Gal.5:25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
VIVIMOS POR EL ESPÍRITU...
La única manera de vivir como se debe vivir en este suelo o donde sea que se abran nuestros ojos es vivir por el Espíritu Santo...
El Espíritu de Vida eleva del polvo al pobre, como dice el cántico de Ana en 1Sam.2:8 "El levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo", esto nos significa que es una promesa para el pobre de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos... (Mat.5:3)
El polvo nada es, cuando nosotros llegamos a decir como Job, me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza es cuando el polvo de nuestra humanidad se eleva por el soplo del Espíritu Santo, pero hemos de darle lugar para poder vivir por el Espíritu.
La vieja naturaleza adámica busca vivir su vida lejos de Dios, desde que el hombre cayó se escondió del Creador a causa del engaño de la serpiente antigua, la cual desde dentro de su negro corazón, brotan infinidades de maldades y artimañas a causa de la envidia, que es la primera manifestación del pecado gestado en aquel querubín protector...
Pero hubo uno que solucionando el problema del pecado en la cruz del calvario para nosotros, nos dijo. "No os dejaré huérfanos..." El Padre enviaría en el Nombre de Cristo "el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora CON vosotros, y estará EN vosotros...
Nadie que dice que vive por el Espíritu de Dios, anda según las inclinaciones de la carne, sino bajo los tiernos impulsos del Espíritu Santo, pero el vivir por el Espíritu conlleva un temor reverente de guardar el contacto con el cielo, con las cosas que pertenecen a la Vida y a la piedad, sus negocios no son de esta tierra, son los negocios del Padre, conforme Cristo le respondió a sus padres "¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? (Luc.2:49).-
El vivir por el Espíritu es vivir en plenitud, en novedad de vida, dando siempre gloria al Señor, nadie que vista indecorosamente puede decir que vive por el Espíritu, nadie que necesita arreglarse mas que la higiene y el decoro, rebajándose a la imagen de Jezabel, puede decir que vive por el Espíritu, nadie que puede revolcarse en inmundicias del pecado puede decir que vive por el Espíritu porque el Espíritu es Santo, y que digo santo, es Santísimo y no cohabitará con el pecado...
No obstante el Espíritu de Vida nos buscará (pues nos anhela celosamente), porque Ay!! de nosotros cuando el Espíritu Santo deje de pelear, de buscarnos, de tocar nuestras conciencias, porque entonces es cuando nuestra agónica vida solo necesita dejar de respirar este oxigeno...
Pero El esperará que clamemos por la sangre de Cristo que nos limpia de todo pecado, y entonces vendrá sobre los que quieren vivir por el Espíritu...
Así pasaba en la Ley mosaica con el leproso que se presentase ante el sacerdote para que este certificase que estaba limpio, se mojaba con la sangre del sacrificio la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el pulgar del pie derecho y luego se colocaba el aceite sobre la sangre, no el aceite primero, porque la unción, nunca es derramada sobre el pecado, sino sobre el arrepentimiento y la limpieza por la sangre de Jesucristo, que nos limpia de todo pecado...
Oh!! Señor, que aquellos que hayan perdido la Vida verdadera puedan hoy despertar a la Vida del Espíritu, a través de la sangre de Cristo y los que la posean, no les alcance la tentación sean cual fueren las circunstancias atenuantes que quieran ahogar el caudal que viene del Trono de Dios y del Cordero. Amen y amen...
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 11
Jue.11:1 Jefté galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una mujer ramera, y el padre de Jefté era Galaad.
Jue.11:2 Pero la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales, cuando crecieron, echaron fuera a Jefté, diciéndole: No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer.
Jue.11:3 Huyó, pues, Jefté de sus hermanos, y habitó en tierra de Tob; y se juntaron con él hombres ociosos, los cuales salían con él.
Jue.11:4 Aconteció andando el tiempo, que los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel.
Jue.11:5 Y cuando los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob;
Jue.11:6 y dijeron a Jefté: Ven, y serás nuestro jefe, para que peleemos contra los hijos de Amón.
Jue.11:7 Jefté respondió a los ancianos de Galaad: ¿No me aborrecisteis vosotros, y me echasteis de la casa de mi padre? ¿Por qué, pues, venís ahora a mí cuando estáis en aflicción?
Jue.11:8 Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Por esta misma causa volvemos ahora a ti, para que vengas con nosotros y pelees contra los hijos de Amón, y seas caudillo de todos los que moramos en Galaad.
Jue.11:9 Jefté entonces dijo a los ancianos de Galaad: Si me hacéis volver para que pelee contra los hijos de Amón, y Jehová los entregare delante de mí, ¿seré yo vuestro caudillo?
Jue.11:10 Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Jehová sea testigo entre nosotros, si no hiciéremos como tú dices.
Jue.11:11 Entonces Jefté vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió por su caudillo y jefe; y Jefté habló todas sus palabras delante de Jehová en Mizpa.
Jue.11:12 Y envió Jefté mensajeros al rey de los amonitas, diciendo: ¿Qué tienes tú conmigo, que has venido a mí para hacer guerra contra mi tierra?
