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1ºCor.8:6 "para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él". 

UN SOLO DIOS 

 Que lindo comenzar el año con el pensamiento puesto en nuestro Dios.- Un gran dilema se ha abierto a escala global a través de internet mayormente, pues hay quienes hablan que solo existe Dios Padre negando así las personas del Hijo y del Espíritu Santo y a nosotros nos llaman trinitarios.- 
 La gran doctrina del Señor Jesucristo y sus apóstoles es como lo refiere a mi primera vista el Evangelio de Mateo en las palabras de Jesús “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28.19).- La palabra “trinidad” no aparece en la Biblia. Pero la doctrina de un Dios trino se ve claramente en las Sagradas Escrituras. Hay dos cosas acerca de Dios que creemos con igual énfasis: Primero que hay un solo Dios y Segundo que hay una trinidad de personalidades donde cada uno de los que la forman es Dios. Estas dos realidades juntas justifican el título: El Dios trino. Por lo que podemos afirmar que Dios es uno “Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es” (Marcos 12.29). Se escucha la voz de este mismo Dios en este versículo: “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más” (Isaías 45.22). Si hay algo claro en estas dos declaraciones es que hay solamente un Dios; no tres dioses, ni muchos dioses, sino un Dios. La teoría de la pluralidad de dioses pertenece a la idolatría. La doctrina de la trinidad se tuerce cuando abandonamos la idea de la UNIDAD de Dios. Hay solamente un Dios y fuera de él no hay ningún otro. “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mateo 4.10). Pero Dios se manifiesta en tres personas, este único Dios se manifiesta como tres personas distintas. En el bautismo de Jesús en el Río Jordán (Mateo 3) se nos presenta el Hijo, bautizado en el río; el Espíritu Santo, apareciendo en la forma corporal de una paloma; y el Padre, que dice desde el cielo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. La trinidad se hace evidente en lo que nuestro Señor dice: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas” (Juan 14.26). La Biblia nos enseña que cada una de estas tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es Dios.
 Podemos ver entonces que el pensamiento del "unitario" y el pensamiento "trinitario radical" se niegan a reconocer que el Hijo y el Espíritu Santo son Dios mismo. Pero podemos ver que El Padre es Dios mayormente porque Jesús reconoce que el Padre es Dios cuando él dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito” (Juan 3.16). Pedro también reconoce que Dios es el Padre cuando dice: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer” (1 Pedro 1.3). Pablo igualmente le da el mismo reconocimiento, diciendo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (2 Corintios 1.3). Cada una de estas declaraciones dan al Padre la distinción de ser el Dios verdadero. Pero también El Hijo es Dios, Isaías escribió: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado (...); y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9.6). Pablo, hablando del reconocimiento que el Padre dio a su Hijo, dice: “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo” (Hebreos 1.8). Lease también Juan 20.28, "Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!"  Romanos 9.5 "de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén".  y Tito 2.13. "aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo," Estos versículos se refieren a Jesucristo como “Dios”. Además, otros pasajes bíblicos otorgan atributos divinos a Jesús. Pero también El Espíritu Santo es Dios porque cuando Cristo mandó a los apóstoles a bautizar “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, da a conocer al Espíritu Santo como uno de igual importancia a El mismo y al Padre. Otro ejemplo de esto se encuentra en la manera en que Pedro habló a Ananías. Pedro preguntó a Ananías: “¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo?” Y casi inmediatamente declaró: “no has mentido a los hombres, sino a Dios” (Hechos 5.3–4). De esta forma él dio a entender claramente que Dios y el Espíritu Santo son el mismo ser. Las realidades que están relacionadas al carácter y la obra de cada una de las personas de la trinidad sería largo de detallar pero que importante que podamos guardar la doctrina como la hemos recibido y no nos extraviemos de la Verdad, puesto que no hay prueba de ignorancia más corriente que el orgullo de ser sabio o creerse sabio tropezando en la letra de las Escrituras. Comprendo que mucho puede saberse, aunque nada se sabe con buen propósito porque somos malos y en maldad hemos sido formados. Los que piensan que saben todo, y se ponen vanidosos por ello, son los que menos probablemente hagan buen uso de ese saber. Satanás daña a algunos tentándolos a enorgullecerse de poderes mentales, mientras a otros, los seduce con la sensualidad. Creo que el conocimiento que enaltece a su poseedor y lo vuelve confiado es tan peligroso como el orgullo de la justicia propia, aunque lo que sepa pueda ser correcto. Sin afectos santos, todo conocimiento humano nada vale para la Vida Eterna. Los paganos tenían dioses de alto y bajo nivel; muchos dioses, muchos señores; como en Egipto, pero ninguno era Dios de verdad. Los cristianos saben por fe mas que por sabiduría que un Dios hizo todo y tiene poder sobre todo. El único Dios, el Padre, significa La Deidad como el único objeto de toda adoración religiosa; y el Señor Jesucristo denota a la persona de Emanuel (Dios con nosotros), Dios manifestado en carne, Uno con el Padre y con nosotros; el Mediador nombrado, y Señor de todo; por medio del cual vamos al Padre, y por medio del cual el Padre nos manda todas las bendiciones por el poder y la obra del Espíritu Santo. Que nosotros al rehusar toda adoración a los muchos que son llamados dioses y señores, y también a los santos y aun a los ángeles, probémonos a nosotros mismos si realmente vamos al único Dios por fe en Cristo.

