Luc.12:29 y 30 "Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud".
"Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas".-
LA PREOCUPACIÓN
Si hay algo por lo que un padre de los "malos", de los que saben dar "buenas dádivas" a sus hijos Luc.11:13, es que buscan que sus hijos no estén preocupados, quiere verlos felices, pero no haraganes, quiere tenerlos con todas sus necesidades satisfechas pero que sean fuertes para luchar, quiere que sean provistos, pero que valoricen lo que se les pone delante...
Cuantos niños bien provistos solo tienen regaños, indolencias y pretensiones y pasan a estar despreocupados pero hacen que sus padres se preocupen por los rumbos torcidos que toman a causa de la abundancia y de tener todo al alcance. Muchos pueden tomarse las licencias de acostarse tarde pues a la mañana estará allí su madre o padre para hacerlo cumplir y ayudarlos con un sin numero de tareas, con regaños o no, pero suelen decir: "Tu eres mi hijo y has de cumplir con la escuela o el deber que sea, comido, arreglado, limpio, de buen porte y educado, eres mi reflejo...". Recuerdo unas hermanas de la piedad, ¡¡¡que hermoso ministerio!!! en que viniendo a la Casa de Oración niños de hogares carenciados, ellas estaban atentas a sus reservas de ropas y alimentos, y... una sola mirada de una de ellas, mirada casi imperceptible, era suficiente para saber que necesidad tenían que cubrir, si era necesidad de zapatillas, medias, un pantaloncito para el niño, una falda para las niñas, todo con una ternura que no hacía sentir avergonzado al que recibía y ellas reían de felicidad... Oh!! sii... esas son las manos del Padre a través de manos humanas. Pues El es quien hace henchir los corazóns imponiéndoles una necesidad, de cubrir una inquietud que no les deja tranquilas, "una santa preocupación...". De donde viene eso?? Ese cariño, ese amor, esa provisión?? viene de vuestro Padre... que sabe que tenéis necesidad de estas cosas, y estamos hablando de una relación mas sublime que la que hay entre una oveja y su Pastor, que por cierto es una comparación muy acorde a nosotros, pues los pensamientos del pastor no son los pensamientos de la oveja, pero siendo así, dice. "El Señor es mi Pastor, Nada me faltará..." Sal.23:1.- Mas aquí estamos hablando de algo mas sublime, se trata de una relación de Padre a hijo.-
Hoy casi todos los grandes conflictos mundiales y sociales y familiares es por causa de la preocupación por los recursos futuros, algunos para satisfacer necesidades elementales y otros para mantener sus status y estas preocupaciones hacen a la muerte de miles de almas por año por medio de guerras, de homicidios y suicidios, porque se pierde la fe en el Padre, el dador de toda gracia... Que triste cuando el hijo huye de su hogar acusando a su padre de severidad y se aventura a las preocupaciones de una supervivencia lejos de su familia y confiando en quien no es familia...
Ahora tu, hermano, hermana, estas preocupado por las finanzas??, Estas preocupado por la carestía de la vida?? Cual es tu preocupación?? no te desesperes, pues puede provocarte enfermedades como hipertensión, depresión, gastritis, insomnio y un sinnumero de malestares... Mira el versículo de la fecha. Mira lo que dice Cristo que tiene potestad sobre cielo y tierra "...vuestro Padre sabe que tenéis necesidad...". El sabe, gloria a Su Nombre y por el amor que me tiene, por el amor al Sacrificio de Su Hijo y por amor a Si mismo, no me dajará sin el sustento necesario, siempre y cuando yo también haga mi parte con mi trabajo honrado... Bendito sea Su Santo Nombre ahora y siempre amen.-
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 20
Abraham y Abimelec
Gen.20:1 De allí partió Abraham a la tierra del Neguev, y acampó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar.
Gen.20:2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara.
Gen.20:3 Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.
Gen.20:4 Mas Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿matarás también al inocente?
Gen.20:5 ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? con sencillez de mi corazón y con limpieza de mis manos he hecho esto.
Gen.20:6 Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases.
Gen.20:7 Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres, sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos.
Gen.20:8 Entonces Abimelec se levantó de mañana y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera.
Gen.20:9 Después llamó Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿En qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste hacer has hecho conmigo.
Gen.20:10 Dijo también Abimelec a Abraham: ¿Qué pensabas, para que hicieses esto?
Gen.20:11 Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer.
Gen.20:12 Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer.
Gen.20:13 Y cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es.
Gen.20:14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer.
Gen.20:15 Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca.
Gen.20:16 Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos; así fue vindicada.
20:17 Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos.
Gen.20:18 Porque Jehová había cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.
Capítulo 21
Nacimiento de Isaac
Gen.21:1 Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado.
Gen.21:2 Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.
Gen.21:3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.
Gen.21:4 Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado.
Gen.21:5 Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo.
Gen.21:6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.
Gen.21:7 Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.
