Rom.10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
JESÚS ES EL SEÑOR
La muerte fue señora y reino (Rom.5:14), su reino fue conmovido por la Ley de Moisés cuando dice en (Lev.18:5) y (Deut.4:1) referenciado por el apóstol Pablo en Gal.3:12 y Rom.10:5 "El que hiciere estas cosas VIVIRÁ por ellas..." La muerte tiene como madre al pecado conforme a lo que dice en Sant.1:15 "Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte". y también Rom.5:12 "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron". Por lo pronto, aunque ahora la muerte es una esclava y sierva vencida, no deja de ser una enemiga así como Aman, el agagueo en el libro de Ester, que era enemigo de Israel por su linaje... La muerte es un intruso en el mundo pues no estaba en el diseño original de la creación... La muerte tuvo su Génesis cuando Luzbell peco, así de vieja y antigua es esta que llegó a "reinar" sobre la creación de Dios, aún antes de Adán y dejó a la tierra "desordenada y vacía...", Sus prisiones terriblemente fortificadas para que los que caen en sus brazos no puedan escapar...
Pero nuestro Señor Jesucristo ha vencido, sobre la muerte, el pecado y el diablo, Jesús de Nazaret, el Hijo del Hombre, venció la muerte, resucitando el de los muertos y devolviendo la vida... Hubo tres casos memorables narrados en los Evangelios en que a la orden suya la muerte hubo de soltarlos, aquella niña hija de Jairo, aquel Joven hijo de una viuda en la ciudad de Nain y el caso de la resurrección de Lázaro, que ya hediendo, fue regenerado sin quedarle siquiera olor de muerte... Podemos ver a través de estos casos como la muerte esta supeditada al Hijo del hombre ¡Gloria a Dios!!!, cuando muchos de los santos salieron de sus tumbas cuando Cristo el Redentor resucitó, Cristo fue proclamado vencedor sobre la muerte y el sepulcro, pues el triunfo real sobre la muerte, fue alcanzado en la cruz...
Cuando Cristo murió, sufrió el castigo de la muerte a nombre de todo Su pueblo, y por tanto ningún creyente muere ahora como castigo por el pecado, puesto que la justicia de Dios no puede exigir castigo doble, por lo cual la muerte ya no es un castigo o maldición sobre los hijos de Dios, por que Cristo la abolió como castigo y nunca mas puede ser aplicada... Entones preguntarán ¿por que mueren los santos?, Respondo, porque la carne y la sangre no heredarán el reino de Dios, los cuerpos tienen que experimentar un cambio antes de entrar a la luz inaccesible, porque esto mortal se debe cubrir de inmortalidad, es un cambio divino, la muerte y el sepulcro son, metafóricamente el crisol y la hornaza por medio de los cuales el cuerpo es preparado para su bienaventuranza futura...
Cuando nuestro Grandioso Redentor venció la muerte en aquel primer día de semana, despertó luego del uso de tres días tardando solo dos noches, a las primeras horas del alba, allí en el sepulcro cerrado, procedió tranquilamente a despojarse de los vestidos de la tumba, pausadamente procedió a enrollar el sudario poniéndolo en un lugar aparte, - para que los que pierdan a sus amados, puedan limpiar con el sus ojos... - Se quitó la mortaja y los lienzos en un lugar aparte, ordenadamente para que cuando los santos lleguen puedan creer...
Ahora EL SEÑOR ha cambiado al sepulcro mismo, ya no es mas un terrible osario, sino una cámara de reposo, ya no es mas una prisión húmeda y oscura, pues Jesús EL SEÑOR ha cambiado eso, ahora es una habitación donde se recibe la visita angélica...
Un ángel del cielo rodó la piedra del sepulcro ese domingo de resurrección, para testimonio y no por que Jesús lo necesitara para salir y tuvo que decirle a las mujeres, "No esta aquí, pues ha resucitado..."