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Libro Primero de Moisés

GÉNESIS 

Capítulo 1

La creación 

Gen.1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 
Gen.1:2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 
Gen.1:3 Y dijo Dios: Sea la luz;  y fue la luz. 
Gen.1:4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 
Gen.1:5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. 
Gen.1:6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. 
Gen.1:7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
Gen.1:8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. 
Gen.1:9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
Gen.1:10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 
Gen.1:11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 
Gen.1:12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. 
Gen.1:13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero. 
Gen.1:14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 
Gen.1:15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 
Gen.1:16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 
Gen.1:17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 
Gen.1:18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 
Gen.1:19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. 
Gen.1:20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 
Gen.1:21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 
Gen.1:22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 
Gen.1:23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto. 
Gen.1:24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 
Gen.1:25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. 
Gen.1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 
Gen.1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 
Gen.1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 
Gen.1:29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 
Gen.1:30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 
Gen.1:31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. 


Capítulo 2

Gen.2:1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 
Gen.2:2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 
Gen.2:3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. 

El hombre en el huerto del Edén 

Gen.2:4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, 
Gen.2:5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, 
Gen.2:6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. 
Gen.2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. 
Gen.2:8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. 
Gen.2:9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida  en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. 
Gen.2:10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. 
Gen.2:11 El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; 
Gen.2:12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. 
Gen.2:13 El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus. 
Gen.2:14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates. 
Gen.2:15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 
Gen.2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 
Gen.2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 
Gen.2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 
Gen.2:19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 
Gen.2:20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. 
Gen.2:21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 
Gen.2:22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 
Gen.2:23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 
Gen.2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 
Gen.2:25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban. 

Capítulo 3

Desobediencia del hombre 

Gen.3:1 Pero la serpiente  era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 
Gen.3:2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 
Gen.3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 
Gen.3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 
Gen.3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 
Gen.3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 
Gen.3:7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. 
Gen.3:8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 
Gen.3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 
Gen.3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 
Gen.3:11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 
Gen.3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. 
Gen.3:13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. 
Gen.3:14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. 
Gen.3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. 
Gen.3:16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. 
Gen.3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 
Gen.3:18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 
Gen.3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. 
Gen.3:20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. 
Gen.3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. 
Gen.3:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. 
Gen.3:23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. 
Gen.3:24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

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EL EVANGELIO SEGÚN

SAN MATEO                

Capítulo 1

Genealogía de Jesucristo - (Lc. 3. 23-38)

Mat.1:1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.
Mat.1:2 Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.
Mat.1:3 Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram.
Mat.1:4 Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón.
Mat.1:5 Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí.
Mat.1:6 Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.
Mat.1:7 Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa.
Mat.1:8 Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías.
Mat.1:9 Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías.
Mat.1:10 Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías.
Mat.1:11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.
Mat.1:12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.
Mat.1:13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor.
Mat.1:14 Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud.
Mat.1:15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob;
Mat.1:16 y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.
Mat.1:17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la   deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.

Nacimiento de Jesucristo ­­- (Lc. 2. 1-7)

Mat.1:18 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.
Mat.1:19 José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.
Mat.1:20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
Mat.1:21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
Mat.1:22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:
Mat.1:23   He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,
Y llamarás su nombre Emanuel,
que traducido es: Dios con nosotros.
Mat.1:24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.
Mat.1:25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.


Lecturas Matutinas de Spurgeon

ENERO 1.- 

Los frutos del Año Nuevo

“Comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año” (Josué 5:12)
 La peregrinación de Israel había ya concluido y el prometido reposo había llegado. No más traslado de carpas, no más serpientes ponzoñosas, no mas fieros amalecitas ni yermos desiertos. Llegaron a aquel lugar que fluía leche y miel y comieron el añejo grano de la tierra. Quizás este año, lector, éste sea tu caso o el mío. Gozosa es esta esperanza; y si la fe se muestra activa nos dará inmaculado placer. Estar con Cristo en el reposo que queda para el pueblo de Dios. Es, en verdad, una esperanza gozosa, y esperar esta gloria tan pronto es doble gloria. La incredulidad se estremece ante el Jordán que aún corre entre nosotros y la hermosa tierra, pero estemos seguros de haber experimentado ya mayores males que los que la muerte, en el peor de los casos, nos puede causar. Desechemos todo temor y regocijémonos con gran gozo en la esperanza de que este año empezaremos a estar con el Señor. Una parte del ejército permanecerá este año en la tierra para servir al Señor. Si ésta fuere nuestra suerte, no hay razón por la que este texto no sea verdadero aun en este caso. Entramos en el reposo los que hemos creído. El Espíritu Santo es la garantía de nuestra herencia; la gloria que él nos da comienza aquí. Los que residen en el cielo están seguros, y los que estamos en la tierra somos preservados en Cristo. Allí ellos triunfan de sus enemigos, aquí nosotros también obtenemos victorias. Los espíritus celestiales tienen comunión con el Señor, nosotros también la tenemos. Ellos cantan sus alabanzas, nosotros también gozamos de este privilegio. Recogeremos este año frutos celestiales en la tierra, donde la fe y la esperanza han hecho el desierto semejante al jardín del Señor. El hombre comió antiguamente el alimento de los ángeles, ¿y por qué no ahora? ¡Que la gracia nos enseñe a alimentarnos de Jesús, y podamos este año comer fruta de la tierra de Canaán! 

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