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Mat.6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.  


SANTIFICADO SEA TU NOMBRE...


 En el Espíritu de adopción, podremos decir Padre nuestro, por que El no niega ser nuestro Padre, nuestro dador de Vida... Nuestra comunión es con el Padre y con el Hijo, nuestra oración que es una conversación entre dos seres que se aman, debe estar dirigida al Padre como nos enseño Jesús "Vosotros pues orareis así..." 
 No dice Vosotros pues orareis así: "Satanás yo te reprendo y te ato y te echo afuera", No dice que oremos: "Yo decreto", "Yo declaro" "Yo exijo...", Sino que con todo temor y reverencia debemos declarar en la oración un "Padre Nuestro", nuestra porción, nuestra heredad, nuestro en plural porque hemos de sentir por el Espíritu Santo esa comunión con todos los santos... 
 "Que estas en los cielos..." que estas sentado en tu Trono alto y sublime y nada se escapa de tu control, desde el gusano hasta las galaxias, porque grande y firme es tu Trono, cetro de justicia es el cetro de tu reino...
 "Santificado sea tu Nombre... Santificado sea tu Nombre en mi ahora... El sumo sacerdote del pacto mosaico se presentaba en el lugar santísimo con una mitra y una diadema de oro con una inscripción que decía "Santidad a Jehová". que por traducción se le puso al tetragramaton YHVH la "e" y "o" de Elohim y la "a" de Adonai, quedando JeHoVaH, por la latinización de la "Y" que se pronuncia como "J", pero también se lo traduce YaHVeH. Aunque la verdadera pronunciación del Nombre no estaba permitido escribirlo y se perdió esa pronunciación y aún no se sabe como es la verdadera pronunciación del Bendito, del Dios Omnipotente. Ahora Jesús dice en Jn.17:26 "...Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos". ¿Cual Nombre dio a conocer Jesús? ¿Sera que se puede pronunciar aunque sea en las congregaciones?, ¿No sería usado como objeto de burlas como lo son las palabras "Amén" y "Aleluya" y aún del Nombre del Santo nombre Jesús... Por cierto que nos ha sido revelado el mejor Nombre que hayamos podido descifrar y es aquel que dice: "Emanuel, que traducido es: Dios con Nosotros..." Pero podemos ver que el Nombre del Padre estaba gravado en la misma persona de Jesús, Su vida, Su carácter, Su proceder, Su obediencia, Su santidad, Su justicia, todo en el refleja el Nombre que se escribió en el Antiguo Testamento como YHWH, Cristo, al revelar esa vida, estaba revelando el Nombre, y al asimilar a Cristo, en su Vida y Obra, también llevamos sobre nosotros el Nombre Santísimo. por eso dice que es "para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos...". Por que el Nombre debía ser santificado por todo el pueblo, ese Nombre debe ser santificado en nosotros al buscar Su comunión, al guardar Su santidad, y al continuar con Su obra. Hoy pidamosle con mucha fe, con mucha devoción... Padre, "Santificado sea tu Nombre..." Y creo que estaremos pidiendo de acuerdo a Su voluntad y habremos pedido bastante...





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año

ÉXODO

Capítulo 1

Aflicción de los israelitas en Egipto  

Ex.1:1 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia:  
Ex.1:2 Rubén, Simeón, Leví, Judá,  
Ex.1:3 Isacar, Zabulón, Benjamín,  
Ex.1:4 Dan, Neftalí, Gad y Aser.  
Ex.1:5 Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y José estaba en Egipto.  
Ex.1:6 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación.  
Ex.1:7 Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron,  y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra.  
Ex.1:8 Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo:  
Ex.1:9 He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros.  
Ex.1:10 Ahora, pues, seamos sabios  para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.  
Ex.1:11 Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés.  
Ex.1:12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.  
Ex.1:13 Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza,  
Ex.1:14 y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.  
Ex.1:15 Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo:  
Ex.1:16 Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva.  
Ex.1:17 Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.  
Ex.1:18 Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños?  
Ex.1:19 Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas.  
Ex.1:20 Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera.  
Ex.1:21 Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias.  
Ex.1:22 Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca,  y a toda hija preservad la vida.  

Capítulo 2

Nacimiento de Moisés  

Ex.2:1 Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví,  
Ex.2:2 la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.  
Ex.2:3 Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río.  
Ex.2:4 Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería.  
Ex.2:5 Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase.  
Ex.2:6 Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste.  
Ex.2:7 Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño?  
Ex.2:8 Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño,  
Ex.2:9 a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió.  
Ex.2:10 Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó,  y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.  

