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Sal.89:26 "El me clamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salvación".


LA ROCA DE MI SALVACIÓN...


 ¡Que gracia tan grande es estar en Cristo!!!, especialmente cuando nos embarga el pensamiento que no tenemos derecho a nada, y que El por su gracia nos hace entrar en la familia de Dios, en el Antiguo Testamento ningún Santo le llamó Padre a Dios eso vino cuando Cristo nos enseñó qué debemos llamarle Padre cuando dijo: "... subo a mi Padre y a vuestro Padre a mi Dios y a vuestro Dios..."
 Esta gracia es tan grande qué aunque estemos esquivandole y luchando en contra de ella si Él dice: "el me clamará..." pese a nosotros mismos y a toda fuerza que se oponga, se hará, porque es un omnipotente Salvador. Llega un momento de nuestra vida en qué por más que le hayamos evitado por muchos años, llega un momento en que el alma clama: "Ay, Dios mío, sálvame, ayúdame... Si es que estás ahí...". En la negrura de la visión, de su incredulidad, el incrédulo tiende como una mano de fe, como para palpar algo, que muy dentro de el, le dice que está ahí para escuchar, que hay algo, alguien allí que le oye en su dolor y desesperación...
 Volviendo al contexto del texto, vemos que El Señor ungió a David con el óleo santo no sólo como emblema de las gracias y los dones que recibió, sino como tipo de Cristo, el Rey, Sacerdote, y Profeta, ungido sin medida con el Espíritu Santo. Dado que este salmo trata sobre el Pacto de Dios con David.- David, luego de su unción, fue perseguido, pero nadie pudo sacar ventaja contra él. Pero todo esto era una sombra pálida de los sufrimientos, liberación, gloria y autoridad del Redentor, único en el cual se cumplieron plenamente todas estas predicciones y promesas. Él es el Dios omnipotente. Este es el Redentor nombrado para nosotros, el único capaz de completar la obra de nuestra salvación. Procuremos tener siempre un interés en estas bendiciones por el testimonio del Espíritu Santo en nuestros corazones. Como el Señor corrigió a la posteridad de David por sus transgresiones, asimismo Su pueblo será corregido por sus pecados. Pero sólo es una vara, no espada; es para corregir, no para destruir. Es una vara en la mano de Dios, que es sabio y sabe lo que hace; lleno de gracia, hará lo mejor. Es una vara que ellos nunca sentirán sino cuando es necesario. Como el sol y la luna permanecen en el cielo, no importa cuáles sean los cambios que parezca haber en ellos, ya que de nuevo reaparecen en el momento debido, así el pacto de gracia hecho en Cristo no debe ser cuestionado no importa cuál sea la alteración que parezca hacérsele.
 Así como permanecen las rocas grandísimas como gigantescas montañas que resisten todos los embates de las fuerzas del viento, de las aguas, del fuego y de la misma tierra, que parece que hicieran temblar sus cimientos, ellas permanecen en sus sitios por siglos, así el Pacto de Gracia permanece firme, porque "los cielos y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán...", no dejarán de ser, por ello, aferrémonos como los náufragos, aunque no veamos nada por la negra oscuridad que nos rodea, que no podemos hacer pie y siendo embestidos una y otra vez por las olas de mares embravecidos, golpeados por delante y a traición por diferentes cosas que se cruzan, pero no temas alma que allí esta la Roca, ¡clama, clama alma mía...! que El no te ha dejado de amar y es fiel a Su Pacto, ¡clama, clama a tu Padre...!, y dile Tu eres mi Roca eterna de los siglos, en Ti me refugio seguro, desde ahora y para siempre en el Nombre de Jesús amén...