Ahora, tan ciertamente como Cristo resucitó, así también garantizó la resurrección de todos sus santos y desde aquella memorable victoria, Cristo El SEÑOR sigue venciendo cada día a la muerte, dando el Espíritu Santo a sus amados y estos, contando con ese Espíritu en su interior, se enfrentan al postrer enemigo con cánticos y con un semblante apacible, durmiendo en los brazos, no ya de la muerte sino en los del mismo brazos del Señor de la Vida...
Así es que este postrer enemigo será destruido completamente, no es lo último, porque hay uno que es Señor sobre todas las cosas y todas las cosas por el subsisten y nada de lo que ha sido hecho fue hecho, El es el Alfa y la Omega, el principio y el fin, El!! el primero y El!! el último ¡Gloria a Su santo Nombre!... A el se doblará toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra, esta en el trono con el Padre, pasó la observación desde todo ángulo a través de los cuatro seres vivientes llenos de ojos y fue hallado perfecto ¡Gloria a Dios!, su semblante lleno de paz es la alegría del cielo, cuando se levanta para interceder por Su pueblo, sigue saliendo victorioso... Llevando siempre, sin avergonzarse los estigmas del calvario que para nosotros podrían ser como imperfecciones, habiendo sido molido por nuestros pecados, resultan que para el cielo y para todos los que le aman, son la gloria relevante de sus perfecciones... Si, amén y amen, Jesucristo es El SEÑOR, Jesucristo es el SEÑOR sobre toda la creación, sobre la Vida y sobre la muerte... ¿Habrá algo difícil para mi?... Dice EL SEÑOR...
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.
Capítulo 21
Santidad de los sacerdotes
Lev.21:1 Jehová dijo a Moisés: Habla a los sacerdotes hijos de Aarón, y diles que no se contaminen por un muerto en sus pueblos.
Lev.21:2 Mas por su pariente cercano, por su madre o por su padre, o por su hijo o por su hermano,
Lev.21:3 o por su hermana virgen, a él cercana, la cual no haya tenido marido, por ella se contaminará.
Lev.21:4 No se contaminará como cualquier hombre de su pueblo, haciéndose inmundo.
Lev.21:5 No harán tonsura en su cabeza, ni raerán la punta de su barba, ni en su carne harán rasguños.
Lev.21:6 Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios, porque las ofrendas encendidas para Jehová y el pan de su Dios ofrecen; por tanto, serán santos.
Lev.21:7 Con mujer ramera o infame no se casarán, ni con mujer repudiada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Dios.
Lev.21:8 Le santificarás, por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece; santo será para ti, porque santo soy yo Jehová que os santifico.
Lev.21:9 Y la hija del sacerdote, si comenzare a fornicar, a su padre deshonra; quemada será al fuego.
Lev.21:10 Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción, y que fue consagrado para llevar las vestiduras, no descubrirá su cabeza, ni rasgará sus vestidos,
Lev.21:11 ni entrará donde haya alguna persona muerta; ni por su padre ni por su madre se contaminará.
Lev.21:12 Ni saldrá del santuario, ni profanará el santuario de su Dios; porque la consagración por el aceite de la unción de su Dios está sobre él. Yo Jehová.
Lev.21:13 Tomará por esposa a una mujer virgen.
Lev.21:14 No tomará viuda, ni repudiada, ni infame ni ramera, sino tomará de su pueblo una virgen por mujer,
Lev.21:15 para que no profane su descendencia en sus pueblos; porque yo Jehová soy el que los santifico.
Lev.21:16 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
Lev.21:17 Habla a Aarón y dile: Ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios.
Lev.21:18 Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado,
Lev.21:19 o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano,
Lev.21:20 o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado.
Lev.21:21 Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová. Hay defecto en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios.
Lev.21:22 Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas, podrá comer.
Lev.21:23 Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico.
Lev.21:24 Y Moisés habló esto a Aarón, y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel.
