T R A S L A T E - Traducir esta Pagina

Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, 
Ni dar a Dios su rescate 
(Porque la redención de su vida es de gran precio, 
Y no se logrará jamás), (Salmo 49:7 y 8).-

Un problema bien enunciado

 La humanidad completa con todas sus riquezas, hombres "poderosos" todos ellos puestos juntos no podrán rescatar a un semejante de las garras de la muerte. Esos hombres de poder económico y político, se jactan de lo que harán con nosotros; bien entonces, que procuren por ellos mismos. Que pesen sus dolares y su oro en las balanzas de la muerte, y vean cuántos gusanos y podredumbre pueden comprar con ellos para su tumba. 
 Porque el rescate, la redención de una vida es demasiado caro, y nunca alcanzarán los medios económicos. En este juicio las lágrimas no prevalecerán, las oraciones no serán escuchadas, las promesas no serán admitidas, los arrepentimientos por una vida extinguida serán siempre demasiado tarde, y en cuanto a las riquezas, títulos honoríficos, cetros y diademas no les servirán de mucho. "...Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor,  De cierto lo menospreciarían". Si diese la humanidad entera todos los bienes del planeta, trenes cargados de oro, barcos con containers llenos de piedras preciosas, todos los bienes mas preciados, todos los bienes menos valorados pero necesarios, TODOS los bienes suntuosos o necesarios, todos, no alcanzan a cubrir el valor de una sola alma, porque ha costado la Vida del Hijo Unigénito de Dios, por quien fueron creadas todas las cosas y todas las cosas subsisten.-
 Sobre el monumento levantado a la memoria de uno de los más grandes políticos en Argentina fue grabado un pensamiento extraído de sus escritos que dice así: “En nuestro tiempo, la única contienda que vale es la del hombre. Es al hombre a quien se trata de salvar, de hacer vivir y de desarrollar”. Y bueno, acá se ve el problema claramente enunciado. Todo hombre que no haya cerrado los ojos voluntariamente sobre su condición y sobre la evolución del mundo que lo rodea convendrá en ello. Para plantear semejante problema, se debe haber admitido que: 1º) hasta ahora, el hombre no consiguió mejorarse y que es necesario ocuparse en él. 2º) En sí, no tiene recursos. La solución debe venir de otra parte. Pero. ¿de dónde?
 El diablo, que es mentiroso y “homicida desde el principio” sopla múltiples soluciones, a cual más seductora y todas engañosas. Obligado a reconocer que no resolvió el problema de su porvenir, el hombre espera todavía que su obra y tecnologías ayudará a que sus descendientes lo consigan. ¡¡¡Qué ilusión!!! No sólo el ser humano está limitado en sus posibilidades sino que está MORAL e irremediablemente CAÍDO y ARRUINADO y con tecnología está peor, la tierra se sigue llenando de violencias y se usa la tecnología para matar, mas que para alimentar, porque el árbol del la ciencia del bien y del mal sigue desarrollándose en la descendencia de Adán. Pero al problema planteado, hay una triple contestación que es dada sin ambigüedad por Dios mismo para salvarnos y lo presenta asi: 1º) en (Is.30:15) "Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis", 2º) luego para hacer vivir: “Oíd, y vivirá vuestra alma” (Isaías 55:3). y 3º) para desarrollar la vida verdadera: “Conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:19).
 A la angustia del hombre, Dios ha respondido con el don de su propio Hijo, por medio de cuya obra el problema está resuelto por siempre para el que cree en El.

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo




LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


La transfiguración  (Mt. 17.1-8; Mr. 9.2-8)  

Luc.9:28 Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.
Luc.9:29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.  
Luc.9:30 Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;  
Luc.9:31 quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén.  
Luc.9:32 Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él.  
Luc.9:33 Y sucedió que apartándose ellos de él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía.  
Luc.9:34 Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube.  
Luc.9:35 Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.  
Luc.9:36 Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto.  

