Jn.3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
LO QUE ES NACIDO...
Hubo un principio para nosotros en todo, hubo una palabra de Dios que dijo: "Fructificad y multiplicaos...", esa palabra la recibió el hombre y la mujer y por ella es que hay nacimientos...
Con el pecado llegó la muerte y la separación, y hubo una desdoblación de lo nacido del hombre que va mas allá del aumento en número de la especie humana la cual quiere asemejarse al Creador, pues la tentación en el huerto fue, "Pues sabe Dios que el día que de él comiereis, serán abiertos vuestros ojos y seres como Dios, sabiendo el bien y el mal...",
Cuando el hombre irredento intenta imitar al creador produce nacimientos, produce algo engendrado por varón o por mujer indistintamente, pues el alma pretende de forma consciente o inconscientemente generar resultados y de hecho los genera, produce un resultado que puede tener efectos inmediatos sobre sí en algo satisfactorio y momentáneo, en algo que puede durar unos años, incluso siglos, pero si es nacido de la carne, la sentencia es "carne es...", como recordándonos que la carne fue sujeta a vanidad, a la corrupción, por causa del pecado...
Como que fuésemos alforjas en las cuales se producen semillas para sembrar, al tener el don de la palabra y el raciocinio para interpretar, traducir y planear o proyectar, tenemos una responsabilidad sobre nuestras cabezas tanto en el hacer como en el no hacer...
De aquí la importancia para el cristiano de permanecer en comunión con el Espíritu Santo, para que lo que sea que emane de nosotros, si bien tendrá la vena de nuestra mortalidad y de nuestra imperfección, será nacido del Espíritu y no de la carne... Nada mas placentero para un ser humano que engendrar algo no solo para la posteridad sino para la eternidad, para lo perenne...
Muchos testimonios tenemos en las Escrituras de cuantos engendraron por el Espíritu, desde Abel el justo, Set, Enoc, Noe, Abraham, Sara, Isaac, Jacob, José, Moises, Josué, Débora, David, Ester, Jeremías y los profetas y otros santos y santas que sus nombres fueron perpetuados por dar lugar al Espíritu Santo en sus vidas por medio de la conexión de la fe, que "ES pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven..." (RV1909)... "Por que por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos..."
Heb.11:33 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones,
Heb.11:34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.
Heb.11:35 Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección;mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección.
Heb.11:36 Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles.
Heb.11:37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;
Heb.11:38 de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.
Heb.11:39 Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido;
Heb.11:40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.
Gloria sea al señor!!, que pueda por la fe puesta en Dios, dar lugar en mi corazón al Espíritu Santo para que produzca nacimientos de cosas espirituales, que engendre y produzca para Vida eterna en el Nombre de Jesucristo mi Señor, Amen.-
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 19
Jos.19:1 La segunda suerte tocó a Simeón, para la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias; y su heredad fue en medio de la heredad de los hijos de Judá.
Jos.19:2 Y tuvieron en su heredad a Beerseba, Seba, Molada,
Jos.19:3 Hazar-sual, Bala, Ezem,
Jos.19:4 Eltolad, Betul, Horma,
Jos.19:5 Siclag, Bet-marcabot, Hazar-susa,
Jos.19:6 Bet-lebaot y Saruhén; trece ciudades con sus aldeas;
Jos.19:7 Aín, Rimón, Eter y Asán; cuatro ciudades con sus aldeas;
Jos.19:8 y todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalat-beer, que es Ramat del Neguev. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias.
Jos.19:9 De la suerte de los hijos de Judá fue sacada la heredad de los hijos de Simeón, por cuanto la parte de los hijos de Judá era excesiva para ellos; así que los hijos de Simeón tuvieron su heredad en medio de la de Judá.
Jos.19:10 La tercera suerte tocó a los hijos de Zabulón conforme a sus familias; y el territorio de su heredad fue hasta Sarid.