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año

Capítulo 49 

Profecía de Jacob acerca de sus hijos  

Gen.49:1 Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.  
Gen.49:2 Juntaos y oíd, hijos de Jacob,  
Y escuchad a vuestro padre Israel.  
Gen.49:3 Rubén, tú eres mi primogénito,  
mi fortaleza, y el principio de mi vigor;  
Principal en dignidad, principal en poder.  
Gen.49:4 Impetuoso como las aguas, no serás el principal,  
Por cuanto subiste al lecho de tu padre;  
Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado.  
Gen.49:5 Simeón y Leví son hermanos;  
Armas de iniquidad sus armas.  
Gen.49:6 En su consejo no entre mi alma,  
Ni mi espíritu se junte en su compañía.  
Porque en su furor mataron hombres,  
Y en su temeridad desjarretaron toros.  
Gen.49:7 Maldito su furor, que fue fiero;  
Y su ira, que fue dura.  
Yo los apartaré en Jacob,  
Y los esparciré en Israel.  
Gen.49:8 Judá, te alabarán tus hermanos;  
Tu mano en la cerviz de tus enemigos;  
Los hijos de tu padre se inclinarán a ti.  
Gen.49:9 Cachorro de león, Judá;  
De la presa subiste, hijo mío.  
Se encorvó, se echó como león,  
Así como león viejo: ¿quién lo despertará?  
Gen.49:10 No será quitado el cetro de Judá,  
Ni el legislador de entre sus pies,  
Hasta que venga Siloh;  
Y a él se congregarán los pueblos.  
Gen.49:11 Atando a la vid su pollino,  
Y a la cepa el hijo de su asna,  
Lavó en el vino su vestido,  
Y en la sangre de uvas su manto.  
Gen.49:12 Sus ojos, rojos del vino,  
Y sus dientes blancos de la leche. 
Gen.49:13 Zabulón en puertos de mar habitará;  
Será para puerto de naves,  
Y su límite hasta Sidón.  
Gen.49:14 Isacar, asno fuerte  
Que se recuesta entre los apriscos; 
Gen.49:15 Y vio que el descanso era bueno,  
y que la tierra era deleitosa;  
Y bajó su hombro para llevar,  
Y sirvió en tributo.  
Gen.49:16 Dan juzgará a su pueblo,  
Como una de las tribus de Israel. 
Gen.49:17 Será Dan serpiente junto al camino,  
Víbora junto a la senda,  
Que muerde los talones del caballo,  
Y hace caer hacia atrás al jinete. 
Gen.49:18 Tu salvación esperé, oh Jehová.  
49:19 Gad, ejército lo acometerá;  
Mas él acometerá al fin.  
Gen.49:20 El pan de Aser será substancioso,  
Y él dará deleites al rey.  
Gen.49:21 Neftalí, cierva suelta,  
Que pronunciará dichos hermosos.  
Gen.49:22 Rama fructífera es José,  
Rama fructífera junto a una fuente,  
Cuyos vástagos se extienden sobre el muro. 
Gen.49:23 Le causaron amargura,  
Le asaetearon,  
Y le aborrecieron los arqueros;  
Gen.49:24 Mas su arco se mantuvo poderoso,  
Y los brazos de sus manos se fortalecieron  
Por las manos del Fuerte de Jacob  
(Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel),  
Gen.49:25 Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará,  
Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá  
Con bendiciones de los cielos de arriba,  
Con bendiciones del abismo que está abajo,  
Con bendiciones de los pechos y del vientre.  
Gen.49:26 Las bendiciones de tu padre  
Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores;  
Hasta el término de los collados eternos  
Serán sobre la cabeza de José,  
Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos.  
Gen.49:27 Benjamín es lobo arrebatador;  
A la mañana comerá la presa,  
Y a la tarde repartirá los despojos.
Muerte y sepelio de Jacob  

Gen.49:28 Todos éstos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo, al bendecirlos; a cada uno por su bendición los bendijo.  
Gen.49:29 Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo,  
Gen.49:30 en la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el heteo, para heredad de sepultura.  
Gen.49:31 Allí sepultaron a Abraham  y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac  y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea.  
Gen.49:32 La compra del campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de Het.  
Gen.49:33 Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró,  y fue reunido con sus padres.  

Capítulo 50

Gen.50:1 Entonces se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó.  
Gen.50:2 Y mandó José a sus siervos los médicos que embalsamasen a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel.  
Gen.50:3 Y le cumplieron cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados, y lo lloraron los egipcios setenta días.  
Gen.50:4 Y pasados los días de su luto, habló José a los de la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que habléis en oídos de Faraón, diciendo:  
Gen.50:5 Mi padre me hizo jurar, diciendo: He aquí que voy a morir; en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepulturás;  ruego, pues, que vaya yo ahora y sepulte a mi padre, y volveré.  
Gen.50:6 Y Faraón dijo: Ve, y sepulta a tu padre, como él te hizo jurar.  
Gen.50:7 Entonces José subió para sepultar a su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto,  
Gen.50:8 y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre; solamente dejaron en la tierra de Gosén sus niños, y sus ovejas y sus vacas.  
Gen.50:9 Subieron también con él carros y gente de a caballo, y se hizo un escuadrón muy grande.  
Gen.50:10 Y llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, y endecharon allí con grande y muy triste lamentación; y José hizo a su padre duelo por siete días.  
Gen.50:11 Y viendo los moradores de la tierra, los cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los egipcios; por eso fue llamado su nombre Abel-mizraim, que está al otro lado del Jordán.  
Gen.50:12 Hicieron, pues, sus hijos con él según les había mandado;  
Gen.50:13 pues lo llevaron sus hijos a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Efrón el heteo, al oriente de Mamre.  
Gen.50:14 Y volvió José a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que subieron con él a sepultar a su padre, después que lo hubo sepultado.  