Moisés huye de Egipto  

Ex.2:11 En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas,  y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos.  
Ex.2:12 Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.  
Ex.2:13 Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo?  
Ex.2:14 Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio?  Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto.  
Ex.2:15 Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.  
Ex.2:16 Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre.  
Ex.2:17 Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.  
Ex.2:18 Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto?  
Ex.2:19 Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas.  
Ex.2:20 Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma.  
Ex.2:21 Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés.  
Ex.2:22 Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena.  
Ex.2:23 Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre.  
Ex.2:24 Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó  de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.  
Ex.2:25 Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.  

Capítulo 3

Llamamiento de Moisés 

Ex.3:1 Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.  
Ex.3:2 Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza;  y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.  
Ex.3:3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.  
Ex.3:4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.  
Ex.3:5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.  
Ex.3:6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.  
Ex.3:7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias,  
Ex.3:8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.  
Ex.3:9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.  
Ex.3:10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.  
Ex.3:11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?  
Ex.3:12 Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.  
Ex.3:13 Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres  me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?  
Ex.3:14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY.  Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.  
Ex.3:15 Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.  
Ex.3:16 Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto;  
Ex.3:17 y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel.  
Ex.3:18 Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: Jehová el Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios a Jehová nuestro Dios.  
Ex.3:19 Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte.  
Ex.3:20 Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir.  
Ex.3:21 Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías;  
Ex.3:22 sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto.

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Capítulo 14

Muerte de Juan el Bautista - (Mr. 6. 14-29; Lc. 9. 7-9) 

Mat.14:1 En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, 
Mat.14:2 y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes. 
Mat.14:3 Porque Herodes había prendido a Juan, y le había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; 
Mat.14:4 porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. 
Mat.14:5 Y Herodes quería matarle, pero temía al pueblo; porque tenían a Juan por profeta. 
Mat.14:6 Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes, 
Mat.14:7 por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese. 
Mat.14:8 Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. 
Mat.14:9 Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen, 
Mat.14:10 y ordenó decapitar a Juan en la cárcel. 
Mat.14:11 Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella la presentó a su madre. 
Mat.14:12 Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo y lo enterraron; y fueron y dieron las nuevas a Jesús. 

Alimentación de los cinco mil - (Mr. 6. 30-44; Lc. 9. 10-17; Jn. 6. 1-14) 

Mat.14:13 Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. 
Mat.14:14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos. 
Mat.14:15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. 
Mat.14:16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. 
Mat.14:17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 
Mat.14:18 El les dijo: Traédmelos acá. 
Mat.14:19 Entonces mandóa la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. 
Mat.14:20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. 
Mat.14:21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 


Lecturas Matutinas de Spurgeon

ENERO 21.-

Conduciendo a su Pueblo hacia la salvación

“Y luego todo Israel será salvo”.- (Romanos 11:26).-

Cuando Moisés cantó ante el mar Rojo, se gozó en gran modo sabiendo que todo Israel estaba salvado. Ni una gota de agua cayó de aquella sólida muralla hasta que el último hombre del Israel de Dios hubo puesto sus pies con seguridad en la otra ribera del mar. Hecho esto, las aguas se juntaron otra vez, pero no hasta entonces. He aquí una parte de aquel canto: «Condujiste en tu misericordia a este pueblo, al cual salvaste». En el día postrero, cuando los elegidos cantarán el canto de Moisés, siervo de Dios y del Cordero, éste será el canto triunfal de Jesús: «De los que me diste, ninguno de ellos perdí». En el cielo no habrá tronos desocupados. Todos los que han sido elegidos por Dios, todos los que han sido redimidos por Cristo, todos los que han sido llamados por el Espíritu Santo, todos los que creyeron en Jesús, cruzarán seguros el mar. No todos han desembarcado, pues parte de la hueste ha cruzada ya el mar y parte lo está cruzando ahora. La vanguardia del ejército ya ha llegada a la costa. Nosotros estamos marchando a través de las profundidades, estamos en este día siguiendo con dificultad a nuestro Guía en el corazón de la mar 
Estemos de buen ánimo, puesto que la retaguardia pronto estará donde ya está la vanguardia; el última de los escogidos muy pronto habrá cruzada el mar, y entonces se oirá el canto de triunfo, cuando todos estén seguros. Si uno de los suyos estuviese ausente, si uno de su escogida familia fuese desechado, habría una eterna disonancia en el canto de los redimidos, y esta mellaría las cuerdas de las arpas del paraíso de tal forma que nunca podría conseguirse música de ellas... Pero esto no acontecerá, pues todos los suyos tienen que estar allá. 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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