Jos.19:11 Y su límite sube hacia el occidente a Marala, y llega hasta Dabeset, y de allí hasta el arroyo que está delante de Jocneam;
Jos.19:12 y gira de Sarid hacia el oriente, hacia donde nace el sol, hasta el límite de Quislot-tabor, sale a Daberat, y sube a Jafía.
Jos.19:13 Pasando de allí hacia el lado oriental a Gat-hefer y a Ita- cazín, sale a Rimón rodeando a Nea.
Jos.19:14 Luego, al norte, el límite gira hacia Hanatón, viniendo a salir al valle de Jefte-el;
Jos.19:15 y abarca Catat, Naalal, Simrón, Idala y Belén; doce ciudades con sus aldeas.
Jos.19:16 Esta es la heredad de los hijos de Zabulón conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
Jos.19:17 La cuarta suerte correspondió a Isacar, a los hijos de Isacar conforme a sus familias.
Jos.19:18 Y fue su territorio Jezreel, Quesulot, Sunem,
Jos.19:19 Hafaraim, Sihón, Anaharat,
Jos.19:20 Rabit, Quisión, Abez,
Jos.19:21 Remet, En-ganim, En-hada y Bet-pases.
Jos.19:22 Y llega este límite hasta Tabor, Sahazima y Bet-semes, y termina en el Jordán; dieciséis ciudades con sus aldeas.
Jos.19:23 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Isacar conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
Jos.19:24 La quinta suerte correspondió a la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias.
Jos.19:25 Y su territorio abarcó Helcat, Halí, Betén, Acsaf,
Jos.19:26 Alamelec, Amad y Miseal; y llega hasta Carmelo al occidente, y a Sihorlibnat.
Jos.19:27 Después da vuelta hacia el oriente a Bet-dagón y llega a Zabulón, al valle de Jefte-el al norte, a Bet-emec y a Neiel, y sale a Cabul al norte.
Jos.19:28 Y abarca a Hebrón, Rehob, Hamón y Caná, hasta la gran Sidón.
Jos.19:29 De allí este límite tuerce hacia Ramá, y hasta la ciudad fortificada de Tiro, y gira hacia Hosa, y sale al mar desde el territorio de Aczib.
Jos.19:30 Abarca también Uma, Afec y Rehob; veintidós ciudades con sus aldeas.
Jos.19:31 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
Jos.19:32 La sexta suerte correspondió a los hijos de Neftalí conforme a sus familias.
Jos.19:33 Y abarcó su territorio desde Helef, Alón-saananim, Adami- neceb y Jabneel, hasta Lacum, y sale al Jordán.
Jos.19:34 Y giraba el límite hacia el occidente a Aznot-tabor, y de allí pasaba a Hucoc, y llegaba hasta Zabulón al sur, y al occidente confinaba con Aser, y con Judá por el Jordán hacia donde nace el sol.
Jos.19:35 Y las ciudades fortificadas son Sidim, Zer, Hamat, Racat, Cineret,
Jos.19:36 Adama, Ramá, Hazor,
Jos.19:37 Cedes, Edrei, En-hazor,
Jos.19:38 Irón, Migdal-el, Horem, Bet-anat y Bet-semes; diecinueve ciudades con sus aldeas.
Jos.19:39 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Neftalí conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
Jos.19:40 La séptima suerte correspondió a la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias.
Jos.19:41 Y fue el territorio de su heredad, Zora, Estaol, Ir-semes,
Jos.19:42 Saalabín, Ajalón, Jetla,
Jos.19:43 Elón, Timnat, Ecrón,
Jos.19:44 Elteque, Gibetón, Baalat,
Jos.19:45 Jehúd, Bene-berac, Gat-rimón,
Jos.19:46 Mejarcón y Racón, con el territorio que está delante de Jope.
Jos.19:47 Y les faltó territorio a los hijos de Dan; y subieron los hijos de Dan y combatieron a Lesem, y tomándola la hirieron a filo de espada, y tomaron posesión de ella y habitaron en ella; y llamaron a Lesem, Dan, del nombre de Dan su padre.
