Is.64:8 Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.
DIOS... NUESTRO PADRE...
Que hermoso sentido de pertenencia... por lo cual podemos reclamar Su paternidad... Muy malo es cuando se retiene la oración como si no hubiésemos sido formados, como si pudiésemos arreglárnosla solitos, como si El no tuviese nada que ver con nosotros, como si fuese un dios al que no le pertenecemos. Pero si, solo somos eso, nada mas que barro, barro si, pero hemos sido moldeados por las manos del divino alfarero. Orar es aferrarse por fe de las promesas que el Señor nos ha hecho por su buena voluntad y presentarlas como argumento; aferrarse de Él, y rogarle fervorosamente que no nos abandone; o solicitar su retorno. Nosotros nos acarrearon los problemas por nuestra propia necedad. Los pecadores son destruidos y, luego, llevados por el viento de su propia iniquidad; primero se marchitan y luego son eliminados de todo goce. Cuando los hombres inicuos se hicieron como cosa inmunda, no asombró a nadie que Dios los aborreciera. Pero así de necios y negligentes como somos, pobres y despreciados, todavía Tu eres nuestro Padre. Y es por estar sometidos a las reprensiones de un Padre que seremos reconciliados; y el alivio que requiere nuestro caso lo esperamos sólo de Él. Por ello es que nos encomendamos a Dios, nuestro Padre... Sigo meditando en esas palabras "...Jehová, tu eres nuestro Padre;..." sin entrar en el contexto del texto, me quedo con estas palabras, "Tu eres nuestro Padre...", ¿No es para llorar de alegría? "Vosotros pues orareis así: Padre nuestro que estas en los cielos...", A cual de los ángeles, a cual de los arcángeles, a cual de los serafines y querubines les dijo: "Mi hijo eres tu, yo te he engendrado hoy...?, Este año 2018 que se inicia, lo haremos tomados de la mano de nuestro Padre Eterno... Porque a todos los que le recibieron, a los que creen en Su Nombre les dio potestad de ser llamados hijos de Dios, y si hijos, también herederos y coherederos juntamente con Cristo quien no se avergüenza de llamarnos hermanos ¡Gloria a su santo Nombre por siempre en mi corazón...! Amen...
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LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo
4
Caín y Abel
Gen.4:1
Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por
voluntad de Jehová he adquirido varón.
Gen.4:2
Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue
labrador de la tierra.
Gen.4:3
Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una
ofrenda a Jehová.
Gen.4:4
Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de
ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
Gen.4:5
pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran
manera, y decayó su semblante.
Gen.4:6
Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu
semblante?
Gen.4:7
Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a
la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
Gen.4:8
Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos
en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.
Gen.4:9
Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy
yo acaso guarda de mi hermano?
Gen.4:10
Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí
desde la tierra.
Gen.4:11
Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu
mano la sangre de tu hermano.
Gen.4:12
Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero
serás en la tierra.
Gen.4:13
Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado.
Gen.4:14
He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré
errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me
matará.
Gen.4:15
Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces
será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase
cualquiera que le hallara.
Gen.4:16
Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente
de Edén.
Gen.4:17
Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una
ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.
Gen.4:18
Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a
Metusael, y Metusael engendró a Lamec.
Gen.4:19
Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de
la otra, Zila.
Gen.4:20
Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y
crían ganados.
Gen.4:21
Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan
arpa y flauta.
Gen.4:22
Y Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de
hierro; y la hermana de Tubal-caín fue Naama.
Gen.4:23
Y dijo Lamec a sus mujeres:
Ada y Zila, oíd mi voz;
Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho:
Que un varón mataré por mi herida,
Y un joven por mi golpe.
Gen.4:24
Si siete veces será vengado Caín,
Lamec en verdad setenta veces siete lo será.
Gen.4:25
Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su
nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de
Abel, a quien mató Caín.
Gen.4:26
Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres
comenzaron a invocar el nombre de Jehová.
Capítulo
5
Los
descendientes de Adán (1 Cr. 1.1-4)
Gen.5:1
Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al
hombre, a semejanza de Dios lo hizo.
Gen.5:2
Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día
en que fueron creados.
Gen.5:3
Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a
su imagen, y llamó su nombre Set.
Gen.5:4
Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y
engendró hijos e hijas.
Gen.5:5
Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió.
Gen.5:6
Vivió Set ciento cinco años, y engendró a Enós.
Gen.5:7
Y vivió Set, después que engendró a Enós, ochocientos siete años, y engendró
hijos e hijas.
Gen.5:8
Y fueron todos los días de Set novecientos doce años; y murió.
Gen.5:9
Vivió Enós noventa años, y engendró a Cainán.
Gen.5:10
Y vivió Enós, después que engendró a Cainán, ochocientos quince años, y
engendró hijos e hijas.
Gen.5:11
Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años; y murió.
Gen.5:12
Vivió Cainán setenta años, y engendró a Mahalaleel.
Gen.5:13
Y vivió Cainán, después que engendró a Mahalaleel, ochocientos cuarenta años, y
engendró hijos e hijas.
Gen.5:14
Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años; y murió.
Gen.5:15
Vivió Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró a Jared.
Gen.5:16
Y vivió Mahalaleel, después que engendró a Jared, ochocientos treinta años, y
engendró hijos e hijas.
Gen.5:17
Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años; y
murió.
Gen.5:18
Vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc.
Gen.5:19
Y vivió Jared, después que engendró a Enoc, ochocientos años, y engendró hijos
e hijas.
Gen.5:20
Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y murió.
