Rom.5:5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
HA SIDO DERRAMADO...
"ES INTERESANTE pensar en la nueva era de amor que Cristo inició. Desde luego, la cortesía existía en el mundo antes que Él hiciera su aparición. También existía el amor maternal. Existía la amistad profunda, verdadera y tierna. Había amantes que estaban unidos por los más sagrados vínculos. Había corazones paganos en los que reinaba una gentileza hermosa como para que hubieran podido entrar al cielo. Había lugares donde se ministraba el afecto con ternura angelical.
Sin embargo, el mundo en general estaba lleno de crueldad. Los ricos oprimían a los pobres. El fuerte aplastaba al débil. Las mujeres eran esclavas, los hombres tiranos. No había una mano de amor que se tendiera al enfermo, al cojo, al ciego, al deforme, al insano. No había cuidado para las viudas, los huérfanos y los desamparados.
Entonces apareció Jesús y durante treinta y tres años anduvo haciendo bienes entre los hombres. Tenía un corazón tierno y la gentileza le fluía en el hablar. Decía palabras que palpitaban ternura. Longfellow dice que no hay sermón suyo, elocuente, docto o hermoso en que no pueda oír los latidos de su corazón. No puede haber dudas acerca de la profunda emoción que había en las palabras de Jesús. Palpitaban con compasión y ternura.
La gente siempre sabia que Jesús era su amigo. La vida de éste estaba llena de rica disposición para ayudar. Ni la comisión de errores ni las crueldades cometidas en su contra hicieron que perdiera su suavidad. Esparcía bondad por dondequiera que andaba.
Un día clavaron sus manos bondadosas sobre una cruz. Después de eso la gente le echó de menos, porque Él ya no iba a sus hogares. Había sido una pérdida lamentable para los pobres y los tristes, y debe haber habido dolor en muchas familias. Pero, aunque el ministerio personal de Jesús terminó con su muerte, la influencia de su vida siguió adelante. Había puesto ante el mundo un nuevo ejemplo de amor. Había enseñado lecciones de paciencia y mansedumbre que ningún otro maestro ha podido dar. Impartió un nuevo significado al afecto humano. Hizo del amor la ley de su Reino.
De la manera que uno puede lanzar un puñado de especias aromáticas al mar y con eso endulzar sus aguas salobres, las enseñanzas de Jesús cayeron en un mundo de desamor, falto de bondad y al momento comenzó el cambio hacia la bondad. Dondequiera que el Evangelio ha llevado los dichos del Gran Maestro, al tocar los corazones los bendice con el don de la dulzura. —J. R. Miller (1904)" Manantiales en el Desierto II.- 10 de Junio
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 16
Territorio de Efraín y de Manasés
Jos.16:1 Tocó en suerte a los hijos de José desde el Jordán de Jericó hasta las aguas de Jericó hacia el oriente, hacia el desierto que sube de Jericó por las montañas de Bet-el.
Jos.16:2 Y de Bet-el sale a Luz, y pasa a lo largo del territorio de los arquitas hasta Atarot,
Jos.16:3 y baja hacia el occidente al territorio de los jafletitas, hasta el límite de Bet-horón la de abajo, y hasta Gezer; y sale al mar.
Jos.16:4 Recibieron, pues, su heredad los hijos de José, Manasés y Efraín.
Jos.16:5 Y en cuanto al territorio de los hijos de Efraín por sus familias, el límite de su heredad al lado del oriente fue desde Atarot-adar hasta Bet-horón la de arriba.
Jos.16:6 Continúa el límite hasta el mar, y hasta Micmetat al norte, y da vuelta hacia el oriente hasta Taanat-silo, y de aquí pasa a Janoa.
Jos.16:7 De Janoa desciende a Atarot y a Naarat, y toca Jericó y sale al Jordán.
Jos.16:8 Y de Tapúa se vuelve hacia el mar, al arroyo de Caná, y sale al mar. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Efraín por sus familias.
Jos.16:9 Hubo también ciudades que se apartaron para los hijos de Efraín en medio de la heredad de los hijos de Manasés, todas ciudades con sus aldeas.
Jos.16:10 Pero no arrojaron al cananeo que habitaba en Gezer; antes quedó el cananeo en medio de Efraín, hasta hoy, y fue tributario.
Capítulo 17
Jos.17:1 Se echaron también suertes para la tribu de Manasés, porque fue primogénito de José. Maquir, primogénito de Manasés y padre de Galaad, el cual fue hombre de guerra, tuvo Galaad y Basán.
Jos.17:2 Se echaron también suertes para los otros hijos de Manasés conforme a sus familias: los hijos de Abiezer, los hijos de Helec, los hijos de Asriel, los hijos de Siquem, los hijos de Hefer y los hijos de Semida; éstos fueron los hijos varones de Manasés hijo de José, por sus familias.