Jos.19:48 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
Jos.19:49 Y después que acabaron de repartir la tierra en heredad por sus territorios, dieron los hijos de Israel heredad a Josué hijo de Nun en medio de ellos;
Jos.19:50 según la palabra de Jehová, le dieron la ciudad que él pidió, Timnat-sera, en el monte de Efraín; y él reedificó la ciudad y habitó en ella.
Jos.19:51 Estas son las heredades que el sacerdote Eleazar, y Josué hijo de Nun, y los cabezas de los padres, entregaron por suerte en posesión a las tribus de los hijos de Israel en Silo, delante de Jehová, a la entrada del tabernáculo de reunión; y acabaron de repartir la tierra.
Capítulo 20
Josué señala ciudades de refugio
Jos.20:1 Habló Jehová a Josué, diciendo:
Jos.20:2 Habla a los hijos de Israel y diles: Señalaos las ciudades de refugio, de las cuales yo os hablé por medio de Moisés,
Jos.20:3 para que se acoja allí el homicida que matare a alguno por accidente y no a sabiendas; y os servirán de refugio contra el vengador de la sangre.
Jos.20:4 Y el que se acogiere a alguna de aquellas ciudades, se presentará a la puerta de la ciudad, y expondrá sus razones en oídos de los ancianos de aquella ciudad; y ellos le recibirán consigo dentro de la ciudad, y le darán lugar para que habite con ellos.
Jos.20:5 Si el vengador de la sangre le siguiere, no entregarán en su mano al homicida, por cuanto hirió a su prójimo por accidente, y no tuvo con él ninguna enemistad antes.
Jos.20:6 Y quedará en aquella ciudad hasta que comparezca en juicio delante de la congregación, y hasta la muerte del que fuere sumo sacerdote en aquel tiempo; entonces el homicida podrá volver a su ciudad y a su casa y a la ciudad de donde huyó.
Jos.20:7 Entonces señalaron a Cedes en Galilea, en el monte de Neftalí, Siquem en el monte de Efraín, y Quiriat-arba (que es Hebrón) en el monte de Judá.
Jos.20:8 Y al otro lado del Jordán al oriente de Jericó, señalaron a Beser en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubén, Ramot en Galaad de la tribu de Gad, y Golán en Basán de la tribu de Manasés.
Jos.20:9 Estas fueron las ciudades señaladas para todos los hijos de Israel, y para el extranjero que morase entre ellos, para que se acogiese a ellas cualquiera que hiriese a alguno por accidente, a fin de que no muriese por mano del vengador de la sangre, hasta que compareciese delante de la congregación.
Capítulo 21
Ciudades de los levitas (1 Cr. 6.54-81)
Jos.21:1 Los jefes de los padres de los levitas vinieron al sacerdote Eleazar, a Josué hijo de Nun y a los cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel,
Jos.21:2 y les hablaron en Silo en la tierra de Canaán, diciendo: Jehová mandó por medio de Moisés que nos fuesen dadas ciudades donde habitar, con sus ejidos para nuestros ganados.
Jos.21:3 Entonces los hijos de Israel dieron de su propia herencia a los levitas, conforme al mandato de Jehová, estas ciudades con sus ejidos.
Jos.21:4 Y la suerte cayó sobre las familias de los coatitas; y los hijos de Aarón el sacerdote, que eran de los levitas, obtuvieron por suerte de la tribu de Judá, de la tribu de Simeón y de la tribu de Benjamín, trece ciudades.
Jos.21:5 Y los otros hijos de Coat obtuvieron por suerte diez ciudades de las familias de la tribu de Efraín, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manasés.
Jos.21:6 Los hijos de Gersón obtuvieron por suerte, de las familias de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí y de la media tribu de Manasés en Basán, trece ciudades.
Jos.21:7 Los hijos de Merari según sus familias obtuvieron de la tribu de Rubén, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabulón, doce ciudades.
Jos.21:8 Dieron, pues, los hijos de Israel a los levitas estas ciudades con sus ejidos, por suertes, como había mandado Jehová por conducto de Moisés.
