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1°Jn.3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 


LLAMADOS HIJOS DE DIOS...


 Y hace más todavía de lo que podemos mirar en ese amor, aplicando sobre nosotros un sello divino, derramando en nosotros ese “Espíritu de adopción” que “da testimonio a nuestro espíritu” que tenemos el derecho de llamar “nuestro Padre” al Dios de los cielos, dándonos así la garantía más segura de que Él cumplirá la obra empezada.- En cuanto al menosprecio del mundo, no debe desanimarnos, sino más bien confirmarnos en la fe, conforme a lo que dejo dicho el Señor en Luc.6:22 y 23 "Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre." "Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas." también en Luc.6:26 dice: "¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas."
 La certeza de estar a toda hora rodeados por el infinito amor de Dios ya nos basta; pero a ello se agrega una gloriosa esperanza, “¡hijos de Dios…!!!” Y “lo somos…”.- Estas últimas palabras faltan sin razón en el Texto Recibido.-
 "DIOS REVELÓ su voluntad y su plan a quienes estaban dispuestos a perder la vida para que la historia del calvario pudiera llegar a toda criatura. Dios llamó hombres a los que podía confiar las cosas sagradas, hombres que estaban dispuestos a estar en mazmorras subterráneas, a subir al patíbulo de los mártires y a morir por su causa. Aquellos hombres no fueron rebeldes a la visión celestial, y es por esa causa que la preciosa Palabra de Dios ha sido impresa en más de mil lenguas. Hoy día hay siervos fieles de Dios que están afanosamente ocupados en traducirla a otros mil idiomas tribales. Tenemos una gran deuda de gratitud con estos honorables héroes de la cruz.
 Cuesta llevar el mensaje. “Si el grano de trigo no cae a tierra y muere, él solo queda.” Estas palabras fueron dichas por el Espíritu Santo a un humilde siervo suyo que después de un día de arduo trabajo se había apartado para pasar la noche en oración. ¿Qué ocurrió después de aquella cita nocturna con el Maestro? ¿Qué ocurrió que su vida cambió completamente? ¡Se había encontrado con Alguien!... Charles Cowman, conocido como el Misionero Guerrero, había tenido una revelación de la voluntad de Dios. Cada hogar de cierta nación debía recibir una porción de las Sagradas Escrituras y cada persona de aquella nación debería recibir una invitación para recibir a Cristo. Aquél era el momento para aquella gran cruzada. Cuando Dios dice “hoy” no quiere decir “mañana”.
 Cowman aceptó el desafío y en el nombre del Dios de lo imposible entró en acción, porque la acción siempre debe seguir a la visión. En los 5 años siguientes se llevó a cabo la más grande cruzada de difusión del Evangelio desde los días de Pentecostés. 10.320.000 hogares del imperio del Mikado recibieron una visita y se les dio una porción del precioso Libro que amamos. Miles de ellos destruyeron sus ídolos y aceptaron la invitación del que dijo “Venid a mí”. (Manantiales en el Desierto II.- 8 de Septiembre).-

