Fil.2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
SER IGUAL A DIOS...
Ser igual a Dios, significa ser igual a El en todo, la Segunda persona de la Santísima Trinidad, la que conocemos como el Hijo, es igual al Padre en Poder, en Santidad, en Amor, en Justicia, en Misericordia, en Majestad, tiene las formas de Dios en la multiplicidad de procederes, pero siendo Dios el Hijo igual a Dios el Padre, participando de carne, no uso esa omnipotencia para ayudarse, como herramienta para hacerse la vida mas cómoda... No estimó ser igual a Dios como una ventaja para realizar alguna comodidad para si.
Hay un caso en los Evangelios en que Jesús anda sobre el mar, pero fue porque debía llegar donde los discípulos por el fuerte viento, pues siempre que uso su poder sobrenatural fue movido por la compasión y la misericordia además de responder a la fe de los peticionantes.-
No obstante su naturaleza divina de ser uno con el Padre, se sometió a Dios el Padre como superior, según lo declaró en Jn.14:28 con las palabras "porque el Padre, mayor es que yo..."
Esta es la Doctrina Apostólica, que Dios Hijo y Dios Espíritu Santo son tres personas con el Padre en un solo Dios, conforme lo declara el apóstol Pablo en 2da. Corintios 13:14 "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén".
Alguien interpretó alguna vez que nosotros seremos iguales a El, por que le veremos tal como El es, se entiende que no podemos ser 'iguales' a Dios en poder, en magnificencia, en esplendor, en omnipotencia, sino que dice que seremos semejantes, volveremos a tener la imagen y semejanza, porque le veremos tal como El es. 1Jn.3:2. Lo cual difiere muchísimo a ser igual a Dios...
Pero la naturaleza y carácter de Cristo han de venir al corazón por divina revelación pues dice que El Padre revela al Hijo y el Hijo revela al Padre, Mat.11:27.- Ninguno conoce nada bien respecto a Dios el Padre sino por el Hijo y por la revelación del Espíritu Santo que es nuestro hayo en nosotros.-
El vino a mostrarnos el amor del Padre, la Voluntad del Padre en sí mismo, muchos se confunden con la palabra que dice: "Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo..." (2Cor.5:19), como si Cristo hubiese estado alienado por la persona del Padre interpretando que Cristo no tenía una personalidad omnipotente como la del Padre y negando el poder de la comunión del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo... Nos es necesario el Espíritu de sabiduría y de revelación.- Ef.1:15-23 "Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos", "no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones", "para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él", "alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos", "y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza", "la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales", "sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero"; "y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia", "la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo".
El misterio de la Trinidad, no es revelado a todos los hombres, pues es difícil de entender para muchos teólogos que tropiezan en la Palabra, ya que donde esta uno están los tres, cada uno cumpliendo una función especifica como que el Padre crea y conserva, el Hijo redime y salva y el Espíritu Santo intercede y restaura, e interactuan entre sí con los objetos de su amor en una multiplicidad de operaciones que hacen al deshacer las obras del diablo...
Gloria sean dadas a Dios que ha permitido que uno de su familia, su Hijo Unigénito venga a este mundo para darnos a conocer desde la mas humillada posición entre los mortales la superabundante grandeza de su poder, dándonos un omnipotente salvador cuyo poder puede sujetar asimismo todas las cosas...
Por eso nuestra oración al Padre está embebida en el ungüento derramado de Su Nombre, en la belleza del Salvador, en el mas hermoso entre los hijos de los hombres, la belleza del Padre esta en El, la sabiduría del Padre, aunque Aquel que nos ha sido revelado como el Dios Padre, reserva para si cosas como el día y la hora final como dice en Mat.24:36 "Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre".y también Mar.13:32 "Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre". Dios el Hijo se regocija en llevarnos por su inmenso Poder al Padre y el Padre se regocija en reunir todas las cosas en Cristo...
Por ello es que interpretamos muy superficialmente, pero suficientemente, para derramar nuestra adoración a Dios el Padre por medio de Su Hijo Jesucristo y dar gloria al omnipotente Cordero de Dios que quita el pecado del mundo... Amen.-
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Libro Cuarto de Moisés
NÚMEROS
Capítulo 1
Censo de Israel en Sinaí
Num.1:1 Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo de reunión, en el día primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo:
Num.1:2 Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas.
Num.1:3 De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos.
Num.1:4 Y estará con vosotros un varón de cada tribu, cada uno jefe de la casa de sus padres.