Capítulo 22
Santidad de las ofrendas
Lev.22:1 Habló Jehová a Moisés, diciendo:
Lev.22:2 Di a Aarón y a sus hijos que se abstengan de las cosas santas que los hijos de Israel me han dedicado, y no profanen mi santo nombre. Yo Jehová.
Lev.22:3 Diles: Todo varón de toda vuestra descendencia en vuestras generaciones, que se acercare a las cosas sagradas que los hijos de Israel consagran a Jehová, teniendo inmundicia sobre sí, será cortado de mi presencia. Yo Jehová.
Lev.22:4 Cualquier varón de la descendencia de Aarón que fuere leproso, o padeciere flujo, no comerá de las cosas sagradas hasta que esté limpio. El que tocare cualquiera cosa de cadáveres, o el varón que hubiere tenido derramamiento de semen,
Lev.22:5 o el varón que hubiere tocado cualquier reptil por el cual será inmundo, u hombre por el cual venga a ser inmundo, conforme a cualquiera inmundicia suya;
Lev.22:6 la persona que lo tocare será inmunda hasta la noche, y no comerá de las cosas sagradas antes que haya lavado su cuerpo con agua.
Lev.22:7 Cuando el sol se pusiere, será limpio; y después podrá comer las cosas sagradas, porque su alimento es.
Lev.22:8 Mortecino ni despedazado por fiera no comerá, contaminándose en ello. Yo Jehová.
Lev.22:9 Guarden, pues, mi ordenanza, para que no lleven pecado por ello, no sea que así mueran cuando la profanen. Yo Jehová que los santifico.
Lev.22:10 Ningún extraño comerá cosa sagrada; el huésped del sacerdote, y el jornalero, no comerán cosa sagrada.
Lev.22:11 Mas cuando el sacerdote comprare algún esclavo por dinero, éste podrá comer de ella, así como también el nacido en su casa podrá comer de su alimento.
Lev.22:12 La hija del sacerdote, si se casare con varón extraño, no comerá de la ofrenda de las cosas sagradas.
Lev.22:13 Pero si la hija del sacerdote fuere viuda o repudiada, y no tuviere prole y se hubiere vuelto a la casa de su padre, como en su juventud, podrá comer del alimento de su padre; pero ningún extraño coma de él.
Lev.22:14 Y el que por yerro comiere cosa sagrada, añadirá a ella una quinta parte, y la dará al sacerdote con la cosa sagrada.
Lev.22:15 No profanarán, pues, las cosas santas de los hijos de Israel, las cuales apartan para Jehová;
Lev.22:16 pues les harían llevar la iniquidad del pecado, comiendo las cosas santas de ellos; porque yo Jehová soy el que los santifico.
Lev.22:17 También habló Jehová a Moisés, diciendo:
Lev.22:18 Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: Cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros en Israel, que ofreciere su ofrenda en pago de sus votos, o como ofrendas voluntarias ofrecidas en holocausto a Jehová, Lev.22:19 para que sea aceptado, ofreceréis macho sin defecto de entre el ganado vacuno, de entre los corderos, o de entre las cabras.
Lev.22:20 Ninguna cosa en que haya defecto ofreceréis, porque no será acepto por vosotros.
Lev.22:21 Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio en ofrenda de paz a Jehová para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, sea de vacas o de ovejas, para que sea aceptado será sin defecto.
Lev.22:22 Ciego, perniquebrado, mutilado, verrugoso, sarnoso o roñoso, no ofreceréis éstos a Jehová, ni de ellos pondréis ofrenda encendida sobre el altar de Jehová.
Lev.22:23 Buey o carnero que tenga de más o de menos, podrás ofrecer por ofrenda voluntaria; pero en pago de voto no será acepto.
Lev.22:24 No ofreceréis a Jehová animal con testículos heridos o magullados, rasgados o cortados, ni en vuestra tierra lo ofreceréis.
Lev.22:25 Ni de mano de extranjeros tomarás estos animales para ofrecerlos como el pan de vuestro Dios, porque su corrupción está en ellos; hay en ellos defecto, no se os aceptarán.