Somos hijos de Dios
“Mirad cuál amo nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce porque no le conoció a El. Ahora somos hijos de Dios (1 Juan 3:1,2).-
 «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre.» Si consideramos lo que hemos sido y lo que todavía somos cuando la corrupción muestra en nosotros su funesto poder, nos admiraremos de que Dios nos haya adoptado como hijos. Sin embargo, ésa es la verdad, pues el pasaje dice que somos llamados hijos de Dios. ¡Qué sublime relación es la de un hijo y qué privilegio entraña! ¡Que cuidado y qué cariño el hijo espero de su Padre!. Pero nosotros, por medio de Cristo, tenemos todo eso y mucho más. En cuanto a los momentáneos sufrimientos que compartimos con nuestro Hermano Mayor, los aceptamos como un honor. «El mundo no nos conoce porque no lo conoce a El.» Nos alegramos de ser, juntamente con Jesús, desconocidos, en su humillación, pues sabemos que juntamente con El habremos de ser exaltados. 
 «Amados, ahora somos hijos de Dios.» Es fácil leer esto, pero no es fácil sentirlo. ¿Cómo se halla tu corazón esta mañana? ¿Se halla en la profundidad de la aflicción? ¿La corrupción se levanta dentro de tu espíritu y la gracia se asemeja a una pobre chispa pisoteada bajo los pies? No temas; tú no tienes que vivir de tus dones ni de tus sentimientos; solo debes vivir por fe en Cristo. Aunque todo nos sea contrario, aunque estemos en la profundidad de la aflicción, ya estemos en la montaña o en el valle, el pasaje dice que «ahora somos hijos de Dios». «Pero —dices tu— yo no estoy bien ataviado, mis dones no se destacan y mi justicia no brilla esplendorosamente.» Hermano, lee otra vez el texto: «Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando El apareciere seremos como El es». El Espíritu Santo purificará nuestras mentes y el poder divino perfeccionará nuestros cuerpos, y entonces lo veremos como El es.
 1°Jn.3:2 "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.  (Lecturas Matutinas (Spurgeon).- FEBRERO 13).-
 Creados a su imagen, no lo podemos ver en su ideal hermosura sin ser inducidos a parecérsele, veamos lo que dice 2° Cor.3:18 "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor". 
 Imposible ver a Dios, cara a cara, y no aborrecer al pecado, en 3°Jn.11 dice: "Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios." y en Rom.8:29 "Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos". Veamos también Rom.8:30 "Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. y Fil.3:21 "el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas." 
 Poco conoce el mundo la dicha de los verdaderos seguidores de Cristo. Poco piensa el mundo que estos pobres, humildes y despreciados son los favoritos de Dios y que habitarán en el cielo. Los seguidores de Cristo deben contentarse con las dificultades de aquí, puesto que están en tierra de extranjeros, donde su Señor fue tan maltratado antes que ellos. Los hijos de Dios deben andar por fe y vivir por esperanza. Bien pueden esperar con fe, esperanza y ferviente deseo la revelación del Señor Jesús. Los hijos de Dios serán conocidos, y manifestados por su semejanza con su Cabeza. Serán transformados a la misma imagen, por verle a Él... Gloria a Su Nombre por siempre... Amen.-





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año

Capítulo 14

Los israelitas cruzan el Mar Rojo  

Ex.14:1 Habló Jehová a Moisés, diciendo:  
Ex.14:2 Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar.  
Ex.14:3 Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado.  
Ex.14:4 Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.  
Ex.14:5 Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía; y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva?  
Ex.14:6 Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo;  
Ex.14:7 y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos.  
Ex.14:8 Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.  
Ex.14:9 Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón.  
Ex.14:10 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová.  
Ex.14:11 Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?  
Ex.14:12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.  
Ex.14:13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.  
Ex.14:14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.  
Ex.14:15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.  
Ex.14:16 Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.  
Ex.14:17 Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería;  
Ex.14:18 y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.  
Ex.14:19 Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas,  
Ex.14:20 e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.  
Ex.14:21 Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.  
Ex.14:22 Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar,  en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.  
Ex.14:23 Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a caballo.  
Ex.14:24 Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios,  
Ex.14:25 y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.  
Ex.14:26 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.  
Ex.14:27 Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar.  
Ex.14:28 Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno.  
Ex.14:29 Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.  
Ex.14:30 Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.  
Ex.14:31 Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.  

Capítulo 15 

Cántico de Moisés y de María 

Ex.15:1 Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico  a Jehová, y dijeron:  
Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente;  
Ha echado en el mar al caballo y al jinete.  
Ex.15:2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico,  
Y ha sido mi salvación.  
Este es mi Dios, y lo alabaré;  
Dios de mi padre, y lo enalteceré. 
Ex.15:3 Jehová es varón de guerra;  
Jehová es su nombre. 
Ex.15:4 Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército;  
Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo.  
Ex.15:5 Los abismos los cubrieron;  
Descendieron a las profundidades como piedra. 
Ex.15:6 Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder;  
Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo.  
Ex.15:7 Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra ti.  
Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca.  
Ex.15:8 Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas;  
Se juntaron las corrientes como en un montón;  
Los abismos se cuajaron en medio del mar.  
Ex.15:9 El enemigo dijo:  
Perseguiré, apresaré, repartiré despojos;  
Mi alma se saciará de ellos;  
Sacaré mi espada, los destruirá mi mano.  
Ex.15:10 Soplaste con tu viento; los cubrió el mar;  
Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas.  
Ex.15:11 ¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses?  
¿Quién como tú, magnífico en santidad,  
Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios? 
Ex.15:12 Extendiste tu diestra;  
La tierra los tragó. 
Ex.15:13 Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste;  
Lo llevaste con tu poder a tu santa morada.  
Ex.15:14 Lo oirán los pueblos, y temblarán;  
Se apoderará dolor de la tierra de los filisteos.  
Ex.15:15 Entonces los caudillos de Edom se turbarán;  
A los valientes de Moab les sobrecogerá temblor;  
Se acobardarán todos los moradores de Canaán.  
Ex.15:16 Caiga sobre ellos temblor y espanto;  
A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra;  
Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová,  
Hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste.  
Ex.15:17 Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad,  
En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová,  
En el santuario que tus manos,  
oh Jehová, han afirmado.  
Ex.15:18 Jehová reinará eternamente y para siempre. 
Ex.15:19 Porque Faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar, y Jehová hizo volver las aguas del mar sobre ellos; mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar.  
Ex.15:20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas.  
Ex.15:21 Y María les respondía:  
Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido;  
Ha echado en el mar al caballo y al jinete.  