Muerte de José  

Gen.50:15 Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.  
Gen.50:16 Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo:  
Gen.50:17 Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.  
Gen.50:18 Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos.  
Gen.50:19 Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?  
Gen.50:20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.  
Gen.50:21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.  
Gen.50:22 Y habitó José en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años.  
Gen.50:23 Y vio José los hijos de Efraín hasta la tercera generación; también los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron criados sobre las rodillas de José.  
Gen.50:24 Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.  
Gen.50:25 E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.  
Gen.50:26 Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto.  

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Parábola de la semilla de mostaza - (Mr. 4. 30-32; Lc. 13. 18-19) 

Mat.13:31 Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; 
Mat.13:32 el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. 

Parábola de la levadura - (Lc. 13. 20-21) 

Mat.13:33 Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado. 

El uso que Jesús hace de las parábolas - (Mr. 4. 33-34) 

Mat.13:34 Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; 
Mat.13:35 para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: 
Abriré en parábolas mi boca; 
Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo. 

Jesús explica la parábola de la cizaña 

Mat.13:36 Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 
Mat.13:37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 
Mat.13:38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 
Mat.13:39 El enemigo que la sembróes el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 
Mat.13:40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, asíseráen el fin de este siglo. 
Mat.13:41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 
Mat.13:42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 
Mat.13:43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. 

El tesoro escondido 

Mat.13:44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. 

La perla de gran precio 

Mat.13:45 También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, 
Mat.13:46 que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. 

La red 

Mat.13:47 Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; 
Mat.13:48 y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. 
Mat.13:49 Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, 
Mat.13:50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 

Tesoros nuevos y viejos 

Mat.13:51 Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor. 
Mat.13:52 El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. 


Jesús en Nazaret - (Mr. 6. 1-6; Lc. 4. 16-30) 

Mat.13:53 Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí. 
Mat.13:54 Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? 
Mat.13:55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? 
Mat.13:56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? 
Mat.13:57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 
Mat.13:58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos. 


Lecturas Matutinas de Spurgeon

ENERO 20.-
Dando paz eterna a los lavados en la sangre.-
“Fue Abel pastor de ovejas”.- Génesis 4:2).-
Como pastor, Abel santificó su obro para gloria de Dios, ofreciendo un sacrificio de sangre sobre su altar, y Jehová miró con agrado a Abel y a su ofrendo. Este tipo antiguo de nuestro Señor es muy claro y distinto. Igual que el primer rayo de luz que tiñe el horizonte a la salido del sol, este pasaje no lo revelo todo, pero manifiesta claramente el gran hecho de que el sol se acerca.- Al mira a Abel, pastor y sacerdote a la vez, ofreciendo un sacrificio de suave olor a Dios, descubrimos al Señor llevando ante su Padre un sacrificio que Dios miró con agrado. Abel fue, sin causa, odiado por su hermano. Lo mismo pasó con el Salvador. El hombre carnal y natural odió al hombre acepto, en quien fue hallado el Espíritu de gracia, y no descansó hasta que su sangre fue derramada.  Abel cayó y roció su altar y su sacrificio con su propia sangre. Este hecho nos muestra a Jesús, muerto por el odio del hombre, mientras oficiaba como sacerdote delante del Señor. «El buen pastor su vida da por las ovejas.» Lloremos al verle muerto por el odio del género humano, tiñendo los cuernos del altar con su propia sangre. La sangre de Abel habla. Jehová dijo a Caín: «La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra». La sangre de Jesús tiene un lenguaje poderoso, y su potente grito no es de venganza, si de misericordia. Es precioso estar junto al altar de nuestro buen pastor, para verlo sangrar como sacerdote sacrificado, y oír después, a su sangre, hablar de paz para todo su rebaño: paz en nuestra conciencia, paz entre judíos y gentiles, paz entre el hombre y su ofendido Hacedor, paz eterna para los hombres lavados en la sangre. Abel fue el primer pastor en cuanto a tiempo, pero nuestros corazones siempre podrán a Jesús primero en cuanto a excelencia. ¡Sublime guardador de las ovejas, el pueblo de tu deheso te bendecimos de corazón al verte herido por nosotros! 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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