Lev.22:26 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
Lev.22:27 El becerro o el cordero o la cabra, cuando naciere, siete días estará mamando de su madre; mas desde el octavo día en adelante será acepto para ofrenda de sacrificio encendido a Jehová.
Lev.22:28 Y sea vaca u oveja, no degollaréis en un mismo día a ella y a su hijo.
Lev.22:29 Y cuando ofreciereis sacrificio de acción de gracias a Jehová, lo sacrificaréis de manera que sea aceptable.
Lev.22:30 En el mismo día se comerá; no dejaréis de él para otro día. Yo Jehová.
Lev.22:31 Guardad, pues, mis mandamientos, y cumplidlos. Yo Jehová.
Lev.22:32 Y no profanéis mi santo nombre, para que yo sea santificado en medio de los hijos de Israel. Yo Jehová que os santifico,
Lev.22:33 que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Yo Jehová.
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Capítulo 28
La resurrección - (Mr. 16. 1-8; Lc. 24. 1-12; Jn. 20. 1-10)
Mat.28:1 Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.
Mat.28:2 Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.
Mat.28:3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.
Mat.28:4 Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos.
Mat.28:5 Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.
Mat.28:6 No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.
Mat.28:7 E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.
Mat.28:8 Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos,
Mat.28:9 he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron.
Mat.28:10 Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.
El informe de la guardia
Mat.28:11 Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.
Mat.28:12 Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados,
Mat.28:13 diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.
Mat.28:14 Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo.
Mat.28:15 Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.
La gran comisión - (Mr. 16. 14-18; Lc. 24. 36-49; Jn. 20. 19-23)
Mat.28:16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.
Mat.28:17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.
Mat.28:18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Mat.28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
Mat.28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.-
Lecturas Matutinas de Spurgeon
FEBRERO 17.-
Vivamos siempre en la presencia del Dios Vivo.-
“Y habitó Isaac junto al pozo del viviente que me ve”.- (Génesis 25:11).-
Allí Agar fue librada una vez de su prueba, e Ismael bebió de las aguas que tan benignamente le mostró el Dios que vive y que ve a los hijos de los hombres. Pero ésta no era una visita casual, como las que hacen los mundanos al Señor en tiempo de necesidad y para su propio provecho. Claman a El en la aflicción pero lo olvidan en la prosperidad. Isaac, en cambio, habitó allí y el pozo de Dios que vive y todo lo ve fue su constante fuente de provisión. El tenor habitual de la vida del hombre y el lugar donde su alma vive constantemente, constituyen la verdadera piedra de toque de su estado espiritual. La gracia providencial que experimentó Agar impresionó la mente de Isaac y le condujo a reverenciar aquel lugar. Su nombre místico ganó su cariño. Las frecuentes meditaciones de Isaac sobre el borde de este pozo, a la tarde, hicieron que él se familiarizara con este lugar. El encuentro que allí tuvo con Rebeca hizo que su espíritu se sintiese cómodo allí. Pero fue sobre todo el hecho de haber gozado allí de íntima comunión con el Dios viviente lo que hizo que Isaac eligiese ese lugar santificado como habitación suya. Aprendamos a vivir en la presencia del Dios vivo. Oremos para que en éste y en todos los días podamos experimentar esta verdad: «Tú eres el Dios de la Vista» Que el Señor sea para nosotros como un pozo delicioso, confortante, seguro, que salte para vida eterna. Las botellas de las criaturas se rompen y secan, pero el pozo del Creador nunca falla. ¡Feliz es el que habita junto al pozo y así tiene a mano abundantes y continuas provisiones! El Señor ha sido a otros un constante ayudador: su nombre es Shaddai, Dios todopoderoso. Nuestros corazones han tenido frecuentes y deliciosas relaciones con El. Por intermedio del Padre nuestras almas hallaron al glorioso esposo, el Señor Jesús, Permanezcamos, pues, en estrecha comunión con El.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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