Num.1:5 Estos son los nombres de los varones que estarán con vosotros: De la tribu de Rubén, Elisur hijo de Sedeur.
Num.1:6 De Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai.
Num.1:7 De Judá, Naasón hijo de Aminadab.
Num.1:8 De Isacar, Natanael hijo de Zuar.
Num.1:9 De Zabulón, Eliab hijo de Helón.
Num.1:10 De los hijos de José: de Efraín, Elisama hijo de Amiud; de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur.
Num.1:11 De Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.
Num.1:12 De Dan, Ahiezer hijo de Amisadai.
Num.1:13 De Aser, Pagiel hijo de Ocrán.
Num.1:14 De Gad, Eliasaf hijo de Deuel.
Num.1:15 De Neftalí, Ahira hijo de Enán.
Num.1:16 Estos eran los nombrados de entre la congregación, príncipes de las tribus de sus padres, capitanes de los millares de Israel.
Num.1:17 Tomaron, pues, Moisés y Aarón a estos varones que fueron designados por sus nombres,
Num.1:18 y reunieron a toda la congregación en el día primero del mes segundo, y fueron agrupados por familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, de veinte años arriba.
Num.1:19 Como Jehová lo había mandado a Moisés, los contó en el desierto de Sinaí.
Num.1:20 De los hijos de Rubén, primogénito de Israel, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:21 los contados de la tribu de Rubén fueron cuarenta y seis mil quinientos.
Num.1:22 De los hijos de Simeón, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, fueron contados conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:23 los contados de la tribu de Simeón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.
Num.1:24 De los hijos de Gad, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:25 los contados de la tribu de Gad fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.
Num.1:26 De los hijos de Judá, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:27 los contados de la tribu de Judá fueron setenta y cuatro mil seiscientos.
Num.1:28 De los hijos de Isacar, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:29 los contados de la tribu de Isacar fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.
Num.1:30 De los hijos de Zabulón, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de sus nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:31 los contados de la tribu de Zabulón fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos.
Num.1:32 De los hijos de José; de los hijos de Efraín, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:33 los contados de la tribu de Efraín fueron cuarenta mil quinientos.
Num.1:34 Y de los hijos de Manasés, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:35 los contados de la tribu de Manasés fueron treinta y dos mil doscientos.
Num.1:36 De los hijos de Benjamín, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:37 los contados de la tribu de Benjamín fueron treinta y cinco mil cuatrocientos.
Num.1:38 De los hijos de Dan, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:39 los contados de la tribu de Dan fueron sesenta y dos mil setecientos.
Num.1:40 De los hijos de Aser, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:41 los contados de la tribu de Aser fueron cuarenta y un mil quinientos.
Num.1:42 De los hijos de Neftalí, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;
Num.1:43 los contados de la tribu de Neftalí fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.
Num.1:44 Estos fueron los contados, los cuales contaron Moisés y Aarón, con los príncipes de Israel, doce varones, uno por cada casa de sus padres.
Num.1:45 Y todos los contados de los hijos de Israel por las casas de sus padres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra en Israel,
Num.1:46 fueron todos los contados seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
Nombramiento de los levitas
Num.1:47 Pero los levitas, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos;
Num.1:48 porque habló Jehová a Moisés, diciendo:
Num.1:49 Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel,
Num.1:50 sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo.
Num.1:51 Y cuando el tabernáculo haya de trasladarse, los levitas lo desarmarán, y cuando el tabernáculo haya de detenerse, los levitas lo armarán; y el extraño que se acercare morirá.
Num.1:52 Los hijos de Israel acamparán cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, por sus ejércitos;
Num.1:53 pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del testimonio, para que no haya ira sobre la congregación de los hijos de Israel; y los levitas tendrán la guarda del tabernáculo del testimonio.
Num.1:54 E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés; así lo hicieron.
Capítulo 2
Campamentos y jefes de las tribus
Num.2:1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:
Num.2:2 Los hijos de Israel acamparán cada uno junto a su bandera, bajo las enseñas de las casas de sus padres; alrededor del tabernáculo de reunión acamparán.
Num.2:3 Estos acamparán al oriente, al este: la bandera del campamento de Judá, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Judá, Naasón hijo de Aminadab.
Num.2:4 Su cuerpo de ejército, con sus contados, setenta y cuatro mil seiscientos.
Num.2:5 Junto a él acamparán los de la tribu de Isacar; y el jefe de los hijos de Isacar, Natanael hijo de Zuar.
