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Mat.5:48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.  


PERFECTOS...


 El ideal propuesto sería como imposible de alcanzar, pero si estamos en Cristo, tomamos de sus perfecciones para ser "perfectos como nuestro Padre que esta en los cielos es perfecto", es necesario solo que en nosotros este la voluntad del corazón y de permanecer en comunión por la oración sincera, se alcanzan esas perfecciones por medio de la Obra redentora de Cristo y la obediencia, porque hemos de ser sinceros, Cristo nunca hubiera dicho algo que tenemos que hacer, o ser si no lo pudiésemos alcanzar... 
 La perfección en nosotros es una Obra de toda una vida, lleva muchos gemidos del Espíritu Santo para presentar un instrumento útil para el Señor.- 
 Claro esta, que nuestros pensamientos no son los pensamientos del Señor y lo que es perfecto para Dios, quizá no lo sea para nosotros, que nunca nos ponemos de acuerdo en donde esta la perfección, pues lo que es perfecto para unos, es imperfecto para otros...
 La palabra "perfecto" implica un estado o situación inmejorables, significa un estado de inmutabilidad, pues si hoy algo es perfecto y mañana cambia, significa que no fue perfecto ayer, como el Padre de las luces que no tiene mudanzas ni sombras de variación, El es inmutable y perfecto, especialmente para nosotros, porque es amor, y aclara la Escritura, el que permanece en amor, permanece en Dios y Dios en El.-
 El cristiano puede alcanzar esa perfección estando integrado a Dios, integrado al corazón de Dios, y claro, para muchos es olor de muerte, de aburrimiento, un cristiano espiritual es repulsivo para el carnal que se cree que las sabe todas y se acomoda a los tiempos, a las modas y al curso de los pensamientos de diversa índole...
 Pero bienaventurado aquel que en su corazón, (pues será aborrecido de muchos, incluso de su propia familia), busca las perfecciones de Cristo para Su vida, haciendo y permitiendo que se produzca el Fruto del Espíritu que es AMOR, con sus ocho componentes que son "Gozo, Paz, Paciencia, Benignidad, Bondad, Fe, Mansedumbre, Templanza", El Espíritu Santo nos eleva a las perfecciones del cielo, porque la Obra de la perfección en nosotros es una Obra del Espíritu Santo, es un milagro que se produce en nosotros que muchas veces es interrumpida por las obras de la carne Gal.5:16-26.-
 El contexto de este texto es que esta dentro del "Sermón del Monte" la alta escuela de la Cruz, donde Jesús manifiesta algo mucho mejor que la Ley del Talión, Lev. 24:19 y 20 y Ex. 19:21, del ojo por ojo y diente por diente, lo cual tiene un valor meramente jurídico y ahora presenta la Ley del amor, diciendo: "Si amáis a los que os aman, si saludáis a vuestros hermanos ¿que recompensa tendréis?, al que te hiera en una mejilla preséntale también la otra..."
En el reino de Dios, no se trata tan solo de impedir el triunfo de la injusticia y de la opresión; hay que llegar a transformar al malo en bueno y hacer de él un súbdito del Reino.- Ahora es tan solo por la fuerza del amor que se lo puede ganar.- El amor, no puede tener más límite que el amor, es decir, que nuestro modo de obrar debe inspirarse únicamente en el amor y no en la idea de amparar nuestros derechos o intereses.- ¡Los intereses de Dios y de su Reino, en primer lugar! como diciéndonos a nosotros mismos ¿Qué ha de arderte más: una bofetada o la perdición del alma del que te abofeteó?
Jn.5:19 "Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente."  
Ef.5:1 "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados."
Señor ayúdanos por tu santo amor a ser perfectos para ti, amén ¡Que hermosa petición!! Dios bendiga...






LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año

Capítulo 16

Dios da el maná  

Ex.16:1 Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto.  
Ex.16:2 Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto;  
Ex.16:3 y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.  
Ex.16:4 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo;  y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.  
Ex.16:5 Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día.  
Ex.16:6 Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto,  
Ex.16:7 y a la mañana veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová; porque nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros?  
Ex.16:8 Dijo también Moisés: Jehová os dará en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciaros; porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.  
Ex.16:9 Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones.  
Ex.16:10 Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová apareció en la nube.  
Ex.16:11 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:  
Ex.16:12 Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios.  
Ex.16:13 Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento. 
Ex.16:14 Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra.  
Ex.16:15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.  
Ex.16:16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer  por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda.  
Ex.16:17 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos;  
Ex.16:18 y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco;  cada uno recogió conforme a lo que había de comer.  
Ex.16:19 Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.  
Ex.16:20 Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés.  
Ex.16:21 Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía.  
Ex.16:22 En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres  para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés.  
Ex.16:23 Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová;  lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.  
Ex.16:24 Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió.  
Ex.16:25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo.  
Ex.16:26 Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará.  
Ex.16:27 Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron.  
Ex.16:28 Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?  
Ex.16:29 Mirad que Jehová os dió el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día.  
Ex.16:30 Así el pueblo reposó el séptimo día.  
Ex.16:31 Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.  
Ex.16:32 Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Llenad un gomer  de él, y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto.  
Ex.16:33 Y dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un gomer  de maná,  y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes.  
Ex.16:34 Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como Jehová lo mandó a Moisés.  
Ex.16:35 Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.  
Ex.16:36 Y un gomer  es la décima parte de un efa.  

Capítulo 17

Agua de la roca 

Ex.17:1 Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese.  
Ex.17:2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?  
Ex.17:3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?  
Ex.17:4 Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán.  
Ex.17:5 Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve.  
Ex.17:6 He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.  
Ex.17:7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?  