Jue.11:13 El rey de los amonitas respondió a los mensajeros de Jefté: Por cuanto Israel tomó mi tierra, cuando subió de Egipto, desde Arnón hasta Jaboc y el Jordán; ahora, pues, devuélvela en paz.
Jue.11:14 Y Jefté volvió a enviar otros mensajeros al rey de los amonitas,
Jue.11:15 para decirle: Jefté ha dicho así: Israel no tomó tierra de Moab, ni tierra de los hijos de Amón.
Jue.11:16 Porque cuando Israel subió de Egipto, anduvo por el desierto hasta el Mar Rojo, y llegó a Cades.
Jue.11:17 Entonces Israel envió mensajeros al rey de Edom, diciendo: Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra; pero el rey de Edom no los escuchó. Envió también al rey de Moab, el cual tampoco quiso; se quedó, por tanto, Israel en Cades.
Jue.11:18 Después, yendo por el desierto, rodeó la tierra de Edom y la tierra de Moab, y viniendo por el lado oriental de la tierra de Moab, acampó al otro lado de Arnón, y no entró en territorio de Moab; porque Arnón es territorio de Moab.
Jue.11:19 Y envió Israel mensajeros a Sehón rey de los amorreos, rey de Hesbón, diciéndole: Te ruego que me dejes pasar por tu tierra hasta mi lugar.
Jue.11:20 Mas Sehón no se fio de Israel para darle paso por su territorio, sino que reuniendo Sehón toda su gente, acampó en Jahaza, y peleó contra Israel.
Jue.11:21 Pero Jehová Dios de Israel entregó a Sehón y a todo su pueblo en mano de Israel, y los derrotó; y se apoderó Israel de toda la tierra de los amorreos que habitaban en aquel país.
Jue.11:22 Se apoderaron también de todo el territorio del amorreo desde Arnón hasta Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán.
Jue.11:23 Así que, lo que Jehová Dios de Israel desposeyó al amorreo delante de su pueblo Israel, ¿pretendes tú apoderarte de él?
Jue.11:24 Lo que te hiciere poseer Quemos tu dios, ¿no lo poseerías tú? Así, todo lo que desposeyó Jehová nuestro Dios delante de nosotros, nosotros lo poseeremos.
Jue.11:25 ¿Eres tú ahora mejor en algo que Balac hijo de Zipor, rey de Moab? ¿Tuvo él cuestión contra Israel, o hizo guerra contra ellos?
Jue.11:26 Cuando Israel ha estado habitando por trescientos años a Hesbón y sus aldeas, a Aroer y sus aldeas, y todas las ciudades que están en el territorio de Arnón, ¿por qué no las habéis recobrado en ese tiempo?
Jue.11:27 Así que, yo nada he pecado contra ti, mas tú haces mal conmigo peleando contra mí. Jehová, que es el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón.
Jue.11:28 Mas el rey de los hijos de Amón no atendió a las razones que Jefté le envió.
Jue.11:29 Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté; y pasó por Galaad y Manasés, y de allí pasó a Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad pasó a los hijos de Amón.
Jue.11:30 Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos,
Jue.11:31 cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto.
Jue.11:32 Y fue Jefté hacia los hijos de Amón para pelear contra ellos; y Jehová los entregó en su mano.
Jue.11:33 Y desde Aroer hasta llegar a Minit, veinte ciudades, y hasta la vega de las viñas, los derrotó con muy grande estrago. Así fueron sometidos los amonitas por los hijos de Israel.
Jue.11:34 Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas, y ella era sola, su hija única; no tenía fuera de ella hijo ni hija.
Jue.11:35 Y cuando él la vio, rompió sus vestidos, diciendo: ¡Ay, hija mía! en verdad me has abatido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme.
Jue.11:36 Ella entonces le respondió: Padre mío, si le has dado palabra a Jehová, haz de mí conforme a lo que prometiste, ya que Jehová ha hecho venganza en tus enemigos los hijos de Amón.
Jue.11:37 Y volvió a decir a su padre: Concédeme esto: déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virginidad, yo y mis compañeras.
Jue.11:38 El entonces dijo: Ve. Y la dejó por dos meses. Y ella fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes.
Jue.11:39 Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón.
Jue.11:40 Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año fueran las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días en el año.
Capítulo 12
Jue.12:1 Entonces se reunieron los varones de Efraín, y pasaron hacia el norte, y dijeron a Jefté: ¿Por qué fuiste a hacer guerra contra los hijos de Amón, y no nos llamaste para que fuéramos contigo? Nosotros quemaremos tu casa contigo.
Jue.12:2 Y Jefté les respondió: Yo y mi pueblo teníamos una gran contienda con los hijos de Amón, y os llamé, y no me defendisteis de su mano.
Jue.12:3 Viendo, pues, que no me defendíais, arriesgué mi vida, y pasé contra los hijos de Amón, y Jehová me los entregó; ¿por qué, pues, habéis subido hoy contra mí para pelear conmigo?