Jos.21:9 De la tribu de los hijos de Judá, y de la tribu de los hijos de Simeón, dieron estas ciudades que fueron nombradas,
Jos.21:10 las cuales obtuvieron los hijos de Aarón de las familias de Coat, de los hijos de Leví; porque para ellos fue la suerte en primer lugar.
Jos.21:11 Les dieron Quiriat-arba del padre de Anac, la cual es Hebrón, en el monte de Judá, con sus ejidos en sus contornos.
Jos.21:12 Mas el campo de la ciudad y sus aldeas dieron a Caleb hijo de Jefone, por posesión suya.
Jos.21:13 Y a los hijos del sacerdote Aarón dieron Hebrón con sus ejidos como ciudad de refugio para los homicidas; además, Libna con sus ejidos,
Jos.21:14 Jatir con sus ejidos, Estemoa con sus ejidos,
Jos.21:15 Holón con sus ejidos, Debir con sus ejidos,
Jos.21:16 Aín con sus ejidos, Juta con sus ejidos y Bet-semes con sus ejidos; nueve ciudades de estas dos tribus;
Jos.21:17 y de la tribu de Benjamín, Gabaón con sus ejidos, Geba con sus ejidos,
Jos.21:18 Anatot con sus ejidos, Almón con sus ejidos; cuatro ciudades.
Jos.21:19 Todas las ciudades de los sacerdotes hijos de Aarón son trece con sus ejidos.
Jos.21:20 Mas las familias de los hijos de Coat, levitas, los que quedaban de los hijos de Coat, recibieron por suerte ciudades de la tribu de Efraín.
Jos.21:21 Les dieron Siquem con sus ejidos, en el monte de Efraín, como ciudad de refugio para los homicidas; además, Gezer con su ejidos,
Jos.21:22 Kibsaim con sus ejidos y Bet-horón con sus ejidos; cuatro ciudades.
Jos.21:23 De la tribu de Dan, Elteque con sus ejidos, Gibetón con sus ejidos,
Jos.21:24 Ajalón con sus ejidos y Gat-rimón con sus ejidos; cuatro ciudades.
Jos.21:25 Y de la media tribu de Manasés, Taanac con sus ejidos y Gat-rimón con sus ejidos; dos ciudades.
Jos.21:26 Todas las ciudades para el resto de las familias de los hijos de Coat fueron diez con sus ejidos.
Jos.21:27 A los hijos de Gersón de las familias de los levitas, dieron de la media tribu de Manasés a Golán en Basán con sus ejidos como ciudad de refugio para los homicidas, y además, Beestera con sus ejidos; dos ciudades.
Jos.21:28 De la tribu de Isacar, Cisón con sus ejidos, Daberat con sus ejidos,
Jos.21:29 Jarmut con sus ejidos y En-ganim con sus ejidos; cuatro ciudades.
Jos.21:30 De la tribu de Aser, Miseal con sus ejidos, Abdón con sus ejidos,
Jos.21:31 Helcat con sus ejidos y Rehob con sus ejidos; cuatro ciudades.
Jos.21:32 Y de la tribu de Neftalí, Cedes en Galilea con sus ejidos como ciudad de refugio para los homicidas, y además, Hamot-dor con sus ejidos y Cartán con sus ejidos; tres ciudades.
Jos.21:33 Todas las ciudades de los gersonitas por sus familias fueron trece ciudades con sus ejidos.
Jos.21:34 Y a las familias de los hijos de Merari, levitas que quedaban, se les dio de la tribu de Zabulón, Jocneam con sus ejidos, Carta con sus ejidos,
Jos.21:35 Dimna con sus ejidos y Naalal con sus ejidos; cuatro ciudades.
Jos.21:36 Y de la tribu de Rubén, Beser con sus ejidos, Jahaza con sus ejidos,
Jos.21:37 Cademot con sus ejidos y Mefaat con sus ejidos; cuatro ciudades.