Num.2:6 Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.
Num.2:7 Y la tribu de Zabulón; y el jefe de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón.
Num.2:8 Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y siete mil cuatrocientos.
Num.2:9 Todos los contados en el campamento de Judá, ciento ochenta y seis mil cuatrocientos, por sus ejércitos, marcharán delante.
Num.2:10 La bandera del campamento de Rubén estará al sur, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Rubén, Elisur hijo de Sedeur.
Num.2:11 Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta y seis mil quinientos.
Num.2:12 Acamparán junto a él los de la tribu de Simeón; y el jefe de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai.
Num.2:13 Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y nueve mil trescientos.
Num.2:14 Y la tribu de Gad; y el jefe de los hijos de Gad, Eliasaf hijo de Reuel.
Num.2:15 Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.
Num.2:16 Todos los contados en el campamento de Rubén, ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta, por sus ejércitos, marcharán los segundos.
Num.2:17 Luego irá el tabernáculo de reunión, con el campamento de los levitas, en medio de los campamentos en el orden en que acampan; así marchará cada uno junto a su bandera.
Num.2:18 La bandera del campamento de Efraín por sus ejércitos, al occidente; y el jefe de los hijos de Efraín, Elisama hijo de Amiud.
Num.2:19 Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta mil quinientos.
Num.2:20 Junto a él estará la tribu de Manasés; y el jefe de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur. Num.2:21 Su cuerpo de ejército, con sus contados, treinta y dos mil doscientos.
Num.2:22 Y la tribu de Benjamín; y el jefe de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.
Num.2:23 Y su cuerpo de ejército, con sus contados, treinta y cinco mil cuatrocientos.
Num.2:24 Todos los contados en el campamento de Efraín, ciento ocho mil cien, por sus ejércitos, irán los terceros.
Num.2:25 La bandera del campamento de Dan estará al norte, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai.
Num.2:26 Su cuerpo de ejército, con sus contados, sesenta y dos mil setecientos.
Num.2:27 Junto a él acamparán los de la tribu de Aser; y el jefe de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán.
Num.2:28 Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta y un mil quinientos.
Num.2:29 Y la tribu de Neftalí; y el jefe de los hijos de Neftalí, Ahira hijo de Enán.
Num.2:30 Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y tres mil cuatrocientos.
Num.2:31 Todos los contados en el campamento de Dan, ciento cincuenta y siete mil seiscientos, irán los últimos tras sus banderas.
Num.2:32 Estos son los contados de los hijos de Israel, según las casas de sus padres; todos los contados por campamentos, por sus ejércitos, seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
Num.2:33 Mas los levitas no fueron contados entre los hijos de Israel, como Jehová lo mandó a Moisés.
Num.2:34 E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová mandó a Moisés; así acamparon por sus banderas, y así marcharon cada uno por sus familias, según las casas de sus padres.
Capítulo 3
Censo y deberes de los levitas
Num.3:1 Estos son los descendientes de Aarón y de Moisés, en el día en que Jehová habló a Moisés en el monte de Sinaí.
Num.3:2 Y estos son los nombres de los hijos de Aarón: Nadab el primogénito, Abiú, Eleazar e Itamar.
Num.3:3 Estos son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos, a los cuales consagró para ejercer el sacerdocio.
Num.3:4 Pero Nadab y Abiú murieron delante de Jehová cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová en el desierto de Sinaí; y no tuvieron hijos; y Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio delante de Aarón su padre.
Num.3:5 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
Num.3:6 Haz que se acerque la tribu de Leví, y hazla estar delante del sacerdote Aarón, para que le sirvan,
Num.3:7 y desempeñen el encargo de él, y el encargo de toda la congregación delante del tabernáculo de reunión para servir en el ministerio del tabernáculo;
Num.3:8 y guarden todos los utensilios del tabernáculo de reunión, y todo lo encargado a ellos por los hijos de Israel, y ministren en el servicio del tabernáculo.
Num.3:9 Y darás los levitas a Aarón y a sus hijos; le son enteramente dados de entre los hijos de Israel.
Num.3:10 Y constituirás a Aarón y a sus hijos para que ejerzan su sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.
Num.3:11 Habló además Jehová a Moisés, diciendo:
Num.3:12 He aquí, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los primeros nacidos entre los hijos de Israel; serán, pues, míos los levitas.
Num.3:13 Porque mío es todo primogénito; desde el día en que yo hice morir a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales; míos serán. Yo Jehová.