Guerra con Amalec  

Ex.17:8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.  
Ex.17:9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.  
Ex.17:10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.  
Ex.17:11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.  
Ex.17:12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.  
Ex.17:13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.  
Ex.17:14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.  
Ex.17:15 Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová- nisi;  
Ex.17:16 y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación.  

Capítulo 18 

Jetro visita a Moisés 

Ex.18:1 Oyó Jetro sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había hecho con Moisés, y con Israel su pueblo, y cómo Jehová había sacado a Israel de Egipto.  
Ex.18:2 Y tomó Jetro suegro de Moisés a Séfora la mujer de Moisés, después que él la envió,  
Ex.18:3 y a sus dos hijos;  el uno se llamaba Gersón, porque dijo: Forastero he sido en tierra ajena;  
Ex.18:4 y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo: El Dios de mi padre me ayudó, y me libró de la espada de Faraón.  
Ex.18:5 Y Jetro el suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de éste, vino a Moisés en el desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios;  
Ex.18:6 y dijo a Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con tu mujer, y sus dos hijos con ella.  
Ex.18:7 Y Moisés salió a recibir a su suegro, y se inclinó, y lo besó; y se preguntaron el uno al otro cómo estaban, y vinieron a la tienda.  
Ex.18:8 Y Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová había hecho a Faraón y a los egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en el camino, y cómo los había librado Jehová.  
Ex.18:9 Y se alegró Jetro de todo el bien que Jehová había hecho a Israel, al haberlo librado de mano de los egipcios.  
Ex.18:10 Y Jetro dijo: Bendito sea Jehová, que os libró de mano de los egipcios, y de la mano de Faraón, y que libró al pueblo de la mano de los egipcios.  
Ex.18:11 Ahora conozco que Jehová es más grande que todos los dioses; porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció contra ellos.  
Ex.18:12 Y tomó Jetro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios; y vino Aarón y todos los ancianos de Israel para comer con el suegro de Moisés delante de Dios.  

Nombramiento de jueces  (Dt. 1.9-18) 

Ex.18:13 Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.  
Ex.18:14 Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?  
Ex.18:15 Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios.  
Ex.18:16 Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.  
Ex.18:17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces.  
Ex.18:18 Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.  
Ex.18:19 Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios.  
Ex.18:20 Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. 
Ex.18:21 Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. 
Ex.18:22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo.  
Ex.18:23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar.  
Ex.18:24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo.  
Ex.18:25 Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez.  
Ex.18:26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.  
Ex.18:27 Y despidió Moisés a su suegro, y éste se fue a su tierra.


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Capítulo 18
¿Quién es el mayor? - (Mr. 9. 33-37; Lc. 9. 46-48) 

Mat.18:1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? 
Mat.18:2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, 
Mat.18:3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 
Mat.18:4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. 
Mat.18:5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. 

Ocasiones de caer - (Mr. 9. 42-48; Lc. 17. 1-2) 

Mat.18:6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. 
Mat.18:7 ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 
Mat.18:8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. 
Mat.18:9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. 

Parábola de la oveja perdida - (Lc. 15. 3-7) 

Mat.18:10 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. 
Mat.18:11 Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. 
Mat.18:12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? 
Mat.18:13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. 
Mat.18:14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. 

Cómo se debe perdonar al hermano 

Mat.18:15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. 
Mat.18:16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 
Mat.18:17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. 
Mat.18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. 
Mat.18:19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 
Mat.18:20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. 


Lecturas Matutinas de Spurgeon

ENERO 27.-

Plenitud en diversos y muchos sentidos.-

“Porque de su plenitud tomamos todos”.- (Juan 1:16).-

Estas palabras nos dicen que en Cristo hay plenitud. Una plenitud de esencial deidad, porque «en El habita la plenitud de la deidad».- Hay una plenitud de humanidad, pues en Él corporalmente, esa deidad se revelo. Hay en su sangre una plenitud de eficacia expiatoria, porque «la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado». Hay en su vida una plenitud de justicia que justifico, pues «ahora ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús». Hay en su ruego una plenitud de divina superioridad, pues «El puede salvar eternamente o los que por El se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos». Hay en su muerte una plenitud de victoria, pues por la muerte destruyó al que tenía el imperio de la muerte, o seo, al diablo. Hay en su resurrección una plenitud de eficacia, pues por ella el Señor nos ha regenerado en esperanza viva. Hay en su ascensión una plenitud de triunfo, pues, «subiendo a lo Alto, llevó cautiva la cautividad y dio dones a los hombres». Hay plenitud de bendiciones de toda suerte. Una plenitud de gracia para perdonar, para preservar, y para perfeccionar. Una plenitud para todas las ocasiones: plenitud de consuelo en la aflicción, plenitud de dirección en la prosperidad. Una plenitud de todos los atributos divinos: sabiduría, poder, amor. Una plenitud que es imposible valorar y mucho menos explorar. «Agradó al Padre que habitase en El toda plenitud». ¡Oh, qué plenitud será ésta de la cual todos reciben! Allí tiene que haber en verdad, plenitud, pues, a pesar de que la corriente siempre fluye, el manantial crece tan abundante, rico y completo como siempre. Ven, creyente, y satisface tus necesidades; pide abundantemente y recibirás con abundancia, pues esta plenitud es inagotable y está allí donde todas las necesidades pueden alcanzarla, es decir, en Jesús, Emmanuel, Dios con nosotros. 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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