Ef.5:2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
SE ENTREGO ASÍ MISMO...
Solemos decir que las personas no son mas por los bienes que poseen... Así que ahora tenemos un ejemplo a seguir, un ideal para imitar conforme al mandamiento apostólico y mas que apostólico, un mandamiento divino, "andar en amor", y como es esto de andar en amor?, hasta donde?, como? Como también Cristo nos amo y se entrego a sí mismo...
Dejo todo por nosotros, dejo la gloria esplendente, dejo el trono, dejó la asistencia angélica, dejo todo aquello que ojo no vio ni oído oyó, y así comenzaba una entrega de abnegación naciendo como un niñito desvalido en los brazos de una jovencita, sujeto a sus padres, toda su vida de sujeción habla de una entrega de sí mismo, mucho mas profunda de lo que un hombre mortal puede experimentar
Una entrega al servicio de los semejantes, por amor, sin recibir nada a cambio, solo el deleite de cierta devoción de algunos de los que en cierta manera le apreciaban o le amaban con este nuestro imperfecto amor humano... El no se fiaba de ninguno porque sabía de la fragilidad que había y que hay en el corazón del ser humano, sin embargo continúa con su entrega a la predicación, a la vida ejemplar, (sin defectos, sino como Hombre perfecto), continúa con su entrega a pesar que sabía de lo desagradecido que es el ser humano, se entregó a las sanidades, a hacer el bien y a bendecir, una vida de entrega absoluta.
No fue que pago los diezmos y cumplió con la Ley mosaica y después se iba a pescar al Genesaret, para ocuparse ociosamente de si mismo, no era que aparecía solo el día de reposo en la sinagoga y luego se olvidaba casi de la comunidad.. sino que siendo el carpintero de Nazaret y conociendo el corazón de Jesús, El, que nació en un pesebre, no habrá habido ningún niño al que no le haya confeccionado una cuna, ningún matrimonio joven, sin que el carpintero no le haya confeccionado un mueble, ningún trabajador que necesitase arreglar alguna herramienta que no sea reparada, si había un resarcimiento lo recibiría y sino hubiese con que pagar no habría inconveniente por cobrarlo, todo a causa de esa entrega que no dejaba faltar en la casa tampoco...
No fue que se entrego solo a su familia, sino que su entrega fue ante todos sus semejantes en aquella Capernaúm que hasta el cielo fue levantada por estar allí en medio de ella el Hijo de Dios (Que si en Tiro y en Sidon se hubiesen hecho los milagros que fueron hechas en ti tiempo hace que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza..., conforme también dice que desde niño crecía en gracia delante de Dios y delante de los hombres...
Se entrego a su ministerio de lleno, sin usar su poder sobrenatural para si mismo, sino solo para ayudar a los demás, ello también habla de la entrega de sí mismo, no estimo el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que estando en la condición de hombre fue obediente, (la obediencia es una entrega completa si se hace con todo el corazón, sino es imperfecta) pero el fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz, por lo cual estaba profetizado "Di mi cuerpo a los heridores...", se entregó a si mismo, "A quien buscais? A Jesús el nazareno, (recalco que ser nazareno era un gentilicio de desprecio), El dijo Yo soy, y se entregó... se entregó a los golpes de puño, a los empujones, a los esputos, al silencio, a la burla, si, se entregó a si mismo, al látigo, al flagelo como un cordero... Cuando el soldado pensó que estaba dando un suplicio cruelmente ejemplar al crucificar al Rey de los judíos, se extrañó que no hizo falta sujetarlo para poner esas manos contra el madero, allí se unían sin resistencia, carpintero y madero atravesados por un clavo, grueso clavo... no hizo falta sujetarle, un solo soldado sería suficiente para realizar esa obra, para con aquel que se entregaba a la muerte en mi sustitución... Por eso dice: "Ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante..."... Señor Dios Padre santísimo, tu que pones tanto en querer como el hacer por tu buena voluntad, ayúdanos a poder tomar este ejemplo, a transitar por el camino de la entrega a ti y a los semejantes en santidad, y no a la entrega al pecado, a la entrega a nuestros egoísmos, a la entrega de nuestro confort... tu iglesia es de tu misma esencia, que en los Libros del cielo, junto a mi nombre pueda estar esta frase también... "Se entregó a sí mismo..." Por el Nombre de Jesús Amen.-
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 14
Lev.14:1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
Lev.14:2 Esta será la ley para el leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote,
Lev.14:3 y éste saldrá fuera del campamento y lo examinará; y si ve que está sana la plaga de la lepra del leproso,
Lev.14:4 el sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana e hisopo.
