nuestro padre?
Gen.31:15 ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio?
Gen.31:16 Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.
Jacob huye de Labán
Gen.31:17 Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos,
Gen.31:18 y puso en camino todo su ganado, y todo cuanto había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán.
Gen.31:19 Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre.
Gen.31:20 Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba.
Gen.31:21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Eufrates, y se dirigió al monte de Galaad.
Gen.31:22 Y al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido.
Gen.31:23 Entonces Labán tomó a sus parientes consigo, y fue tras Jacob camino de siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad.
Gen.31:24 Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.
Gen.31:25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su tienda en el monte; y Labán acampó con sus parientes en el monte de Galaad.
Gen.31:26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste, y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra?
Gen.31:27 ¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y arpa?
Gen.31:28 Pues ni aun me dajaste besar a mis hijos y mis hijas. Ahora, locamente has hecho.
Gen.31:29 Poder hay en mi mano para haceros mal; mas el Dios de tu padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.
Gen.31:30 Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?
Gen.31:31 Respondió Jacob y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues pensé que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.
Gen.31:32 Aquel en cuyo poder hallares tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.
Gen.31:33 Entró Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló; y salió de la tienda de Lea, y entró en la tienda de Raquel.
Gen.31:34 Pero tomó Raquel los ídolos y los puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos; y buscó Labán en toda la tienda, y no los halló.
Gen.31:35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.
Gen.31:36 Entonces Jacob se enojó, y riñó con Labán; y respondió Jacob y dijo a Labán: ¿Qué transgresión es la mía? ¿Cuál es mi pecado, para que con tanto ardor hayas venido en mi persecución?
Gen.31:37 Pues que has buscado en todas mis cosas, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosotros.
Gen.31:38 Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas.
Gen.31:39 Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas.
Gen.31:40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.
Gen.31:41 Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces.
Gen.31:42 Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.
Gen.31:43 Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?
Gen.31:44 Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos.
Gen.31:45 Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal.
Gen.31:46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre aquel majano.
Gen.31:47 Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob, Galaad.
Gen.31:48 Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre nosotros dos; por eso fue llamado su nombre Galaad;
Gen.31:49 y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre tú y yo, cuando nos apartemos el uno del otro.
Gen.31:50 Si afligieres a mis hijas, o si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre nosotros dos.
Gen.31:51 Dijo más Labán a Jacob: He aquí este majano, y he aquí esta señal, que he erigido entre tú y yo.
Gen.31:52 Testigo sea este majano, y testigo sea esta señal, que ni yo pasaré de este majano contra ti, ni tú pasarás de este majano ni de esta señal contra mí, para mal.
Gen.31:53 El Dios de Abraham y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por aquel a quien temía Isaac su padre.
Gen.31:54 Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte.
Gen.31:55 Y se levantó Labán de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y regresó y se volvió a su lugar.
Capítulo 24
El rey de gloria
Salmo de David.
Sal.24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud;
El mundo, y los que en él habitan.
Sal.24:2 Porque él la fundó sobre los mares,
Y la afirmó sobre los ríos.
Sal.24:3 ¿Quién subirá al monte de Jehová?
¿Y quién estará en su lugar santo?
Sal.24:4 El limpio de manos y puro de corazón;
El que no ha elevado su alma a cosas vanas,
Ni jurado con engaño.
Sal.24:5 El recibirá bendición de Jehová,
Y justicia del Dios de salvación.
Sal.24:6 Tal es la generación de los que le buscan,
De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah
Sal.24:7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
Sal.24:8 ¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová el fuerte y valiente,
Jehová el poderoso en batalla.
Sal.24:9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
Sal.24:10 ¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová de los ejércitos,
El es el Rey de la gloria. Selah

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