Gen.5:21
Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.
Gen.5:22
Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y
engendró hijos e hijas.
Gen.5:23
Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.
Gen.5:24
Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.
Gen.5:25
Vivió Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec.
Gen.5:26
Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos ochenta y dos
años, y engendró hijos e hijas.
Gen.5:27
Fueron, pues, todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años; y
murió.
Gen.5:28
Vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo;
Gen.5:29
y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del
trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo.
Gen.5:30
Y vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos noventa y cinco años, y
engendró hijos e hijas.
Gen.5:31
Y fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años; y
murió.
Gen.5:32
Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
Capítulo
6
La maldad de los hombres
Gen.6:1
Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la
tierra, y les nacieron hijas,
Gen.6:2
que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas,
tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.
Gen.6:3
Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque
ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.
Gen.6:4
Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron
los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos
fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
Gen.6:5
Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo
designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el
mal.
Gen.6:6
Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su
corazón.
Gen.6:7
Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado,
desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues
me arrepiento de haberlos hecho.
Gen.6:8
Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
Noé
construye el arca
Gen.6:9
Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus
generaciones; con Dios caminó Noé.
Gen.6:10
Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet.
Gen.6:11
Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de
violencia.
Gen.6:12
Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había
corrompido su camino sobre la tierra.
Gen.6:13
Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está
llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la
tierra.
Gen.6:14
Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás
con brea por dentro y por fuera.
Gen.6:15
Y de esta manera la harás: de trescientos codos
la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos
su altura.
Gen.6:16
Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y
pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y
tercero.
Gen.6:17
Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda
carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la
tierra morirá.
Gen.6:18
Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu
mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.
Gen.6:19
Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca,
para que tengan vida contigo; macho y hembra serán.
Gen.6:20
De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil
de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que
tengan vida.
Gen.6:21
Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de
sustento para ti y para ellos.
Gen.6:22 Y lo hizo así Noé; hizo
conforme a todo lo que Dios le mandó.
Capítulo
2
La
visita de los magos
Mat.2:1
Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del
oriente a Jerusalén unos magos,
Mat.2:2
diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella
hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
Mat.2:3
Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
Mat.2:4
Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les
preguntó dónde había de nacer el Cristo.
Mat.2:5
Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
Mat.2:6
Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
No
eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
Porque
de ti saldrá un guiador,
Que
apacentará a mi pueblo Israel.
Mat.2:7
Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos
diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;
Mat.2:8
y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño;
y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
Mat.2:9
Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto
en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde
estaba el niño.
Mat.2:10
Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.
Mat.2:11
Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo
adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y
mirra.
Mat.2:12
Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes,
regresaron a su tierra por otro camino.
Matanza
de los niños
Mat.2:13
Después que partieron ellos, he aquí un
ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a
su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque
acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.
Mat.2:14
Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto,
Mat.2:15
y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el
Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.
Mat.2:16
Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó
matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus
alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.
Mat.2:17
Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo:
Mat.2:18
Voz fue oída en Ramá,
Grande
lamentación, lloro y gemido;
Raquel
que llora a sus hijos,
Y
no quiso ser consolada, porque perecieron.
Mat.2:19
Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a
José en Egipto,
Mat.2:20
diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel,
porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.
Mat.2:21
Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel.
Mat.2:22
Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo
temor de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue a la región de
Galilea,
Mat.2:23 y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se
cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado
nazareno.
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Lecturas Matutinas de Spurgeon.-
ENERO 2.-
La oración, nuestro lazo de unión con Cristo
“Persevera en oración”.- (Colosense 4:2).-
Es interesante observar cuántos pasajes en las Escrituras se ocupan de la oración, dando ejemplos, inculcando preceptos y haciendo promesas. Apenas abrimos la Biblia leemos: «Entonces los hombres empezaron a invocar el nombre del Señor» (Gn. 4:26, versión inglesa). Y poco antes de acabar el Libro, hallamos el amen de una ardiente súplica Hay innumerable ejemplos: Aquí hallamos a Jacob que lucha, allá a Daniel que ora tres veces por día, y más allá a David que clama a Dios con todo su corazón. En el monte vemos a Elías, en el calabozo, a Pablo y Silas. Tenemos multitudes de mandamientos y miríadas de promesas. ¿Qué otra cosa nos enseña esto, sino la sagrada importancia y la necesidad de la oración? Estemos seguros de que cualquier cosa que Dios ha destacado en su Palabra, desea que ocupe un lugar importante en nuestras vidas. Si ha hablado mucho de la oración, es porque sabe que tenemos necesidad de ella. Tan grandes son nuestras necesidades que hasta llegar al cielo no debemos cesar de orar. ¿No necesitas nada? Temo que no conoces tu pobreza. ¿No tienes merced que pedir a Dios? Entonces que la misericordia de Dios te muestre tu miseria. Un alma sin oración es un alma sin Cristo. La oración es el balbuceo del niño en la fe, el clamor del creyente que lucha y la música del santo que agoniza y duerme en Jesús. La oración es la respiración, la consigna, el consuelo, la fortaleza y el honor del cristiano. Si eres hijo de Dios, buscarás el rostro de tu Padre y vivirás en su amor. Pide a Dios te conceda este año ser santo, humilde, celoso y paciente. Ten una comunión más intima con Cristo y entra más frecuentemente en el banquete de su amor. Pídele que te haga un ejemplo y una bendición a otros, y que te ayude a vivir más para la gloria del Maestro. La divisa de este año debe ser: «Perseverad en oración».
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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