El agua amarga de Mara  

Ex.15:22 E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.  
Ex.15:23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.  
Ex.15:24 Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?  
Ex.15:25 Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó;  
Ex.15:26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.  
Ex.15:27 Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.


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Capítulo 17

La transfiguración - (Mr. 9. 2-13; Lc. 9. 28-36) 

Mat.17:1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; 
Mat.17:2 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. 
Mat.17:3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. 
Mat.17:4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 
Mat.17:5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. 
Mat.17:6 Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. 
Mat.17:7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis. 
Mat.17:8 Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo. 
Mat.17:9 Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos. 
Mat.17:10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 
Mat.17:11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. 
Mat.17:12 Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. 
Mat.17:13 Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista. 

Jesús sana a un muchacho lunático - (Mr. 9. 14-29; Lc. 9. 37-43) 

Mat.17:14 Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: 
Mat.17:15 Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. 
Mat.17:16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. 
Mat.17:17 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. 
Mat.17:18 Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. 
Mat.17:19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 
Mat.17:20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. 
Mat.17:21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno. 

Jesús anuncia otra vez su muerte - (Mr. 9. 30-32; Lc. 9. 43-45) 

Mat.17:22 Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, 
Mat.17:23 y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera. 

Pago del impuesto del templo 

Mat.17:24 Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas,y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? 
Mat.17:25 El dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños? 
Mat.17:26 Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos. 
Mat.17:27 Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti. 

  
Lecturas Matutinas de Spurgeon

ENERO 26.-

Digamos con agradecimiento: ¡Abba, Padre!

“Vuestro Padre celestial”.- (Mateo 6:26).-

Los que constituyen el pueblo de Dios son hijos suyos en doble sentido: por creación y por adopción en Cristo. Por eso tienen el privilegio de llamarlo «Padre nuestro que estás en los cielos». ¡Padre! ¡oh, qué preciosa es esta palabra! En ello hay autoridad: «Si yo soy Padre, ¿dónde está mi honor? Si vosotros sois hijos, dónde está vuestra obediencia?». En esta palabra hay también afecto mezclado con autoridad; una autoridad que no provoca rebelión; una obediencia solicitada que se cumple con alegría, y que, aunque se pudiese, no debiera negarse. La obediencia que los hijos rinden a Dios debe ser amorosa. No vayas al trabajo que te señala Dios como va el esclavo al que le asigno su amo. Entra más bien en la senda de sus mandamientos, porque es lo senda de tu Padre. Presenta tu cuerpo como instrumento de justicia, pues la voluntad de tu Padre es justo y su voluntad debe ser lo voluntad de sus hijos. ¡Podre! Hoy aquí un atributo regio, tan delicadamente cubierto con amor, que la corona del Rey pasa inadvertida al mismo Rey, y su cetro se transforma no en vara de hierro, sino en un plateado cetro de misericordia. En realidad, el cetro pasa desapercibido en la tierna mano del que lo empuña. ¡Padre! En esta palabra hoy honor y amor. ¡Cuán grande es el amor de un padre hacia sus hijos! Lo que la amistad no puede hacer ni la mera benevolencia procurará, lo hace para sus hijos el corazón y la mano de un padre. Son sus vástagos, por tanto debe bendecirlos; son sus hijos, debe defenderlos con todo vigor. Si un padre terrenal vela por sus hijos con amor y cuidado incesantes, cuánto más lo hace nuestro Padre Celestial? ¡Abba, Padre! El que puede decir esto, ha dado expresión o una melodía mejor que la que los querubines y serafines pueden producir. Hay un cielo en la profundidad de la palabra Padre. Tengo todo en todo por todo la eternidad cuando puedo decir: ¡Padre!.-

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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