Agar e Ismael son echados de la casa de Abraham
Gen.21:8 Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac.
Gen.21:9 Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.
Gen.21:10 Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.
Gen.21:11 Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo.
Gen.21:12 Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.
Gen.21:13 Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente.
Gen.21:14 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.
Gen.21:15 Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto,
Gen.21:16 y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.
Gen.21:17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.
Gen.21:18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. Gen.21:19 Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.
Gen.21:20 Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.
Gen.21:21 Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.
Pacto entre Abraham y Abimelec
Gen.21:22 Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces.
Gen.21:23 Ahora, pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en donde has morado.
Gen.21:24 Y respondió Abraham: Yo juraré.
Gen.21:25 Y Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habían quitado.
Gen.21:26 Y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy.
Gen.21:27 Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto.
Gen.21:28 Entonces puso Abraham siete corderas del rebaño aparte.
Gen.21:29 Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte?
Gen.21:30 Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo.
Gen.21:31 Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allí juraron ambos.
Gen.21:32 Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos.
Gen.21:33 Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno.
Gen.21:34 Y moró Abraham en tierra de los filisteos muchos días.
Capítulo 22
Dios ordena a Abraham que sacrifique a Isaac
Gen.22:1 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Gen.22:2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Gen.22:3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.
Gen.22:4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.
Gen.22:5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.
Gen.22:6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.
Gen.22:7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Gen.22:8 Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
Gen.22:9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.
Gen.22:10 Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
Gen.22:11 Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Gen.22:12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.
Gen.22:13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
Gen.22:14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
Gen.22:15 Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,
Gen.22:16 y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;
Gen.22:17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.
Gen.22:18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
Gen.22:19 Y volvió Abraham a sus siervos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba.
Gen.22:20 Aconteció después de estas cosas, que fue dada noticia a Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha dado a luz hijos a Nacor tu hermano:
Gen.22:21 Uz su primogénito, Buz su hermano, Kemuel padre de Aram,
Gen.22:22 Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel.
Gen.22:23 Y Betuel fue el padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que dio a luz Milca, de Nacor hermano de Abraham.
Gen.22:24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, dio a luz también a Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.
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Tesoros en el cielo - (Lc. 12. 32-34)
Mat.6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
Mat.6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Mat.6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
La lámpara del cuerpo - (Lc. 11. 33-36)
Mat.6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
Mat.6:23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estaráen tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
Dios y las riquezas
Mat.6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
El afán y la ansiedad.- (Lc. 12. 22-31)
Mat.6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
Mat.6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
Mat.6:27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
Mat.6:28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
Mat.6:29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
Mat.6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
Mat.6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
Mat.6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
Mat.6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mat.6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Lecturas Matutinas de Spurgeon
ENERO 8.-
Bajo el verde césped se esconden las orugas
El pecado de los cosas santas (Éxodo 28:38).-
¡Qué velo se levanta con estas palabras, y qué revelación es hecha! Será para nosotros humillante y provechoso a la vez, detenernos y ver este triste espectáculo. Las iniquidades de nuestro culto público: su hipocresía, formulismo, irreverencia, divagación de corazón y olvido de Dios. ¡Qué medida tan completa! Nuestra obra por el Señor: su rivalidad, egoísmo, descuido, flojedad e incredulidad. ¡Qué montón de profanación! Nuestras devociones privadas: flojedad, frialdad, negligencia, somnolencia y vanidad. ¡Qué montaña de tierra muerta! Si miramos con más cuidado veremos que esta iniquidad es mayor de lo que parece a primera vista. El Dr. Poyson escribe así a su hermano: “Mi parroquia, como mi corazón, se asemeja mucho al jardín del holgazán; y, peor aún, hallo que buena parte de mis deseos por el mejoramiento de ambos proceden de la lactancia, de la vanidad o la indolencia. Miro la mala hierba que cubre mi jardín y siento deseos de desarraigarla. ¿Por qué? ¿Qué despierta ese deseo? Quizás el pensamiento de que así podré pasearme por allí y decir para mis adentros: “¡En qué perfecto orden se conserva mi jardín!” Esto es jactancia. O la idea de que mis vecinos lo miren y digan: “¡Cuán hermoso florece su jardín!”. Esto es vanidad, O puedo desear que la mala hierba sea destruida porque estoy cansado de arrancarla. Esto es indolencia”. Así que aun nuestros deseos de santidad pueden mancharse de malos motivos. Bajo el césped más verde se esconden las orugas; no necesitamos mucho para descubrirlas. ¡Cuán alentador es pensar que cuando el sumo sacerdote llevaba el pecado de las cosas santas ponía en su frente las palabras: Santidad a Jehová. También Jesús, con la carga de nuestros pecados, presenta ante su Padre no nuestra falta de santidad, sino su propia santidad. ¡Que el Señor nos dé gracia para ver con los ojos de la fe a nuestro Sumo sacerdote!
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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