Jue.12:4 Entonces reunió Jefté a todos los varones de Galaad, y peleó contra Efraín; y los de Galaad derrotaron a Efraín, porque habían dicho: Vosotros sois fugitivos de Efraín, vosotros los galaaditas, en medio de Efraín y de Manasés.
Jue.12:5 Y los galaaditas tomaron los vados del Jordán a los de Efraín; y aconteció que cuando decían los fugitivos de Efraín: Quiero pasar, los de Galaad les preguntaban: ¿Eres tú efrateo? Si él respondía: No,
Jue.12:6 entonces le decían: Ahora, pues, di Shibolet. Y él decía Sibolet; porque no podía pronunciarlo correctamente. Entonces le echaban mano, y le degollaban junto a los vados del Jordán. Y murieron entonces de los de Efraín cuarenta y dos mil.
Jue.12:7 Y Jefté juzgó a Israel seis años; y murió Jefté galaadita, y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.
Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel
Jue.12:8 Después de él juzgó a Israel Ibzán de Belén,
Jue.12:9 el cual tuvo treinta hijos y treinta hijas, las cuales casó fuera, y tomó de fuera treinta hijas para sus hijos; y juzgó a Israel siete años.
Jue.12:10 Y murió Ibzán, y fue sepultado en Belén.
Jue.12:11 Después de él juzgó a Israel Elón zabulonita, el cual juzgó a Israel diez años.
Jue.12:12 Y murió Elón zabulonita, y fue sepultado en Ajalón en la tierra de Zabulón.
Jue.12:13 Después de él juzgó a Israel Abdón hijo de Hilel, piratonita.
Jue.12:14 Este tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban sobre setenta asnos; y juzgó a Israel ocho años.
Jue.12:15 Y murió Abdón hijo de Hilel piratonita, y fue sepultado en Piratón, en la tierra de Efraín, en el monte de Amalec.
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Capítulo 6
Los discípulos recogen espigas en el día de reposo (Mt. 12.1-8; Mr. 2.23-28)
Luc.6:1 Aconteció en un día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían, restregándolas con las manos.
Luc.6:2 Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo?
Luc.6:3 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban;
Luc.6:4 cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él?
Luc.6:5 Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.
El hombre de la mano seca (Mt. 12.9-14; Mr. 3.1-6)
Luc.6:6 Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha.
Luc.6:7 Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle.
Luc.6:8 Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie.
Luc.6:9 Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla?
Luc.6:10 Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada.
Luc.6:11 Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.
Elección de los doce apóstoles (Mt. 10.1-4; Mr. 3.13-19)
Luc.6:12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.
Luc.6:13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles:
Luc.6:14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,
Luc.6:15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote,
Luc.6:16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.
Jesús atiende a una multitud (Mt. 4.23-25)
Luc.6:17 Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades;
Luc.6:18 y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados.
Luc.6:19 Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.
Bienaventuranzas y ayes (Mt. 5.1-12)
Luc.6:20 Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Luc.6:21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Luc.6:22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.
Luc.6:23 Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.
Luc.6:24 Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.
Luc.6:25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.
Luc.6:26 ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.
Lecturas Matutinas de Spurgeon
MARZO 31.-
Viendo sus llagas con pena y amor a la vez.-
“Por sus llagas fuimos nosotros curados”.- (Isaías 53:5).-
Pilatos entregó a nuestro Señor a los lictores para ser azotado. El azote era romano una tortura espantosa. Estaba hecho con fibras de bueyes, a las que se entrelazaban filosas espinas; de suerte que toda vez que el látigo caía, esas agudas espinas producían terrible laceración arrancando la carne. El Salvador estaba, sin duda, atado a la columna, y así azotado. Había sido ya golpeado, ahora los lictores romanos le infligen posiblemente las más severas de las flagelaciones. ¡Alma, quédate aquí y llora sobre su pobre cuerpo herido! Creyente en Jesús, ¿puedes mirarlo sin llorar, mientras esta delante tuyo como modelo de agonizante amor? El es a la vez inmaculado como el lirio y rojo como la rosa, con el carmesí de su propia sangre. Mientras experimentamos la segura y bendita sanidad que sus llagas nos han traído ¿no arde nuestro corazón de amor y pena a la vez? Si alguna vez hemos amado a nuestro Señor Jesús, tenemos, seguramente, que sentir crecer aquel afecto dentro de nuestros pechos.
Rostro divino, ensangrentado,
Cuerpo llagado por nuestro bien;
calmo benigno justos enojos,
lloren los ojos que así te ven.
Bello costado, en cuya herida
hallo la vida lo humanidad;
fuente amorosa de un Dios clemente,
voz elocuente de caridad.
El que lucha con la preciosa sangre de Jesús lucha con un arma que no conoce derrota: ¡la sangre de Jesús! El pecado muere en su presencia, la muerte deja de ser muerte, las puertas del cielo se abren. ¡La sangre de Jesús! Seguiremos adelante conquistando, si confiamos en su poder.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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