Num.3:14 Y Jehová habló a Moisés en el desierto de Sinaí, diciendo:
Num.3:15 Cuenta los hijos de Leví según las casas de sus padres, por sus familias; contarás todos los varones de un mes arriba.
Num.3:16 Y Moisés los contó conforme a la palabra de Jehová, como le fue mandado.
Num.3:17 Los hijos de Leví fueron estos por sus nombres: Gersón, Coat y Merari.
Num.3:18 Y los nombres de los hijos de Gersón por sus familias son estos: Libni y Simei.
Num.3:19 Los hijos de Coat por sus familias son: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel.
Num.3:20 Y los hijos de Merari por sus familias: Mahli y Musi. Estas son las familias de Leví, según las casas de sus padres.
Num.3:21 De Gersón era la familia de Libni y la de Simei; estas son las familias de Gersón.
Num.3:22 Los contados de ellos conforme a la cuenta de todos los varones de un mes arriba, los contados de ellos fueron siete mil quinientos.
Num.3:23 Las familias de Gersón acamparán a espaldas del tabernáculo, al occidente;
Num.3:24 y el jefe del linaje de los gersonitas, Eliasaf hijo de Lael.
Num.3:25 A cargo de los hijos de Gersón, en el tabernáculo de reunión, estarán el tabernáculo, la tienda y su cubierta, la cortina de la puerta del tabernáculo de reunión,
Num.3:26 las cortinas del atrio, y la cortina de la puerta del atrio, que está junto al tabernáculo y junto al altar alrededor; asimismo sus cuerdas para todo su servicio.
Num.3:27 De Coat eran la familia de los amramitas, la familia de los izharitas, la familia de los hebronitas y la familia de los uzielitas; estas son las familias coatitas.
Num.3:28 El número de todos los varones de un mes arriba era ocho mil seiscientos, que tenían la guarda del santuario.
Num.3:29 Las familias de los hijos de Coat acamparán al lado del tabernáculo, al sur;
Num.3:30 y el jefe del linaje de las familias de Coat, Elizafán hijo de Uziel.
Num.3:31 A cargo de ellos estarán el arca, la mesa, el candelero, los altares, los utensilios del santuario con que ministran, y el velo con todo su servicio.
Num.3:32 Y el principal de los jefes de los levitas será Eleazar hijo del sacerdote Aarón, jefe de los que tienen la guarda del santuario.
Num.3:33 De Merari era la familia de los mahlitas y la familia de los musitas; estas son las familias de Merari. Num.3:34 Los contados de ellos conforme al número de todos los varones de un mes arriba fueron seis mil doscientos.
Num.3:35 Y el jefe de la casa del linaje de Merari, Zuriel hijo de Abihail; acamparán al lado del tabernáculo, al norte.
Num.3:36 A cargo de los hijos de Merari estará la custodia de las tablas del tabernáculo, sus barras, sus columnas, sus basas y todos sus enseres, con todo su servicio;
Num.3:37 y las columnas alrededor del atrio, sus basas, sus estacas y sus cuerdas.
Num.3:38 Los que acamparán delante del tabernáculo al oriente, delante del tabernáculo de reunión al este, serán Moisés y Aarón y sus hijos, teniendo la guarda del santuario en lugar de los hijos de Israel; y el extraño que se acercare, morirá.
Num.3:39 Todos los contados de los levitas, que Moisés y Aarón conforme a la palabra de Jehová contaron por sus familias, todos los varones de un mes arriba, fueron veintidós mil.
Rescate de los primogénitos
Num.3:40 Y Jehová dijo a Moisés: Cuenta todos los primogénitos varones de los hijos de Israel de un mes arriba, y cuéntalos por sus nombres.
Num.3:41 Y tomarás a los levitas para mí en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel, y los animales de los levitas en lugar de todos los primogénitos de los animales de los hijos de Israel. Yo Jehová.
Num.3:42 Contó Moisés, como Jehová le mandó, todos los primogénitos de los hijos de Israel.
Num.3:43 Y todos los primogénitos varones, conforme al número de sus nombres, de un mes arriba, fueron veintidós mil doscientos setenta y tres.
Num.3:44 Luego habló Jehová a Moisés, diciendo:
Num.3:45 Toma los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel, y los animales de los levitas en lugar de sus animales; y los levitas serán míos. Yo Jehová.
