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Mat.6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 


HEMOS DE VER COSAS CON ESTOS OJOS...


 El Señor Jesús nos enseña a que tomemos ejemplo del libro de la naturaleza que nos rodea para que tomemos enseñanza buena para nosotros, ese mirar primero comienza con lo que pasa por nuestras retinas, luego por lo que pasa por nuestra mente para bien o para mal. Pero el hombre cargado con tanta maldad, se le ha contaminado el ojo, su ojo no es bueno, pero no obstante, El Señor nos manda mirar aquellas cosas que nos rodean como en este versículo, que dice "Mirad las aves de los cielos...", otro versículo dice: "Ve la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y se sabio (Prov. 6:6).- Por lo cual nuestra petición debiera ser: "Abre mis ojos y miraré, las maravillas de tu Ley..." Sal.119:18.- Hemos de mirar cosas: Mirar que nos ha sido entregada una tierra (Deut.1:8). Mirad, Yo os he dado día de reposo (figura de Cristo). (Ex.16:29).- Mirad, que se nos han nombrado servidores... (Ex.35:30).- Mirad, YO os he enseñado Estatutos y Decretos... (Deut.4:5).- No nos llama a mirar las cosas que no podemos alcanzar y nos hagan flaquear en nuestra fe a causa de nuestro mirar torcido como lo especifica en Job 3:5; 22:12 y Ecl.11:4.- Sino que nos recomienda Considerar al recto y mirar al justo (Sal.37:37).- Mirar al pacto (Sal.74:20).- Por lo cual clamaremos: "Padre amado enséñanos a mirar, indícanos lo que debemos mirar como le indicaste a Abraham en Gen.15:5.- 
 Que podamos cumplir leyendo el primer libro, el de la naturaleza como dice en Ecl. 7:13, "Mira la Obra de Dios..." y No ser de los que "No miran la Obra de Dios..." (Is.5:12), Sordos y ciegos (Is.42:18), hemos de ver las cosas que alienten nuestra fe, una mirada puede salvar y una mirada puede perder, Eva vio un árbol que su fruto era bueno y delicioso a la vista y rompió la comunión con el cielo junto a Adán quedando a merced de la maldad y de la perversión de su vista, cuando vieron que estaban desnudos, pero luego de leer en el silabario de la naturaleza y luego leer en las Sagradas Escrituras hemos de poseer esa vista espiritual de mirar a  Cristo, mirar al Padre por lo cual dice: "Mirad a mí y sed salvos..." (Is. 45:22) para bendecir al Señor (Sal.134:1).- Y no desviar la vista por el orgullo, las riquezas o la sensualidad para que no nos pase lo de Balaam "... Caído, pero abiertos los ojos..." Num. 24:3.-




LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año

Capítulo 18

Promesa del nacimiento de Isaac  

Gen.18:1 Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día.  
Gen.18:2 Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra,  
Gen.18:3 y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.  
Gen.18:4 Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,  
Gen.18:5 y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho. 
Gen.18:6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas  de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.  
Gen.18:7 Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo.  
Gen.18:8 Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron.  
Gen.18:9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.  
Gen.18:10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo.  Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.  
Gen.18:11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.  
Gen.18:12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor  ya viejo?  
Gen.18:13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara dieciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?  
Gen.18:14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?  Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.  
Gen.18:15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.  

Abraham intercede por Sodoma  

Gen.18:16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.  
Gen.18:17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,  
Gen.18:18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?  
Gen.18:19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.  
Gen.18:20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,  
Gen.18:21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.  
Gen.18:22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.  
Gen.18:23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?  
Gen.18:24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?  
Gen.18:25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?  
Gen.18:26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. 
Gen.18:27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.  
Gen.18:28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.  
Gen.18:29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.  
Gen.18:30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.  
Gen.18:31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.  
Gen.18:32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.  
Gen.18:33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.  

Capítulo 19 

Destrucción de Sodoma y Gomorra  

Gen.19:1 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo,  
Gen.19:2 y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche.  
Gen.19:3 Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.  
Gen.19:4 Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo.  
Gen.19:5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.  
Gen.19:6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí,  
Gen.19:7 y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.  
Gen.19:8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.  
Gen.19:9 Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.  
Gen.19:10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta.  
Gen.19:11 Y a los hombrs que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.  
Gen.19:12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar;  
Gen.19:13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. 
Gen.19:14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.  
Gen.19:15 Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.  
Gen.19:16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.  
Gen.19:17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.  
Gen.19:18 Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos.  
Gen.19:19 He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera.  
Gen.19:20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida.  
Gen.19:21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.  
Gen.19:22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.  
Gen.19:23 El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.  
Gen.19:24 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;  
Gen.19:25 y destruyó las ciudades,  y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.  
Gen.19:26 Entonces la mujer de Lot  miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.  
Gen.19:27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová.  
Gen.19:28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. 
Gen.19:29 Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.  
Gen.19:30 Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una cueva él y sus dos hijas.  
Gen.19:31 Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra. 
Gen.19:32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre descendencia.  
Gen.19:33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.  
Gen.19:34 El día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia.  
Gen.19:35 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y durmió con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.  
Gen.19:36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.  
Gen.19:37 Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy.  
Gen.19:38 La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben- ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy.


Lecturas Matutinas de Spurgeon.-

ENERO 7.-

Jesús ha de ser el modelo en nuestra vida 

“Para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21).-
 El creyente no siempre vivió para Cristo. Empezó a hacerlo cuando el Espíritu Santo lo convenció de pecado y cuando, por la gracia, fue llevado a ver al Salvador que agonizaba en propiciación por la culpa de los hombres. Desde el momento del nuevo y celestial nacimiento, el hombre empezó a vivir para Cristo. Jesús es para nosotros, los creyentes, la única perla de gran precio, para conseguir la cual deseamos desprendernos de todo lo que tenemos. 
 El ha ganado nuestro amor de tal manera que nuestro corazón sólo late por El. Quisiéramos, vivir para su gloria y morir en defensa del Evangelio. El es el modelo de nuestra vida y el dechado según el cual quisiéramos esculpir nuestro carácter. Las palabras de Pablo significan más de lo que la mayor parte de los hombres piensan. Indican que el propósito de la vida de Pablo era Cristo; sí, Jesús era su vida. Según las palabras de un cristiano de la antigüedad, Pablo “comió, bebió y durmió la vida eterna”. Jesús era para Pablo su mismo aliento, el alma de su alma, el corazón de su corazón, la vida de su vida. ¿Puedes decir, como cristiano, que vives para este ideal? ¿Estás haciendo tus negocios para Cristo, o los haces para agradarte a ti mismo y para provecho de tu familia? Tú preguntarás: ¿Acaso es éste un motivo mezquino?. Para el cristiano, sí. El profesa vivir para Cristo, ¿cómo puede, pues, vivir para otro fin sin cometer adulterio espiritual? Los hay que en alguna medida cumplen con este principio, pero, ¿quién oso decir que ha vivido por entero para Cristo como lo hizo el apóstol? Sin embargo, solo ésta es la verdadera vida de un creyente. Su fuente, su sostén, su modelo, su fin, todo se resume en una palabra: Jesucristo. Señor, acéptame; aquí me presento pidiendo vivir solo en ti y para ti. Permíteme ser como el buey que está entre el arado y el altar, para trabajar o para ser sacrificado, y que mi lema sea: «Listo para todo». 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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