Jos.17:3 Pero Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos sino hijas, los nombres de las cuales son estos: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
Jos.17:4 Estas vinieron delante del sacerdote Eleazar y de Josué hijo de Nun, y de los príncipes, y dijeron: Jehová mandó a Moisés que nos diese heredad entre nuestros hermanos. Y él les dio heredad entre los hermanos del padre de ellas, conforme al dicho de Jehová.
Jos.17:5 Y le tocaron a Manasés diez partes además de la tierra de Galaad y de Basán que está al otro lado del Jordán,
Jos.17:6 porque las hijas de Manasés tuvieron heredad entre sus hijos; y la tierra de Galaad fue de los otros hijos de Manasés.
Jos.17:7 Y fue el territorio de Manasés desde Aser hasta Micmetat, que está enfrente de Siquem; y va al sur, hasta los que habitan en Tapúa.
Jos.17:8 La tierra de Tapúa fue de Manasés; pero Tapúa misma, que está junto al límite de Manasés, es de los hijos de Efraín.
Jos.17:9 Desciende este límite al arroyo de Caná, hacia el sur del arroyo. Estas ciudades de Efraín están entre las ciudades de Manasés; y el límite de Manasés es desde el norte del mismo arroyo, y sus salidas son al mar.
Jos.17:10 Efraín al sur, y Manasés al norte, y el mar es su límite; y se encuentra con Aser al norte, y con Isacar al oriente.
Jos.17:11 Tuvo también Manasés en Isacar y en Aser a Bet-seán y sus aldeas, a Ibleam y sus aldeas, a los moradores de Dor y sus aldeas, a los moradores de Endor y sus aldeas, a los moradores de Taanac y sus aldeas, y a los moradores de Meguido y sus aldeas; tres provincias.
Jos.17:12 Mas los hijos de Manasés no pudieron arrojar a los de aquellas ciudades; y el cananeo persistió en habitar en aquella tierra.
Jos.17:13 Pero cuando los hijos de Israel fueron lo suficientemente fuertes, hicieron tributario al cananeo, mas no lo arrojaron.
Jos.17:14 Y los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué nos has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, y que Jehová nos ha bendecido hasta ahora?
Jos.17:15 Y Josué les respondió: Si sois pueblo tan grande, subid al bosque, y haceos desmontes allí en la tierra de los ferezeos y de los refaítas, ya que el monte de Efraín es estrecho para vosotros.
Jos.17:16 Y los hijos de José dijeron: No nos bastará a nosotros este monte; y todos los cananeos que habitan la tierra de la llanura, tienen carros herrados; los que están en Bet-seán y en sus aldeas, y los que están en el valle de Jezreel.
Jos.17:17 Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres gran pueblo, y tienes grande poder; no tendrás una sola parte,
Jos.17:18 sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.
Capítulo 18
Territorios de las demás tribus
Jos.18:1 Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida.
Jos.18:2 Pero habían quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no habían repartido su posesión.
Jos.18:3 Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres?
Jos.18:4 Señalad tres varones de cada tribu, para que yo los envíe, y que ellos se levanten y recorran la tierra, y la describan conforme a sus heredades, y vuelvan a mí.
Jos.18:5 Y la dividirán en siete partes; y Judá quedará en su territorio al sur, y los de la casa de José en el suyo al norte.
Jos.18:6 Vosotros, pues, delinearéis la tierra en siete partes, y me traeréis la descripción aquí, y yo os echaré suertes aquí delante de Jehová nuestro Dios.
Jos.18:7 Pero los levitas ninguna parte tienen entre vosotros, porque el sacerdocio de Jehová es la heredad de ellos; Gad también y Rubén, y la media tribu de Manasés, ya han recibido su heredad al otro lado del Jordán al oriente, la cual les dio Moisés siervo de Jehová.
Jos.18:8 Levantándose, pues, aquellos varones, fueron; y mandó Josué a los que iban para delinear la tierra, diciéndoles: Id, recorred la tierra y delineadla, y volved a mí, para que yo os eche suertes aquí delante de Jehová en Silo.
Jos.18:9 Fueron, pues, aquellos varones y recorrieron la tierra, delineándola por ciudades en siete partes en un libro, y volvieron a Josué al campamento en Silo.
Jos.18:10 Y Josué les echó suertes delante de Jehová en Silo; y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel por sus porciones.
Jos.18:11 Y se sacó la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín conforme a sus familias; y el territorio adjudicado a ella quedó entre los hijos de Judá y los hijos de José.
Jos.18:12 Fue el límite de ellos al lado del norte desde el Jordán, y sube hacia el lado de Jericó al norte; sube después al monte hacia el occidente, y viene a salir al desierto de Bet-avén.
Jos.18:13 De allí pasa en dirección de Luz, al lado sur de Luz (que es Bet-el), y desciende de Atarot-adar al monte que está al sur de Bet-horón la de abajo.