Lev.14:5 Y mandará el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas corrientes.
Lev.14:6 Después tomará la avecilla viva, el cedro, la grana y el hisopo, y los mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas corrientes;
Lev.14:7 y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva en el campo.
Lev.14:8 Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio; y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días.
Lev.14:9 Y el séptimo día raerá todo el pelo de su cabeza, su barba y las cejas de sus ojos y todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en agua, y será limpio.
Lev.14:10 El día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha, y tres décimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log de aceite.
Lev.14:11 Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas cosas, a la puerta del tabernáculo de reunión;
Lev.14:12 y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová.
Lev.14:13 Y degollará el cordero en el lugar donde se degüella el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario; porque como la víctima por el pecado, así también la víctima por la culpa es del sacerdote; es cosa muy sagrada.
Lev.14:14 Y el sacerdote tomará de la sangre de la víctima por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
Lev.14:15 Asimismo el sacerdote tomará del log de aceite, y lo echará sobre la palma de su mano izquierda,
Lev.14:16 y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová.
Lev.14:17 Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio por la culpa.
Lev.14:18 Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica; y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová.
Lev.14:19 Ofrecerá luego el sacerdote el sacrificio por el pecado, y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia; y después degollará el holocausto,
Lev.14:20 y hará subir el sacerdote el holocausto y la ofrenda sobre el altar. Así hará el sacerdote expiación por él, y será limpio.
Lev.14:21 Mas si fuere pobre, y no tuviere para tanto, entonces tomará un cordero para ser ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para reconciliarse, y una décima de efa de flor de harina amasada con aceite para ofrenda, y un log de aceite,
Lev.14:22 y dos tórtolas o dos palominos, según pueda; uno será para expiación por el pecado, y el otro para holocausto.
Lev.14:23 Al octavo día de su purificación traerá estas cosas al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová.
Lev.14:24 Y el sacerdote tomará el cordero de la expiación por la culpa, y el log de aceite, y los mecerá el sacerdote como ofrenda mecida delante de Jehová.
Lev.14:25 Luego degollará el cordero de la culpa, y el sacerdote tomará de la sangre de la culpa, y la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
Lev.14:26 Y el sacerdote echará del aceite sobre la palma de su mano izquierda;
Lev.14:27 y con su dedo derecho el sacerdote rociará del aceite que tiene en su mano izquierda, siete veces delante de Jehová.
Lev.14:28 También el sacerdote pondrá del aceite que tiene en su mano sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de la culpa.
Lev.14:29 Y lo que sobre del aceite que el sacerdote tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarlo delante de Jehová.
Lev.14:30 Asimismo ofrecerá una de las tórtolas o uno de los palominos, según pueda.
Lev.14:31 Uno en sacrificio de expiación por el pecado, y el otro en holocausto, además de la ofrenda; y hará el sacerdote expiación por el que se ha de purificar, delante de Jehová.
Lev.14:32 Esta es la ley para el que hubiere tenido plaga de lepra, y no tuviere más para su purificación.
Lev.14:33 Habló también Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:
Lev.14:34 Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, si pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,
Lev.14:35 vendrá aquel de quien fuere la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo: Algo como plaga ha aparecido en mi casa.
Lev.14:36 Entonces el sacerdote mandará desocupar la casa antes que entre a mirar la plaga, para que no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa; y después el sacerdote entrará a examinarla.
Lev.14:37 Y examinará la plaga; y si se vieren manchas en las paredes de la casa, manchas verdosas o rojizas, las cuales parecieren más profundas que la superficie de la pared,
Lev.14:38 el sacerdote saldrá de la casa a la puerta de ella, y cerrará la casa por siete días.
Lev.14:39 Y al séptimo día volverá el sacerdote, y la examinará; y si la plaga se hubiere extendido en las paredes de la casa,
Lev.14:40 entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad en lugar inmundo.
Lev.14:41 Y hará raspar la casa por dentro alrededor, y derramarán fuera de la ciudad, en lugar inmundo, el barro que rasparen.
Lev.14:42 Y tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las piedras quitadas; y tomarán otro barro y recubrirán la casa.
Lev.14:43 Y si la plaga volviere a brotar en aquella casa, después que hizo arrancar las piedras y raspar la casa, y después que fue recubierta,
Lev.14:44 entonces el sacerdote entrará y la examinará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, es lepra maligna en la casa; inmunda es.
Lev.14:45 Derribará, por tanto, la tal casa, sus piedras, sus maderos y toda la mezcla de la casa; y sacarán todo fuera de la ciudad a lugar inmundo.