Jesús sana a un muchacho endemoniado  (Mt. 17.14-21; Mr. 9.14-29)  

Luc.9:37 Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro.  
Luc.9:38 Y he aquí, un hombre de la multitud clamó diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo;  
Luc.9:39 y sucede que un espíritu le toma, y de repente da voces, y le sacude con violencia, y le hace echar espuma, y estropeándole, a duras penas se aparta de él.  
Luc.9:40 Y rogué a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.  
Luc.9:41 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros, y os he de soportar? Trae acá a tu hijo.
Luc.9:42 Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre.  
Luc.9:43 Y todos se admiraban de la grandeza de Dios.  

Jesús anuncia otra vez su muerte  (Mt. 17.22-23; Mr. 9.30-32)
 
Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos:  
Luc.9:44 Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras; porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres.  
Luc.9:45 Mas ellos no entendían estas palabras, pues les estaban veladas para que no las entendiesen; y temían preguntarle sobre esas palabras.  

¿Quién es el mayor?  (Mt. 18.1-5; Mr. 9.33-37)

Luc.9:46 Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor.
Luc.9:47 Y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso junto a sí,  
Luc.9:48 y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande.  

El que no es contra nosotros, por nosotros es  (Mr. 9.38-40)

Luc.9:49 Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.  
Luc.9:50 Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.  

Jesús reprende a Jacobo y a Juan  

Luc.9:51 Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.  
Luc.9:52 Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos.  
Luc.9:53 Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén.  
Luc.9:54 Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?
Luc.9:55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;  
Luc.9:56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.  

Los que querían seguir a Jesús  (Mt. 8.18-22)

Luc.9:57 Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas.  
Luc.9:58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.  
Luc.9:59 Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre.  
Luc.9:60 Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios.  
Luc.9:61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.
Luc.9:62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.


Capítulo 16

Agar e Ismael  

Gen.16:1 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.  
Gen.16:2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.  
Gen.16:3 Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.  
Gen.16:4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.  
Gen.16:5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.  
Gen.16:6 Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.  
Gen.16:7 Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur.  
Gen.16:8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora.  
Gen.16:9 Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.  
Gen.16:10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.
Gen.16:11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.  
Gen.16:12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.  
Gen.16:13 Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
Gen.16:14 Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.  
Gen.16:15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.  
Gen.16:16 Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.


Capítulo 9

Acción de gracias por la justicia de Dios
Al músico principal; sobre Mut-labén. Salmo de David.

Sal.9:1 Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón;
Contaré todas tus maravillas.
Sal.9:2 Me alegraré y me regocijaré en ti;
Cantaré a tu nombre, oh Altísimo.
Sal.9:3 Mis enemigos volvieron atrás;
Cayeron y perecieron delante de ti.
Sal.9:4 Porque has mantenido mi derecho y mi causa;
Te has sentado en el trono juzgando con justicia.
Sal.9:5 Reprendiste a las naciones, destruiste al malo,
Borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre.
Sal.9:6 Los enemigos han perecido; han quedado desolados para siempre;
Y las ciudades que derribaste,
Su memoria pereció con ellas.
Sal.9:7 Pero Jehová permanecerá para siempre;
Ha dispuesto su trono para juicio.
Sal.9:8 El juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con rectitud.
Sal.9:9 Jehová será refugio del pobre,
Refugio para el tiempo de angustia.
Sal.9:10 En ti confiarán los que conocen tu nombre,
Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
Sal.9:11 Cantad a Jehová, que habita en Sion;
Publicad entre los pueblos sus obras.
Sal.9:12 Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos;
No se olvidó del clamor de los afligidos.
Sal.9:13 Ten misericordia de mí, Jehová;
Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen,
Tú que me levantas de las puertas de la muerte,
Sal.9:14 Para que cuente yo todas tus alabanzas
En las puertas de la hija de Sion,
Y me goce en tu salvación.
Sal.9:15 Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron;
En la red que escondieron fue tomado su pie.
Sal.9:16 Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó;
En la obra de sus manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah
Sal.9:17 Los malos serán trasladados al Seol,
Todas las gentes que se olvidan de Dios.
Sal.9:18 Porque no para siempre será olvidado el menesteroso,
Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
Sal.9:19 Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre;
Sean juzgadas las naciones delante de ti.
Sal.9:20 Pon, oh Jehová, temor en ellos;

Conozcan las naciones que no son sino hombres. Selah

No hay comentarios: