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Heb.3:4 "Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios."  


LA CASA DEL PADRE...


 Que hermoso es entrar en una casa digna, y me refiero por digna a aquella que se hizo con gran esfuerzo de sus dueños o dueño, como cuando un matrimonio se esforzó por levantar esas paredes ladrillo a ladrillo o madera por madera... 
 Aquella casa que no fue fruto de una donación o herencia sino que fue el esfuerzo propio, se notan los toques personales por aquí y por allá, el alma sensible se sobrecoge de admiración y respeto de poder entrar en aquella casa que quizá no pase ni la mitad de un puntaje de tasación... 
 Las hay de aquellas construcciones planificadas por un arquitecto y se pueden considerar y admirar aquellas proyecciones que primeramente nacieron en la imaginación, luego plasmadas al papel y luego ejecutadas al milímetro... 
 Siempre decimos que nosotros no podemos crear nada, pues no podemos hacer nada sin materia prima, el único que crea las cosas de la nada es Dios, el solo tiene esa potestad, pero nosotros también somos unos pseudos creadores limitados en tiempo espacio y energía pero podemos construir o planificar, en lo relativo del termino casa material, se puede considerar también el termino casa por familiares, todos los de nuestra casa, o casa de oración etc.
 Pero indudablemente no podríamos solos, porque "Sin mi, nada podréis hacer dice El Señor, así que entonces sigue siendo El Señor quien hace todas las cosas, El, el primero y el postrero, pero si hay una Obra por la cual nosotros hemos de contemplar es la Obra de la Redención, en esta casa nos regocijamos, vemos Su obra, sus rasgos, dejo plasmada por aquí y allí su carácter, su paciencia, su amor sublime, para otros puede que no tenga valor o no les reditúe, pero para los que le aman es entrar en la Casa del Padre, es entrar en Su reposo es entrar a contemplar las maravillas que hay en la Casa de Dios, allí tenemos el mostrario de las fotos, de los recuerdos y de los testimonios, de todas las cosas magnificas que hizo y hace nuestro Padre... 
 Oh!! que seamos aunque sea como aquellas cuatro cosas que son las mas pequeñas de la tierra y son mas sabias que los sabios, las hormigas, los conejos, las langostas y... "La araña que atrapas con la mano,  Y está en palacios de rey. Prov.30:28.-
 Allí Cristo es considerado el Apóstol de nuestra confesión, el Mensajero enviado a los hombres por Dios, el gran Revelador de la fe que profesamos, y de la esperanza que confesamos tener. Como Cristo, el Mesías, es el ungido para el oficio de Apóstol y Sacerdote. Como Jesús, es nuestro Salvador, nuestro Sanador, el gran Médico de las almas. Considéresele siempre así. Considérese lo que es en sí, lo que es para nosotros y lo que será para nosotros en el más allá y para siempre. Pensar íntima y seriamente en Cristo nos lleva a saber más de Él. Los judíos tenían una elevada opinión de la fidelidad de Moisés, pero su fidelidad era un tipo de la de Cristo. —Cristo fue el Señor de esta casa, de su Iglesia, que es su pueblo, y su Hacedor. Moisés fue un siervo fiel; Cristo, como el eterno Hijo de Dios, es el dueño legal y el Rey Soberano de la Iglesia. No sólo debemos establecernos bien en los caminos de Cristo, sino que hemos de seguir y perseverar firmemente hasta el fin. Toda meditación en su Persona y su salvación, sugiere más sabiduría, nuevos motivos para amar, confiar y obedecer....




LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-

Capítulo 31 

Gen.31:1 Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza.  
Gen.31:2 Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como había sido antes.  
Gen.31:3 También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo.  
Gen.31:4 Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas,  
Gen.31:5 y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo.  
Gen.31:6 Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre;  
Gen.31:7 y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.  
Gen.31:8 Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados.  
Gen.31:9 Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y me lo dio a mí.  
Gen.31:10 Y sucedió que al tiempo que las ovejas estaban en celo, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y abigarrados.  
Gen.31:11 Y me dijo el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí. 
Gen.31:12 Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás que todos los machos que cubren a las hembras son listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.  
Gen.31:13 Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.  
Gen.31:14 Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos acaso parte o heredad en la casa de nuestro padre?  
Gen.31:15 ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio?  
Gen.31:16 Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.  

Jacob huye de Labán  

Gen.31:17 Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos,  
Gen.31:18 y puso en camino todo su ganado, y todo cuanto había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán.  
Gen.31:19 Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre.  
Gen.31:20 Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba.  
Gen.31:21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Eufrates, y se dirigió al monte de Galaad.  
Gen.31:22 Y al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido.  
Gen.31:23 Entonces Labán tomó a sus parientes consigo, y fue tras Jacob camino de siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad.  
Gen.31:24 Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.  
Gen.31:25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su tienda en el monte; y Labán acampó con sus parientes en el monte de Galaad.  
Gen.31:26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste, y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra?  
Gen.31:27 ¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y arpa?  
Gen.31:28 Pues ni aun me dajaste besar a mis hijos y mis hijas. Ahora, locamente has hecho.  
Gen.31:29 Poder hay en mi mano para haceros mal; mas el Dios de tu padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.  
Gen.31:30 Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?  
Gen.31:31 Respondió Jacob y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues pensé que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.  
Gen.31:32 Aquel en cuyo poder hallares tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.  
Gen.31:33 Entró Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló; y salió de la tienda de Lea, y entró en la tienda de Raquel.  
Gen.31:34 Pero tomó Raquel los ídolos y los puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos; y buscó Labán en toda la tienda, y no los halló.  
Gen.31:35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.  
Gen.31:36 Entonces Jacob se enojó, y riñó con Labán; y respondió Jacob y dijo a Labán: ¿Qué transgresión es la mía? ¿Cuál es mi pecado, para que con tanto ardor hayas venido en mi persecución? Gen.31:37 Pues que has buscado en todas mis cosas, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosotros.  
Gen.31:38 Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas.  
Gen.31:39 Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas.  
Gen.31:40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.  
Gen.31:41 Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces.  
Gen.31:42 Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.  
Gen.31:43 Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?  
Gen.31:44 Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos.  
Gen.31:45 Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal.  
Gen.31:46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre aquel majano.  
Gen.31:47 Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob, Galaad.  
Gen.31:48 Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre nosotros dos; por eso fue llamado su nombre Galaad;  
Gen.31:49 y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre tú y yo, cuando nos apartemos el uno del otro.  
Gen.31:50 Si afligieres a mis hijas, o si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre nosotros dos.  
Gen.31:51 Dijo más Labán a Jacob: He aquí este majano, y he aquí esta señal, que he erigido entre tú y yo.  
Gen.31:52 Testigo sea este majano, y testigo sea esta señal, que ni yo pasaré de este majano contra ti, ni tú pasarás de este majano ni de esta señal contra mí, para mal.  
Gen.31:53 El Dios de Abraham y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por aquel a quien temía Isaac su padre.  
Gen.31:54 Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte.  
Gen.31:55 Y se levantó Labán de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y regresó y se volvió a su lugar.  

Capítulo 32

Jacob se prepara para el encuentro con Esaú  

Gen.32:1 Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.  
Gen.32:2 Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es este; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.  
Gen.32:3 Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom.  
Gen.32:4 Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido hasta ahora;  
Gen.32:5 y tengo vacas, asnos, ovejas, y siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus ojos.  
Gen.32:6 Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él.  
Gen.32:7 Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos.  
Gen.32:8 Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.  
Gen.32:9 Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien;  
Gen.32:10 menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.  
Gen.32:11 Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos.  
Gen.32:12 Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar,  que no se puede contar por la multitud.  
Gen.32:13 Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú:  
Gen.32:14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,  
Gen.32:15 treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos. 
Gen.32:16 Y lo entregó a sus siervos, cada manada de por sí; y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada.  
Gen.32:17 Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo: ¿De quién eres? ¿y adónde vas? ¿y para quién es esto que llevas delante de ti?  
Gen.32:18 entonces dirás: Es un presente de tu siervo Jacob, que envía a mi señor Esaú; y he aquí también él viene tras nosotros.  
Gen.32:19 Mandó también al segundo, y al tercero, y a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a Esaú, cuando le hallareis.  
Gen.32:20 Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro; quizá le seré acepto.  
Gen.32:21 Pasó, pues, el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.  

Jacob lucha con el ángel en Peniel  

Gen.32:22 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.  
Gen.32:23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.  
Gen.32:24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.  
Gen.32:25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.  
Gen.32:26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Gen.32:27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.  
Gen.32:28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.  
Gen.32:29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.  
Gen.32:30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.  
Gen.32:31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.  
Gen.32:32 Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo. 

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La hija de Jairo, y la mujer que tocó el manto de Jesús - (Mr. 5. 21-43; Lc. 8. 40-56) 

Mat.9:18 Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. 
Mat.9:19 Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. 
Mat.9:20 Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; 
Mat.9:21 porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. 
Mat.9:22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. 
Mat.9:23 Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, 
Mat.9:24 les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. 
Mat.9:25 Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 
Mat.9:26 Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra. 

Dos ciegos reciben la vista 

Mat.9:27 Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! 
Mat.9:28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. 
Mat.9:29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. 
Mat.9:30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. 
Mat.9:31 Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra. 

Un mudo habla 

Mat.9:32 Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado. 
Mat.9:33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel. 
Mat.9:34 Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios. 

La mies es mucha 

Mat.9:35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 
Mat.9:36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. 
Mat.9:37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. 
Mat.9:38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. 



Lecturas Matutinas de Spurgeon

ENERO 13.-

Confiando en la Providencia

“Josafat había hecho naves de Tarsis, que habían de ira Ofir por oro, mas no fueron, porque se rompieron en Ezión-geber.- (2 Reyes 22:48)

 Las naves de Salomón volvieron seguras, pero las de Josafat nunca llegaron a la tierra del oro. La Providencia prospera a uno y frustro los deseos del otro en el mismo negocio y en el mismo lugar; sin embargo, el Gran Gobernador es tan bueno y sabio en un caso como en el otro. Bendigamos hoy al Señor, al recordar este texto, por los navíos rotos en Ezión-geber, y también por las naves cargadas de bendiciones temporales. No envidiemos a los que tienen más éxito que nosotros, ni murmuremos por nuestras pérdidas, como si nuestros pruebas fueran mayores que las de otros. Aunque nuestros planes terminen en el fracaso, somos, como Josafat, de gran estima delante de la presencia del Señor. La causa de la pérdida de Josafat es muy digna de ser notada, pues es la causa de una buena parte de los sufrimientos del pueblo de Dios.
 La causa fue su alianza con una familia pecadora. En 2 Crónicas 20:37 se nos dice que Jehová envió a un profeta a declarar la siguiente: «Por cuanto has hecho, compañía con Ocozías, Jehová destruirá tus obras». Este fue un castigo paternal que parece le sirvió de bendición, pues en el versículo que sigue al de esta mañana, lo hallamos rehusándose a permitir que sus siervos navegaran en las mismos navíos en que navegaban las siervos del rey impío. Quiera Dios que la experiencia de Josafat sirva de advertencia al resto de su pueblo para que eviten «juntarse en yugo desigual con los infieles». Una vida de miseria es por lo regular, la suerte de los que se unen en matrimonio o en cualquiera otra relación con los hombres de este mundo. ¡Ah! si pudiéramos tener tal amor a Jesús que, a semejanza de El, pudiésemos ser santos, inocentes, limpios y apartados de pecadores (Heb. 7:26), pues de no ser así, podemos esperar oír frecuentemente las siguientes palabras: «Jehová destruyó tus obras». 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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