Jos.18:14 Y tuerce hacia el oeste por el lado sur del monte que está delante de Bet-horón al sur; y viene a salir a Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim), ciudad de los hijos de Judá. Este es el lado del occidente.
Jos.18:15 El lado del sur es desde el extremo de Quiriat-jearim, y sale al occidente, a la fuente de las aguas de Neftoa;
Jos.18:16 y desciende este límite al extremo del monte que está delante del valle del hijo de Hinom, que está al norte en el valle de Refaim; desciende luego al valle de Hinom, al lado sur del jebuseo, y de allí desciende a la fuente de Rogel.
Jos.18:17 Luego se inclina hacia el norte y sale a En-semes, y de allí a Gelilot, que está delante de la subida de Adumín, y desciende a la piedra de Bohán hijo de Rubén,
Jos.18:18 y pasa al lado que está enfrente del Arabá, y desciende al Arabá.
Jos.18:19 Y pasa el límite al lado norte de Bet-hogla, y termina en la bahía norte del Mar Salado, a la extremidad sur del Jordán; este es el límite sur.
Jos.18:20 Y el Jordán era el límite al lado del oriente. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín por sus límites alrededor, conforme a sus familias.
Jos.18:21 Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, por sus familias, fueron Jericó, Bet-hogla, el valle de Casis,
Jos.18:22 Bet-arabá, Zemaraim, Bet-el,
Jos.18:23 Avim, Pará, Ofra,
Jos.18:24 Quefar-haamoni, Ofni y Geba; doce ciudades con sus aldeas;
Jos.18:25 Gabaón, Ramá, Beerot,
Jos.18:26 Mizpa, Cafira, Mozah,
Jos.18:27 Requem, Irpeel, Tarala,
Jos.18:28 Zela, Elef, Jebús (que es Jerusalén), Gabaa y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín conforme a sus familias.
- * - * - * -
Luc.2:25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Luc.2:26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Luc.2:27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Luc.2:28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Luc.2:29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz,
Conforme a tu palabra;
Luc.2:30 Porque han visto mis ojos tu salvación,
Luc.2:31 La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
Luc.2:32 Luz para revelación a los gentiles,
Y gloria de tu pueblo Israel.
Luc.2:33 Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él.
Luc.2:34 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha
Luc.2:35 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
Luc.2:36 Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad,
Luc.2:37 y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.
Luc.2:38 Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.
El regreso a Nazaret
Luc.2:39 Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
Luc.2:40 Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
El niño Jesús en el templo
Luc.2:41 Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua;
Luc.2:42 y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta.
Luc.2:43 Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.
Luc.2:44 Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos;
Luc.2:45 pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole.
Luc.2:46 Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.
Luc.2:47 Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.
Luc.2:48 Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia.
Luc.2:49 Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?
Luc.2:50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.
Luc.2:51 Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.
Luc.2:52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
Lecturas Matutinas de Spurgeon
MARZO 24.-
No tememos, pues no estamos solos.-
“Fue oído a causa de su temor reverente”.- (Hebreos 5:7).-
¿Se originó este temor en la infernal sugestión de que Jesús estaba completamente abandonado? Puede haber pruebas más severas que ésta; pero, sin duda alguna, estar completamente abandonado es una de las peores. «¡Mira, dice Satán, no tienes amigo en ninguna parte! Tu padre cerró las entrañas de su compasión contra ti. Ni un ángel del cielo extenderá su braza para ayudarte. Todo el cielo se te presenta ajeno; te deja solo. Mira a los compañeros con quienes comunicabas dulcemente los secretos, ¿qué hacen por ti? Hijo de María, mira allí a tu hermano Jacobo, a tu amado discípulo Juan y a tu intrépido apóstol Pedro, cómo, los cobardes, duermen cuando tú estás en tus sufrimientos! ¡Mira, no tienes amigo ni en el cielo ni en la tierra! Todo el infierno está contra ti. Yo he movilizado toda mi guarida infernal. He enviado mis órdenes a todas los regiones exhortando a todos los príncipes de las tinieblas que te ataquen esta noche; no escatimaremos ninguno flecha; emplearemos todo nuestro poderío infernal para derrotarte. ¿Y qué harás tú, estando tan solo?».
Es muy probable que ésta fuera la tentación. Nosotros pensamos que sí, pues la aparición de un ángel, fortaleciéndolo, le quitó el temor. Fue oído por su reverencial miedo. Ya no estaba más solo, sino que el cielo estaba con El. Hart dice: «Fue tres veces a sus discípulos como si buscase alguna ayuda del hombre». Quería ver con sus propios ojos si realmente lo habían abandonado, pero quizás se sintió algo consolado pensando que se habían dormido, no por traición, sino de angustia. «El espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma.» De todos modos fue oído por su reverencial miedo. Jesús fue oída en su más profunda angustia; alma mía, tú también serás oída.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

No hay comentarios:
Publicar un comentario