Jos.21:38 De la tribu de Gad, Ramot de Galaad con sus ejidos como ciudad de refugio para los homicidas; además, Mahanaim con sus ejidos,
Jos.21:39 Hesbón con sus ejidos y Jazer con sus ejidos; cuatro ciudades.
Jos.21:40 Todas las ciudades de los hijos de Merari por sus familias, que restaban de las familias de los levitas, fueron por sus suertes doce ciudades.
Jos.21:41 Y todas las ciudades de los levitas en medio de la posesión de los hijos de Israel, fueron cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos.
Jos.21:42 Y estas ciudades estaban apartadas la una de la otra, cada cual con sus ejidos alrededor de ella; así fue con todas estas ciudades.
Israel ocupa la tierra
Jos.21:43 De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella.
Jos.21:44 Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos.
Jos.21:45 No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.
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Luc.2:25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Luc.2:26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Luc.2:27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Luc.2:28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Luc.2:29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz,
Conforme a tu palabra;
Luc.2:30 Porque han visto mis ojos tu salvación,
Luc.2:31 La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
Luc.2:32 Luz para revelación a los gentiles,
Y gloria de tu pueblo Israel.
Luc.2:33 Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él.
Luc.2:34 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha
Luc.2:35 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
Luc.2:36 Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad,
Luc.2:37 y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.
Luc.2:38 Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.
El regreso a Nazaret
Luc.2:39 Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
Luc.2:40 Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
El niño Jesús en el templo
Luc.2:41 Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua;
Luc.2:42 y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta.
Luc.2:43 Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.
Luc.2:44 Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos;
Luc.2:45 pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole.
Luc.2:46 Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.
Luc.2:47 Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.
Luc.2:48 Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia.
Luc.2:49 Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?
Luc.2:50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.
Luc.2:51 Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.
Luc.2:52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
Lecturas Matutinas de Spurgeon
MARZO 25.-
Besos… y besos...
“¿Con beso entregas al Hijo del Hombre?” (Lucas 22:48).-
Los besos de un enemigo son falsos. Debo estar alerta cuando el mundo me pone buena cara, pues si le es posible me traicionará como traicionó a mi Maestro con un beso. Cuando alguien está por apuñalar a la religión, suele profesar hacia ella gran reverencia. Debo cuidarme del hipócrita santurrón que lleva las armas de la herejía y de la infidelidad. Conociendo la falsedad de la maldad, debo ser astuto como serpiente para descubrir y evitar los designios del enemigo. El joven carente de entendimiento fue arrastrado por el beso de la mujer extraña. ¡Que mi alma sea de tal forma instruida por Dios todos los días, que la suavidad de las palabras del mundo no la afecten! ¡Santo Espíritu, no permitas que yo, pobre y frágil mortal, sea traicionado con un beso! Pero, ¿y si yo fuere culpable del mismo perverso pecado del que fue culpable Judas, hijo de perdición? He sido bautizado en el nombre del Señor Jesús, soy un miembro de su Iglesia visible, participo de la Santa Cena; todos estos actos son como besos de mis labios. ¿Soy sincero en ellos? Si no, soy un vil traidor. ¿Vivo en el mundo tan descuidadamente como otros, a pesar de hacer profesión de ser un seguidor de Jesús? Entonces expongo al ridículo la religión y llevo a los hombres a hablar mal del santo nombre por el cual soy llamado. Si obro así inconsecuentemente, soy, sin duda alguna, un Judas, y me sería mejor no haber nacido. ¿Puedo afirmar que me hallo libre de este mal? Entonces, oh Señor, consérvame así. ¡Oh Señor!, hazme sincero y veraz, presérvame de todo camino falso; no permitas nunca que traicione a mi Salvador. Yo te amo, Jesús, y aunque frecuentemente te contristo, deseo permanecer fiel hasta la muerte. ¡Oh Dios!, impide que yo sea uno de los que hacen alarde de piedad, pero que al Fin caen en el lago de fuego por haber traicionado al Maestro con un beso.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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