Lev.14:46 Y cualquiera que entrare en aquella casa durante los días en que la mandó cerrar, será inmundo hasta la noche.
Lev.14:47 Y el que durmiere en aquella casa, lavará sus vestidos; también el que comiere en la casa lavará sus vestidos.
Lev.14:48 Mas si entrare el sacerdote y la examinare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue recubierta, el sacerdote declarará limpia la casa, porque la plaga ha desaparecido.
Lev.14:49 Entonces tomará para limpiar la casa dos avecillas, y madera de cedro, grana e hisopo;
Lev.14:50 y degollará una avecilla en una vasija de barro sobre aguas corrientes.
Lev.14:51 Y tomará el cedro, el hisopo, la grana y la avecilla viva, y los mojará en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas corrientes, y rociará la casa siete veces.
Lev.14:52 Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, con las aguas corrientes, con la avecilla viva, la madera de cedro, el hisopo y la grana.
Lev.14:53 Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad sobre la faz del campo. Así hará expiación por la casa, y será limpia.
Lev.14:54 Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra y de tiña,
Lev.14:55 y de la lepra del vestido, y de la casa,
Lev.14:56 y acerca de la hinchazón, y de la erupción, y de la mancha blanca,
Lev.14:57 para enseñar cuándo es inmundo, y cuándo limpio. Esta es la ley tocante a la lepra.
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Mat.26:51 Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja.
Mat.26:52 Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.
Mat.26:53 ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?
Mat.26:54 ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?
Mat.26:55 En aquella hora dijo Jesús a la gente:¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.
Mat.26:56 Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.
Jesús ante el concilio - (Mr. 14. 53-65; Lc. 22. 54, 63-71; Jn. 18. 12-14, 19-24)
Mat.26:57 Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos.
Mat.26:58 Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin.
Mat.26:59 Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte,
Mat.26:60 y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos,
Mat.26:61 que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.
Mat.26:62 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?
Mat.26:63 Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.
Mat.26:64 Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.
Mat.26:65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia.
Mat.26:66 ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte!
Mat.26:67 Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban,
Mat.26:68 diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó.
Pedro niega a Jesús - (Mr. 14. 66-72; Lc. 22. 55-62; Jn. 18. 15-18, 25-27)
Mat.26:69 Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo.
Mat.26:70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.
Mat.26:71 Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno.
Mat.26:72 Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre.
Mat.26:73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.
Mat.26:74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.
Mat.26:75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho:Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.
Lecturas Matutinas de Spurgeon
FEBRERO 13.-
Somos hijos de Dios
“Mirad cuál amo nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce porque no le conoció a El. Ahora somos hijos de Dios (1 Juan 3:1,2).-
«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre.» Si consideramos lo que hemos sido y lo que todavía somos cuando la corrupción muestra en nosotros su funesto poder, nos admiraremos de que Dios nos haya adoptado como hijos. Sin embargo, ésa es la verdad, pues el pasaje dice que somos llamados hijos de Dios. ¡Qué sublime relación es la de un hijo y qué privilegio entraña! ¡Que cuidado y qué cariño el hijo espero de su Padre! Pero nosotros, por medio de Cristo, tenemos todo eso y mucho más. En cuanto a los momentáneos sufrimientos que compartimos con nuestro Hermano Mayor, los aceptamos como un honor. «El mundo no nos conoce porque no lo conoce a El.» Nos alegramos de ser, juntamente con Jesús, desconocidos, en su humillación, pues sabemos que juntamente con El habremos de ser exaltados.
«Amados, ahora somos hijos de Dios.» Es fácil leer esto, pero no es fácil sentirlo. ¿Cómo se halla tu corazón esta mañana? ¿Se halla en la profundidad de la aflicción? ¿La corrupción se levanta dentro de tu espíritu y la gracia se asemeja a una pobre chispa pisoteada bajo los pies? No temas; tú no tienes que vivir de tus dones ni de tus sentimientos; solo debes vivir por fe en Cristo. Aunque todo nos sea contrario, aunque estemos en la profundidad de la aflicción, ya estemos en la montaña o en el valle, el pasaje dice que «ahora somos hijos de Dios». «Pero —dices tu— yo no estoy bien ataviado, mis dones no se destacan y mi justicia no brilla esplendorosamente.» Hermano, lee otra vez el texto: «Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando El apareciere seremos como El es». El Espíritu Santo purificará nuestras mentes y el poder divino perfeccionará nuestros cuerpos, y entonces lo veremos como El es.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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