Num.3:46 Y para el rescate de los doscientos setenta y tres de los primogénitos de los hijos de Israel, que exceden a los levitas,
Num.3:47 tomarás cinco siclos por cabeza; conforme al siclo del santuario los tomarás. El siclo tiene veinte geras.
Num.3:48 Y darás a Aarón y a sus hijos el dinero del rescate de los que exceden.
Num.3:49 Tomó, pues, Moisés el dinero del rescate de los que excedían el número de los redimidos por los levitas,
Num.3:50 y recibió de los primogénitos de los hijos de Israel, en dinero, mil trescientos sesenta y cinco siclos, conforme al siclo del santuario.
Num.3:51 Y Moisés dio el dinero de los rescates a Aarón y a sus hijos, conforme a la palabra de Jehová, según lo que Jehová había mandado a Moisés.
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Capítulo 3
El hombre de la mano seca (Mt. 12. 9-14; Lc. 6. 6-11)
Mar.3:1 Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano.
Mar.3:2 Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle.
Mar.3:3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio.
Mar.3:4 Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban.
Mar.3:5 Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.
Mar.3:6 Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle.
La multitud a la orilla del mar
Mar.3:7 Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea,
Mar.3:8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él.
Mar.3:9 Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen.
Mar.3:10 Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.
Mar.3:11 Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.
Mar.3:12 Mas él les reprendía mucho para que no le descubriesen.
Elección de los doce apóstoles - (Mt. 10. 1-4; Lc. 6. 12-16)
Mar.3:13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él.
Mar.3:14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,
Mar.3:15 y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
Mar.3:16 a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro;
Mar.3:17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno;
Mar.3:18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista,
Mar.3:19 y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.
La blasfemia contra el Espíritu Santo - (Mt. 12. 22-32; Lc. 11. 14-23)
Mar.3:20 Y se agolpó de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan.
Mar.3:21 Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí.
Mar.3:22 Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
Mar.3:23 Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?
Mar.3:24 Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer.
Mar.3:25 Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.
Mar.3:26 Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin.
Mar.3:27 Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa.
Mar.3:28 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean;
Mar.3:29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.
Mar.3:30 Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo.
La madre y los hermanos de Jesús - (Mt. 12. 46-50; Lc. 8. 19-21)
Mar.3:31 Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle.
Mar.3:32 Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan.
Mar.3:33 El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?
Mar.3:34 Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
Mar.3:35 Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana y mi madre.-
Lecturas Matutinas de Spurgeon
FEBRERO 21.-
Escudriñando Las Escrituras.-
“Él dijo”.- (Hebreos 13:5).-
Si por fe podemos posesionarnos de estas solas palabras, poseeremos un arma que todo lo conquista. ¿Qué duda no morirá ante esta espada de dos filos? ¿Qué temor no caerá herido con herida mortal ante esta flecha del arco del pacto de Dios? Las penas de la vida y las ansias de la muerte, las corrupciones internas y las trampas externas las pruebas de arriba y las tentaciones de abajo, ¿no aparecen como leves aflicciones cuando nos escondemos bajo el baluarte de «El dijo»? Si, sea para deleite en nuestra, tranquilidad, o para fortaleza en nuestra aflicción, «El dijo» debe ser nuestro diario recurso. Esto nos enseño cuánto vale escudriñar los Escrituras. Puede haber en la Palabra una promesa que se adapte justo a tu caso, pero no la conoces y, por tanto, careces del consuelo que te puede comunicar. Eres como los prisioneros cerrados en un calabozo. Puede haber en el manojo de llaves que está a tu alcance una llave que podría abrir la puerta; y, al abrirla, quedarías en libertad. Pero si no la buscas, permanecerás para siempre en la prisión, aunque la libertad esté en tus mismas manos. Puede haber en la gran farmacopea de la Escritura una poderosa medicina que cure tu mal; pero, si no examinas ni escudriñas las Escrituras para descubrir lo que «El dijo», seguirás enfermo. Además de leer la Biblia, has de enriquecer tu memoria poniendo en ella las promesas de Dios. Puedes recordar dichos de grandes hombres, aprendes de memoria versos de renombrados poetas, ¿no debes, pues, tener un conocimiento profundo de las palabras de Dios, de suerte que puedas citarlas en seguida cuando desees resolver una dificultad o matar una duda? Ya que «El dijo» es la fuente de toda sabiduría y de todo consuelo, haz que permanezca en ti como «una fuente de agua que salta para vida eterna». Así crecerás sano, fuerte y feliz en la vida espiritual.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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